{"id":29333,"date":"2017-02-11T15:23:02","date_gmt":"2017-02-11T20:23:02","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=29333"},"modified":"2017-02-11T15:23:02","modified_gmt":"2017-02-11T20:23:02","slug":"guajira-venezolana-los-ninos-abandonan-la-escuela-para-vender-gasolina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=29333","title":{"rendered":"GUAJIRA VENEZOLANA. Los ni\u00f1os abandonan la escuela para vender gasolina"},"content":{"rendered":"<p><strong>LOS FIL\u00daOS<\/strong> &#8211; La Guajira (Venezuela) \u2014 En este centro poblado de Paraguaipoa, la capital de La Guajira venezolana, todo huele a gasolina. Eso es Los Fil\u00faos: un enclave de tierra \u00e1rida a menos de 20 kil\u00f3metros de la frontera con Colombia y a dos horas de viaje de las torres de extracci\u00f3n de petr\u00f3leo del Lago de Maracaibo.<\/p>\n<p>Para los 4000 habitantes de Los Fil\u00faos, donde el calor extremo y la falta de lluvias hacen casi imposible la agricultura y la ganader\u00eda, el contrabando de gasolina es una alternativa de subsistencia. Y tambi\u00e9n un problema para el futuro.<\/p>\n<p>En una esquina del pueblo, al lado de varias garrafas amarillentas, \u00c1lvaro agitaba con la mano un embudo hecho con el pico de una botella de pl\u00e1stico y un tubo de goma para llamar a los clientes. Viste un pantal\u00f3n gastado de color indefinible, arremangado, que deja ver unas piernas demasiado flaquitas para sus 13 a\u00f1os, y una camiseta ra\u00edda con manchones negros. Lleva otra de manga larga debajo y una amarrada en la cabeza que lo protege del sol de La Guajira, donde las temperaturas llegan a los 40 grados. All\u00ed, de 8:00 de la ma\u00f1ana a 6:00 de la tarde \u00c1lvaro y otros muchachos se ganan la vida llenando o sacando combustible de cuanto carro consigan.<\/p>\n<p>PDVSA, la empresa petrolera estatal, ha calculado que del pa\u00eds salen 100.000 barriles de gasolina de manera ilegal. En la frontera con Colombia, y especialmente en la parte que comparten el departamento de La Guajira con el estado Zulia, se hace evidente el paso de combustible, as\u00ed como la venta ilegal dentro del mismo territorio venezolano. A pesar del aumento anunciado por el presidente Nicol\u00e1s Maduro en febrero de 2016, la gasolina sigue siendo la m\u00e1s barata del mundo. Llenar un tanque en Venezuela cuesta 1,20 d\u00f3lares. Del lado colombiano sale alrededor de 28 d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Maduro anunci\u00f3 en diciembre la decisi\u00f3n de vender gasolina a precios internacionales en la frontera para evitar el contrabando; pero sigue siendo un negocio lucrativo en esa tierra donde no hay muchas opciones para salir adelante.<\/p>\n<p>El salario m\u00ednimo en Venezuela es de 40.638 bol\u00edvares (unos 58,81 d\u00f3lares si se calcula al cambio controlado por el gobierno; 11,16 si se hace con el valor del d\u00f3lar en el mercado negro). Un dinero que se vuelve sal y agua con especial rudeza en la frontera, donde todo es m\u00e1s caro. Un kilo de arroz, por ejemplo, alcanza los 3000 bol\u00edvares, m\u00e1s del siete por ciento del salario m\u00ednimo.<\/p>\n<p>El gobierno mantiene el control cambiario desde 2003 para evitar la fuga de divisas. Desde entonces, es el \u00fanico que puede conceder d\u00f3lares de modo legal para todo: desde importar cualquier mercanc\u00eda hasta para viajar al extranjero. La tasa de cambio, a 690,98 bol\u00edvares por d\u00f3lar, la fija el gobierno. En paralelo, surgi\u00f3 un mercado ilegal cuya tasa cambia diariamente y que se ha disparado en los \u00faltimos dos a\u00f1os (al momento de escribir esta nota el cambio en el mercado negro es de 3640,29 bol\u00edvares por d\u00f3lar).<\/p>\n<p>El contrabando de gasolina es un negocio de doble v\u00eda. Por un lado, est\u00e1n los usuarios que llenan el tanque del veh\u00edculo en estaciones legales, donde pagan por un tanque de 50 litros unos 250 bol\u00edvares (menos de diez centavos de d\u00f3lar al precio del mercado negro). Al vender ese combustible en los puestos irregulares, ganan entre 8000 y 12.500 bol\u00edvares (entre dos y tres d\u00f3lares y medio al precio del mercado negro). Esa misma gasolina es la que compran despu\u00e9s quienes llenan el tanque en los puestos ilegales, ya sea para evitar las largas colas que se forman en las estaciones o, en el caso de los colombianos, para beneficiarse de la diferencia de precio. Llenar un tanque de contrabando puede costar entre 17.000 y 25.000 bol\u00edvares (entre cuatro y siete d\u00f3lares aproximadamente).<\/p>\n<p>En un d\u00eda de trabajo como pimpinero \u2014el que saca o carga gasolina de los coches\u2014 se puede ganar hasta 12.000 bol\u00edvares. Es la escala m\u00e1s baja de un negocio diversificado: est\u00e1 quien llama a los carros para que vac\u00eden el tanque, quienes la sacan, los que almacenan, quienes cuidan el cami\u00f3n cargado de bidones y quienes lo llevan hasta Maicao, en Colombia. Todos tienen su puesto en el negocio. Incluso los ni\u00f1os, que suelen trabajar para sus familiares o para conocidos que participan en el negocio. En cada puesto puede haber de tres a cinco ni\u00f1os. Solo en Los Fil\u00faos, la cantidad de adolescentes y preadolescentes que trabajan con el contrabando de gasolina se cuenta por docenas.<\/p>\n<p><strong>\u2018Sal, nos estamos muriendo de hambre\u2019<\/strong><\/p>\n<p>\u201cLa primera vez que tuve que chupar de la goma para sacarla de un carro fue horrible, se me qued\u00f3 todo el sabor en la boca. Daba igual lo que comiera, todo me sab\u00eda a eso. Ya me estoy acostumbrando. Como cornflei y se me quita el sabor\u201d, cuenta \u00c1lvaro, que lleva muy poco en el negocio.<\/p>\n<p>Sus compa\u00f1eros \u2014Yoel, de 17 a\u00f1os, y Ronaldo, de 16 (los nombres reales de los ni\u00f1os y adolescentes que dieron su testimonio han sido cambiados para proteger su identidad)\u2014&nbsp; ya tienen casi diez a\u00f1os en esto, lo suficiente como para restarle importancia a esa primera vez. \u201cEso es normal, uno mete la manguera en el carro, agarra y normal\u2026 Uno no siente nada. Bueno, a veces, depende del tanque que carga el carro. Si viene muy caliente, ah\u00ed uno s\u00ed siente el olor\u201d, dice Ronaldo.<\/p>\n<p>A veces, es inevitable que la gasolina les caiga en el cuerpo. O en la boca. \u201cNo nos da miedo\u201d, dice Ronaldo, respondiendo a una pregunta que no se le ha hecho, y se justifica: \u201cUno no piensa en si le hace da\u00f1o o no a la salud, en qu\u00e9 le puede pasar en la garganta, boca, est\u00f3mago. Algunos van al m\u00e9dico. Yo no he ido a nada, uno ya est\u00e1 acostumbrado. Uno piensa en vender y agarrar los cobres (dinero)\u201d.<\/p>\n<p>Yoel y Ronaldo dudan unos segundos cuando se les pregunta por qu\u00e9 empezaron en el negocio. El primero en reaccionar es el mayor, Yoel, que lanza un argumento de peso al que el resto se une: \u201cComprar ropa\u201d. Sus prendas gastadas y sus sandalias con agujeros lo contradicen, pero antes de que entren nuevas dudas, Yoel vuelve a hablar. \u201cPara comprar lo que uno necesita, ropa, zapatos\u2026 Quer\u00eda los cobres m\u00edos. Y s\u00ed se hace plata, y ahora m\u00e1s, ojo. Un d\u00eda bueno se ganan doce mil, quince mil bol\u00edvares diarios, aparte de los gastos. La cosa es vender, vender, vender\u201d.<\/p>\n<p>Ronaldo, que se ha quedado pensativo sobre sus motivos, matiza: \u201cY para la casa, que tambi\u00e9n hay que ayudar y colaborar con el almuerzo\u201d. \u00c1lvaro cuenta sus verdaderas razones cuando los otros compa\u00f1eros se alejan. Su madre, con la que no vive, lo sac\u00f3 de la escuela porque no ten\u00eda suficiente dinero para comprar los \u00fatiles ni la ropa. \u201cEstoy con mi abuela, ella no trabaja. Depende de m\u00ed el dinero de la casa. Llevo seis mil, cuatro mil al d\u00eda. Mi abuela me rega\u00f1aba porque cuando me sacaron de la escuela no iba a la calle. \u201cVete, sal, nos estamos muriendo de hambre\u201d, me dec\u00eda. Empec\u00e9 en esto porque pasaba mucha hambre y no ten\u00eda nada de comer\u201d.<\/p>\n<p><strong>Las aulas vac\u00edas<\/strong><\/p>\n<p>En Venezuela no hay cifras oficiales de deserci\u00f3n desde hace unos a\u00f1os. Los \u00faltimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estad\u00edstica (INE) son del curso 2011\/2012 y muestran que 27.778 ni\u00f1os entre educaci\u00f3n primaria y media dejaron de estudiar en el estado Zulia. No desglosan los motivos, ni cu\u00e1l es la proporci\u00f3n en que afecta a la comunidad ind\u00edgena.<\/p>\n<p>El Sindicato Unitario de Magisterio del Estado Zulia (SUMA) estima que para el curso 2016\/2017 la deserci\u00f3n lleg\u00f3 al 60 por ciento. Para Neida Gonz\u00e1lez, responsable de la Escuela Bolivariana Luis E. Palmar de Los Fil\u00faos, las cifras son mucho m\u00e1s exactas: hay 178 alumnos registrados en su centro y solo acuden entre 90 y 120; es decir: el ausentismo escolar es de entre el 32 y el 50 por ciento.<\/p>\n<p>De los que van a clase, muchos lo hacen de modo puntual por los beneficios, \u201cllegan el d\u00eda que saben que se va a repartir, por ejemplo, los morrales (mochilas que da el gobierno)\u201d, dice Gonz\u00e1lez. Otros, por algo mucho m\u00e1s simple: \u201cVienen m\u00e1s para comer que para aprender\u201d. Todos los d\u00edas, alrededor de las 9:00 de la ma\u00f1ana reparten una merienda. Hoy toca bollitos de harina de ma\u00edz partidos en trozos con margarina encima y jugo de sand\u00eda. Los ni\u00f1os comen en sus pupitres mientras la maestra habla de lo importante que es una alimentaci\u00f3n saludable, con frutas y verduras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ir a la escuela para echarle algo al est\u00f3mago ha pasado siempre, pero en el \u00faltimo a\u00f1o aument\u00f3 por la escasez que impera en el pa\u00eds. \u201cHay ni\u00f1os que se desmayan, que lloran porque tienen hambre\u201d, explica Gonz\u00e1lez. El ausentismo tambi\u00e9n es algo que se ha visto siempre, \u201cpero desde hace cuatro a\u00f1os para ac\u00e1, el fen\u00f3meno es muy fuerte\u201d.<\/p>\n<p>En el curso anterior fue tan marcado, cuenta la docente, que la polic\u00eda tuvo que ir por los ni\u00f1os casa por casa. Muchos ni\u00f1os abandonan las aulas porque sus padres no pueden costear cuadernos, ni camisetas. \u201cLa mayor\u00eda que se va lo hacen para vender gasolina, aunque ahora se han diversificado y venden arroz, harina, lo que sea\u201d.<\/p>\n<p>Ahora, en una esquina de Los Fil\u00faos, \u00c1lvaro, Yoel y Ronaldo hablan sobre su futuro. Todos dudan sobre si quieren seguir como pimpineros. \u201cPara toda la vida, no s\u00e9. Me gustar\u00eda pasarme a otro trabajo, as\u00ed igualito, pero tener m\u00e1s dinero, dentro de lo mismo. Comerciante o algo as\u00ed\u201d, dice Yoel. \u00c1lvaro lo tiene claro: \u201cQuiero estudiar, quiero hacer casas\u201d.<\/p>\n<p>Los tres se alejan, sus embudos artesanales en la mano, las sandalias ro\u00eddas, los pantalones manchados, el paso apurado hacia su puesto de trabajo entre garrafas bajo el sol de La Guajira, donde todo, incluso ellos mismos, huelen y piensan en gasolina.<\/p>\n<p><strong>ALICIA HERN\u00c1NDEZ<\/strong><\/p>\n<p><strong>Foto: Santi Donaire para The New York Times en Espa\u00f1ol<\/strong><\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LOS FIL\u00daOS &#8211; La Guajira (Venezuela) \u2014 En este centro poblado de Paraguaipoa, la capital de La Guajira venezolana, todo huele a gasolina. Eso es Los Fil\u00faos: un enclave de tierra \u00e1rida a menos de 20 kil\u00f3metros de la frontera con Colombia y a dos horas de viaje de las torres de extracci\u00f3n de petr\u00f3leo &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":29334,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10,45,4],"tags":[1164,3486,3487,3146],"class_list":["post-29333","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cronicas","category-destacado","category-barra","tag-crisis-en-venezuela","tag-gasolina-de-contrabando","tag-gasolina-en-la-frontera","tag-nytimes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/29333","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=29333"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/29333\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29335,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/29333\/revisions\/29335"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/29334"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=29333"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=29333"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=29333"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}