{"id":34927,"date":"2019-12-01T19:55:34","date_gmt":"2019-12-02T00:55:34","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=34927"},"modified":"2019-12-01T19:55:34","modified_gmt":"2019-12-02T00:55:34","slug":"comentario-colombia-el-pais-de-las-urgencias-postergadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=34927","title":{"rendered":"COMENTARIO. Colombia, el pa\u00eds de las urgencias postergadas"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 40px; text-align: right;\"><span style=\"color: #ff9900;\">El acuerdo de paz con la guerrilla ha permitido que se debatan, finalmente, las demandas sociales de los colombianos. El paro nacional condens\u00f3 las insatisfacciones de los ciudadanos en uno de los pa\u00edses m\u00e1s desiguales de Am\u00e9rica Latina.<\/span><\/p>\n<p><strong>BOGOT\u00c1 <\/strong>\u2014 Dilan Cruz sali\u00f3 a buscar el futuro, y en su lugar encontr\u00f3 a Colombia. El estudiante de 18 a\u00f1os protestaba en el centro de Bogot\u00e1 el 23 de noviembre, cuando lo golpe\u00f3 en la cabeza un objeto disparado por un miembro del escuadr\u00f3n antidisturbios de la polic\u00eda. Durante el paro nacional realizado desde dos d\u00edas antes contra el gobierno de Iv\u00e1n Duque, Dilan demandaba acceso a la educaci\u00f3n superior junto a miles de j\u00f3venes y el Estado lo mand\u00f3 a cuidados intensivos hasta este lunes, cuando muri\u00f3 en medio de la indignaci\u00f3n ciudadana. El mismo d\u00eda se graduaba de bachiller.<\/p>\n<p>El debate p\u00fablico en Colombia estuvo secuestrado por un conflicto armado que se prolong\u00f3 m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, y la discusi\u00f3n pol\u00edtica rara vez super\u00f3 la urgencia de la subversi\u00f3n guerrillera. Pero ahora, en gran medida gracias al acuerdo de paz que desarm\u00f3 a las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), el pa\u00eds puede por fin debatir temas relevantes para cualquier democracia: el acceso a la salud, el empleo, la educaci\u00f3n y la seguridad.<\/p>\n<p>Pero el caso de Dilan Cruz revela la poca disposici\u00f3n del gobierno para que eso suceda. Su muerte resume la relaci\u00f3n injusta que este pa\u00eds ha perpetuado durante d\u00e9cadas: un Estado d\u00e9bil que responde con violencia a las demandas de sus ciudadanos inconformes.<\/p>\n<p>La noche del jueves 21 de noviembre, con ruido de cacerolas, cerr\u00f3 el paro nacional que hab\u00eda sido convocado por centrales obreras, secundado por movimientos estudiantiles, partidos de oposici\u00f3n y ciudadanos comunes. El golpe met\u00e1lico se repiti\u00f3 en varias ciudades y continu\u00f3 los d\u00edas siguientes, como una forma de reclamo in\u00e9dita en este pa\u00eds poco dado a la protesta. El descontento de los colombianos se ha sumado al de otros pa\u00edses en la regi\u00f3n \u2014como Chile, Ecuador, Bolivia\u2014, y cuestiona al gobierno de Iv\u00e1n Duque, un presidente impopular que lleva solo quince meses en el cargo.<\/p>\n<p>Aunque esta ha sido una naci\u00f3n reacia a las movilizaciones, sobran razones para protestar. Colombia est\u00e1 entre los pa\u00edses m\u00e1s desiguales de esta regi\u00f3n desigual. La escasez de oportunidades condena a millones de colombianos. Seg\u00fan la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3micos (OCDE) hacen falta once generaciones para que un ni\u00f1o nacido en la pobreza alcance el ingreso medio. Esta falta de oportunidades impuls\u00f3 la violencia, aliment\u00f3 la guerra, caus\u00f3 grandes desplazamientos internos y estimul\u00f3 la migraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los colombianos del pasado ten\u00edan dos opciones: sobrevivir en su pa\u00eds maltrecho o huir en masa. Pero ahora que se ha superado la etapa m\u00e1s sangrienta y precaria de la Colombia moderna, los ciudadanos de hoy no est\u00e1n dispuestos a vivir atrapados en ese dilema injusto y anacr\u00f3nico. Los j\u00f3venes, sobre todo, saben que pueden reclamar, y han salido a las calles para exigir una agenda social que, en buena medida, ha faltado de forma recurrente en los gobiernos del pa\u00eds, enfocados en la guerra y no en fortalecer el estado de bienestar<\/p>\n<p>En el presupuesto nacional aprobado para 2020, el gasto en defensa, con la guerrilla m\u00e1s grande ahora desarmada, supera el dedicado a la salud.<\/p>\n<p>El paro nacional fue convocado antes de que estallaran las protestas chilenas, pero el descontento de los pa\u00edses vecinos puede haberlo estimulado. Las quejas originales que lo motivaron iban contra la gesti\u00f3n econ\u00f3mica del gobierno: desempleo de 10,2 por ciento, una reforma tributaria que podr\u00eda sumar nuevos impuestos y una propuesta laboral que sugiere un 75 por ciento del salario m\u00ednimo para los j\u00f3venes. A ellas se sumaron otros reclamos: incumplimiento del acuerdo de paz que firm\u00f3 el antecesor de Duque en 2016, impunidad tras los asesinatos de l\u00edderes sociales (hasta ahora, 627) e ind\u00edgenas (157), y ejecuciones extrajudiciales contra 160 excombatientes de las Farc.<\/p>\n<p>En este a\u00f1o ya se ve\u00edan se\u00f1ales de transformaci\u00f3n y descontento. Las elecciones regionales de octubre cambiaron el panorama del poder en Colombia. Centro Democr\u00e1tico, el partido de centroderecha en el gobierno, fue el gran perdedor electoral y surgi\u00f3 un nuevo tablero pol\u00edtico que revela un viraje al centro; con los partidos tradicionales, Liberal y Conservador, cada vez m\u00e1s debilitados. La abstenci\u00f3n baj\u00f3 y surgieron nuevos liderazgos que asoman un nuevo mapa pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Justamente esto necesita el escenario de crisis actual: moderaci\u00f3n. El Estado colombiano, tan dado al uso del garrote, debe abandonar la agenda de la fuerza y tender la mano a una ciudadan\u00eda inconforme y activada. La paz, a\u00fan en construcci\u00f3n, plantea a los colombianos un pa\u00eds in\u00e9dito, que por fin puede mirar de frente los desaf\u00edos de una sociedad cuya vida pol\u00edtica va m\u00e1s all\u00e1 del conflicto armado.<\/p>\n<p>La exigencia de los miles de ciudadanos que marchan en las calles de toda Colombia implica la plena defensa de la constituci\u00f3n aprobada en 1991. Es un documento donde confluyeron sectores diversos de la vida pol\u00edtica del pa\u00eds, incluida la antigua guerrilla del M-19, desmovilizada e integrada a la democracia. En ese esp\u00edritu de debate civilizado, incluyente y sin balas, figuran las claves de la nueva sociedad colombiana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El gobierno de Iv\u00e1n Duque, quien sostuvo una primera reuni\u00f3n con el Comit\u00e9 del Paro el 26 de noviembre, debe aprovechar la ayuda internacional que varios pa\u00edses est\u00e1n aportando para que la paz se concrete. Pero, sobre todo, el gobierno y sus prioridades deben cambiar, porque cambi\u00f3 el pa\u00eds: asegurar la paz, en principio, y tambi\u00e9n empezar a forjar los cimientos de una Colombia menos desigual.<\/p>\n<p>El acuerdo social que las balas nos han impedido construir durante casi treinta a\u00f1os, se asoma ahora como una posibilidad m\u00e1s all\u00e1 del papel. El desaf\u00edo est\u00e1 en procurar ese pacto sin repetir los errores del pasado. La rebeld\u00eda contra la administraci\u00f3n de Iv\u00e1n Duque no busca su renuncia; simplemente exige un cambio de rumbo urgente. Uno que defienda la vida y garantice el derecho al futuro. Lo que buscaba Dilan Cruz cuando el poder le respondi\u00f3 con un disparo.<\/p>\n<p><strong>SINAR ALVARADO<\/strong><\/p>\n<p><strong>Periodista. Escribe sobre Colombia para medios internacionales.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El acuerdo de paz con la guerrilla ha permitido que se debatan, finalmente, las demandas sociales de los colombianos. El paro nacional condens\u00f3 las insatisfacciones de los ciudadanos en uno de los pa\u00edses m\u00e1s desiguales de Am\u00e9rica Latina. BOGOT\u00c1 \u2014 Dilan Cruz sali\u00f3 a buscar el futuro, y en su lugar encontr\u00f3 a Colombia. 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