{"id":32134,"date":"2018-03-21T21:00:38","date_gmt":"2018-03-22T02:00:38","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=32134"},"modified":"2018-03-21T21:00:38","modified_gmt":"2018-03-22T02:00:38","slug":"perfil-luis-garcia-viajero-y-charlatan-con-mil-historias-por-contar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=32134","title":{"rendered":"PERFIL.\u00a0 Luis Garc\u00eda, viajero y charlat\u00e1n, con mil historias por contar"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 60px;\"><span style=\"color: #ff6600;\">En uno de los parques m\u00e1s antiguos de C\u00facuta, sujeto de dos bordones, elegante y firme, pasa los d\u00edas Luis Mar\u00eda Garc\u00eda Galvis, quien con claridad relata las historias de creaci\u00f3n y surgimiento de ciudades como la Perla del Norte.<\/span><\/p>\n<p>Las arrugas pronunciadas en el rostro y las cicatrices marcadas en la piel son reflejo de los 80 a\u00f1os de recorrido, experiencias, travesuras, investigaciones y lucha de este \u2018hijo de Norte de Santander\u2019.<\/p>\n<p>Si son las 5:10 de la ma\u00f1ana y no est\u00e1 en el parque Nacional se siente un ser impuntual. El principal fundamento est\u00e1 en la puntualidad, porque \u201csi un hombre llega a un lugar tarde, pierde credibilidad, pierde el sentido y esencia que lo hace hombre\u201d.<\/p>\n<p>Naci\u00f3 el 23 de octubre 1937, en Cucutilla, municipio al que no le tiene ning\u00fan tipo de afecto. Cuando ten\u00eda 14 meses de vida, los padres fueron v\u00edctimas del conflicto y se desplazaron a la capital del departamento. Su padre se dedicaba a tejer canastos que vend\u00eda en el centro y las pocas calles de la ciudad. La madre se dedic\u00f3 a mantener \u2018el rancho\u2019 limpio y a tenerles la comida a tiempo. Se crio junto a su hermana Mar\u00eda Cecilia, de quien tiene pocos recuerdos, porque tuvo que salir de casa joven. Nunca soport\u00f3 que el padre llegara, los domingos por la noche, a pegarles.<\/p>\n<p>Aprendi\u00f3 a tejer canastos como su pap\u00e1. A los 8 a\u00f1os sali\u00f3 de casa. Antes, trabaj\u00f3 arduamente para conseguir el dinero que necesitaba para viajar a San Gil (Santander). Un t\u00edo materno lo recibi\u00f3 y lo puso a laborar en la pesca. Fue pescador por 12 a\u00f1os. Las marcas en la piel parecen como si cada pescado antes de dejarse atrapar, lo haya tatuado o le haya querido dar alguna demostraci\u00f3n afectiva.<\/p>\n<p>Las cr\u00edticas le llovieron por ser charlat\u00e1n y comunicativo. Tuvo que volver a C\u00facuta y regres\u00f3 con Teresa Maldonado, como esposa y madre de dos hijas. Ten\u00eda 22 a\u00f1os, trabajaba como ayudante de construcci\u00f3n y se consideraba apuesto. \u201cConquistaba a la que quer\u00eda\u201d. Cualidad que mantiene y se le facilita la interrelaci\u00f3n con las mujeres, aunque hoy pide limosna en cercan\u00edas al parque Nacional.<\/p>\n<p>Al recordar los momentos de felicidad, en el rostro se refleja que el sentido de su vida estuvo en viajar. A los 26 a\u00f1os, y al conseguir estabilidad laboral, decidi\u00f3 ser libre como una golondrina y \u00e1gil como el gavil\u00e1n. Al hombre que tildaban de charlat\u00e1n le hab\u00eda llegado la oportunidad de sobresalir y demostrar su habilidad. Viaj\u00f3 a Cali, Medell\u00edn, Bogot\u00e1, hasta quedarse en Boyac\u00e1. Lleg\u00f3 a Sutatenza, donde continu\u00f3 como pescador.<\/p>\n<p>Los pies est\u00e1n llenos de lodo, la ropa arrugada y la mirada profunda. As\u00ed, Luis es reflejo de que los destinos de la vida son claros y precisos. Este&nbsp; hombre, hijo de Norte de Santander, fue parte de la segunda generaci\u00f3n de la escuela de Radio Sutanteza. Aprendi\u00f3 a leer y a escribir mientras escuchaba los programas educativos y guiado por monse\u00f1or Joaqu\u00edn Salcedo.<\/p>\n<p>Cuando habla de esta etapa de la vida los ojos muestran una mezcla de&nbsp; melancol\u00eda y alegr\u00eda. El cuerpo se pone m\u00e1s firme que de costumbre, al recordar el honor y el orgullo que en su tiempo significaba leer y escribir. En las clases sobresal\u00eda, siempre que necesitaban informaci\u00f3n de alguna de las ciudades a las que hab\u00eda visitado, acud\u00edan a \u2018Mar\u00eda Lusa\u2019, como lo apodaban.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s por la historia y por conocer el surgimiento de las ciudades lo identificaban. Todav\u00eda lleva ese querer contarles a los que pasan, a los que lo ayudan y a los que se le acercan, la historia de por lo menos la ciudad donde viven.<\/p>\n<p>El mayor \u2018tesoro\u2019 son las hijas, a las que por querer viajar y disfrutar de la juventud impulsiva dej\u00f3 en el camino de la vida. Luego de 12 a\u00f1os, quiso regresar, pero \u201cdesaparecieron. Pens\u00e9 que las iba a encontrar y no estaba ni la ropa\u201d.<\/p>\n<p>Este viajero aterriz\u00f3 de nuevo en Norte de Santander, donde con el conocimiento se desempe\u00f1\u00f3 en Salazar de Palmas, Puerto Santander, \u00c1brego, Gramalote y Villa del rosario como dentista. \u201cCon las chapas regal\u00e9 sonrisas a viejitos como yo\u201d.<\/p>\n<p>El lodo metido en las sandalias y&nbsp; la mugre de las u\u00f1as lo trasportan al lugar que lo vio envejecer. Vive en Cerro Pico (C\u00facuta), en una de las casa m\u00e1s antiguas, y donde soport\u00f3 el momento m\u00e1s tr\u00e1gico de la vida: quedarse solo. Un accidente lo dej\u00f3 a la voluntad y la solidaridad de los cucute\u00f1os&nbsp; que merodean el parque Nacional.<\/p>\n<p>El fr\u00edo que sinti\u00f3 cuando se golpe\u00f3 en la columna contra una piedra, record\u00f3 las ma\u00f1anas congeladas que vivi\u00f3 de joven en la capital del pa\u00eds, solo y triste. El dolor lo trasport\u00f3 al lugar donde lo dejaron de amar. El accidente lo llev\u00f3 a parar las actividades y a postrarse en una cama durante tres meses. Se val\u00eda por s\u00ed mismo o con la ayuda de vecinas.<\/p>\n<p>Las noches son largas, es fan\u00e1tico a los programas de televisi\u00f3n y no duerme para no perderse ninguno. Entre los favoritos est\u00e1 el noticiero de las 11:30. As\u00ed, est\u00e1 actualizado sobre lo que ocurre en Colombia y el mundo. En el d\u00eda trabaja y no tiene tiempo para ver otro noticiario.<\/p>\n<p>La camisa cl\u00e1sica y el atractivo sombrero verde lo hacen ver elegante y como un hombre conocedor y apropiado para contar la historia de la ciudad que, \u201ca pesar de lo desagradecido, siempre me recibi\u00f3,&nbsp; y estoy orgulloso de ser hijo de Norte de Santander\u201d.<\/p>\n<p>Cuando se sienta para descansar procura hacerlo en un lugar donde est\u00e9 la gente. Empieza a hablar y aunque muchos no lo quieran escuchar, piensa que si se qued\u00f3 en C\u00facuta para morir es porque la ciudad quiere a alguien que la sepa comunicar. El fin es lograr que los cucute\u00f1os se sientan orgullosos.<\/p>\n<p>La voz se torna ronca y en tono alto relata la fundaci\u00f3n, la importancia de la ciudad para&nbsp; Colombia en el sector del comercio, compara la C\u00facuta de antes y despu\u00e9s del terremoto, y recuerda a personajes hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Se apoya en dos bordones para caminar y no abandona la bolsa con material reciclable. Aprieta la taza en la que recolecta las monedas que lo ayudan a sobrevivir y a sobrellevar la vejez. Ah\u00ed, en el parque Nacional, est\u00e1 el hombre que tiene mil historias por contar.<\/p>\n<p><strong>DANNY RIVERA <\/strong><\/p>\n<p><strong>Estudiante de Comunicaci\u00f3n Social<\/strong><\/p>\n<p><strong>Universidad de Pamplona<\/strong><\/p>\n<p><strong>Campus de Villa del Rosario<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En uno de los parques m\u00e1s antiguos de C\u00facuta, sujeto de dos bordones, elegante y firme, pasa los d\u00edas Luis Mar\u00eda Garc\u00eda Galvis, quien con claridad relata las historias de creaci\u00f3n y surgimiento de ciudades como la Perla del Norte. 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