{"id":32461,"date":"2018-05-14T19:59:08","date_gmt":"2018-05-15T00:59:08","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=32461"},"modified":"2018-05-14T19:59:08","modified_gmt":"2018-05-15T00:59:08","slug":"crisis-en-venezuela-aumento-del-sida-amenaza-toda-una-poblacion-indigena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=32461","title":{"rendered":"CRISIS EN VENEZUELA. Aumento del sida amenaza a toda una poblaci\u00f3n ind\u00edgena"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 60px;\"><span style=\"color: #ff6600;\"><strong>JOBURE DE GUAYO, Venezuela \u2014<\/strong> Despu\u00e9s de que los vecinos se fueron a hacer sus tareas dom\u00e9sticas, Rafael Peque\u00f1o finalmente se qued\u00f3 a solas con el jefe y abri\u00f3 la libreta que ten\u00eda en su regazo. Los hombres estaban sentados en un palafito, una caba\u00f1a de techo de palma construida sobre pilotes en el delta del r\u00edo Orinoco.<\/span><\/p>\n<p>Hab\u00edan pasado dos a\u00f1os desde la \u00faltima vez que Peque\u00f1o, un enfermero, hab\u00eda visitado esta aldea ind\u00edgena empobrecida en el este de Venezuela. En su cuaderno ten\u00eda un registro de los pacientes que hab\u00edan participado en un programa de tratamiento del VIH; una iniciativa que, como el resto del sistema de salud p\u00fablica del pa\u00eds, ha colapsado.<\/p>\n<p>Peque\u00f1o tom\u00f3 la lista de los infectados y comenz\u00f3 a leerla:<\/p>\n<p>\u201cArmando Beria\u201d, dijo en voz alta.<\/p>\n<p>\u201cTodav\u00eda sigue aqu\u00ed\u201d, respondi\u00f3 el jefe, Ram\u00f3n Quint\u00edn.<\/p>\n<p>\u201cEbelio Quinino\u201d, continu\u00f3 el enfermero.<\/p>\n<p>\u201cSigue aqu\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>\u201cMario Navarro\u201d.<\/p>\n<p>\u201cMuerto\u201d.<\/p>\n<p>\u201cWilmer Medina\u201d.<\/p>\n<p>\u201cMuerto\u201d.<\/p>\n<p>De los quince lugare\u00f1os que formaron parte del programa de tratamiento, cinco hab\u00edan muerto por el sida, la enfermedad causada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). En los \u00faltimos a\u00f1os, m\u00e1s de cuarenta residentes de este pueblo murieron de sida o s\u00edntomas similares a los que provoca esa enfermedad. Se trata de una localidad con una poblaci\u00f3n aproximada de doscientas personas.<\/p>\n<p>\u201cEstoy muy preocupado\u201d, dijo Peque\u00f1o en voz baja, consternado. \u201cEst\u00e1 acabando con esta comunidad\u201d.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, en medio de la profunda escasez de medicamentos que se vive en el pa\u00eds y la ignorancia generalizada, el VIH se ha extendido r\u00e1pidamente por todo el delta del Orinoco y ha matado a cientos de ind\u00edgenas warao que viven en asentamientos a lo largo de los canales que serpentean a trav\u00e9s de los pantanos y bosques de este paisaje.<\/p>\n<p>Incluso en las mejores circunstancias, ser\u00eda dif\u00edcil controlar la propagaci\u00f3n de esa enfermedad en esta zona aislada y pobre. Pero, seg\u00fan los especialistas m\u00e9dicos y los l\u00edderes comunitarios waraos, el gobierno venezolano ha ignorado el problema dejando sola a la poblaci\u00f3n ante esta grave amenaza para su existencia. Los fallecimientos y la huida de los sobrevivientes ya han destruido al menos a una aldea.<\/p>\n<p>Jacobus H. de Waard, un experto en enfermedades infecciosas de la Universidad Central de Venezuela que durante a\u00f1os ha trabajado y ha viajado con los waraos, dijo que est\u00e1 en juego el futuro de esa cultura ancestral.<\/p>\n<p>\u201cSi no hay intervenci\u00f3n, esto va a afectar la existencia de los waraos\u201d, advirti\u00f3. \u201cUna parte de la poblaci\u00f3n va a desaparecer\u201d.<\/p>\n<p>La epidemia que afecta a los waraos es una crisis dentro de un colapso, un dram\u00e1tico ejemplo de que Venezuela no logra lidiar con la emergencia del sida aunque en todo el mundo contin\u00faan disminuyendo factores como la tasa anual de nuevos infectados con el VIH y las muertes relacionadas con el sida.<\/p>\n<p>En el gobierno del presidente Hugo Ch\u00e1vez, el programa venezolano de prevenci\u00f3n y tratamiento del VIH\/SIDA era de clase mundial y parec\u00eda que la enfermedad estaba controlada. Pero durante la presidencia de Nicol\u00e1s Maduro, que comenz\u00f3 en 2013, la econom\u00eda de Venezuela ha colapsado ocasionando una aguda escasez de medicamentos y pruebas de diagn\u00f3stico, lo que ha tambi\u00e9n causa el \u00e9xodo de los mejores m\u00e9dicos del pa\u00eds.<\/p>\n<p>El gobierno incluso ha dejado de distribuir condones de manera gratuita. Algo que, seg\u00fan los activistas, puede ayudar a prevenir la propagaci\u00f3n del VIH. El costo de un paquete de profil\u00e1cticos puede ser equivalente a varios d\u00edas de salario m\u00ednimo.<\/p>\n<p>Los activistas sostienen que la inacci\u00f3n del gobierno resulta especialmente atroz si se recuerda que el presidente Maduro, al igual que su predecesor, se ha proclamado como un protector de los pueblos ind\u00edgenas de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>El gobierno de Maduro no respondi\u00f3 a las solicitudes de entrevistas con funcionarios del programa de prevenci\u00f3n del VIH, el Ministerio del Poder Popular para la Salud y el Ministerio del Poder Popular para los Pueblos Ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, el gobierno solo ha publicado sus estad\u00edsticas de salud en contadas ocasiones, y los m\u00e9dicos suelen cuestionar la exactitud de esas mediciones. Los activistas y especialistas en sida dicen que las tasas de infecci\u00f3n del VIH y el n\u00famero de muertes relacionadas con el sida se han disparado.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s hay que considerar el n\u00famero de pacientes estables infectados con VIH cuya salud ha empeorado por la falta de un suministro regular de medicamentos antirretrovirales y las medicinas necesarias para tratar otras enfermedades vinculadas con este padecimiento.<\/p>\n<p>\u201cEs una emergencia humanitaria, tenemos que ser muy enf\u00e1ticos\u201d, insisti\u00f3 Jhonatan Rodr\u00edguez, presidente de StopVIH, un grupo de activistas venezolanos.<\/p>\n<p>Rodr\u00edguez afirma que, entre los venezolanos m\u00e1s desfavorecidos, est\u00e1n los waraos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEs una poblaci\u00f3n que ha sido totalmente descuidada\u201d.<\/p>\n<p>Los waraos, el segundo grupo ind\u00edgena m\u00e1s grande de Venezuela, han vivido durante muchos siglos en el delta donde las aguas fangosas del r\u00edo Orinoco se funden con el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Con una poblaci\u00f3n de 30.000 habitantes, esta etnia se distribuye ahora en cientos de asentamientos empobrecidos llenos de palafitos construidos en el borde de los arroyos y r\u00edos de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil llegar a esa zona. No hay carreteras y los viajes est\u00e1n restringidos a embarcaciones, principalmente piraguas. No hay l\u00edneas telef\u00f3nicas fijas y en casi toda la regi\u00f3n no hay se\u00f1al de celular. Solo las aldeas m\u00e1s grandes tienen electricidad, aunque generalmente solo por la noche, y los generadores que la proporcionan a menudo se quedan sin combustible o se da\u00f1an.<\/p>\n<p>Viajar a Tucupita, la capital del estado, puede tomar varias horas en lanchas de alta velocidad, pero una mafia controla la distribuci\u00f3n de combustible en la regi\u00f3n, lo que eleva los costos de la gasolina m\u00e1s all\u00e1 del alcance de casi todos los residentes. Los piratas del r\u00edo dificultan a\u00fan m\u00e1s el acceso al delta.<\/p>\n<p>El VIH fue detectado por primera vez entre los waraos en 2007 y se cree que fue introducido por un migrante que regres\u00f3 a su comunidad, uno de los muchos j\u00f3venes de la etnia que buscaron trabajo en ciudades lejanas como limpiadores de casas, guardias de seguridad, vendedores ambulantes o en la prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un estudio publicado en 2013 advirti\u00f3 sobre una epidemia creciente. La investigaci\u00f3n revel\u00f3 que casi el 10 por ciento de los adultos que viv\u00edan en ocho aldeas de la etnia dieron positivo en las pruebas de VIH; un dato que, seg\u00fan los investigadores, constituye \u201cuna alta prevalencia dram\u00e1tica\u201d. En una comunidad, alrededor del 35 por ciento de las personas examinadas resultaron VIH positivo. En comparaci\u00f3n, la prevalencia del VIH entre la poblaci\u00f3n adulta en Am\u00e9rica del Sur y Central fue de apenas cinco por ciento.<\/p>\n<p>Para empeorar las cosas, los expertos dicen que el tipo de virus que lleg\u00f3 a la poblaci\u00f3n es particularmente agresivo, con el potencial de generar sida m\u00e1s r\u00e1pidamente que otras cepas. Seg\u00fan los investigadores, la epidemia podr\u00eda ser \u201cdevastadora\u201d para los waraos.<\/p>\n<p>La enfermedad tambi\u00e9n se extendi\u00f3 debido al vac\u00edo de informaci\u00f3n entre los miembros de la etnia. \u201cAlgunos simplemente nunca me creyeron o no me prestaron atenci\u00f3n\u201d, record\u00f3 Juli\u00e1n A. Villalba, un m\u00e9dico venezolano que dirigi\u00f3 la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La ausencia de programas de prevenci\u00f3n, junto con las severas barreras idiom\u00e1ticas (muchos waraos son analfabetos y no hablan bien el espa\u00f1ol) han permitido que se reproduzca la ignorancia sobre la enfermedad.<\/p>\n<p>Villalba, quien ahora trabaja en la Facultad de Medicina de Harvard, estima que m\u00e1s del 80 por ciento de los waraos que diagnostic\u00f3 entre 2010 y 2012 han muerto. El m\u00e9dico dijo que cuando los funcionarios del gobierno se dieron cuenta de sus alarmantes descubrimientos, algunos trataron de intimidarlo para acabar con su labor.<\/p>\n<p>\u201cNo quer\u00edan mostrar que las pol\u00edticas estaban fallando\u201d, dijo, en referencia al gobierno de Maduro.<\/p>\n<p>\u201cTenemos un gobierno que busca silenciar todo\u201d, dijo Ernesto Jos\u00e9 Romero, el vicario apost\u00f3lico de Tucupita, durante una entrevista en San Francisco de Guayo. \u201cDicen que se resolver\u00e1. Pero cada vez mueren m\u00e1s personas\u201d, se\u00f1al\u00f3.<\/p>\n<p>Rafael Peque\u00f1o, el enfermero, conoci\u00f3 a todas esas v\u00edctimas. Eran sus amigos, vecinos y familiares. Muchos eran tambi\u00e9n sus pacientes. Nacido y criado en San Francisco de Guayo, Peque\u00f1o trabaj\u00f3 durante quince a\u00f1os como enfermero en el hospital del pueblo. Tambi\u00e9n se ha desempe\u00f1ado como la persona de referencia en la regi\u00f3n del delta para la distribuci\u00f3n de medicamentos antirretrovirales.<\/p>\n<p>No es que haya mucho que repartir pero, de vez en cuando, dijo, los funcionarios de Tucupita env\u00edan cajas de medicamentos, a veces con estudiantes de medicina de la Universidad Central de Venezuela. Pero explica que nunca es suficiente para asegurar un suministro constante para todos los pacientes con VIH del \u00e1rea y la mayor\u00eda de las veces no tiene nada que darles.<\/p>\n<p>\u201cSoy como un soldado sin su arma\u201d, se lamentaba Peque\u00f1o, de 34 a\u00f1os. \u201cNo puedo hacer nada\u201d.<\/p>\n<p>Viviendo en San Francisco de Guayo durante la mayor parte de los \u00faltimos a\u00f1os, Peque\u00f1o perdi\u00f3 el contacto con muchos de los pacientes que viven en las aldeas que hab\u00eda estado monitoreando. Pero una ma\u00f1ana hace algunas semanas, me llev\u00f3 a hacer un recorrido para ver c\u00f3mo estaban algunos de ellos.<\/p>\n<p>Mientras nos acerc\u00e1bamos a Jobure de Guayo y revisaba su cuaderno con el registro de pacientes, Peque\u00f1o se\u00f1al\u00f3 el lugar donde viv\u00eda Quint\u00edn, el jefe de la aldea. Mientras la embarcaci\u00f3n se mov\u00eda a lo largo del muelle, la gente salud\u00f3 calurosamente al enfermero desde sus casas.<\/p>\n<p>Peque\u00f1o tom\u00f3 asiento en el piso de la cocina comunal de la familia Quint\u00edn, una plataforma abierta hecha de tablones de madera y protegida por un techo de palma. El aire estaba lleno de los sonidos que caracterizan a las sociedades m\u00e1s antiguas: el crujido del fuego de le\u00f1a, los graznidos de las guacamayas, el chasquido de un remo en el agua o los golpes del machete contra el taro crudo.<\/p>\n<p>En Jobure de Guayo ninguna familia ha sido tan afectada por la epidemia como el clan del jefe, que ha perdido al menos a doce miembros por sida o s\u00edntomas similares a los de esa enfermedad en los \u00faltimos dos a\u00f1os. Mujeres y hombres, ni\u00f1os y ni\u00f1as, murieron en sus hamacas de fibra de palma, colgadas en seis casas agrupadas alrededor de la cocina com\u00fan.<\/p>\n<p>\u201cNo hay medicina en el hospital. \u00bfPor qu\u00e9?\u201d, se preguntaba Quint\u00edn. \u201cEn el pasado, si estabas enfermo, hac\u00edan todo lo posible por hospitalizarte. Ahora no\u201d, dijo.<\/p>\n<p>\u201cMi gente se est\u00e1 muriendo\u201d.<\/p>\n<p>Armando Beria es un residente de 25 a\u00f1os de Jobure de Guayo que estaba en la lista de pacientes de Peque\u00f1o. El hombre dijo que escuch\u00f3 por primera vez sobre el sida cuando un m\u00e9dico visit\u00f3 el poblado en 2013 y les hizo ex\u00e1menes a las personas para detectar el virus. \u201cMe hice el examen y me dijo: \u2018T\u00fa tambi\u00e9n lo tienes&#8217;\u201d, record\u00f3 Beria.<\/p>\n<p>\u00c9l cree que puede haber contra\u00eddo la enfermedad al tener relaciones sexuales con otros hombres cuando era m\u00e1s joven, una pr\u00e1ctica com\u00fan entre los j\u00f3venes waraos, especialmente antes de casarse. El sexo heterosexual, la lactancia y el contacto con sangre infectada son otras formas de transmisi\u00f3n entre ese grupo de personas.<\/p>\n<p>Beria ha sufrido brotes recurrentes de diarrea, dolores de cabeza, dolores musculares y ha comenzado a perder peso, aunque contin\u00faa teniendo suficiente energ\u00eda para pescar y cosechar taro para su esposa y sus cuatro hijos peque\u00f1os.<\/p>\n<p>Su esposa ha dado negativo dos veces para VIH. Hace un a\u00f1o se practic\u00f3 la prueba m\u00e1s reciente. Pero las lesiones caracter\u00edsticas de la enfermedad han comenzado a aparecer en su cuerpo. \u201cCreo que ahora ella lo tiene\u201d, dijo, aunque no puede saberlo con seguridad porque no se han hecho los ex\u00e1menes.<\/p>\n<p>El uso de los medicamentos, cuando llegan a la zona, es deficiente, dijo Peque\u00f1o. Los pacientes abandonan su tratamiento porque les produce n\u00e1useas o porque comienzan a sentirse mejor.<\/p>\n<p>Y, sin tratamiento, muchos waraos han buscado soluciones en la medicina tradicional, lo que ha convertido en una figura clave al wisidatu, un sanador cham\u00e1nico de esa etnia. La enfermedad, seg\u00fan creen muchos ind\u00edgenas, es el resultado de la brujer\u00eda.<\/p>\n<p>Algunos familiares de Quint\u00edn dicen que han sido v\u00edctimas de una maldici\u00f3n infligida por un exresidente del pueblo a quien otros acusan de ser un hoarotu, un cham\u00e1n maligno.<\/p>\n<p>Mikaela P\u00e9rez, la nieta de Quint\u00edn, de 33 a\u00f1os, dijo que el conflicto se origin\u00f3 en una disputa entre su padre y otro aldeano. Ella dijo que ese hombre le puso un maleficio a su padre, cuya muerte por s\u00edntomas similares al sida fue seguida por el agravamiento de otros miembros de su familia.<\/p>\n<p>\u201cUna familia est\u00e1 llegando a su fin\u201d, dijo P\u00e9rez. \u201cAntes todos viv\u00edamos juntos muy felizmente\u201d. Pero ahora estamos llegando al final\u201d.<\/p>\n<p><strong>KIRK SEMPLE<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JOBURE DE GUAYO, Venezuela \u2014 Despu\u00e9s de que los vecinos se fueron a hacer sus tareas dom\u00e9sticas, Rafael Peque\u00f1o finalmente se qued\u00f3 a solas con el jefe y abri\u00f3 la libreta que ten\u00eda en su regazo. 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