{"id":34562,"date":"2019-08-04T22:08:27","date_gmt":"2019-08-05T03:08:27","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=34562"},"modified":"2019-08-04T22:08:29","modified_gmt":"2019-08-05T03:08:29","slug":"crisis-en-venezuela-el-colapso-amenaza-la-existencia-del-pueblo-ancestral-wayuu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=34562","title":{"rendered":"CRISIS EN VENEZUELA. El colapso amenaza la existencia del pueblo ancestral wayuu"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align:right\"><strong><em>PARENSTU, Colombia \u2014<\/em><\/strong> <strong><em>Los wayuus vivieron de la tierra durante cientos de a\u00f1os, incluso antes de la fundaci\u00f3n de Venezuela y Colombia. Son un grupo ind\u00edgena de Am\u00e9rica del Sur que ha sobrevivido a las guerras, los conflictos, las revoluciones e incluso a la separaci\u00f3n por la creaci\u00f3n de las fronteras nacionales entre ambos pa\u00edses.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, para los wayuus que viven en\nVenezuela, el punto de quiebre lleg\u00f3 con la devastaci\u00f3n econ\u00f3mica durante la presidencia\nde Nicol\u00e1s Maduro y las sanciones estadounidenses contra su gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A medida que el pa\u00eds comenz\u00f3 a experimentar\nel peor colapso econ\u00f3mico mundial visto en d\u00e9cadas fuera de una zona en guerra,\nlos wayuus comenzaron a caminar hacia Colombia con la esperanza de poder\nencontrar un nuevo hogar con sus hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero aqu\u00ed, en un solitario asentamiento\ncolombiano llamado Parenstu, eso no estaba planeado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los wayuus venezolanos aparecieron con sus\nhijos hambrientos y desnutridos, sus peque\u00f1as costillas visibles despu\u00e9s de\na\u00f1os de ruina econ\u00f3mica. La repentina afluencia de personas ha generado tanta\ntensi\u00f3n entre la comunidad ind\u00edgena colombiana que ha estallado un conflicto\nentre los wayuus por la tierra, el agua y el derecho a permanecer en este\nlugar. Ahora los ni\u00f1os de ambos bandos pasan hambre. Algunos han muerto por\ndesnutrici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El conflicto que se vive en Parenstu es el\nreflejo de una frontera abrumada por la cantidad de personas wayuus que\nabandonan Venezuela para vivir en las tierras ind\u00edgenas de Colombia. Y refleja\nuna crisis mayor que afecta a diversos pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, donde el \u00e9xodo\nmasivo de venezolanos de todas las clases sociales pone a prueba la paciencia\nde sus vecinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al menos cuatro millones de venezolanos han\nhuido de su pa\u00eds en los \u00faltimos a\u00f1os, expulsados \u200b\u200bpor el hambre, la hiperinflaci\u00f3n\ny los violentos operativos de represi\u00f3n pol\u00edtica. Para el\npr\u00f3ximo a\u00f1o, este \u00e9xodo podr\u00eda superar la migraci\u00f3n de Siria y convertirse en\nla mayor crisis de refugiados del mundo, seg\u00fan la Organizaci\u00f3n de Estados\nAmericanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los reci\u00e9n llegados afectan la situaci\u00f3n de\nsus anfitriones, que suelen estar divididos entre el deseo de ayudar y el\ninstinto de proteger sus propios recursos. Aunque los venezolanos han\nencontrado muchas fronteras abiertas, en pa\u00edses como Ecuador y Brasil grandes\nmultitudes han atacado los refugios de migrantes e incluso han llegado a\nexpulsarlos de algunas poblaciones ante las quejas de los residentes que se\nsienten invadidos. En Colombia, los nuevos migrantes, que no pudieron recibir\natenci\u00f3n m\u00e9dica en su pa\u00eds, han llevado el sarampi\u00f3n y la malaria, enfermedades\nque estaban controladas en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLos titulares generan xenofobia\u201d, dijo\nFelipe Mu\u00f1oz, el funcionario colombiano responsable de manejar la crisis en la\nfrontera. Ahora m\u00e1s de 1,4 millones de venezolanos est\u00e1n en Colombia, dijo, una\nsituaci\u00f3n in\u00e9dita para un pa\u00eds que hace cinco a\u00f1os solo ten\u00eda 140.000\nextranjeros registrados y que no ha experimentado una oleada de migrantes como\nesta en los a\u00f1os recientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El desierto colombiano de la Guajira es el\nhogar de los wayuus, un lugar desolado en el extremo norte del continente,\ndonde las personas que tradicionalmente habitan esa zona y los reci\u00e9n llegados\nintentan sobrevivir. La electricidad nunca lleg\u00f3 a muchas de estas aldeas ni\ntampoco el agua corriente. Una sequ\u00eda de cinco a\u00f1os ha ocasionado largos\nepisodios de hambre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La l\u00edder de Parenstu, Celinda Vangrieken,\ncuya familia ha vivido en Colombia durante un siglo, miraba a los refugiados de\nVenezuela: eran docenas de reci\u00e9n llegados, demacrados y desesperados, entre los\ncientos de personas que viven ah\u00ed. Aunque vio con simpat\u00eda su llegada, dijo que\neran su gente pero no eran su sangre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDijeron: \u2018Somos wayuus, somos de aqu\u00ed como\nt\u00fa&#8217;\u201d, dijo. \u201cPero esta no es su tierra\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un d\u00eda hace poco, una beb\u00e9 con una erupci\u00f3n\nen la frente empez\u00f3 a gritar. La madre dijo que la ni\u00f1a hab\u00eda estado vomitando\nsangre y adelgaz\u00f3 casi un kilo en las \u00faltimas semanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cElla no quiere comer\u201d, dijo la madre,\nAndre\u00edna Paz, una wayuu venezolana de 20 a\u00f1os que este a\u00f1o cruz\u00f3 la frontera\ndespu\u00e9s de ver morir a las hijas de su vecina por desnutrici\u00f3n. Teme que su\npropia hija pueda morir en Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Celia Epinayu enterr\u00f3 a su hijo, Eduardo, en\nfebrero. No es una migrante, sino una wayuu colombiana que vive en las tierras\ndonde sus padres la criaron. Pero a medida que Paz y otras personas de\nVenezuela empezaron a llegar, la comida para el clan de Epinayu se hizo escasa\ny no pudo alimentar a sus cinco hijos, incluido Eduardo, de 10 meses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u201cTu\nhijo est\u00e1 muerto, tienes que dejarlo ir\u201d, dijo Betty Ipuana, la maestra de\nescuela local, que estaba visitando a Epinayu en su casa de adobe. \u201cAhora debes\nmirar por los que est\u00e1n vivos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Epinayu no respondi\u00f3 y se qued\u00f3 mirando el\nsuelo polvoriento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tensi\u00f3n es evidente en los rostros de los\np\u00fctchip\u00fc\u2019\u00fci, las autoridades wayuus que median las disputas y entregan mensajes\nentre clanes. Se sentaron bajo un techo de paja al lado de la carretera,\ndiscutieron docenas de nuevos conflictos sobre la tierra, y el temor de que\npudieran convertirse en disputas de sangre entre las familias. En la costa\nnorte, los wayuus colombianos incendiaron recientemente las carpas de los venezolanos\nreci\u00e9n llegados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEs el miedo que todos tenemos, que esta\ntierra no nos puede sostener a todos\u201d, explic\u00f3 Guillermo Ojeda mientras hablaba\ncon los otros mediadores en la mesa. Pero dijo que los venezolanos ten\u00edan que\nser aceptados, incluso si eso significaba un riesgo para todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 Manuel Pana, otro p\u00fctchip\u00fc\u2019\u00fci, dej\u00f3 su\nbast\u00f3n, se enderez\u00f3 el sombrero y dijo que no estaba convencido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cVienen a Colombia y todo es una lucha por la\ntierra para ellos: construyen su casa y crean un problema para otra familia\u201d,\ndijo Pana. \u201c\u00bfQu\u00e9 han tra\u00eddo aqu\u00ed desde Venezuela? Lo que trajeron fue una\ninfecci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vangrieken, la l\u00edder de 72 a\u00f1os de Parenstu,\nrecuerda el d\u00eda en que un grupo de wayuus venezolanos lleg\u00f3 a su tierra por\nprimera vez con una peque\u00f1a caja que conten\u00eda los huesos de sus familiares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan la tradici\u00f3n wayuu, dos d\u00e9cadas despu\u00e9s\nde que una persona muere, los miembros de la familia regresan al cementerio\npara lo que se conoce como el \u201csegundo entierro\u201d. Abren la tumba, limpian los\nhuesos y los vuelven a enterrar en el sitio de donde creen que provienen sus\nantepasados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la costumbre tambi\u00e9n dicta algo m\u00e1s: los\nfamiliares de los fallecidos pueden reclamar la tierra donde los restos se\nvuelven a enterrar y construir casas cercanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vangrieken dijo que la posibilidad de una\nmigraci\u00f3n masiva ni siquiera se le hab\u00eda pasado por la cabeza en ese momento.\nEra 2009 y Venezuela todav\u00eda era pr\u00f3spera. Solo unas pocas personas ped\u00edan\nconstruir casas cerca de los restos y le parec\u00eda absurdo que alguien quisiera\nvivir en Parenstu.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el a\u00f1o pasado, los reci\u00e9n llegados\ncomenzaron a llegar porque la hiperinflaci\u00f3n hizo que innumerables venezolanos\ntuvieran problemas para conseguir alimentos y medicinas; adem\u00e1s, Maduro ciment\u00f3\nsu poder luego de ganar una votaci\u00f3n de reelecci\u00f3n que ha sido ampliamente\ncriticada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En enero, la crisis pol\u00edtica se intensific\u00f3\ncuando Estados Unidos y docenas de otros pa\u00edses reconocieron a Juan Guaid\u00f3, el\nl\u00edder de la oposici\u00f3n de Venezuela, como presidente leg\u00edtimo. Las sanciones\nestadounidenses sobre la industria m\u00e1s importante de Venezuela, el petr\u00f3leo, le\nocasionaron graves da\u00f1os a la naci\u00f3n, incluso en las zonas wayuus, que se\nencuentran cerca de uno de los principales centros petroleros del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A los wayuus de Parenstu a veces les\nresultaba dif\u00edcil reconocer a los reci\u00e9n llegados como parientes. Algunos\nproven\u00edan de ciudades y no hablaban wayuunaiki, el idioma nativo. Construyeron\ncasas improvisadas con postes y pl\u00e1stico en vez de usar adobe, como las casas\nde Parenstu.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hab\u00eda una tradici\u00f3n wayuu que los\nvenezolanos parec\u00edan conocer bien: el cementerio les daba derecho a quedarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cMi madre siempre dijo que deber\u00edamos darles\nespacio, para que con el tiempo se fueran\u201d, dijo Yomeilia Vangrieken, una de\nlas hijas de Vangrieken. \u201cElla cometi\u00f3 un gran error\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No mucho despu\u00e9s de que los reci\u00e9n llegados\ncomenzaron a establecerse en la tierra de Vangrieken, su familia se despert\u00f3\ncon una multitud enojada de cientos de personas. Eran de otro clan wayuu\ncolombiano y dijeron que hab\u00edan venido para vengar la golpiza de un joven a\nmanos de un wayuu venezolano en su tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vangrieken record\u00f3 que hab\u00edan seguido sus\nhuellas en la arena hasta Parenstu y le exig\u00edan un pago de unos 1500 d\u00f3lares,\nresponsabiliz\u00e1ndola por ser la lideresa tradicional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNo ten\u00eda esa cantidad, y tampoco los\nvenezolanos\u201d, dijo Vangrieken, quien le ofreci\u00f3 al clan diez de sus propias\novejas, casi todo el ganado que pose\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A medida que crec\u00edan las tensiones,\nVangrieken les ped\u00eda paciencia a los miembros de su clan y argumentaba que, al\nser wayuus, los reci\u00e9n llegados ten\u00edan que ser tratados como iguales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los ni\u00f1os venezolanos malnutridos estaban\nmatriculados en la escuela donde ofrec\u00edan comidas, aunque eso significaba menos\npara los colombianos. En un caso, una mujer wayuu venezolana lleg\u00f3 enferma y\nus\u00f3 una tarjeta de identificaci\u00f3n de una wayuu colombiana para que pudiera ser\ntratada en un hospital p\u00fablico. Pero la mujer enferma muri\u00f3 en el hospital;\nVangrieken teme que ahora la wayuu colombiana que prest\u00f3 su tarjeta de\nidentificaci\u00f3n ahora est\u00e9 registrada como muerta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Milcidi Palmar, una refugiada wayuu\nvenezolana de 32 a\u00f1os que huy\u00f3 a Parenstu, dijo que la escasez de medicamentos\nhab\u00eda provocado la muerte de cuatro miembros de su extensa familia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Milcidi Palmar sentada en una hamaca en la\nhabitaci\u00f3n que comparte con sus dos hijos. Credit Adriana Loureiro Fern\u00e1ndez\npara The New York Times<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El a\u00f1o pasado, su hija menor, Mayerli, cay\u00f3\nenferma. Palmar gast\u00f3 el poco dinero que ten\u00eda en viajes en autob\u00fas a un\nhospital venezolano donde no le dieron nada para controlar la fiebre y Mayerli\nmuri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poco despu\u00e9s, su otra hija llamada Wendy,\ntambi\u00e9n se enferm\u00f3. Palmar dijo que regres\u00f3 al hospital e insisti\u00f3 en el\ntratamiento. Wendy recibi\u00f3 una inyecci\u00f3n pero su piel se puso p\u00farpura en los\nd\u00edas siguientes y dej\u00f3 de respirar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNo pude hacer nada m\u00e1s que verlas morir a\nlas dos\u201d, dijo sobre sus hijas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa historia afecta mucho a Yadira Mart\u00ednez,\nla hija de la lideresa de Parenstu, quien a menudo asume algunas de las\nresponsabilidades de la aldea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaba en el terreno de poco m\u00e1s de una\nhect\u00e1rea que Palmar y su esposo hab\u00edan cercado con una valla de madera despu\u00e9s\nde que la ocuparon el a\u00f1o pasado. Palmar hace carb\u00f3n para vender con los\n\u00e1rboles que los wayuus de Parenstu consideran sagrados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yadira Mart\u00ednez recuerda que, cuando era\nni\u00f1a, jugaba entre los \u00e1rboles que ahora son cortados por Palmar. Sin embargo,\nestaba dividida entre la nostalgia por ese tiempo y la simpat\u00eda que siente por\nuna madre que debe alimentar a sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u201c\u00bfQuieres\ncomprar carb\u00f3n?\u201d, le pregunt\u00f3 Palmar haciendo una broma para romper la tensi\u00f3n.\nLas dos mujeres se rieron nerviosamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre la sequ\u00eda y los reci\u00e9n llegados hay\npoca agua en Parenstu. Un embalse se ha quedado casi seco, solo es un charco\ngris en medio del vasto desierto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacia la puesta del sol, Celinda Vangrieken y\nYadira Mart\u00ednez caminaron hacia las afueras de la poblaci\u00f3n para revisar un\npozo escondido bajo un matorral. Estaba seco, pero Celinda recordaba que hace\nvarias d\u00e9cadas una chica se cay\u00f3 adentro y se ahog\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00bfC\u00f3mo alguien podr\u00eda decir que esta tierra\nno es nuestra?\u201d, dijo Yadira despu\u00e9s de que su madre termin\u00f3 de contar la\nhistoria. \u201cAqu\u00ed es donde derramamos nuestra sangre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su clan se hab\u00eda establecido en Parenstu,\nseg\u00fan la leyenda familiar, despu\u00e9s de una disputa que comenz\u00f3 por una olla de\ncollares y r\u00e1pidamente se convirti\u00f3 en una disputa de sangre sobre el\nterritorio, un tipo de conflicto que parece que todos quieren evitar aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A poca distancia del pozo se encontraba el\ncementerio de los wayuus venezolanos, bordeado por una cerca de cactus. Celinda\nVangrieken pens\u00f3 por un momento. El destino de su pueblo parec\u00eda ligado a\nVenezuela de una manera que siente que no puede controlar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSimplemente no quiero una guerra con ellos\u201d,\ndijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>NICHOLAS\nCASEY<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Mar\u00eda\nIguar\u00e1n colabor\u00f3 con este art\u00edculo desde Parenstu (Colombia).<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PARENSTU, Colombia \u2014 Los wayuus vivieron de la tierra durante cientos de a\u00f1os, incluso antes de la fundaci\u00f3n de Venezuela y Colombia. 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