{"id":34067,"date":"2019-03-26T14:27:02","date_gmt":"2019-03-26T19:27:02","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=34067"},"modified":"2019-03-26T14:27:02","modified_gmt":"2019-03-26T19:27:02","slug":"crisis-en-venezuela-el-pais-estaba-al-borde-del-colapso-y-un-apagon-desato-la-anarquia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=34067","title":{"rendered":"CRISIS EN VENEZUELA. El pa\u00eds estaba al borde del colapso y un apag\u00f3n desat\u00f3 la anarqu\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 60px;\"><span style=\"color: #ff6600;\"><strong>MARACAIBO, Venezuela \u2014<\/strong> La ciudad estaba cerca del colapso mucho antes de que se fuera la luz. Pero despu\u00e9s llegaron el apag\u00f3n y la anarqu\u00eda. Durante d\u00edas y noches, multitudes de personas saquearon 523 tiendas en Maracaibo mientras los residentes resguardaban sus entradas con armas en mano para protegerse de los saqueadores. Decenas murieron en hospitales. Hab\u00eda cad\u00e1veres en descomposici\u00f3n en la morgue. Y los pocos alimentos que quedaban en los refrigeradores se pudrieron mientras el hambre campeaba en la naci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>Manej\u00e9 hasta Maracaibo con Meridith Kohut, una fot\u00f3grafa de The New York Times, para atestiguar el caos que produjo un apag\u00f3n devastador, probablemente el m\u00e1s largo en un pa\u00eds que estaba muy afectado por la crisis econ\u00f3mica y la escasez de alimentos, medicamentos y agua.<\/p>\n<p>A lo largo del camino, el humo se elevaba por la carretera mientras los propietarios de los negocios quemaban la basura que dejaban atr\u00e1s los saqueadores. De noche, solo los faros de los autom\u00f3viles se abr\u00edan paso entre la oscuridad, revelando las siluetas de los peatones.<\/p>\n<p>Todo el pa\u00eds estuvo hundido en la oscuridad durante seis d\u00edas continuos. Sin embargo, aqu\u00ed en Maracaibo, una c\u00e1lida ciudad costera, la pesadilla continu\u00f3 durante m\u00e1s de una semana: la gente desesperada buscaba comida en las tiendas saqueadas o cerradas, y formaban largas filas en las pocas panader\u00edas que tuvieron la valent\u00eda de seguir abiertas. Muchos negocios quedaron reducidos a montones de cristales rotos y pilas de mercanc\u00edas quemadas.<\/p>\n<p>Everto Le\u00f3n, de 58 a\u00f1os, se sent\u00f3 en una carretera totalmente oscura porque el corte el\u00e9ctrico continuaba, a poco tiempo en auto de donde hab\u00eda sucedido la peor parte del saqueo. Su silueta, apenas visible de noche, mostraba los tumores debajo de su quijada que fueron provocados por el c\u00e1ncer que lo estaba matando.<\/p>\n<p>\u201cNo tengo la medicina que necesito, y ahora la probabilidad de conseguirla es nula\u201d, dijo Le\u00f3n, y agreg\u00f3 que los saqueadores hab\u00edan vaciado todas las farmacias cercanas. El corte de energ\u00eda se ha convertido en el campo de batalla m\u00e1s reciente en un pa\u00eds donde dos hombres afirman ser presidentes.<\/p>\n<p>Juan Guaid\u00f3, el dirigente de la oposici\u00f3n que es reconocido por m\u00e1s de 50 pa\u00edses como el l\u00edder leg\u00edtimo de Venezuela, ha ofrecido este acontecimiento como prueba de que el Estado ha fracasado. El presidente Nicol\u00e1s Maduro ha culpado a Estados Unidos, pues dice que colabora con la oposici\u00f3n para sabotear la red el\u00e9ctrica, por lo que mand\u00f3 a iniciar una investigaci\u00f3n contra Guaid\u00f3 y envi\u00f3 a una comisi\u00f3n de agentes de inteligencia para detener a un periodista reconocido por su supuesta participaci\u00f3n en el apag\u00f3n.<\/p>\n<p>Los l\u00edderes sindicales han declarado que lo m\u00e1s probable es que el corte el\u00e9ctrico haya sido el resultado de un simple incendio en la maleza que desestabiliz\u00f3 la red el\u00e9ctrica del pa\u00eds. Este suceso enfatiza la falta de mantenimiento a infraestructura clave y los a\u00f1os de mala gesti\u00f3n de la econom\u00eda del pa\u00eds, que se han convertido en los aspectos distintivos del colapso econ\u00f3mico de la naci\u00f3n. Adem\u00e1s, revel\u00f3 la desoladora realidad de Venezuela: cuando no hay electricidad, no hay Estado de derecho.<\/p>\n<p>\u201cPod\u00edas escuchar a los m\u00e9dicos en el hospital grit\u00e1ndoles a los pacientes en la oscuridad: \u2018\u00a1Aguante!\u2019 \u2018\u00a1Resista un poco m\u00e1s!\u2019. Pero eso no les quita el dolor\u201d, dijo un m\u00e9dico en un hospital p\u00fablico en Maracaibo, quien pidi\u00f3 no ser identificado por temor a las represalias del gobierno. \u201cSeis d\u00edas sin electricidad en el siglo XXI. \u00bfC\u00f3mo es posible?\u201d.<\/p>\n<p>Al principio fue tan parecido al resto de los apagones que frecuentemente suceden en Venezuela, que pocos se sorprendieron. Maracaibo se encuentra en el estado m\u00e1s poblado de Venezuela y fue el primero en recibir energ\u00eda hace generaciones. No obstante, actualmente se encuentra en el extremo occidental de la red el\u00e9ctrica y es una abrasadora ciudad caribe\u00f1a cuyo alto consumo de energ\u00eda ha provocado que la electricidad falle y se restablezca constantemente durante los \u00faltimos tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>Cuando se fue la luz, alrededor de la una de la tarde un jueves, David Ardila, publicista, intent\u00f3 seguir trabajando. \u201cCre\u00edmos que era un racionamiento normal de electricidad\u201d, dijo. Los apagones constantes generalmente terminaban antes del anochecer, como bien lo sab\u00eda Ardila. Pero entonces su esposa lo llam\u00f3. No era un corte el\u00e9ctrico normal. No se limitaba a su barrio, le dijo.<\/p>\n<p>Todo el pa\u00eds \u2014 con sus 30 millones de habitantes \u2014 estaba sin electricidad. \u201cNo hab\u00eda televisi\u00f3n ni radio ni wifi. No hab\u00eda nada\u201d, coment\u00f3 Iveth Figueroa. \u201cEst\u00e1bamos totalmente incomunicados\u201d. Sin embargo, parec\u00eda una falla que pronto se controlar\u00eda. Cuando las bater\u00edas de los celulares comenzaron a agotarse el viernes, un vecino encendi\u00f3 un generador y permiti\u00f3 que los dem\u00e1s residentes cargaran sus dispositivos.<\/p>\n<p>Pero la comida, cuyo suministro siempre es escaso en Venezuela, se estaba volviendo una preocupaci\u00f3n en el vecindario. El s\u00e1bado, muchos comenzaron a darse cuenta de que cualquier carne que tuvieran en los refrigeradores pronto comenzar\u00eda a pudrirse. Por medio de estufas a\u00fan conectadas al servicio de gas, algunos residentes cocinaron la carne, mientras que otros trataron de salarla y deshidratarla.<\/p>\n<p>Conforme pas\u00f3 el d\u00eda, la gente comenz\u00f3 a acudir a las pocas gasolineras que segu\u00edan abiertas mientras filas de cientos de autos daban la vuelta a varias esquinas bajo el sol. Una manifestaci\u00f3n organizada por la oposici\u00f3n fue reprimida por la polic\u00eda de manera violenta. Maduro, que no dijo nada sino hasta el fin de semana, apareci\u00f3 en televisi\u00f3n, pero dijo poco sobre los planes del gobierno para atender el problema.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cNo nos dieron informaci\u00f3n\u201d, dijo Figueroa, a quien le preocupaba que el resentimiento popular pronto fuera a estallar. \u201cFue como una de esas pel\u00edculas de cat\u00e1strofes que sol\u00edan filmar, como Soylent Green o Underworld. Tendr\u00edamos que idear nuestras propias maneras de sobrevivir\u201d.<\/p>\n<p>Los primeros disparos se escucharon el lunes afuera del vecindario de Omar Ch\u00e1vez. Ch\u00e1vez acababa de regresar de buscar unas medicinas para su hija y abastecerse de d\u00f3lares cuando escuch\u00f3 el comienzo de un disturbio. Fue a un lugar seguro y se puso en estado de alerta.<\/p>\n<p>\u201cPod\u00edamos ver por lo binoculares que estaban saqueando todo\u201d, dijo Ch\u00e1vez. \u201cLos propietarios trataban de defender sus locales disparando, no para matar, aunque creo que hubo muchos muertos. Nadie estaba controlando a la gente\u201d.<\/p>\n<p>Un grupo de m\u00e1s de mil personas hab\u00eda bajado a La Curva, un distrito comercial de Maracaibo, para romper vitrinas y robar las mercanc\u00edas, de acuerdo con los comerciantes. La guardia nacional de Venezuela, plagada por meses de deserciones, no apareci\u00f3 por ning\u00fan lado.<\/p>\n<p>\u201cEn medio del apag\u00f3n no hab\u00eda autoridad\u201d, coment\u00f3 Miguel Sierra, quien estaba vendiendo detergente para ropa cuando llegaron los saqueadores. Mientras ca\u00eda la noche, la multitud comenz\u00f3 a incendiar las tiendas. \u201cCreo que comenzaron los incendios porque no hab\u00eda luz; no hab\u00eda otra manera de ver qu\u00e9 se pod\u00edan llevar\u201d, dijo Marbella Jim\u00e9nez, quien tiene un puesto de venta informal.<\/p>\n<p>Mientras continuaban los disturbios, los hospitales se preparaban para recibir a los lesionados, que pronto llegaron con heridas de bala o lesiones causadas por los cristales rotos. Pero los hospitales, que apenas ten\u00edan jab\u00f3n debido a la escasez, ahora tampoco ten\u00edan electricidad.<\/p>\n<p>Un funcionario m\u00e9dico de alto nivel, que habl\u00f3 bajo la condici\u00f3n de mantener su anonimato por miedo a las represalias, dijo que 47 personas murieron en el principal centro m\u00e9dico de Maracaibo.<\/p>\n<p>\u201cPor lo menos la mitad puede adjudicarse a la crisis\u201d, dijo el funcionario, quien cit\u00f3 a pacientes que murieron de insuficiencia cardiaca o complicaciones relacionadas con la diabetes. Los funcionarios m\u00e9dicos tambi\u00e9n mencionaron que varios j\u00f3venes que llegaron con heridas de bala tuvieron que someterse a amputaciones en vez de recibir tratamientos menos brutales que pod\u00edan complicarse si continuaba el apag\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cEra como entrar a la guarida de un le\u00f3n; era una cueva oscura\u201d, dijo el m\u00e9dico sobre el hospital. Rechaz\u00f3 revelar su nombre por miedo al gobierno. \u201cLo peor era el olor: era un aroma f\u00e9tido y sangriento, y el calor hizo que la atm\u00f3sfera resultara densa y horrible\u201d.<\/p>\n<p>En un hospital que solo ten\u00eda la electricidad de un generador para mantener en servicio la sala de emergencias, un grupo armado entr\u00f3 sin ser visto y asalt\u00f3 a los pacientes que se encontraban en dos pisos, de acuerdo con los m\u00e9dicos. En otro centro m\u00e9dico el ala de maternidad no ten\u00eda ventanas, y las mujeres embarazadas tuvieron que ser reubicadas a una plaza exterior, dijeron los m\u00e9dicos.<\/p>\n<p>Esta semana, Maduro afirm\u00f3 que su gobierno hab\u00eda determinado la causa del corte el\u00e9ctrico: un \u201cciberataque electromagn\u00e9tico\u201d, organizado por el gobierno estadounidense desde Houston y Chicago. La explicaci\u00f3n no convenci\u00f3 a Figueroa ni a muchos otros durante el octavo d\u00eda sin luz en su vecindario. Hasta que un repentino milagro llam\u00f3 su atenci\u00f3n: la electricidad, por fin, hab\u00eda regresado.<\/p>\n<p>Un grito de entusiasmo se escuch\u00f3 mientras los faroles de las calles iluminaban los rostros de los vecinos que estaban sentados en un jard\u00edn oscuro. Pero nadie sab\u00eda cu\u00e1nto durar\u00eda la electricidad ni cu\u00e1ndo se ir\u00eda de nuevo. \u201cEs algo nuevo; el gran problema que todos sufrimos por igual\u201d, dijo Figueroa.<\/p>\n<p><strong>NICHOLAS CASEY<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gustavo Ocando colabor\u00f3 con este reportaje desde Maracaibo.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MARACAIBO, Venezuela \u2014 La ciudad estaba cerca del colapso mucho antes de que se fuera la luz. Pero despu\u00e9s llegaron el apag\u00f3n y la anarqu\u00eda. 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