{"id":35206,"date":"2020-02-16T18:37:44","date_gmt":"2020-02-16T23:37:44","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=35206"},"modified":"2020-02-16T18:37:44","modified_gmt":"2020-02-16T23:37:44","slug":"homenaje-conversaciones-de-entre-casa-el-doctor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=35206","title":{"rendered":"HOMENAJE. Conversaciones de entre casa: El Doctor"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 40px; text-align: right;\"><span style=\"color: #ff9900;\"><strong>C\u00daCUTA.-<\/strong> El hombre camina por el centro de la avenida 0. Va vestido de saco y corbata, como es su costumbre. Mira a lado y lado, y estira la mano derecha en direcci\u00f3n a las ventanillas de los carros. No quiere limosna, pide ayuda. Sonr\u00ede.<\/span><\/p>\n<p>Los cucute\u00f1os est\u00e1n familiarizados con esa figura y lo saludan con aprecio. Lo miran y hacen comentarios favorables. Otros, no lo tienen en cuenta y ni se percatan de las palabras amables que siguen a la solicitud de una moneda o de un billete.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Alcides Mosquera Pe\u00f1alosa contin\u00faa el camino. Pasa la calle sin detenerse por la luz roja del sem\u00e1foro. Se mueve al ritmo de los pitos de los veh\u00edculos. No tiene af\u00e1n, porque el destino que lleva est\u00e1 en la siguiente cuadra o en los kil\u00f3metros que le faltan para cumplir la cuota diaria.<\/p>\n<p>Cruza por la calle 11, en contrav\u00eda. Los peatones pueden hacer estos giros sin problema. Llega a la esquina de la avenida 1, compra una bolsa de agua, con algunas de las monedas recogidas en el trayecto, saca una pastilla y se la toma para calmar el dolor de est\u00f3mago que lo acosa.<\/p>\n<p><strong>&#8211; \u00bfQu\u00e9 le pasa, est\u00e1 enfermo?<\/strong><\/p>\n<p><em>&#8211; Tengo un c\u00f3lico. Me tom\u00e9 un vasado de salpic\u00f3n y quiz\u00e1s estaba crudo.<\/em><\/p>\n<p>Se sent\u00f3 en el and\u00e9n. En el rostro da muestras del mal que lo aqueja. La figura andante, menuda, negra y alegre est\u00e1 a punto de derrumbarse. La enfermedad le resta fuerzas para completar el trayecto.<\/p>\n<p>Un conductor de volquete lo reconoce y le lanza por la ventanilla el saludo jovial.<\/p>\n<p><em>&#8211; Hola, Doctor, ayer lo vi en San Luis.<\/em><\/p>\n<p>La respuesta es ligera. No tiene alientos para detenerse a mirar a ese ch\u00f3fer que aprovecha el rojo del sem\u00e1foro para despachar la salutaci\u00f3n. Solo muestra una mueca de desespero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&#8211; Este man es todo un personaje. S\u00ed o qu\u00e9.<\/em><\/p>\n<p>La frase de admiraci\u00f3n la despach\u00f3 el vendedor ambulante de agua, dulces y productos de bolsita. Y lo mir\u00f3 como se mira a una figura p\u00fablica, a un artista, a un personaje.<\/p>\n<p>Los hombres y las mujeres que pasan por el lugar detienen la marcha para echarle un ojito a \u2018El Doctor\u2019. Es una buena oportunidad para conocerlo de cerca y comprobar que existe en la realidad citadina, y que no es un invento de la noche.<\/p>\n<p><em>&#8211; En la ciudad me va bien. Todo el mundo me lleva la buena.<\/em><\/p>\n<p>Es la mejor manera que tiene para agradecer la estimaci\u00f3n que le profesan en El Malec\u00f3n, en las v\u00edas r\u00e1pidas, en las calles arteria, en las avenidas congestionadas, en las tiendas y en los centros comerciales.<\/p>\n<p>No se considera habitante de la calle. Y pareciera molestarse con esa referencia. Cuando tiene sue\u00f1o busca posada en muchos lugares, especialmente en Caobos. Matem\u00e1ticamente, tiene dividido el tiempo que deambula y el que pasa como cualquier ser hogare\u00f1o.<\/p>\n<p><em>&#8211; Vivo el 20 por ciento en la calle. El otro 80 por ciento lo vivo bien, gracias a Dios. Tengo hospitalidad en cualquier lugar.<\/em><\/p>\n<p>La vida la reparte entre actividades diurnas y nocturnas. Cuando el Sol lo<\/p>\n<p>alumbra camina largos trechos sin parar. Mientras la luna lo cobija va de un lugar a otro, sin rumbo fijo.<\/p>\n<p>La labor que mejor cumple en las horas que est\u00e1 fuera de casa es darle<\/p>\n<p>moral a la industria y al comercio, aqu\u00ed en la frontera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&#8211; Camino, porque jugaba f\u00fatbol. En la actualidad me lastim\u00e9 un tobillo y no puedo jugar. <\/em><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, camina para equilibrar las emociones y para estar bien de f\u00edsico<\/p>\n<p>y de salud. En el espacio reservado para el recuerdo deportivo tiene almacenado que jug\u00f3 en muchos equipos, especialmente de empresas, y que se entren\u00f3 en varios clubes profesionales. No tiene los nombres en la mente, pero sabe que lo hizo y as\u00ed lo expresa sin titubeos.<\/p>\n<p>De lo que s\u00ed est\u00e1 seguro es que el f\u00fatbol es una profesi\u00f3n elegante, con la que se gana buen billete y fama. Sin embargo, a su edad, pr\u00f3ximo a cumplir 50 a\u00f1os, es consciente de que debe quedarse tranquilo. No aspira a pertenecer a cualquiera de las 18 n\u00f3minas del balompi\u00e9 colombiano. Menos del exterior.<\/p>\n<p>Y como no pudo con esta profesi\u00f3n, opt\u00f3 por los estudios superiores. Asisti\u00f3 a la universidad, cuyo nombre no revel\u00f3, y cumpli\u00f3 el ciclo de preparaci\u00f3n para obtener el t\u00edtulo.<\/p>\n<p><em>&#8211; Tengo mis semestres completos. Aprend\u00ed a hacer rascacielos, o sea arquitectura, eso es bueno. En la actualidad estoy laborando, estoy cuadrando la ciudad.<\/em><\/p>\n<p>No se ha alejado de las aulas. Ahora, va al centro de estudios para darles moral a los estudiantes, a los que est\u00e1n en camino para recibir grado. Habla con tranquilidad. Las palabras no son rebuscadas. La gente pasa y<\/p>\n<p>le llama la atenci\u00f3n verlo sentado, con las piernas abiertas, vestido de amarillo tenue, corbata de colores que hacen juego con la camisa y el saco.<\/p>\n<p>El vendedor de agua contraataca. Pareciera ser el representante legal de<\/p>\n<p>Mosquera Pe\u00f1alosa.<\/p>\n<p><em>&#8211; Ese man es todo un personaje. \u00bfCu\u00e1ndo sale en la prensa para comprarla?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2018El Doctor\u2019 lleg\u00f3 a C\u00facuta en 1975. La forma elegante de vestir, el cuidado en la manera de saludar y la forma de ser le valieron el remoquete.<\/p>\n<p><em>&#8211; Mi nombre verdadero, original, es Jos\u00e9 Alcides Mosquera Pe\u00f1alosa, con c\u00e9dula 6\u2019560.000 de Zarzal (Valle del Cauca). Nac\u00ed en un hospital elegante, el 10 de febrero de 1960.<\/em><\/p>\n<p>Es la presentaci\u00f3n que hace luego al estirar la mano para saludar y acceder a hablar. Les puso precio a las palabras y tras el regateo accedi\u00f3 a hacer la rebaja del 50 por ciento del valor propuesto.<\/p>\n<p>Tuvo una infancia normal. Los padres lo cuidaron bien, le dieron estudio y todo lo necesario para vivir como un ni\u00f1o normal. Por esas atenciones tiene expresiones de agradecimiento para el padre y la madre.<\/p>\n<p>Asisti\u00f3 a la escuela y al colegio. Curs\u00f3 primaria y bachillerato cl\u00e1sico, en la natal Zarzal.<\/p>\n<p><em>&#8211; Recuerdo cuando elevaba cometas, jugaba trompo, como siempre, los juegos de los ni\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p>En cuanto a deportes, practic\u00f3 el f\u00fatbol y alz\u00f3 pesas. Entre los amigos, su<\/p>\n<p>pap\u00e1 guarda un puesto especial, porque es el mejor.<\/p>\n<p>En 1975, sali\u00f3 del pueblo. Tom\u00f3 la determinaci\u00f3n de recorrer el pa\u00eds, pero<\/p>\n<p>no en son de aventura. Y lleg\u00f3 a C\u00facuta para quedarse.<\/p>\n<p>&#8211; Me gust\u00f3 la frontera, porque se ven los d\u00f3lares. Se ve mucho movimiento de billete. Vivo agradecido de todos.<\/p>\n<p>En la juventud estuvo en Venezuela y jug\u00f3 f\u00fatbol. Nadie le dijo que se fuera. Un d\u00eda, toma la decisi\u00f3n y se desplaza de un lugar a otro. De todas<\/p>\n<p>maneras, deja las puertas abiertas para el posible regreso.<\/p>\n<p><em>&#8211; Todo el mundo me lleva la buena, estoy agradecido. La gente se da cuenta de que ha crecido la ciudad desde que llegu\u00e9. La he ayudado a adornar. Seguir\u00e9 decorando la ciudad y ayudando a los habitantes, l\u00f3gico.<\/em><\/p>\n<p>La obra m\u00e1s importante que ha emprendido aqu\u00ed es el engrandecimiento de la ciudad para generar empleo, y para que si gente de otras ciudades<\/p>\n<p>quiere venir a vivir aqu\u00ed encuentre buena vivienda.<\/p>\n<p>No pasa inadvertido el asunto pol\u00edtico. A la alcaldesa Mar\u00eda Eugenia Riascos, que es de su color, \u2018le lleva la buena\u2019.<\/p>\n<p><em>&#8211; Espero que a la dotora que progrese m\u00e1s y que en el tiempo de su gesti\u00f3n y mandato, ejerza la profesi\u00f3n bien y que no tenga detalles en ning\u00fan nivel.<\/em><\/p>\n<p>Y de otro que est\u00e1 orgulloso es del presidente de Estados Unidos, Barack<\/p>\n<p>Obama, que tambi\u00e9n es de su color.<\/p>\n<p><em>&#8211; Le deseo muchos \u00e9xitos y a toda la familia que lo cuida y est\u00e1 con \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p>El vestuario lo consigue en los almacenes de trajes. En la actualidad tiene unos 20. Las gafas oscuras tambi\u00e9n hacen parte de la vestimenta y no se las quita mientras est\u00e1 en la calle.<\/p>\n<p><em>&#8211; Bueno eso es todo hasta el momento. Me siento un poquito enfermo. P\u00e1rcheme con 10 luquitas.<\/em><\/p>\n<p>As\u00ed dio por terminado el di\u00e1logo. Al comienzo pidi\u00f3 $ 20.000. Se tranz\u00f3 por la mitad y se qued\u00f3 sentado, adolorido, a la espera de otro cucute\u00f1o que le diga, \u2018qu\u00e9 m\u00e1s Doctor\u2019.<\/p>\n<p><strong><em>Nota publicada en el suplemento Im\u00e1genes, de La Opini\u00f3n, el 3 de mayo de 2009.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>RAFAEL ANTONIO PAB\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"mailto:rafaelpabon58@hotmail.com\">rafaelpabon58@hotmail.com<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00daCUTA.- El hombre camina por el centro de la avenida 0. Va vestido de saco y corbata, como es su costumbre. Mira a lado y lado, y estira la mano derecha en direcci\u00f3n a las ventanillas de los carros. No quiere limosna, pide ayuda. Sonr\u00ede. 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