{"id":31953,"date":"2018-02-21T23:22:09","date_gmt":"2018-02-22T04:22:09","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=31953"},"modified":"2018-02-21T23:22:09","modified_gmt":"2018-02-22T04:22:09","slug":"crisis-en-la-frontera-cucuta-la-ciudad-adonde-llegan-miles-de-venezolanos-desesperados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=31953","title":{"rendered":"CRISIS EN LA FRONTERA. C\u00facuta, la ciudad adonde llegan miles de venezolanos desesperados"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 60px;\"><span style=\"color: #ff6600;\"><strong>C\u00daCUTA, Colombia \u2013<\/strong> Durante las \u00faltimas tres semanas,&nbsp; Wilya Hern\u00e1ndez ha estado durmiendo en las calles atestadas de basura de C\u00facuta, una ciudad ca\u00f3tica en la frontera con Venezuela que vive un crecimiento descontrolado. Est\u00e1 acompa\u00f1ada por su esposo y Antonela, su hija de 2 a\u00f1os. Aunque en muchas ocasiones la ni\u00f1a no hace algunas comidas, Hern\u00e1ndez no quiere regresar a su hogar en Venezuela.<\/span><\/p>\n<p>\u201cNecesito un \u00e1ngel\u201d, dijo la mujer mientras conten\u00eda las l\u00e1grimas a la una de la madrugada de una noche reciente. \u201cNo podemos regresar y no podemos quedarnos aqu\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Es la misma opini\u00f3n que comparten miles de sus compatriotas que han huido a C\u00facuta, donde la lucha para adaptarse a la vida en Colombia les parece m\u00e1s atractiva que el hambre y las turbulencias que enfrentaban en su patria.<\/p>\n<p>Venezuela est\u00e1 sumida en una crisis pol\u00edtica y econ\u00f3mica. Seg\u00fan los legisladores de la oposici\u00f3n, el a\u00f1o pasado la inflaci\u00f3n sobrepas\u00f3 el 2600 por ciento, lo que ha exacerbado la grave escasez de alimentos y medicinas.<\/p>\n<p>Actualmente, Venezuela es gobernada por una Asamblea Nacional Constituyente conformada por aliados del presidente Nicol\u00e1s Maduro. El congreso, controlado por la oposici\u00f3n, se ha hecho a un lado mientras que el Tribunal Supremo de Justicia est\u00e1 lleno de jueces leales a Maduro y la Guardia Nacional Bolivariana ha recibido \u00f3rdenes de aplicar mano dura ante cualquier protesta.<\/p>\n<p>Maduro convoc\u00f3 las elecciones presidenciales para abril, aunque los pa\u00edses vecinos le han sugerido que las suspenda debido a la gran cantidad de pol\u00edticos opositores que est\u00e1n inhabilitados o que han tenido que huir del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Mientras el autoritarismo contin\u00faa endureci\u00e9ndose en ese pa\u00eds rico en petr\u00f3leo, un gran n\u00famero de sus ciudadanos est\u00e1 escapando, aduciendo como razones para su partida la crisis econ\u00f3mica y el crimen rampante. Seg\u00fan las autoridades colombianas, 210.000 venezolanos llegaron en los \u00faltimos seis meses de 2017, y en otras naciones sigue aumentando la cantidad de migrantes que huyen de la crisis.<\/p>\n<p>En Brasil, la llegada de venezolanos ha abrumado a ciudades y pueblos del estado norte\u00f1o de Roraima, que hace frontera con Venezuela. Para finales del a\u00f1o pasado, un estimado de 40.000 venezolanos se hab\u00eda establecido en la capital del estado, Boa Vista, aumentando las exigencias sobre la infraestructura p\u00fablica y su sistema de salud. La tasa de cruces fronterizos se ha disparado este a\u00f1o, a varios cientos al d\u00eda, por lo que el Ej\u00e9rcito brasile\u00f1o tuvo que desplegar a miembros adicionales en la frontera.<\/p>\n<p>&nbsp;\u201cLas fuerzas armadas adicionales no se enviaron para impedir que los venezolanos crucen, sino para tener un mejor entendimiento de qui\u00e9nes llegan y qu\u00e9 tipo de ayuda requiere cada persona\u201d, declar\u00f3 el mi\u00e9rcoles Torquato Jardim, ministro de Justicia y Seguridad P\u00fablica.<\/p>\n<p>El Ej\u00e9rcito est\u00e1 en proceso de establecer un hospital de campa\u00f1a en Roraima para proporcionarle atenci\u00f3n b\u00e1sica a los venezolanos, muchos de los cuales llegan en condiciones de desnutrici\u00f3n.<\/p>\n<p>No obstante, los funcionarios locales han sostenido tensas discusiones con sus contrapartes federales sobre el tema de la ayuda, muchos creen que el hecho de proporcionar asistencia humanitaria podr\u00eda convertir a Roraima en un im\u00e1n que atraiga a\u00fan m\u00e1s a los migrantes.<\/p>\n<p>En Colombia, la mayor\u00eda de quienes cruzan la porosa frontera lo hacen a pie por el puente Sim\u00f3n Bol\u00edvar, justo afuera de C\u00facuta, donde los funcionarios de migraci\u00f3n dicen que ingresan cerca de 30.000 personas al d\u00eda. Algunos compran arroz y pasta para llevarlos a su casa pero otros, con solo una maleta a cuestas, planean quedarse y comenzar una nueva vida.<\/p>\n<p>Mientras esperaba en la fila de la frontera para que le sellaran el pasaporte, Cailey Dom\u00ednguez, de 25 a\u00f1os, dijo que planeaba seguir el camino hasta Per\u00fa, donde vive su hermana. Al igual que muchos en la fila, que se extend\u00eda cientos de metros desde el puesto de revisi\u00f3n de migraci\u00f3n, dijo que tiene esperanzas por lo que el futuro le depare, al tiempo que le parte el coraz\u00f3n abandonar su pa\u00eds natal.<\/p>\n<p>&nbsp;\u201cVenezuela lo ten\u00eda todo\u201d, dijo Dom\u00ednguez. \u201cPero tenemos que seguir adelante\u201d.<\/p>\n<p>Dom\u00ednguez, quien es oriunda de la isla Margarita, en la costa caribe\u00f1a al norte de Venezuela, pudo ahorrar lo suficiente para pagar su pasaporte y boletos de autob\u00fas, pero muchos venezolanos no tienen tanta suerte.<\/p>\n<p>Sin pasaporte o derecho a trabajar, miles de venezolanos que ten\u00edan empleos decentes en su tierra, ahora mendigan por comida y monedas en C\u00facuta. Cuando hay trabajo disponible, a menudo en la construcci\u00f3n o revendiendo dulces de contrabando en los sem\u00e1foros, la paga es baja.<\/p>\n<p>En un buen d\u00eda ganan 15.000 pesos colombianos, cerca de 5 d\u00f3lares, que se les van en comida, agua y pagar para usar los ba\u00f1os de las cafeter\u00edas. Casi nunca les sobra nada.<\/p>\n<p>\u201cVend\u00ed mi cabello para alimentar a mi hija\u201d, dijo Hern\u00e1ndez, mientras se echaba hacia atr\u00e1s los bucles para mostrar su cabeza rapada debajo y explic\u00f3 que quienes hacen pelucas caminan con letreros que anuncian que dan efectivo a cambio de cabello por las plazas de C\u00facuta donde se re\u00fanen los venezolanos.<\/p>\n<p>En la ciudad fronteriza, la tarifa por cabello de mujer es de 30.000 pesos, aproximadamente 10 d\u00f3lares, menos de un tercio del precio que pagan en Bogot\u00e1, la capital.<\/p>\n<p>Los venezolanos en C\u00facuta hablan del fr\u00edo recibimiento que les han dado los lugare\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cNos ven como si fu\u00e9ramos ratas\u201d, dijo Daniel Fern\u00e1ndez, un joven caraque\u00f1o de 20 a\u00f1os, en la terminal de autobuses de C\u00facuta donde, a cambio de donaciones, le presta ayuda a otros venezolanos que buscan organizar su trayecto posterior.<\/p>\n<p>Algunas personas dicen que el personal de la panader\u00eda de la terminal tira la comida a la basura al final del d\u00eda, en lugar de entreg\u00e1rsela a los hambrientos venezolanos que duermen afuera sobre las aceras.<\/p>\n<p>Freddy Mu\u00f1oz, de 30 a\u00f1os y oriundo de Maracay, Venezuela, vende latas de at\u00fan que contrabande\u00f3 por la frontera en las calles de la ciudad. \u00c9l tambi\u00e9n ha tenido problemas con los lugare\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cLos conductores no frenan cuando cruzo la calle\u201d, dijo Mu\u00f1oz, mientras se quitaba un calcet\u00edn sucio para mostrar el moret\u00f3n en su tobillo derecho, pues hace poco un auto lo roz\u00f3. \u201cDicen: \u2018Regr\u00e9sate a tu pa\u00eds, veneco\u2019\u201d, a\u00f1adi\u00f3 usando un insulto com\u00fan para los venezolanos.<\/p>\n<p>Mu\u00f1oz dijo que una tarde fue asaltado a punta de cuchillo por dos colombianos. \u201cLo supe por c\u00f3mo hablaban\u201d, dijo. \u201cAfortunadamente solo se llevaron mi dinero y no el at\u00fan\u201d.<\/p>\n<p>Con frecuencia, Hern\u00e1ndez depende de los lugare\u00f1os que le dan comida a su hija, aunque no todos son caritativos. \u201cAlgunos nos tienden la mano, pero otros nos dicen que nos vayamos\u201d, relat\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cSi no tengo dinero para pagar el ba\u00f1o, no me queda m\u00e1s que la calle\u201d, a\u00f1adi\u00f3 Hern\u00e1ndez. \u201cAh\u00ed es donde las personas que pasan me dicen cosas horrorosas\u201d.<\/p>\n<p>Los polic\u00edas de la ciudad, que tienen la tarea de dispersar a los grupos de personas sin hogar que toman los espacios p\u00fablicos, dijeron que la mayor\u00eda de los arrestados por delitos en la v\u00eda p\u00fablica son venezolanos. Desde enero del a\u00f1o pasado, han sido arrestados 1869 ciudadanos venezolanos por delitos cometidos en Colombia, de acuerdo con el procurador general de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hace poco las autoridades migratorias llevaron a cabo una redada en una cancha p\u00fablica de b\u00e1squetbol, a la que los lugare\u00f1os llaman sard\u00f3nicamente \u201cHotel Caracas\u201d y que se ha convertido en un refugio improvisado para unos novecientos venezolanos. Cerca de doscientos migrantes sin pasaportes sellados fueron regresados a la frontera, seg\u00fan el gobierno.<\/p>\n<p>Los lugare\u00f1os luchan para manejar la llegada de los extranjeros. Miriam Posada, la due\u00f1a de una tienda de repuestos para motocicletas ubicada al lado de un comedor de beneficencia, recuerda cuando los venezolanos conviv\u00edan c\u00f3modamente con los colombianos de su lado de la frontera.<\/p>\n<p>&nbsp;\u201cNos llev\u00e1bamos bien; ten\u00edamos clientes que ven\u00edan desde all\u00e1\u201d, dijo Posada, mientras una fila de venezolanos sin hogar comenzaba a avanzar por la entrada de su tienda. \u201cPero ahora asustan a la gente. Cada vez ganamos menos y pronto tendremos que cerrar la tienda si no hay cambios\u201d.<\/p>\n<p>El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, junto con los ministros de Relaciones Exteriores, Defensa y del Interior, viajaron a la ciudad fronteriza a principios de febrero para reunirse con los alcaldes locales y discutir los m\u00e9todos para frenar esa situaci\u00f3n. \u201cColombia nunca hab\u00eda vivido una situaci\u00f3n como la que tenemos hoy, estamos aprendiendo a afrontar una situaci\u00f3n que nunca hab\u00edamos vivido\u201d, declar\u00f3 Santos.<\/p>\n<p>El mandatario colombiano anunci\u00f3 una serie de medidas para enfrentar la crisis, incluyendo las acciones de una fuerza especial para mantener a la gente fuera de las calles, junto con promesas de ayuda y un control fronterizo m\u00e1s estricto.<\/p>\n<p>La semana pasada se dio a conocer un programa que otorga acceso a la residencia a los venezolanos que ya se encuentran legalmente en Colombia. Sin embargo, Hern\u00e1ndez, su esposo y su hija, a quienes no les sellaron el pasaporte, est\u00e1n en riesgo de ser deportados conforme a las nuevas normas establecidas por Santos.<\/p>\n<p>En una noche reciente, ya tarde, Hern\u00e1ndez se acost\u00f3 con su hija sobre una banca y trat\u00f3 de dormir un poco. Su esposo hab\u00eda caminado unas cuantas cuadras hacia un casino que estaba abierto toda la noche para pedir un poco de agua.<\/p>\n<p>\u201cQueremos seguir adelante\u201d, dijo. \u201cPero no nos queda nada\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>JOE PARKIN DANIELS<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00daCUTA, Colombia \u2013 Durante las \u00faltimas tres semanas,&nbsp; Wilya Hern\u00e1ndez ha estado durmiendo en las calles atestadas de basura de C\u00facuta, una ciudad ca\u00f3tica en la frontera con Venezuela que vive un crecimiento descontrolado. Est\u00e1 acompa\u00f1ada por su esposo y Antonela, su hija de 2 a\u00f1os. 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