{"id":29207,"date":"2017-01-23T15:27:27","date_gmt":"2017-01-23T20:27:27","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=29207"},"modified":"2017-01-23T15:27:27","modified_gmt":"2017-01-23T20:27:27","slug":"perfil-jesus-garcia-conversaciones-con-olor-tamarindo-y-panela-rosarienses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=29207","title":{"rendered":"PERFIL. Jes\u00fas Garc\u00eda, conversaciones con olor a tamarindo y panela rosarienses"},"content":{"rendered":"<p><strong>VILLA DEL ROSARIO \u2013 Norte de Santander.-<\/strong> Su memoria contiene la verdadera tradici\u00f3n que acobijaba a Villa del Rosario. El lenguaje de sus manos recrea la arquitectura de la antig\u00fcedad, y que en el municipio desapareci\u00f3. Los pasos empiezan a ser m\u00e1s lentos, pero es la gran invitaci\u00f3n para disfrutarlos durante muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>El pelo est\u00e1 transform\u00e1ndose y ahora el blanco empieza a asomarse entre la melena negra. La voz&nbsp; se convierte cada d\u00eda en una reliquia y la retentiva conserva momentos importantes para un municipio hist\u00f3rico nacional e&nbsp; internacionalmente.<\/p>\n<p>Naci\u00f3 el 12 de enero 1955, en el barrio F\u00e1tima, antiguamente La Pesa. Uno de los primeros sectores fundados, en 1878, tres a\u00f1os despu\u00e9s del terremoto de 1875. Como en los tiempos de antes, no fue en el hospital ni un m\u00e9dico atendi\u00f3 el parto, fue la partera Mar\u00eda Moreno quien lo ayud\u00f3 a llegar al mundo.<\/p>\n<p>Los caminos empedrados de aquella \u00e9poca ser\u00edan el lugar de juego del que hoy es uno de los personajes iconos de la capital de la Gran Colombia. Naci\u00f3 en la misma casa donde reside en la actualidad, para conservar el legado familiar por la tierra rosariense.<\/p>\n<p>Cuando ni\u00f1o, Gerardo ten\u00eda que pasar por la casa del general Francisco de Paula Santander, no la que se conoce en esta \u00e9poca, sino la antigua, la verdadera, la que exist\u00eda antes de 1971. Estudi\u00f3 hasta tercero en el Liceo Ni\u00f1o Jes\u00fas de Praga, con las profesoras Ana Paula Guar\u00edn y Pilar Garc\u00eda. Cuarto, en la escuela de varones Manuel Antonio Rueda Jara, y en quinto alist\u00f3 el flux y la corbata se fue para el colegio General Santander.<\/p>\n<p>Su madre, venezolana, se desempe\u00f1aba como costurera y era letrada por lo que le inculc\u00f3 el amor por la lectura. Su padre, colombiano, era agricultor y le daba recorridos como gu\u00eda tur\u00edstico por las haciendas llenas de frutas y leyendas. Siempre iba en son de comer, pero nunca pens\u00f3 que esa senda ser\u00eda uno de los legados m\u00e1s preciados.<\/p>\n<p>As\u00ed empez\u00f3 a crear un croquis mental de preguntas acerca de la historia que se murmuraba en el pueblo y que nadie tomaba las riendas firmes para consolidarla y evitar que se perdiera entre las generaciones futuras.<\/p>\n<p>Su vida se desarrollaba alrededor de la finca El Palmar, ah\u00ed no solo aprendi\u00f3 a apreciar la tierra, sino tambi\u00e9n a cultivar tomate, habichuela, auyama, fr\u00edjol, mel\u00f3n,&nbsp; yuca, ocumo y pi\u00f1a,&nbsp; y a servir como espantap\u00e1jaros para que las aves no se comieran las uvas.<\/p>\n<p>El lecho del r\u00edo T\u00e1chira estaba cerca del templo hist\u00f3rico,&nbsp; los n\u00edsperos y los mangos abundaban en los \u00e1rboles&nbsp; y en el suelo, al recogerlos y alzar la cabeza se encontraba con las estatuas de los libertadores. Cerca de la estaci\u00f3n del tren exist\u00eda la estatua de Montero, quien trajo la imprenta para el peri\u00f3dico La Gazeta, el primero en Colombia.<\/p>\n<p>En las conversaciones \u2018El Profe\u2019 recuerda los olores del antiguo Villa del Rosario, ese que en las ma\u00f1anas ofrec\u00eda el aroma del tamarindo y las uvas, y en las tardes de los abuelos, a panela y caf\u00e9, que sal\u00edan de los grandes solares que se extend\u00edan por hect\u00e1reas.<\/p>\n<p>Olimpa ayudaba al pap\u00e1 en la finca y&nbsp; le contaba historias de miedo del pueblo, eran tardes que disfrutaba. Cuando sal\u00eda la luna llena, al rancho llegaba la&nbsp; adrenalina al punto m\u00e1s alto, y se escuchaban los mitos del fraile, y aparec\u00edan los vecinos con guitarras y tiples para musicalizar el ambiente.<\/p>\n<p>En el municipio comer no era un privilegio, sino una obligaci\u00f3n. \u201cEl desayuno era casi un almuerzo. El almuerzo lo dejaba a uno templado del est\u00f3mago. El puntal, a las 3:00 de la tarde, era&nbsp; mataburro, yuca con bofe o carne. La comida era para no pedir m\u00e1s. Para los que trabajaban en la molienda de la ca\u00f1a en la madrugada era la pira (sopa de mataburro). Cuando Gerardo lo recuerda se le hace agua la boca.<\/p>\n<p>En esos recorridos no solo encontraba el gusto por la miel, tambi\u00e9n se empez\u00f3 a endulzar por la historia. En el colegio General Santander, donde se gradu\u00f3 como bachiller, no encontraba las respuestas a tantas preguntas que ten\u00eda y apenas era un ni\u00f1o. Siempre la inc\u00f3gnita por los secretos del municipio amado lo atormentaba.<\/p>\n<p>\u201cEl profesor ni\u00f1o nos hablaba que esto era rico en historias y leyendas\u201d. En la retrospectiva de la vida recuerda a un docente en especial, que tratada de dar soluci\u00f3n a algunas inquietudes a pesar de que no pertenec\u00eda a la regi\u00f3n. Eso lo ayudo para obtener m\u00e1s compromiso por el sentido de pertenencia.<\/p>\n<p>Se gradu\u00f3 en Venezuela como contador p\u00fablico, siempre influenciado por su hermano. Nunca dej\u00f3 los sue\u00f1os atr\u00e1s, la historia de Colombia. Le dieron la oportunidad de ser profesor en el colegio General C\u00f3rdoba y as\u00ed empez\u00f3 a repartir conocimientos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>El tiempo pas\u00f3 y creci\u00f3 la hoja de vida: contador p\u00fablico, licenciado en educaci\u00f3n (especialidad ciencias empresariales), magister en administraci\u00f3n p\u00fablica y docente del colegio General Santander.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n oral lo ayud\u00f3 para acaparar la atenci\u00f3n de los estudiantes, porque les encantaba escuchar leyendas y mitos del lugar donde viv\u00edan. Entre discursos,&nbsp; alguna vez les cont\u00f3 la tradici\u00f3n de la piedra incrustada en el parque de Los Libertadores. A\u00f1os despu\u00e9s, los alumnos no eran ni\u00f1os, se formaron como ciudadanos, y no dejaron botar la piedra &nbsp;gracias a lo que les hab\u00edan contado.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Jacinto Manrique, alcalde de Villa del, el 24 de septiembre de 1918, decret\u00f3 \u201ctraer una piedra extra\u00f1a con unas letras ind\u00edgenas\u201d, del corregimiento Palo Gordo y ponerla en el parque Pedro Fortoul (Parque de Los Libertadores). Un a\u00f1o despu\u00e9s, envi\u00f3 las letras talladas en la piedra a la Academia de Historia de Bogot\u00e1. Al poco tiempo llegaron&nbsp; solo unas cuantas palabras. Lo que se logr\u00f3 traducir del extra\u00f1o texto fue \u2018huella, cad\u00e1ver, hombre grande\u2019. Posiblemente, era la l\u00e1pida de un l\u00edder de las misiones asi\u00e1ticas, Ciro Fenicias, que pasaron por las tierras fronterizas antes que los espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>A Susana Godoy, ex alumna del colegio General Santander y hoy comunicadora social, cuando escucha el nombre de Gerardo solo se le viene a la mente una definici\u00f3n: \u201creservado, promotor del arte y la cultura, toda su vida le ha apostado a rescatar la historia de Villa del Rosario, por medio de letras pintorescas que al ritmo del bambuco y el pasillo rescatan la identidad cultural del rosariense\u201d.<\/p>\n<p>Cuando Gerardo encontr\u00f3 c\u00f3mo mezclar los estudios con la historia, record\u00f3 la manera de reconstruir el pasado de uno de sus&nbsp; personajes insignias, Luis Gabriel Castro. Las memorias de los m\u00e1s abuelos del pueblo fueron fundamentales en la armada del rompecabezas \u201cViajando por la capital de la gran Colombia, pero desde la historia\u201d. Pasaba tardes enteras dedicadas a las conversaciones, inclusive muchos abuelos se negaban a dejar registradas las memorias por temor a las grabadoras grandes y r\u00fasticas de aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p>Las an\u00e9cdotas y los datos recordados por los ancianos sobre la ni\u00f1ez, las familias y las mesas redondas en las que se contaban historias han sido de gran ayuda para la construcci\u00f3n de la memoria hist\u00f3rica y la identidad cultural.<\/p>\n<p>En la actualidad, no trabaja en el colegio, pero no deja el papel de docente y mucho menos de historiador. Sigue y seguir\u00e1 compartiendo conocimientos, ahora mediante el impulso de las danzas aut\u00f3ctonas del pueblo. Tiene un programa radial en Impacto Est\u00e9reo, \u2018El Rosario y su historia\u2019.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1arse que en alg\u00fan momento, cerca de Luis Gabriel Castro y los pr\u00f3ceres se vea una estatua con la menci\u00f3n hist\u00f3rica a una vida dedicada a la recopilaci\u00f3n de la memoria cultural del municipio que le abri\u00f3 las puestas a una nueva Colombia.<\/p>\n<p><strong>ISMAEL CAICEDO<\/strong><\/p>\n<p><strong>Estudiante de Comunicaci\u00f3n Social<\/strong><\/p>\n<p><strong>Universidad de Pamplona<\/strong><\/p>\n<p><strong>Campus de Villa del Rosario<\/strong><\/p>\n<p><strong>Foto: Especial para <a href=\"http:\/\/www.contraluzcucuta.co\">www.contraluzcucuta.co<\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VILLA DEL ROSARIO \u2013 Norte de Santander.- Su memoria contiene la verdadera tradici\u00f3n que acobijaba a Villa del Rosario. 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