{"id":29972,"date":"2017-06-26T13:13:21","date_gmt":"2017-06-26T18:13:21","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=29972"},"modified":"2017-06-26T13:15:09","modified_gmt":"2017-06-26T18:15:09","slug":"remembranza-zenaida-carrillo-sobreviviente-del-accidente-en-la-honda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=29972","title":{"rendered":"REMEMBRANZA. Zenaida Carrillo, sobreviviente del accidente en La Honda"},"content":{"rendered":"<ul>\n<li><em>Ese d\u00eda las hermanas de La Presentaci\u00f3n nos tra\u00edan a disfrutar de unas ferias que hab\u00eda en C\u00facuta. No alcanzamos a llegar. En La Honda, de repente, sent\u00ed como un roce y ca\u00edmos al vac\u00edo<\/em>.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El recuerdo se mantiene latiente en la mente de Zenaida Carrillo, sobreviviente del accidente ocurrido, hace 49 a\u00f1os, y que dej\u00f3 22 ni\u00f1as muertas. El bus parti\u00f3 de Bochalema y ten\u00eda como destino la capital de Norte de Santander. Medio centenar de pasajeros, entre estudiantes, maestros y ch\u00f3fer, ocupaban el veh\u00edculo. La muerte aguardaba en el camino.<\/p>\n<p>Las jovencitas iniciaron el recorrido en medio de juegos y c\u00e1nticos. La alegr\u00eda por participar en las festividades las motivaba. Atr\u00e1s quedaban las aulas, los cuadernos y las tareas. Ser\u00eda un fin de semana sin preocupaciones acad\u00e9micas, sin uniforme y sin imposiciones disciplinarias.<\/p>\n<p>El automotor, de propiedad del colegio, era conducido por Juan Bautista y bajaba raudo, rumbo a la ciudad. En el trayecto, justo al llegar al puente de la quebrada La Honda, qued\u00f3 sin frenos. Un cami\u00f3n se atraves\u00f3 en el camino y por esquivarlo, el bus fue a dar a las caudalosas aguas. El caos se apoder\u00f3 de los ocupantes.<\/p>\n<ul>\n<li><em>Cuando nos vimos fue en el r\u00edo. Ven\u00eda en el \u00faltimo puesto, al lado de dos compa\u00f1eras que se mataron. Cursaba segundo de bachillerato y fue el grupo del que m\u00e1s ni\u00f1as fallecieron<\/em>.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Zenaida, que por entonces hab\u00eda cumplido 16 a\u00f1os, sangraba. Hab\u00eda recibido los golpes en la cabeza. Al mirar por las ventanas destruidas, not\u00f3 que el agua ten\u00eda tinte rojo. Hoy, est\u00e1 segura de que no todas murieron por los golpes, sino ahogadas. En esa \u00e9poca las hermanas religiosas eran m\u00edsticas y no permit\u00edan rescatar a las alumnas porque las ve\u00edan en ropa interior.<\/p>\n<p>En un carro que iba delante del bus viajaban algunos de sus familiares y al ver lo sucedido detuvieron la marcha para prestarles auxilio. Al verla que se asomaba por la ventana, el conductor la ayud\u00f3 a salir. Los choferes de m\u00e1s veh\u00edculos tambi\u00e9n pararon y colaboraron con el rescate de las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Algunas de las sobrevivientes fueron trasladadas al colegio Santa Teresa, en C\u00facuta. En ese grupo lleg\u00f3 Zenaida. Permaneci\u00f3 un tiempo en el plantel y luego la llevaron para Bochalema. Teniendo en cuenta que hab\u00eda recibido el golpe en la cabeza, la pasaron para Pamplona. Ah\u00ed, estuvo una semana. En el centro asistencial se reencontr\u00f3 con los padres, que al conocer la noticia la buscaron entre afanes y angustias.<\/p>\n<ul>\n<li><em>Lamentablemente, luego me enter\u00e9 de que todas esas ni\u00f1as hab\u00edan muerto. Eso fue una locura en el colegio. La madre Rosal\u00eda, directora, se iba volviendo desquiciada.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del problema, debi\u00f3 soportar las llamadas de los padres de familia que le reclamaban por la muerte de las hijas. A ra\u00edz del accidente, La Presentaci\u00f3n se acab\u00f3. Era un colegio que gozaba de fama y ten\u00eda alumnas internas llegadas de Venezuela, Amazonas, Arauca, hasta de Canad\u00e1 hubo estudiantes.<\/p>\n<p>Zenaida qued\u00f3 traumatizada. Cuando sub\u00eda a un veh\u00edculo pensaba en que caer\u00edan al abismo. El paso de los a\u00f1os la ayud\u00f3 a superar esos momentos vividos y esos recuerdos tristes. Al contarlo no pudo evitar que las l\u00e1grimas rodaran por las mejillas y la voz se entrecortara. Tom\u00f3 aliento y continu\u00f3 con el relato.<\/p>\n<p>La nostalgia es grande as\u00ed haya trascurrido casi medio siglo. Era la \u00e9poca en la que los sic\u00f3logos no hac\u00edan parte de la n\u00f3mina de los establecimientos educativos. Regresaron a estudiar, a pesar del dolor de no ver en los pupitres a las compa\u00f1eras que perdieron la vida.<\/p>\n<p>Las religiosas echaron mano de los conocimientos espirituales y mediante conferencias las tranquilizaron y las hicieron entender lo ocurrido para seguir hacia adelante.<\/p>\n<ul>\n<li><em>El ambiente era terrible. Era una sensaci\u00f3n de miedo, algunas ni\u00f1as dec\u00edan que las asustaban, que ve\u00edan subir y bajar figuras vestidas de blanco y dec\u00edan que eran las ni\u00f1as.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>Las estudiantes viv\u00edan en medio de la tristeza y la nostalgia. Los padres de familia tomaron la decisi\u00f3n de llevarse a casa a algunas de las alumnas por temor.<\/p>\n<p>Zenaida, al pasar por el lugar del siniestro, sent\u00eda miedo y la pel\u00edcula le regresaba a la cabeza. Todav\u00eda, cuando viaja, mira al fondo, hacia la quebrada y las im\u00e1genes del bus sobre la piedra inmensa aparece en la mente. En esos a\u00f1os el cauce de La Honda era mayor. La carrocer\u00eda form\u00f3 una especie de represa que ocasion\u00f3 el ahogamiento de las ni\u00f1as.<\/p>\n<p>El recuerdo todav\u00eda duele, porque la marc\u00f3 para toda la vida. Aunque no lo sienta como en esa ocasi\u00f3n, s\u00ed muestra tristeza al retrotraerse. Recuerda algunos nombres de compa\u00f1eras sobrevivientes, pero no han tenido la oportunidad de reencontrarse.<\/p>\n<ul>\n<li><em>De las fallecidas recuerdo a una ni\u00f1a de Ragonvalia que se llamaba Hilda; Luc\u00eda C\u00e1rdenas Silva, hija del rector del Instituto Nari\u00f1o; a las venezolanas de apellido Contreras, son a las que m\u00e1s recuerdo.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>Zenaida Carrillo, ahora en la tranquilidad de la casa, rodeada de los hijos y los nietos, no est\u00e1 segura si las fiestas julianas a las que ven\u00edan pararon o siguieron. En cambio, vuelve a impactarse con las im\u00e1genes del momento en que sal\u00eda para Bochalema, por el port\u00f3n grande del colegio Santa Teresa, en C\u00facuta. En ese instante vio c\u00f3mo entraban los cad\u00e1veres de las compa\u00f1eras.<\/p>\n<ul>\n<li><em>Eso para m\u00ed fue terrible.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>&nbsp;RAFAEL ANTONIO PAB\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"mailto:rafaelpabon58@hotmail.com\"><strong>rafaelpabon58@hotmail.com<\/strong><\/a><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ese d\u00eda las hermanas de La Presentaci\u00f3n nos tra\u00edan a disfrutar de unas ferias que hab\u00eda en C\u00facuta. No alcanzamos a llegar. En La Honda, de repente, sent\u00ed como un roce y ca\u00edmos al vac\u00edo. 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