{"id":34902,"date":"2019-11-23T21:16:27","date_gmt":"2019-11-24T02:16:27","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=34902"},"modified":"2019-11-23T21:16:27","modified_gmt":"2019-11-24T02:16:27","slug":"cronica-todo-a-mejor-precio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=34902","title":{"rendered":"CR\u00d3NICA. Todo a mejor precio"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 40px; text-align: right;\"><span style=\"color: #ff9900;\"><strong>C\u00daCUTA.-<\/strong> En el puente que lleva el nombre de un l\u00edder hist\u00f3rico, se erige el port\u00f3n de salida y entrada de m\u00faltiples din\u00e1micas comerciales, es la frontera entre Colombia y Venezuela. Lo que grandes pr\u00f3ceres so\u00f1aron como La Gran Colombia, hoy es un ideal roto por la fracturada relaci\u00f3n diplom\u00e1tica entre mandatarios y que se agudiza con el paso del tiempo.<\/span><\/p>\n<p>El Centro Nacional de Memoria Hist\u00f3rica en el informe \u2018Hacer la guerra y matar la pol\u00edtica\u2019 define las tres fases de \u00e9xodo en Colombia (50\u00b4, 63-83, 90&#8242;). Junto a la iniciada en el 2016, coinciden en el crecimiento acelerado de la poblaci\u00f3n en la zona lim\u00edtrofe, que trajo, adem\u00e1s, la propagaci\u00f3n de diversas formas de subsistencia.<\/p>\n<p>Este fen\u00f3meno, que afecta directamente la econom\u00eda nortesantandereana y que devalu\u00f3 la moneda bolivariana, \u201cdesencaden\u00f3 un problema social y econ\u00f3mico\u201d, asegur\u00f3 un agente de trasferencias ubicado en el Centro Comercial La Alejandr\u00eda, en pleno coraz\u00f3n cucute\u00f1o. Este lugar se convirti\u00f3 en el basti\u00f3n de solvencia para los venezolanos por la escasez monetaria en su pa\u00eds.<\/p>\n<p>En este sitio, algunos de los vendedores de divisas extranjeras permanecen herm\u00e9ticos a la espera del cliente que potencialice las ganancias. \u201cLuego del cierre de la frontera, m\u00e1s de un cambista acab\u00f3, poco a poco, el plante. Muchos quedaron en la quiebra\u201d, a\u00f1adi\u00f3 un joven moreno, habitante de C\u00facuta y encargado de llevar a las oficinas posibles usuarios de las trasferencias electr\u00f3nicas.<\/p>\n<p>No son m\u00e1s que lugares escondidos en el ajetreo del centro comercial, en el que prevalecen el caos y el bullicio. Espacios m\u00ednimos en medio de la selva comercial que se diferencian por los vidrios gruesos, las cabinas blindadas, los sistemas de aire acondicionado, las m\u00e1quinas para contar billetes (obsoletas para los bol\u00edvares, pero necesarias para otras monedas) y la calculadora con capacidad para soportar grandes operaciones.<\/p>\n<p>Las improvisadas cabinas de banco, para muchos venezolanos que trabajan en C\u00facuta y env\u00edan dinero los familiares en cualquier estado venezolano, son la plataforma para ayudar econ\u00f3micamente a quienes quedaron en casa. La llegada masiva de migrantes en busca de oportunidades laborales trasform\u00f3 estos cub\u00edculos y se convirtieron en una de las modalidades de negocio surgidas en la perla del norte en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cUn sector que por a\u00f1os fue dominado por compradores y vendedores de divisas en la ciudad\u201d, coment\u00f3 el jefe de una oficina cambiaria. Jacobo (quien pidi\u00f3 reservar la identidad), explic\u00f3 que son millones de bol\u00edvares los que se trasfieren a cuentas en Venezuela. Desde $ 30.000 hasta millones se env\u00edan a diario.<\/p>\n<p>\u201cAll\u00e1, los bancos no tienen efectivo. Entonces, las trasferencias cubren la demanda de dinero; adem\u00e1s, que cargar con una gran cantidad de billetes puede ser inc\u00f3modo\u201d, a\u00f1adi\u00f3 el hombre que tiene al mando tres casas de cambio de su propiedad. Por muchos a\u00f1os vendi\u00f3 bol\u00edvares a peque\u00f1os operarios en la zona lim\u00edtrofe, donde era mayor la presencia de \u2018cambistas\u2019, como eran llamados.<\/p>\n<p>La din\u00e1mica de las divisas evolucion\u00f3 a la par con los movimientos sociales en la frontera y se expande por el cono sur. \u201cDe igual manera se efect\u00faan trasferencias a Ecuador, Per\u00fa o Argentina\u201d, que les permiten a colombianos y venezolanos enviar dinero a los familiares.<\/p>\n<p>\u201cLa frontera se ha distinguido, por a\u00f1os, por la variedad de las din\u00e1micas econ\u00f3micas, en las que ha prevalecido la informalidad\u201d, coment\u00f3 Silvano Pab\u00f3n, historiador de Villa del Rosario. Cientos de hombres y mujeres de diversas edades comercializaban con bol\u00edvares en El Escobal o La Parada.<\/p>\n<p>Sin aire acondicionado, pero con buena calculadora, hac\u00edan la compraventa de divisas, sustento para muchos habitantes de esta parte del pa\u00eds. La transacci\u00f3n era en cantidades inimaginables. Los agentes aprovecharon los a\u00f1os de bonanza petrolera en Venezuela.<\/p>\n<p>Los S\u00e1nchez Dur\u00e1n se dedicaron a esta modalidad y eran especialistas en el movimiento de bol\u00edvares. Catorce hermanos, trabajaron por a\u00f1os en el cambio de divisas. Henry coment\u00f3 que, \u201cluego de que cerraron la frontera, nada volvi\u00f3 a ser lo mismo para los cambistas\u201d. La soledad se propag\u00f3 y los arrastr\u00f3. Hoy solo quedan recuerdos, mientras muchos se adaptan a otras modalidades de trabajo.<\/p>\n<p>Los cambistas sol\u00edan ubicarse a la orilla de los \u00faltimos tramos de la autopista internacional para ingresar a Venezuela. Vociferaban el precio con el que amanec\u00eda el bol\u00edvar. Sentados en sillas pl\u00e1sticas, a la sombra de un \u00e1rbol, o a la espera de los rayos del sol, con extensiones en las mangas de la camisa para cubrir los brazos, gorra y protector solar, cumpl\u00edan extenuantes jornadas que dejaban ganancias impensadas.<\/p>\n<p>En el ambiente se impon\u00edan el que m\u00e1s gritara y el que con mayor fuerza moviera el fajo de billetes apretujados con un caucho. Pasaron meses y a\u00f1os en la construcci\u00f3n de un imperio, que un d\u00eda, cual castillo de naipes, se desplom\u00f3 con el primer soplo de la crisis venezolana.<\/p>\n<p>Una decisi\u00f3n del gobierno venezolano desencaden\u00f3 el desbarajuste econ\u00f3mico y \u201cse nos esfumaron las oportunidades en un abrir y cerrar de ojos\u201d, expres\u00f3 \u2018La Abeja\u2019, como lo conocen en el gremio de los cambia bol\u00edvares. El d\u00eda para este hombre comenzaba a las 3:00 de la ma\u00f1ana, de domingo a domingo.<\/p>\n<p>\u201cEra el momento del paso para volqueteros y gandoleros que compraban a cantidades pesos por bol\u00edvares\u201d. A diferencia de La Parada, \u201cEl Escobal fue m\u00e1s tranquilo y los guardias dejaban trabajar\u201d, record\u00f3 entre suspiros nost\u00e1lgicos. Un taxista de confianza lo trasladaba hasta la zona, donde, debajo de un \u00e1rbol y una carpa improvisada, alistar los fajos de billetes que escond\u00eda en canecas de basura para que pasaran inadvertidos para los transe\u00fantes.<\/p>\n<p>Cambi\u00f3 muchos bol\u00edvares por pesos a conductores de veh\u00edculos de carga, que se convirtieron en los clientes preferidos, Tambi\u00e9n atend\u00eda a gasolineros, comerciante y vendedores ambulantes.<\/p>\n<p>En los cientos de relatos que se dan en esta zona de frontera, surge la melancol\u00eda que dej\u00f3 el cierre del tr\u00e1nsito entre los pa\u00edses hermanos. \u201cEn los \u00faltimos a\u00f1os, el comercio fue m\u00e1s r\u00e1pido y se vend\u00eda mucho\u201d, coment\u00f3 Henry. A diario vend\u00eda hasta 500 millones de bol\u00edvares, que dejaban ganancias considerables.<\/p>\n<p>Luego de las 7:00 de la ma\u00f1ana, se relajaba, aunque el flujo automotor aumentaba. Tres horas despu\u00e9s, ced\u00eda el puesto a Freddy, hermano menor, quien llevaba poco tiempo en ese oficio. Luchaba por conseguir clientes en ese \u00e1spero y ca\u00f3tico bullicio de competencia. El ser reci\u00e9n llegado no lo libraba de la rifa que, mensualmente, deb\u00edan jugar para permanecer en el lugar. Se mov\u00eda entre carro y carro para juntar las ganancias.<\/p>\n<p>\u201cEran tiempos en los que hab\u00eda plata para todos. Ahora, solo trabaja con bol\u00edvares el que sabe manejar las trasferencias\u201d, dijo Henry, de melena crespa y piel escurrida. Fuma mientras recuerda aquellos tiempos que considera de bonanza y para muchos la \u00e9poca de las oportunidades.<\/p>\n<p>A partir de agosto del 2015, la zona de frontera cambi\u00f3. Todo tuvo un giro abrupto y ahora son los migrantes los que efect\u00faan el cambio de moneda. Es, sin duda, una de las \u00e9pocas m\u00e1s duras para la ciudad. La necesidad arrastra las esperanzas de muchos hasta lo m\u00e1s profundo de la desesperaci\u00f3n, pero la evoluci\u00f3n del hombre y la capacidad de adaptaci\u00f3n renacen a diario.<\/p>\n<p>La salida econ\u00f3mica, m\u00e1s que una obligaci\u00f3n, es una necesidad para aquellos que esperan que llegue el d\u00eda que les cambiar\u00e1 la suerte. Ahora, quienes aguardaban en tierra, salen de las ciudades y llegan a C\u00facuta donde llevan a cabo todo tipo de maniobras para conseguir c\u00f3mo vivir y enviar dinero a casa, en cualquier lugar de Venezuela.<\/p>\n<p><strong>PAOLA OICAT\u00c1<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00daCUTA.- En el puente que lleva el nombre de un l\u00edder hist\u00f3rico, se erige el port\u00f3n de salida y entrada de m\u00faltiples din\u00e1micas comerciales, es la frontera entre Colombia y Venezuela. 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