{"id":31354,"date":"2017-12-10T17:15:41","date_gmt":"2017-12-10T22:15:41","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=31354"},"modified":"2017-12-10T17:15:41","modified_gmt":"2017-12-10T22:15:41","slug":"crisis-en-venezuela-morir-lejos-de-casa-el-exilio-medico-de-los-venezolanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=31354","title":{"rendered":"CRISIS EN VENEZUELA. Morir lejos de casa: el exilio m\u00e9dico de los venezolanos"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ff6600;\"><strong>BUENOS AIRES<\/strong> <strong>\u2014 Argentina.-<\/strong> Zaida Medina de M\u00e1rquez no sab\u00eda que iba a morir tan pronto. Cuando lleg\u00f3 a Argentina por insistencia de su hijo, resignada a no tener atenci\u00f3n m\u00e9dica en Venezuela, los doctores le dieron una esperanza de vida de un mes. El tumor que estaba alojado en su p\u00e1ncreas ya hab\u00eda hecho met\u00e1stasis en los ri\u00f1ones cuando le hicieron el diagn\u00f3stico. Sin embargo, resisti\u00f3 tres meses.<\/span><\/p>\n<p>A los 62 a\u00f1os, en la camilla de un hospital porte\u00f1o del que apenas hab\u00eda escuchado el nombre d\u00edas atr\u00e1s, falleci\u00f3. Era s\u00e1bado, 2 de septiembre de 2017. A su lado, tom\u00e1ndole la mano con dulzura, estaba Jorge M\u00e1rquez, su hijo mayor.<\/p>\n<p>Zaida hab\u00eda llegado sola a Buenos Aires cuando el invierno azotaba la ciudad, a principios de junio de 2017. En Venezuela le hab\u00eda ocultado la enfermedad a sus familiares para evitar que se preocuparan, pero cuando supo que no podr\u00eda realizarse ni siquiera un examen exploratorio en su propio pa\u00eds, tom\u00f3 la decisi\u00f3n de llamar a sus hijos.<\/p>\n<p>Aunque tuviese el dinero, en Venezuela no era sencillo adquirir los insumos para la biopsia que le indic\u00f3 el onc\u00f3logo. Y, si por casualidad consegu\u00eda la aguja, tambi\u00e9n era complicado conseguir un pat\u00f3logo que analizara el examen. Solo cinco profesionales en el pa\u00eds se graduaron de esa especialidad en 2017, seg\u00fan Andr\u00e9s Ruiz, el presidente de la Sociedad Venezolana de Anatom\u00eda Patol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la Federaci\u00f3n M\u00e9dica Venezolana calcula que m\u00e1s de 20.000 m\u00e9dicos han emigrado a causa de la crisis. Consciente de las fallas tan elementales que hab\u00eda en los hospitales, Zaida no quer\u00eda ni imaginar lo que deb\u00eda enfrentar para hallar el tratamiento una vez que tuviera un diagn\u00f3stico claro.<\/p>\n<p>Sus hijos cumpl\u00edan tres a\u00f1os fuera del pa\u00eds y en casa solo contaba con su esposo Jorge Luis M\u00e1rquez, de 67 a\u00f1os. Ambos eran ingenieros jubilados y pensionados del Estado, viv\u00edan en el hogar familiar en Barquisimeto, en el estado Lara. En 2014, hab\u00edan tenido que cerrar la tienda de repuestos de computadoras que tanto les hab\u00eda costado emprender, porque se hab\u00eda vuelto poco rentable debido a la situaci\u00f3n econ\u00f3mica. En esa \u00e9poca, los dos hijos menores del matrimonio se mudaron a Panam\u00e1 y el mayor, Jorge, a Argentina.<\/p>\n<p>Fue este \u00faltimo quien se encarg\u00f3 de comprarle un pasaje a Zaida tan pronto supo la noticia. Sac\u00f3 de sus ahorros poco m\u00e1s de 1000 d\u00f3lares y, d\u00edas m\u00e1s tarde, le dio la bienvenida. Para ella hubiese sido imposible reunir el dinero para adquirir un pasaje que costaba m\u00e1s de 8 millones de bol\u00edvares, el equivalente a 41 salarios m\u00ednimos de ese entonces.<\/p>\n<p>El recibimiento fue emotivo. Ten\u00edan m\u00e1s de treinta meses sin abrazarse, pero no hab\u00eda tiempo que perder. Del aeropuerto de Ezeiza fueron hasta el Hospital Penna para asistir a una primera consulta. Hasta ese momento, Zaida no ten\u00eda idea de la gravedad de lo que ocurr\u00eda dentro de su cuerpo.<\/p>\n<p><strong>Una aguja, una odisea<\/strong><\/p>\n<p>Al igual que muchos venezolanos que padecen problemas cr\u00f3nicos, la familia Medina M\u00e1rquez conoc\u00eda el rostro de la crisis de salud en Venezuela. Desde hac\u00eda dos a\u00f1os, encontrar el medicamento para la diabetes de Zaida se hab\u00eda convertido en una tarea tit\u00e1nica. En 2017 se volvi\u00f3 imposible.<\/p>\n<p>La Federaci\u00f3n Farmac\u00e9utica Venezolana calcula que, actualmente, 8 de cada 10 f\u00e1rmacos no se encuentran en farmacias del pa\u00eds. Las razones detr\u00e1s de la falta de medicamentos responden a las deudas que tiene el gobierno venezolano con las farmac\u00e9uticas y a que muchas se han ido. En el resto de la regi\u00f3n, cuando se reportan problemas por carencia de medicamentos, estos fallos suelen ser generados por bloqueos que ejercen las multinacionales a los medicamentos gen\u00e9ricos a trav\u00e9s de patentes o presiones a los gobiernos, pero nunca por falta de pago.<\/p>\n<p>Zaida pas\u00f3 los \u00faltimos tres meses en Venezuela sin tomar Glucovance \u2014glibenclamida m\u00e1s metformina clorhidrato\u2014 un medicamento que le hab\u00edan recetado para controlar la diabetes tipo 2 que padec\u00eda. Traerlo desde afuera tampoco era f\u00e1cil por las limitaciones para el env\u00edo de f\u00e1rmacos desde el exterior, que a\u00fan siguen vigentes.<\/p>\n<p>Se resign\u00f3 a controlarse el nivel de az\u00facar en la sangre solo con una buena alimentaci\u00f3n, como si eso fuera suficiente. Pero adem\u00e1s, para un par de jubilados, afrontar una dieta balanceada en el pa\u00eds con la inflaci\u00f3n m\u00e1s alta del mundo (1113 por ciento seg\u00fan la proyecci\u00f3n para 2017 del Fondo Monetario Internacional) no era cosa sencilla. La ayuda econ\u00f3mica de sus familiares los manten\u00eda a flote.<\/p>\n<p>Su hijo Jorge, que viv\u00eda en Buenos Aires hac\u00eda tres a\u00f1os, era consciente de la gratuidad y calidad del sistema de salud p\u00fablico argentino y fue una de las razones por las que insisti\u00f3 en el viaje de su madre. Al llegar al hospital bonaerense no pidieron m\u00e1s que un documento de identidad y una direcci\u00f3n en Argentina para anotarla en la historia m\u00e9dica de Zaida. Tampoco solicitaron nada distinto para realizarle los ex\u00e1menes que el m\u00e9dico le indic\u00f3.<\/p>\n<p>Las facilidades para recibir atenci\u00f3n m\u00e9dica en Argentina desataron en esta \u00faltima d\u00e9cada lo que se ha denominado como el \u201cturismo m\u00e9dico\u201d en el pa\u00eds. Habitantes de otras naciones visitan Argentina exclusivamente para verse en los hospitales, pero en su mayor\u00eda se trata de ciudadanos de los pa\u00edses lim\u00edtrofes: Bolivia y Paraguay. El colapso de Venezuela ha impulsado la inmigraci\u00f3n de cientos de ciudadanos y casos como el de Zaida se repiten. Uno emblem\u00e1tico fue el de una mujer que, con ocho meses de embarazo, viaj\u00f3 once d\u00edas en bus para dar a luz a su hijo en C\u00f3rdoba, una ciudad en la regi\u00f3n central de Argentina.<\/p>\n<p>A pesar de que en el Ministerio de Salud de la Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires aseguran que la cantidad de pacientes extranjeros que se atienden all\u00ed no es relevante (menos del dos por ciento del total) algunos sectores de la sociedad se han pronunciado \u201calarmados\u201d por la situaci\u00f3n. En una edici\u00f3n del programa Periodismo para Todos, dirigido por Jorge Lanata y transmitido a fines de 2016, la periodista Romina Manguel resalt\u00f3 negativamente la cantidad de no residentes que, seg\u00fan sus cifras, fueron atendidos en hospitales bonaerenses en 2015.<\/p>\n<p>\u201cEst\u00e1n subvencionando a 340.000 extranjeros en medio de la emergencia en el sistema de salud\u201d, dijo Manguel. Otros ciudadanos argentinos han hecho p\u00fablicas sus inquietudes y hasta han pedido que las leyes cambien para que los for\u00e1neos paguen por los servicios de educaci\u00f3n y salud. Pero, de acuerdo con la Constituci\u00f3n argentina, la atenci\u00f3n m\u00e9dica se presta a todos sin distinci\u00f3n.<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado, seg\u00fan estad\u00edsticas de la Direcci\u00f3n de Migraciones de Argentina, un promedio de treinta venezolanos se radicaron en ese pa\u00eds cada d\u00eda: 11.289 personas tramitaron su residencia temporal durante 2016, lo que significa que el tama\u00f1o de la comunidad venezolana en Argentina se duplic\u00f3 en solo un a\u00f1o. Los venezolanos pasaron de ser 13.049 en 2015, a 24.347 al final de 2016.<\/p>\n<p>La cifra sigue en ascenso seg\u00fan expresan funcionarios como Cornelia Schmidt Liermann, presidenta de la Comisi\u00f3n de Relaciones Internacionales del congreso argentino, y Claudio Avruj, secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Naci\u00f3n. Ambos calculan que para finales de 2017 ser\u00e1n alrededor de 30.000 nuevos venezolanos los que habr\u00e1n llegado a Argentina para quedarse.<\/p>\n<p>Sobran los motivos para la emigraci\u00f3n masiva. Pero, para Zaida y para su hijo, uno de los principales fue el contraste entre ambos sistemas de salud. Ning\u00fan centro p\u00fablico de Venezuela est\u00e1 en condiciones de subvencionar todas las pruebas diagn\u00f3sticas o de hacerlas de forma gratuita. En muchos laboratorios no hay reactivos, los aparatos est\u00e1n da\u00f1ados, no hay personal calificado o no hay insumos. En el pa\u00eds caribe\u00f1o el desabastecimiento intrahospitalario de material quir\u00fargico y medicamentos se encuentra entre el 75 por ciento (seg\u00fan la Encuesta Nacional de Hospitales 2017) y el 95 por ciento (de acuerdo con cifras de la Federaci\u00f3n M\u00e9dica Venezolana).<\/p>\n<p>No es descabellado afirmar que el drama de un paciente oncol\u00f3gico en el pa\u00eds empieza antes de su diagn\u00f3stico.<\/p>\n<p>Los m\u00e9dicos que atienden en hospitales p\u00fablicos remiten a todas las personas a centros y laboratorios privados porque, aunque all\u00ed cuesten demasiado los ex\u00e1menes, son los \u00fanicos que ofrecen el servicio. Estos no reciben los d\u00f3lares preferenciales que administra el Estado para importar lo necesario, por lo que los costos se calculan con base en el d\u00f3lar paralelo. Para fines de noviembre, un d\u00f3lar estadounidense equival\u00eda a 97.000 bol\u00edvares. El salario m\u00ednimo mensual no llega a los 457.000 bol\u00edvares: unos cinco d\u00f3lares en el mercado paralelo.<\/p>\n<p>Eso hace que hoy, una aguja como la que necesitaba Zaida para la biopsia pueda costar el equivalente a 83 salarios m\u00ednimos. Su precio en d\u00f3lares es cerca de 300, pero en internet se puede encontrar por 37.982.100 bol\u00edvares.&nbsp;<\/p>\n<p>Desde 2012, el Ministerio de Salud venezolano no publica los Anuarios de Mortalidad en los que se registra la informaci\u00f3n concerniente a las distintas enfermedades presentes en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>La Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV), junto con el Centro de Estad\u00edstica y Matem\u00e1tica Aplicada de la Universidad Sim\u00f3n Bol\u00edvar, hizo p\u00fablico un pron\u00f3stico en el que se calcula que las muertes a causa del c\u00e1ncer en 2016 fueron 25.674, un aumento de 11 por ciento respecto del a\u00f1o anterior. Esto ubicar\u00eda a Venezuela dentro del promedio regional con una tasa de 82,74 muertes por cada 100.000 habitantes.<\/p>\n<p>El onc\u00f3logo, diputado y presidente de la Subcomisi\u00f3n de Salud de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jos\u00e9 Manuel Olivares, dice que el retraso en los diagn\u00f3sticos y tratamientos incide en la muerte de los pacientes oncol\u00f3gicos. Es el pa\u00eds, asegura Olivares, que tiene mayor tasa de mortalidad de pacientes con c\u00e1ncer en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p><strong>El derecho a morir dignamente<\/strong><\/p>\n<p>Un tratamiento oncol\u00f3gico puede incluir quimioterapia, radioterapia o cirug\u00eda. En el 80 por ciento de los casos exitosos, estos procedimientos solo sirven para alargar la vida unos cuatro o cinco a\u00f1os. Zaida no lo dud\u00f3 en ning\u00fan momento: bajo ning\u00fan concepto deseaba continuar con su sufrimiento. Rechaz\u00f3 cualquier promesa. El c\u00e1ncer de p\u00e1ncreas es de los m\u00e1s complejos y mortales, as\u00ed que de cualquier manera ten\u00eda mucho en contra. Se resign\u00f3 a aguantar hasta que su cuerpo quisiera.<\/p>\n<p>Jorge suspiraba intranquilo, pero por dentro sab\u00eda que era la mejor decisi\u00f3n. Quiso darle una \u00faltima sorpresa a su mam\u00e1 y compr\u00f3 los pasajes para que la hermana menor, el esposo y la madre de Zaida \u2014su abuela, de 82 a\u00f1os\u2014 llegaran a Buenos Aires.<\/p>\n<p>Pero Zaida Ledezma de Medina no necesit\u00f3 ver o escuchar diagn\u00f3stico alguno para saberlo: apenas percibi\u00f3 que a su hija el blanco de los ojos se le hab\u00eda tornado amarillento al igual que su piel, que su panza estaba tan hinchada como la de una embarazada y que en su mirada el miedo yac\u00eda intacto, lo supo: c\u00e1ncer de p\u00e1ncreas. Cinco a\u00f1os antes hab\u00eda visto morir a su hermana por la misma enfermedad, pero esto no era igual. Ver a su hija irse as\u00ed era demasiado doloroso para ella. La anciana no resisti\u00f3 la impresi\u00f3n y pas\u00f3 varios d\u00edas en cama. La \u00faltima visita que le hizo a Zaida en el hospital concluy\u00f3 con un beso en la frente.<\/p>\n<p>Cuando Jorge habla de Venezuela se le nubla la mente. Siente una mezcla de enfado y tristeza. Est\u00e1 convencido de que su pa\u00eds es un enfermo terminal. Dice que all\u00ed no hay nada que hacer. Pero no es solo eso: hasta un moribundo, por derecho, debe tener acceso a unos \u00faltimos cuidados m\u00e9dicos que le permitan fallecer dignamente. Se trata de un tratamiento paliativo, algo que en Venezuela tambi\u00e9n escasea.<\/p>\n<p>A Jorge le da escalofr\u00edos solo pensar que su madre hubiese atravesado todo el proceso all\u00e1. Sabe que ni en Caracas ni en Barquisimeto los medicamentos como el tramal o tramadol \u2014de la familia de los opi\u00e1ceos, para reducir el dolor\u2014 se consiguen con facilidad.<\/p>\n<p>En enero de este a\u00f1o trascendi\u00f3 la tragedia de una ni\u00f1a en el estado Bol\u00edvar cuya familia estuvo hasta el \u00faltimo d\u00eda de su vida pidiendo morfina para calmar los dolores oncol\u00f3gicos de la peque\u00f1a. Los m\u00e9dicos le hab\u00edan recetado 22 ampollas diarias y sus padres, desesperados, pidieron por todos los medios. Llegaron donaciones a cuentagotas y durante los \u00faltimos d\u00edas las enfermeras se vieron obligadas a reducir las dosis aunque el tumor en el t\u00f3rax le hab\u00eda fracturado las costillas y los dolores eran muy intensos. El medicamento lleg\u00f3 un d\u00eda despu\u00e9s de su muerte, el 1 de enero de 2017.<\/p>\n<p>En Buenos Aires, ninguno de los familiares de Zaida se preocup\u00f3 por conseguirle f\u00e1rmaco alguno. En el hospital le administraron todo lo que necesit\u00f3 hasta su \u00faltimo suspiro. Zaida muri\u00f3 el 2 de septiembre de 2017 en la cama n\u00famero 303 del Hospital Udaondo, a 7500 kil\u00f3metros de su hogar y separada de sus dos hijos menores.<\/p>\n<p>La ceremonia de cremaci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo ese fin de semana, tal y como lo pidi\u00f3, sin actos religiosos pero con un \u00edntimo homenaje. Jorge M\u00e1rquez padre no quer\u00eda regresar a Venezuela, pero en octubre retorn\u00f3 a su tierra para terminar de vender las propiedades que a\u00fan le quedaban en el pa\u00eds. Su plan es vivir con sus hijos menores en Panam\u00e1 o volver a Buenos Aires con el mayor.<\/p>\n<p>La madre de Zaida, en cambio, no ve la hora de que llegue enero para regresar a su casa en Barquisimeto: quiere olvidar el dolor que le caus\u00f3 venir a Buenos Aires.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><strong>MAR\u00cdA LAURA CHANG<\/strong><\/p>\n<p><strong>The New York Times<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BUENOS AIRES \u2014 Argentina.- Zaida Medina de M\u00e1rquez no sab\u00eda que iba a morir tan pronto. Cuando lleg\u00f3 a Argentina por insistencia de su hijo, resignada a no tener atenci\u00f3n m\u00e9dica en Venezuela, los doctores le dieron una esperanza de vida de un mes. 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