{"id":33666,"date":"2019-01-29T21:50:58","date_gmt":"2019-01-30T02:50:58","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=33666"},"modified":"2019-01-29T21:58:47","modified_gmt":"2019-01-30T02:58:47","slug":"necrologia-pablo-emilio-ramirez-me-voy-tranquilo-y-sin-amarguras-de-ninguna-clase","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=33666","title":{"rendered":"NECROLOG\u00cdA. Pablo Emilio Ram\u00edrez: Me voy tranquilo y sin amarguras de ninguna clase"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 60px;\"><span style=\"color: #ff6600;\"><strong>C\u00daCUTA.-<\/strong> Pablo Emilio Ram\u00edrez Calder\u00f3n, m\u00e9dico de profesi\u00f3n y pol\u00edtico por vocaci\u00f3n, era amante de la armon\u00eda, el verde de la naturaleza y la ganader\u00eda, que disfrutaba en la finca de sus padres. Hab\u00eda nacido en C\u00facuta, el 15 de septiembre de 1927, y muri\u00f3 pr\u00f3ximo a cumplir los 92 a\u00f1os.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La biblioteca colmada de libros era su refugio. A la hora de descansar se sentaba en el sill\u00f3n de cuero a leer. Los textos cient\u00edficos, de literatura y culturales lo acompa\u00f1aban en los momentos de reflexi\u00f3n. Estudi\u00f3 bachillerato en la ciudad natal y al terminar el ciclo viaj\u00f3 a Bogot\u00e1 para prepararse como m\u00e9dico. Se especializ\u00f3 en cirug\u00eda general y ginecolog\u00eda.<\/p>\n<p>Se cas\u00f3 con Mariela G\u00f3mez, quien lo acompa\u00f1\u00f3 hasta el \u00faltimo momento. El 1983, muri\u00f3 el padre y dos a\u00f1os despu\u00e9s la madre. Esas p\u00e9rdidas significaron un golpe fuerte y lo deprimi\u00f3 por largo tiempo.<\/p>\n<p>Como profesional de la medicina alcanz\u00f3 gran trayectoria. Trabaj\u00f3 18 a\u00f1os en el hospital San Juan de Dios, cinco de los cuales los pas\u00f3 en el servicio de cirug\u00eda ginecol\u00f3gica. Se retir\u00f3 del centro asistencial a ra\u00edz de la enfermedad de su hermano Juan Agust\u00edn, quien en esa \u00e9poca era alcalde de C\u00facuta y sufri\u00f3 par\u00e1lisis en las piernas.<\/p>\n<p>En el hospital fue portador de buenas noticias para los pacientes, al salvarles la vida. Los ojos azules presenciaron la sonrisa de los angustiados hombres y mujeres que esperaban la salida del doctor para conocer el estado los familiares. Algunos no corrieron con suerte, a pesar de su esfuerzo y la muerte se los llev\u00f3.<\/p>\n<p>En la ciudad goz\u00f3 del reconocimiento por la exitosa trayectoria. Bajo su orientaci\u00f3n se asumieron retos quir\u00fargicos que no se hab\u00edan practicado en C\u00facuta. Entre esos procedimientos destacan la mastectom\u00eda radical para prevenir el c\u00e1ncer en la gl\u00e1ndula mamaria, la cirug\u00eda para el c\u00e1ncer de recto, la anastomosis porto sist\u00e9mica para la hipertensi\u00f3n portal y la cirug\u00eda subtotal de la gl\u00e1ndula par\u00f3dica.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica siempre lo inquiet\u00f3 y form\u00f3 parte de su vida. Entre 1990 y 1992 fue concejal de C\u00facuta, elegido por un movimiento c\u00edvico. La historia lo sedujo y perteneci\u00f3 a la Academia de Historia de Norte de Santander. En la sede de la entidad aprovech\u00f3 el tiempo para enterarse del pasado local, nacional y mundial.<\/p>\n<p>En el rostro de este hombre sencillo, veedor y doliente de la capital de Norte de Santander, predominaba el blanco de las cejas y el bigote. La arrugada piel era s\u00edmbolo de las preocupaciones por los problemas no resueltos en la ciudad. El cielo azul de los ojos daba el toque de seriedad que impon\u00eda a sus actos.<\/p>\n<p>Era lector apasionado. En la agenda, que guardaba con recelo en el escritorio antiguo y de madera, apuntaba los t\u00edtulos de los cinco libros que le\u00eda cada mes. En la parte superior de los estantes de la biblioteca coleccion\u00f3 bandejas, gallardetes, pabellones y 11 trofeos que gan\u00f3 como aficionado a la ganader\u00eda. Particip\u00f3 en las ferias de C\u00facuta y llev\u00f3 sus ejemplares a Bucaramanga, Valledupar, Cartagena y Medell\u00edn.<\/p>\n<p>La inquietud por velar por los intereses de los cucute\u00f1os le permiti\u00f3 unirse con varios amigos y sacar adelante el proyecto de un peri\u00f3dico. El Faro, as\u00ed se llam\u00f3 el quincenario que dirigi\u00f3 y en el que expres\u00f3 sus inquietudes.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os mantuvo el consultorio en la casa, donde atend\u00eda a los pacientes. Vivi\u00f3 tranquilo y seguro de que hizo lo que la vida le permiti\u00f3. En abril de 2016, como premonici\u00f3n del desenlace fatal, escribi\u00f3 una carta a los amigos y les entreg\u00f3 indicaciones acerca de las honras f\u00fanebres.<\/p>\n<p>\u201cDeseo el entierro m\u00e1s sencillo y modesto. Quiero que me entierren en el cementerio central de C\u00facuta, en el peque\u00f1o mausoleo donde est\u00e1n mi pap\u00e1 y mi mam\u00e1, y donde hay un puesto listo para recibirme\u201d.<\/p>\n<p><strong>OSCAR OCAMPO<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00daCUTA.- Pablo Emilio Ram\u00edrez Calder\u00f3n, m\u00e9dico de profesi\u00f3n y pol\u00edtico por vocaci\u00f3n, era amante de la armon\u00eda, el verde de la naturaleza y la ganader\u00eda, que disfrutaba en la finca de sus padres. 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