{"id":34632,"date":"2019-08-23T15:58:12","date_gmt":"2019-08-23T20:58:12","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=34632"},"modified":"2019-08-23T15:59:18","modified_gmt":"2019-08-23T20:59:18","slug":"%ef%bb%bfpromesas-hechas-las-fallas-que-ponen-en-riesgo-el-acuerdo-de-paz-en-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=34632","title":{"rendered":"\ufeffPROMESAS HECHAS. Las fallas que ponen en riesgo el acuerdo de paz en Colombia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align:right\"><strong><em>Cuando las cosas salen mal, quienes est\u00e1n en\nel poder prometen remediarlo. \u00bfLo hacen realmente? Este texto es el primero de\nuna nueva serie en la que The New York Times vuelve al escenario de grandes\nnoticias para verificar si las promesas fueron cumplidas.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de que el gobierno de Colombia firm\u00f3\nun acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc)\nque puso fin a d\u00e9cadas de guerra y agitaci\u00f3n, ambas partes dijeron que era el\ninicio de una nueva era.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero han pasado dos a\u00f1os y medio desde que\nlos combatientes decidieron entregar las armas y muchas de las promesas hechas por\nel gobierno no se est\u00e1n cumpliendo, lo que parece alejar cada vez m\u00e1s la\nperspectiva de una paz real y duradera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es lo que ha sucedido hasta ahora:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2022 Al menos 3000 milicianos han regresado a la\nlucha armada, un hecho que constituye una gran amenaza para las bases del\nacuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2022 De los millones de colombianos que viv\u00edan\nen territorios controlados por los rebeldes, muchos todav\u00eda esperan la llegada\nde carreteras, escuelas y electricidad. La promesa del gobierno de apoyar al\ndesarrollo rural fue una de las grandes motivaciones para que la guerrilla se\ndesarmara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2022 Desde que se firm\u00f3 el acuerdo de paz, al\nmenos 500 activistas y l\u00edderes comunitarios han sido asesinados y m\u00e1s de\n210.000 personas han sido desplazadas de sus hogares debido a la violencia. Eso\nafecta uno de los principales objetivos del acuerdo: brindarles seguridad y\nestabilidad a los ciudadanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2022 El nuevo presidente de Colombia, Iv\u00e1n\nDuque, un pol\u00edtico conservador que asumi\u00f3 el cargo en agosto, ha expresado su\nescepticismo sobre los acuerdos y desea cambiar uno de los compromisos que fue\nfundamental para que los rebeldes decidieran entregar las armas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El\ncamino hacia la paz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las cinco d\u00e9cadas de guerra civil en Colombia\nprovocaron la muerte de al menos 220.000 personas y devastaron grandes sectores\ndel campo colombiano. En las zonas controladas por los rebeldes, muchos\nservicios gubernamentales desaparecieron y la infraestructura colaps\u00f3. Muchas\npersonas recurrieron a la econom\u00eda de las drogas para sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambas partes fueron acusadas de atrocidades\n(secuestros, violaciones, torturas y ejecuciones sumarias) que generaron\nprofundas enemistades en todo el pa\u00eds, tanto dentro de las comunidades como en\nlas familias. Encontrar una salida para una guerra tan profundamente personal\nrepresentaba un enorme desaf\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso es que, cuando el gobierno y las Farc\nllegaron a un acuerdo de paz en septiembre de 2016, despu\u00e9s de a\u00f1os de\nnegociaci\u00f3n, el mundo aplaudi\u00f3. Juan Manuel Santos, entonces presidente de\nColombia, gan\u00f3 el Premio Nobel de la Paz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero los acuerdos de paz de esta magnitud\nnunca son f\u00e1ciles de implementar y los colombianos sab\u00edan que les esperaba un\ncamino largo y desalentador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El acuerdo firmado por ambas partes es\ncomplejo y ambicioso, con un total de 578 compromisos, pero puede reducirse a\nunas pocas promesas b\u00e1sicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los objetivos principales de la\ninsurgencia de las Farc era mejorar la vida de los colombianos del sector\nrural. El acuerdo exige una educaci\u00f3n \u201cuniversal\u201d en las zonas rurales, con\nacceso a educaci\u00f3n preescolar y secundaria, adem\u00e1s del acceso garantizado al\nagua potable y subsidios para implementar programas de desarrollo en los\nterritorios que eran controlados por los rebeldes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A su vez, las Farc cesar\u00edan todas las\nhostilidades y entregar\u00edan sus armamentos a las Naciones Unidas para\nreincorporarse a la vida civil. Adem\u00e1s, el grupo rebelde podr\u00eda presentarse a\nelecciones y tendr\u00eda garantizados diez esca\u00f1os en el congreso colombiano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Altas\nexpectativas, pero fallas en la implementaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gran parte de la guerra se libr\u00f3 en el campo\ny el acuerdo gener\u00f3 esperanzas de que los problemas rurales que impulsaron el\nconflicto finalmente ser\u00edan resueltos. Pero dos a\u00f1os despu\u00e9s de la firma del\nacuerdo, una visita a la ciudad de Juan Jos\u00e9 evidencia que pocas cosas han\ncambiado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa poblaci\u00f3n de ocho mil habitantes ni\nsiquiera ha recibido los servicios b\u00e1sicos que se prometieron. Sin agua\ncorriente, los residentes a\u00fan tienen que usar pozos sin tratamiento. Pese a las\npromesas gubernamentales, no se construyeron escuelas en las aldeas vecinas y muchos\nni\u00f1os nunca han visto un sal\u00f3n de clases.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque la polic\u00eda ya lleg\u00f3 a Juan Jos\u00e9, ni\nellos ni los militares tienen presencia en las aldeas cercanas y nuevos grupos\narmados han llenado el vac\u00edo dejado por las Farc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Emilio Archila, un asesor del gobierno, dijo\nque muchas de las promesas de desarrollo incluidas en el acuerdo, como el\nsuministro de agua y electricidad, tardar\u00e1n m\u00e1s de una d\u00e9cada debido al da\u00f1o\nque el campo sufri\u00f3 por el conflicto. \u201cCualquiera que piense que \u00edbamos a\nresolver estos problemas en dos a\u00f1os no entiende la magnitud del problema\u201d,\ndijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero Adam Isacson, analista de la Oficina en\nWashington para Asuntos Latinoamericanos, un grupo de derechos humanos, afirm\u00f3\nque el gobierno no hab\u00eda actuado. \u201cColombia tuvo la oportunidad de establecer\nlas instituciones estatales en las tierras que abandonaron los rebeldes, pero\nno aprovech\u00f3 ese momento\u201d, dijo. \u201cAhora hay muchos grupos que luchan por el\nmismo territorio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El dinero es un gran obst\u00e1culo para cumplir\ntodas las promesas. Al firmar el acuerdo se estim\u00f3 que costar\u00eda alrededor de\n45.000 millones de d\u00f3lares cumplir todas las promesas en un per\u00edodo de unos\nquince a\u00f1os. En ese momento, el gobierno pod\u00eda usar los ingresos de la empresa\npetrolera estatal cuya producci\u00f3n se ubicaba en casi 100 d\u00f3lares por barril.\nAhora los precios son un tercio m\u00e1s bajos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Para\nlos agricultores, la coca sigue siendo una opci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gran parte de la financiaci\u00f3n de las Farc\nproven\u00eda del tr\u00e1fico de drogas. Pero la paz no ha contribuido a que los\nagricultores cambien su modelo de negocio: el a\u00f1o pasado, la cantidad de\ntierras utilizadas para la producci\u00f3n de hoja de coca alcanz\u00f3 su m\u00e1ximo\nhist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parte del problema es que el lucrativo\nnegocio de la coca\u00edna es tan atractivo para los grupos armados que estos se han\nextendido hasta las \u00e1reas rurales, como lo hicieron las Farc en el pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el gobierno tiene gran parte de la\nresponsabilidad en esa situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El programa de sustituci\u00f3n de cultivos\nestablecido en el acuerdo de paz prometi\u00f3 pagos en efectivo a los productores\nque arrancaran sus plantas de coca y las remplazaran por cultivos legales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero en Juan Jos\u00e9, los residentes dicen que\nlos pagos a los agricultores cesaron por un tiempo despu\u00e9s de que Duque\nasumiera la presidencia. Se reanudaron a fines de a\u00f1o, pero los funcionarios\nque deb\u00edan introducir los cultivos alternativos nunca llegaron a la zona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, muchos agricultores volvieron a\nsembrar coca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Rechazo\nhacia las garant\u00edas judiciales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un pilar central de este proceso es la\npromesa de esclarecer la verdad de lo que sucedi\u00f3 durante el conflicto armado,\ncomo parte de un esfuerzo para lograr la reconciliaci\u00f3n nacional. Con ese fin,\nel acuerdo estableci\u00f3 la llamada Jurisdicci\u00f3n Especial para la Paz que son los\ntribunales que procesan los cr\u00edmenes y abusos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta el momento, diez mil excombatientes y\ndos mil miembros de las fuerzas armadas se han comprometido a declarar bajo un\namplio manto de inmunidad: podr\u00e1n ser declarados responsables, pero no ser\u00e1n\nencarcelados, excepto por algunos delitos espec\u00edficos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa parte del acuerdo molest\u00f3 a muchos\ncolombianos que votaron en contra del acuerdo de paz en un referendo que perdi\u00f3\nel gobierno. Pero el presidente Santos sorte\u00f3 el repudio de los votantes al\nenviar el acuerdo, con algunos cambios y revisiones, directamente al congreso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora, Duque ha solicitado la revisi\u00f3n de los\ntribunales, que califica de indulgentes. A algunas personas les preocupa que\nbusque desmantelarlos por completo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La garant\u00eda de no ir a la c\u00e1rcel fue\nfundamental para que las Farc firmaran el acuerdo. Si esa garant\u00eda es revocada,\nmuchos podr\u00edan ver el proceso como un enga\u00f1o. Y eso podr\u00eda ser un factor\ndecisivo para el reinicio de las hostilidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa posibilidad de obtener una sentencia m\u00e1s\nleve y participar en pol\u00edtica es lo que convenci\u00f3 a las Farc para que se\ninvolucraran en pol\u00edtica\u201d, dijo Isacson, el analista de derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pocos\nprogresos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunas de las promesas hechas en los\nacuerdos de paz s\u00ed se han cumplido. M\u00e1s de 6804 combatientes de las Farc se\ndesarmaron inicialmente y m\u00e1s de 8994 armas fueron entregadas. Para 2017, las\nFarc se hab\u00edan desmovilizado completamente, excepto por un peque\u00f1o grupo\ndisidente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cerca del 23 por ciento de las 578\ndisposiciones del acuerdo se ha implementado en su totalidad, seg\u00fan un estudio\nreciente del Instituto Kroc de Estudios Internacionales para la Paz de la\nUniversidad de Notre Dame, que supervisa los acuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la investigaci\u00f3n revel\u00f3 que, a pesar de\neste \u201cprogreso constante\u201d, solo un tercio de los compromisos adquiridos se\ncumplir\u00edan en el plazo estipulado por el acuerdo. El resto se encontraba en un\n\u201cestado de implementaci\u00f3n m\u00ednima\u201d o ni siquiera se hab\u00edan tocado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEs innegable que el gobierno no ha cumplido\nsus promesas, ya sea la reincorporaci\u00f3n de los antiguos combatientes, el\ndesarrollo agrario o las reformas pol\u00edticas\u201d, dijo Juli\u00e1n Gallo Cubillos,\nexcomandante de las Farc que ahora es senador colombiano. \u201cHay una negligencia\ngeneralizada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los mayores fracasos se da en el \u00e1rea\nde seguridad, que tanto el gobierno como los rebeldes les aseguraron a los\ncolombianos que ser\u00eda el mayor logro del acuerdo de paz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En muchas zonas donde las Farc se desarmaron\nel gobierno a\u00fan tiene que entrar por la fuerza, lo que rompe una promesa clave\nde los acuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ilegalidad y el desorden que impera en las\nzonas rurales ha significado la muerte para muchos activistas de Colombia: el\na\u00f1o pasado fueron asesinados 252 l\u00edderes sociales, un aumento en comparaci\u00f3n\ncon los 191 que se registraron en 2017, seg\u00fan el Instituto de Estudios para el\nDesarrollo y la Paz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las Farc dijeron este mes que 130 de sus\ncombatientes hab\u00edan sido asesinados desde la firma del acuerdo. Los antiguos\nrebeldes se han quejado repetidamente de que la desmovilizaci\u00f3n los ha dejado\nindefensos contra las pandillas paramilitares que a\u00fan deambulan en el campo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto ha ocasionado otro importante problema\npara la paz: los expertos estiman que unos tres mil milicianos han regresado a\nla lucha armada, una cifra que equivale al 40 por ciento de los que\ninicialmente se desmovilizaron. Adem\u00e1s tienen nuevos miembros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las cosas tampoco marchan bien en la\npol\u00edtica. Aunque los l\u00edderes rebeldes fundaron un partido para participar en\nlas elecciones, aprendieron r\u00e1pido que las victorias militares pueden ser m\u00e1s\nf\u00e1ciles que las pol\u00edticas. Debido a la impopularidad por su historial de\nsecuestros y asesinatos fueron atacados con piedras durante la campa\u00f1a\nelectoral, por lo que tuvieron que abandonar la contienda presidencial. No\nganaron ni un solo esca\u00f1o en las elecciones m\u00e1s all\u00e1 de los que ya ten\u00edan\nasegurados por el acuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El optimismo generado por el acuerdo de paz\nfirmado por Santos se ha desvanecido entre personas como Andr\u00e9s Chica, un\nagricultor que vive cerca de Juan Jos\u00e9, pero que ahora teme acercarse a esa\npoblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLo que nos vendi\u00f3 fue un sue\u00f1o\u201d, dijo Chica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>NICHOLAS\nCASEY<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando las cosas salen mal, quienes est\u00e1n en el poder prometen remediarlo. \u00bfLo hacen realmente? Este texto es el primero de una nueva serie en la que The New York Times vuelve al escenario de grandes noticias para verificar si las promesas fueron cumplidas. 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