{"id":32589,"date":"2018-06-04T20:41:36","date_gmt":"2018-06-05T01:41:36","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=32589"},"modified":"2018-06-05T00:41:02","modified_gmt":"2018-06-05T05:41:02","slug":"comentario-la-prostitucion-del-miss-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=32589","title":{"rendered":"COMENTARIO. La prostituci\u00f3n del Miss Venezuela"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 60px;\"><span style=\"color: #ff6600;\"><strong>CARACAS.-<\/strong> En mi infancia, cuando el auge petrolero lleg\u00f3 a su m\u00e1ximo esplendor, pocos acontecimientos vaciaban las calles de Caracas como el concurso Miss Venezuela. El programa se trasmit\u00eda en vivo desde hoteles de lujo a los que la mayor\u00eda de los venezolanos solo pod\u00edan so\u00f1ar con ir a tomarse un whiskycito. Las mujeres desfilaban, como un ej\u00e9rcito, enfundadas en vestidos de noche o trajes t\u00edpicos o de ba\u00f1o. Iban present\u00e1ndolas, una por una, mencionando su nombre, edad, medidas y color de ojos. Los seguidores se sab\u00edan el himno del programa de memoria: \u201cEn una noche tan linda como esta, cualquiera de nosotras podr\u00eda triunfar\u201d.<\/span><\/p>\n<p>La misi\u00f3n de todo el proyecto Miss Venezuela era, por supuesto, ver a la ganadora coronarse como Miss Universo. Desde que comenz\u00f3 el concurso Miss Universo en 1952, Venezuela ha ganado siete veces (solo por debajo de Estados Unidos): un gran logro para muchos.<\/p>\n<p>Tal vez era solo cuesti\u00f3n de tiempo para que la industria de las reinas de belleza del pa\u00eds, esa m\u00e1quina creadora de mitos, tambi\u00e9n se viniera abajo. Esta primavera, la Organizaci\u00f3n Miss Venezuela suspendi\u00f3 temporalmente las operaciones del concurso tras acusaciones de que sus organizadores ofrec\u00edan a las j\u00f3venes concursantes como acompa\u00f1antes sexuales a patrocinadores ricos, entre los que se encontraban funcionarios del m\u00e1s alto nivel del gobierno del presidente Nicol\u00e1s Maduro.<\/p>\n<p>Desde los a\u00f1os dorados del pa\u00eds en la d\u00e9cada de los setenta, cuando la riqueza petrolera llegaba a raudales, Miss Venezuela ha sido motivo de orgullo nacional, una exportaci\u00f3n a la que alguna vez se pens\u00f3 que ni la corrupci\u00f3n ni la pol\u00edtica tocaban. Su ca\u00edda acelerada es la m\u00e1s reciente humillaci\u00f3n para un pa\u00eds que vive el colapso econ\u00f3mico, en el que la hiperinflaci\u00f3n ha sumergido a millones en la pobreza y el hambre. Antes de las elecciones presidenciales del 20 de mayo, Maduro encarcel\u00f3 a sus opositores m\u00e1s populares o les impidi\u00f3 contender. Para la mayor\u00eda, la votaci\u00f3n fue el esfuerzo m\u00e1s reciente del presidente para consolidar el poder a medida que se desvanecen los s\u00edmbolos de la democracia.<\/p>\n<p>En noviembre, la p\u00e1gina web venezolana Efecto Cocuyo public\u00f3 la primera serie de reportajes de investigaci\u00f3n sobre los abusos en Miss Venezuela.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, el peri\u00f3dico El Pa\u00eds inform\u00f3 sobre una estrategia de lavado de dinero que inclu\u00eda a socios y funcionarios de PDVSA, la compa\u00f1\u00eda estatal petrolera de Venezuela. Uno de los socios fue vinculado con una participante del concurso y con un dep\u00f3sito que ella hizo en un banco de Andorra por un mill\u00f3n de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Esto provoc\u00f3 una reacci\u00f3n acalorada en las redes sociales, en donde muchas exparticipantes del concurso de belleza se acusaron entre s\u00ed de ser c\u00f3mplices de la corrupci\u00f3n por haber recibido dinero, apartamentos y otros regalos de hombres que pertenecen al r\u00e9gimen de Maduro o son cercanos a \u00e9l. Otras concursantes, la mayor\u00eda de las cuales han competido en los \u00faltimos diez a\u00f1os, comenzaron a dar entrevistas para narrar sus experiencias de acoso o delitos a\u00fan m\u00e1s serios.<\/p>\n<p>Ib\u00e9yise Pacheco, periodista y autora de una novela basada en el cruce entre los concursos de belleza, la prostituci\u00f3n y la corrupci\u00f3n gubernamental, dijo que hab\u00eda hablado con exparticipantes que variaban entre las dispuestas a participar en estos tratos sexuales hasta aquellas que \u201cpr\u00e1cticamente eran esclavas\u201d. De hecho, Efecto Cocuyo inform\u00f3 sobre una joven que huy\u00f3 del pa\u00eds despu\u00e9s de que un patrocinador amenaz\u00f3 con matarla cuando ella lo rechaz\u00f3.<\/p>\n<p>Osmel Sousa, presidente de la Organizaci\u00f3n Miss Venezuela por casi cuarenta a\u00f1os hasta que renunci\u00f3 en febrero, est\u00e1 en el centro del esc\u00e1ndalo (segu\u00eda participando en el popular programa de Univision Nuestra Belleza Latina, pero se anunci\u00f3 recientemente que ya no formar\u00e1 parte del jurado). Los venezolanos est\u00e1n acostumbrados a ver fotograf\u00edas del diminuto Zar de la Belleza junto a sus alt\u00edsimas reinas. Algunas de las exparticipantes dicen que Sousa o sus asistentes las presionaban para ser acompa\u00f1antes o amantes de pol\u00edticos y empresarios a cambio de dinero para financiar sus participaciones en los concursos. A Sousa tambi\u00e9n se le acus\u00f3 de recibir pagos por organizar las transacciones y ser intermediario entre los hombres y las concursantes.<\/p>\n<p>Algunas de estas mujeres se negaron; otras aceptaron. Unas cuantas se casaron con sus mecenas. Debora Menicucci, ahora de 26 a\u00f1os, conoci\u00f3 a Sousa cuando ten\u00eda 13 a\u00f1os y represent\u00f3 a Venezuela en el concurso Miss Mundo de 2014. Se dice que en aquella \u00e9poca Sousa le present\u00f3 a su futuro marido, Maikel Moreno, 25 a\u00f1os mayor que ella. \u00c9l es un abogado que fue a prisi\u00f3n por asesinato en la d\u00e9cada de los ochenta y que ahora, como presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, es conocido por imponer duras penas a los miembros de la oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Sousa, quien se dice amigo de Donald Trump \u2014el expropietario del concurso Miss Universo\u2014 y a quien se conoce por presumir fotos de su tel\u00e9fono de ellos dos, niega todo conocimiento, ya no digamos participaci\u00f3n, en el abuso y la corrupci\u00f3n. En una declaraci\u00f3n en su cuenta de Instagram en marzo, escribi\u00f3: \u201cMis riquezas son en recuerdos, mis millones son en aplausos y mi mayor satisfacci\u00f3n es el \u00e9xito y proyecci\u00f3n que el evento le dio a innumerables mujeres venezolanas\u201d.<\/p>\n<p>Aunque la explotaci\u00f3n de las participantes del concurso de belleza parece haberse vuelto m\u00e1s extrema en a\u00f1os recientes, el sexo siempre fue parte de la cultura del concurso. Desde hace d\u00e9cadas han circulado rumores de que se presionaba a las participantes para que hicieran favores sexuales a los patrocinadores, conocidos como \u201csantos\u201d, a cambio de dinero para pagar el vestuario, las clases de dicci\u00f3n, el trabajo dental, los implantes de senos y otras operaciones cosm\u00e9ticas que se volvieron requisitos de facto para las aspirantes a ser Miss Venezuela.<\/p>\n<p>A pesar de la pobreza y la escasez de productos b\u00e1sicos y medicamentos, Venezuela tiene una de las tasas m\u00e1s elevadas de procedimientos cosm\u00e9ticos per c\u00e1pita en el mundo. Para las aspirantes de Miss Venezuela, las cirug\u00edas son parte del proceso de transformaci\u00f3n y autosacrificio. Seg\u00fan Efecto Cocuyo, los meses de preparaci\u00f3n pueden costar hasta 32.000 d\u00f3lares.<\/p>\n<p>En su autobiograf\u00eda de 2015, Sin tacones, sin reservas. Diario de una supermodelo en b\u00fasqueda de su verdad, la actriz Patricia Vel\u00e1squez, contendiente en Miss Venezuela en 1989, describi\u00f3 haber entrado al concurso a los 18 a\u00f1os. Ella esperaba que al ganar podr\u00eda ayudar a su familia, que viv\u00eda en un edificio en ruinas que rara vez ten\u00eda agua corriente. Escribi\u00f3: \u201cMuy pronto entend\u00ed que para poder pagar los gastos del concurso Miss Venezuela tendr\u00eda que usar mis dones con el fin de encontrar un patrocinador\u201d.<\/p>\n<p>Encontr\u00f3 uno, un hombre unos veinte a\u00f1os mayor que ella, quien pag\u00f3 sus gastos, incluyendo implantes de senos y un apartamento en Caracas; \u201cen esencia, se convirti\u00f3 en mi novio\u201d. La historia de Vel\u00e1squez caus\u00f3 poco revuelo en aquel momento, pero ahora, de manera tard\u00eda, se le reconoce como la primera que habl\u00f3 del tema. Su libro ayud\u00f3 a confirmar los relatos de los meses recientes de primera mano.<\/p>\n<p>Un aspecto menos reconocido de sus memorias es la forma en la que revela la tensa historia racial del concurso. De ascendencia wayuu, Vel\u00e1squez es una de las pocas mujeres ind\u00edgenas o afrovenezolanas que han tenido \u00e9xito en la competencia. Su libro incluye una an\u00e9cdota en la que Sousa le dijo que necesitaba una operaci\u00f3n en los ojos, supuestamente para verse m\u00e1s cauc\u00e1sica.<\/p>\n<p>\u201cEntend\u00eda los implantes de senos\u201d, escribi\u00f3. \u201cEso no me cambiaba\u201d, pero \u201cmis ojos me hac\u00edan quien era, parte de ser wayuu\u201d. Se neg\u00f3: \u201cNo quise dejar ir mis ra\u00edces y ser extranjera en mi propio cuerpo\u201d. Sus ojos quedaron intactos. A Vel\u00e1squez le fue bien en el concurso y despu\u00e9s continu\u00f3 con una carrera como modelo y actriz.<\/p>\n<p>En una entrevista de radio en marzo, Mar\u00eda Gabriela Isler, Miss Universo 2013, dijo que en repetidas ocasiones se opuso a las exigencias de hombres, a los que llamaba \u201ctiburones\u201d, durante sus d\u00edas de concursante, pero no culpa a las mujeres que cedieron. \u201cTienes 18 a\u00f1os, vienes del centro del pa\u00eds, te ofrecen villas y castillos; t\u00fa no sabes qu\u00e9 es lo bueno o lo malo ni piensas en el futuro, sino que piensas en lo cercano, lo r\u00e1pido y lo f\u00e1cil\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Esta desesperaci\u00f3n aument\u00f3 a medida que la situaci\u00f3n econ\u00f3mica en el pa\u00eds empeor\u00f3. Mientras que los venezolanos de clase media y alta han emigrado, las j\u00f3venes de entornos de bajos ingresos acuden en multitudes a concursos de belleza regionales, desesperadas por cualquier oportunidad de ayudar a sus familias.<\/p>\n<p>\u201cEstamos viviendo en un pa\u00eds donde la gente se vende por un jab\u00f3n\u201d, dijo Esteban Vel\u00e1squez, quien prepara a las participantes.<\/p>\n<p>En Estados Unidos, eventos como el concurso Miss USA se consideran anacr\u00f3nicos, un acontecimiento medi\u00e1tico que sirve de mero entretenimiento o es motivo de desd\u00e9n para los movimientos feministas. Sin embargo, en Am\u00e9rica Latina los concursos de belleza son una apuesta para ganar relevancia en el escenario internacional.<\/p>\n<p>Fueron los estadounidenses quienes ayudaron a introducir el concurso en Venezuela. Miss Venezuela comenz\u00f3 como un concurso de belleza en 1952, patrocinado por la aerol\u00ednea Pan American y una empresa que fabricaba trajes de ba\u00f1o. Se llev\u00f3 a cabo en el Valle Arriba Golf Club, un campo de golf privado para expatriados y ejecutivos petroleros de Caracas.<\/p>\n<p>Desde entonces, el petr\u00f3leo y la belleza se han entrelazado. Como Ra\u00fal Gallegos se\u00f1al\u00f3 en su libro de 2016, Crude Nation: How Oil Riches Ruined Venezuela, la riqueza petrolera \u201cha nutrido una cultura en la que la apariencia tiene una importancia primordial\u201d. Eso se queda corto en un pa\u00eds donde los barcos petroleros llevan nombres de reinas de belleza.<\/p>\n<p>Ahora, la riqueza petrolera se acab\u00f3 y la burbuja de Miss Venezuela acab\u00f3 por romperse. Los esc\u00e1ndalos del concurso han sacudido a los venezolanos que ya vieron a su pa\u00eds sumirse en la decadencia y las discordias de los gobiernos de Maduro y su predecesor, Hugo Ch\u00e1vez. Hay una sensaci\u00f3n de que la vida ahora es cuesti\u00f3n de sobrevivir al malestar social cotidiano y la escasez de alimentos y medicamentos que est\u00e1 enviando a un torrente de refugiados a Colombia y Brasil. Muchos se preguntan: \u201c\u00bfY ahora esto?\u201d.<\/p>\n<p>Por supuesto, se trata de un patr\u00f3n tristemente familiar. Los hombres que abusan del poder piensan que pueden hacerlo en todas partes. En las \u00faltimas dos d\u00e9cadas los venezolanos han sido testigos de la creaci\u00f3n de una Asamblea Nacional Constituyente y un Tribunal Supremo oficialistas que son leales a Ch\u00e1vez y a Maduro; de la permanencia indefinida del l\u00edder en el poder; de la nacionalizaci\u00f3n de la industria privada y, sobre todo, del ascenso de una \u00e9lite gubernamental que vive de la riqueza petrolera. No es de sorprender que los hombres que han tomado tanto de su pa\u00eds hayan asumido que tambi\u00e9n pod\u00edan poseer a sus reinas de belleza.<\/p>\n<p>Ib\u00e9yise Pacheco apareci\u00f3 en un programa de Telemundo en marzo junto con las exconcursantes Migbelis Castellanos y Alicia Machado, esta \u00faltima la Miss Universo de 1996 a quien Trump llamaba \u201cMiss Piggy\u201d para obligarla a perder peso. Estas mujeres hablaron del esc\u00e1ndalo en t\u00e9rminos de una \u201cquiebra moral\u201d.<\/p>\n<p>\u201cComo venezolana\u201d, dijo Pacheco, \u201cduele, porque est\u00e1s viendo que una instituci\u00f3n, de la cual nos enorgullec\u00edamos todos los venezolanos, se vino abajo\u201d.<\/p>\n<p>Entre l\u00e1grimas, Machado mencion\u00f3: \u201cEl concurso fue nuestra \u00faltima gran gloria\u201d, ahora contaminada de \u201ceste c\u00e1ncer revolucionario\u201d.<\/p>\n<p>Las feministas venezolanas son quiz\u00e1 las \u00fanicas que no lamentan esta p\u00e9rdida en particular. La periodista Elizabeth Fuentes fue entrevistada recientemente en relaci\u00f3n con su activismo temprano en contra del culto al concurso. Inspirada por la obra de Simone de Beauvoir, Fuentes formaba parte de un grupo de mujeres que se congregaron en el teatro de Caracas, donde se llevaba a cabo Miss Venezuela en 1972. Sosten\u00edan carteles que condenaban el evento e intentaron pintar con aerosol los vestidos de las participantes antes de que llegara la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Se necesitar\u00eda mucho m\u00e1s que eso para acabar con Miss Venezuela. Una concursante de 16 a\u00f1os en esa edici\u00f3n de 1972 le pregunt\u00f3 a Sousa qui\u00e9nes eran las \u201cfeministas\u201d. El Zar de la Belleza, quien entonces apenas comenzaba su carrera, respondi\u00f3: \u201cSon unas mujeres feas que no se ba\u00f1an\u201d.<\/p>\n<p>Ahora resulta agridulce, y un tanto espeluznante, pensar en generaciones de entusiastas de Miss Venezuela, entre las que me incluyo, que se dejaron llevar por la marca de nacionalismo del concurso. Mis padres fueron expatriados y, hasta la fecha, ver el concurso Miss Venezuela en mi casa era una cuesti\u00f3n que implicaba un marat\u00f3n de botanas y risas mal\u00e9volas. Al igual que muchos seguidores, no ten\u00edamos conciencia de c\u00f3mo las mujeres eran esculpidas para satisfacer los est\u00e1ndares de belleza euroestadounidenses, ya no digamos sometidas a un trato a\u00fan m\u00e1s siniestro.<\/p>\n<p>Recuerdo 1981 como el a\u00f1o de la doble victoria, cuando Irene S\u00e1ez fue coronada Miss Universo y Pil\u00edn Le\u00f3n, Miss Mundo. Hab\u00eda portadas de revistas de las dos mujeres rubias esparcidas por mi casa. A\u00f1os m\u00e1s tarde, Ch\u00e1vez despojar\u00eda al petrolero Pil\u00edn Le\u00f3n de su nombre, despu\u00e9s de que su tripulaci\u00f3n particip\u00f3 en un golpe organizado por la oposici\u00f3n. La Marina confisc\u00f3 el petrolero y Ch\u00e1vez, en el esp\u00edritu de su \u201crevoluci\u00f3n bolivariana\u201d, lo rebautiz\u00f3 como Negra Matea, en honor a una esclava que pertenec\u00eda a la familia de Sim\u00f3n Bol\u00edvar.<\/p>\n<p>Irene S\u00e1ez se convirti\u00f3 en una reconocida alcaldesa del municipio de Chacao en Caracas, donde viv\u00eda mi familia. Una vez la vi en el vest\u00edbulo de un edificio gubernamental saludando a sus seguidores, en su mayor\u00eda hombres. No se parec\u00eda a nadie que conociera, ni en la escuela ni en la vida. Era esbelta, refinada, la \u00fanica reina en la habitaci\u00f3n, la reina que yo nunca ser\u00eda. Sin embargo, de alg\u00fan modo, al verla sonre\u00edr con modestia ante la multitud de hombres de traje a su alrededor, no me import\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>TAL ABBADY &#8211; ESCRITORA<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARACAS.- En mi infancia, cuando el auge petrolero lleg\u00f3 a su m\u00e1ximo esplendor, pocos acontecimientos vaciaban las calles de Caracas como el concurso Miss Venezuela. El programa se trasmit\u00eda en vivo desde hoteles de lujo a los que la mayor\u00eda de los venezolanos solo pod\u00edan so\u00f1ar con ir a tomarse un whiskycito. 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