{"id":29002,"date":"2016-12-28T17:22:37","date_gmt":"2016-12-28T22:22:37","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=29002"},"modified":"2016-12-28T17:22:37","modified_gmt":"2016-12-28T22:22:37","slug":"perfil-gabriel-sanchez-un-recuerdo-por-las-calles-de-la-insula","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=29002","title":{"rendered":"PERFIL. Gabriel \u00a0S\u00e1nchez: Un recuerdo por las calles de La \u00cdnsula"},"content":{"rendered":"<p><strong>C\u00daCUTA.-<\/strong> La tarde cae sobre C\u00facuta y el sol empieza a desvanecerse. Por las v\u00edas que conducen al barrio El Salado aparece uno de los lugares reconocidos entre las d\u00e9cadas de los 60 y los 80. La \u00cdnsula, la zona de tolerancia de aquel entonces, esa que despu\u00e9s de 30 a\u00f1os de lujuria y vicio se convirti\u00f3 en talleres de reparaci\u00f3n de motos y veh\u00edculos.<\/p>\n<p>Por la carretera destapada, junto a un billar, asoma por entre las rejas de la casa una cabeza blanca. Pone cara de amargura para ver qui\u00e9n se acerca. Est\u00e1 sentado en la mecedora preparado para ver un partido de f\u00fatbol. Apag\u00f3 el televisor para atender a la visita y entrar en una conversaci\u00f3n amena.<\/p>\n<p>En el lugar vivi\u00f3 mil y una experiencias, es conocedor de acontecimientos de inter\u00e9s y cuenta apartes de su vida, que no estuvo llena de las oportunidades que tal vez hubiera querido. Gabriel S\u00e1nchez Fajardo, de 73 a\u00f1os, naci\u00f3 el 24 de marzo de 1943, en Sogamoso\u00a0 (Santander) y lleg\u00f3 a C\u00facuta en busca de aciertos y conveniencias econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n que hab\u00eda afrontado no era la mejor, al igual que para muchos en esa \u00e9poca. Es el mayor de tres hermanos y a los 6 a\u00f1os ten\u00eda que cocinar. En fog\u00f3n de le\u00f1a y carb\u00f3n deb\u00eda preparar la comida para alimentar a dos hermanos y dos sobrinos. Nunca tuvo la oportunidad de disfrutar un juguete, ni de pasar los d\u00edas como muchos ni\u00f1os lo hac\u00edan.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que recib\u00eda eran correazos por parte del padre, Gabriel, a quien describe como un pat\u00e1n, que nunca le demostr\u00f3\u00a0 inter\u00e9s. A los 11 a\u00f1os, fue reclutado y llevado al reformatorio, del que sali\u00f3 un a\u00f1o despu\u00e9s y sin recibir visita de la familia. En ese tiempo, solo le fue concedida una salida y fue para despedir al padre, que hab\u00eda fallecido. La madre se hab\u00eda quedado con los dos sobrinos y los hermanos se fueron para intentar salir adelante.<\/p>\n<p>Gabriel decidi\u00f3 irse al llano y trabajar para sostenerse por su cuenta. $ 25.000 pesos le daban. Cuando mejor\u00f3 la situaci\u00f3n en el hogar regres\u00f3 a Sogamoso. Encontr\u00f3 otra oportunidad para solventarse. Lleg\u00f3 a una f\u00e1brica de helados y, aunque al principio fue torpe en el cumplimiento de las funciones, mejor\u00f3 y trabaj\u00f3 durante tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>A los 16 a\u00f1os, abri\u00f3 nuevas fronteras. El gusto por el cine y las pel\u00edculas le dieron otra oportunidad laboral. Los porteros de un teatro lo ayudaban para que revendiera las boletas recibidas y gana unos pesos disfrutara la funci\u00f3n. Un d\u00eda pusieron chequeadores en la entrada del \u00a0y \u201cse da\u00f1\u00f3 el pastel\u201d.<\/p>\n<p>\u2018La Barra\u2019, antiguo bar de Bogot\u00e1, fue el siguiente empleo y donde se hizo mesero. Hasta all\u00e1 lleg\u00f3 el amigo Rafael y le hizo una propuesta inesperada. Amanecidos, en las afueras del negocio y con algunos tragos en la cabeza, le plante\u00f3 viajar a la perla del norte y buscar mejores oportunidades de las que posiblemente hab\u00eda tenido.<\/p>\n<p>El 2 de enero de 1968, \u00a0llegaron a un inquilinato de la \u00cdnsula (C\u00facuta) y se dedicaron a pasar alimentos del estado T\u00e1chira (Venezuela). Llegar a estas tierras fue una vida de tragos; sin embargo, logr\u00f3 emplearse y conoci\u00f3 otras ciudades.<\/p>\n<p>La \u2018Caseta Mateca\u00f1a\u2019 lleg\u00f3 a la ciudad para divertir a los cucute\u00f1os. Era una inmensa carpa que ten\u00eda a Los Corraleros de Majagual y Los Mel\u00f3dicos, entre otras orquestas. Atend\u00eda mesas de 9:00 de la noche a 4:00 de la ma\u00f1ana, y cada ocho d\u00edas viaj\u00f3 a Cali, Bogot\u00e1 y Medell\u00edn. Bucaramanga fue el \u00faltimo destino y decidi\u00f3 retirarse despu\u00e9s de tres largos a\u00f1os sirvi\u00e9ndole a la gente que en gran cantidad asist\u00eda a ese gigante entoldado. Regres\u00f3 a la tierra natal, pero en menos de nada volvi\u00f3 a C\u00facuta, esta vez para hacer parte de una de las historias m\u00e1s recordadas en la ciudad.<\/p>\n<p>Gabriel al sector que alegraba las noches de cucute\u00f1os y muchos venezolanos. Campestre,\u00a0 Villa luz y Viejo Tango le permitieron servir a los parranderos. Hab\u00eda damas de compa\u00f1\u00eda llegadas de otras ciudades y como meseros, aparte de servir buen trago, deb\u00eda estar pendiente de que las chicas salieran bien vestidas y arregladas para atender a los clientes.<\/p>\n<p>Las lentejuelas y los tacones altos denotaban cada noche elegancia y glamur. &#8220;El d\u00eda que llegaran mal vestidas, e incluso trasnochadas, al otro d\u00eda deb\u00edan ir con la administradora&#8221;. Ten\u00edan una estrategia para que ganaran m\u00e1s dinero. Cada noche, las damas de compa\u00f1\u00eda recib\u00edan unas cuantas copas de trago, por cada copa recib\u00edan una ficha, cuando amanec\u00eda y se cerraba el lugar se las bonificaba en billetes de acuerdo con la cantidad de fichas obtenidas.<\/p>\n<p>Las ganancias de la noche serv\u00edan para pagar la estad\u00eda, desayunar, almorzar y cenar. Luego de que algunas de las casas cerraron, apareci\u00f3 una que contrat\u00f3 a 140 mujeres, la mayor\u00eda venidas de otras de la ciudad. \u2018La Casa de las Mu\u00f1ecas\u2019 era un negocio a cargo de la \u2018Tuerta\u2019 Ana y uno de los establecimientos m\u00e1s reconocidos por el escenario, por el trago y por la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 20 a\u00f1os de trabajo, jam\u00e1s vio problemas, ni maltrato a las mujeres. Cansado por las largas jornadas en los bares y en los amanecederos, se retir\u00f3 y mont\u00f3 negocio propio de frescos, incluso para las mujeres cuando sal\u00edan de trabajar. En la d\u00e9cada de los 80, la baja en el precio del bol\u00edvar llev\u00f3 a muchos negocios a cerrar las puertas. Gabriel, al ver que no funcionaban y que no ten\u00eda la clientela del pasado abri\u00f3 una tienda que hasta el 2010 le dio sustento a la familia.<\/p>\n<p>En la juventud conoci\u00f3 a Nora Estela Galvis, \u00a0hija de una de las patronas de los tantos negocios. Han pasado dificultades juntos, como el asesinato de dos hijos y \u00a0conformarse con ver al nieto en fotos. Los diciembres y algunas fiestas las aprovecha para estar en familia. Aunque no tuvo oportunidades para estudiar, ni de tener una bonita infancia, Gabriel siente el orgullo de no haberse rendido nunca.<\/p>\n<p>Lo que vivi\u00f3 lo ayud\u00f3 a crecer como persona y a batallar en los lugares por los que deambul\u00f3. Hoy, se dedica tiempo para vivir al lado de los seres queridos, ver partidos de f\u00fatbol en la mecedora y arrimarse a la reja, como es de costumbre. Tiene como entrada econ\u00f3mica el arriendo que le pagan por dos lugares cerca a la casa, as\u00ed est\u00e1 tranquilo y se sostiene.<\/p>\n<p>Bailar en las calles es su pasatiempo desde peque\u00f1o. La lectura fue un gusto que tuvo y lo aprovech\u00f3 mientras cursaba primaria. \u2019Cien a\u00f1os de soledad\u2019 permanece \u00a0en la repisa de la sala, y de manera espor\u00e1dica lo repasa. Tambi\u00e9n guarda otros libros escritos por Gabo. Admira a un hombre que comparti\u00f3 escenario con su padre, el general Rafael Uribe Uribe, combatiente en la Guerra de los Mil D\u00edas.<\/p>\n<p>Gabriel permanecer\u00e1 por el resto de la vida en el mismo lugar al que lleg\u00f3 hace 48 a\u00f1os, para compartir con quien desee escucharlo la historia que, por una parte lo afecta; pero por otra, le ha dado experiencias inolvidables. Ha dejado que la vida decida su camino y superar lo que un d\u00eda lo marc\u00f3 para siempre.<\/p>\n<p><strong>LISETH GUERRERO<\/strong><\/p>\n<p><strong>Estudiante de Comunicaci\u00f3n Social<\/strong><\/p>\n<p><strong>Universidad de Pamplona<\/strong><\/p>\n<p><strong>Campus de Villa del Rosario<\/strong><\/p>\n<p><strong>Foto: Especial para <a href=\"http:\/\/www.contraluzcucuta.co\">www.contraluzcucuta.co<\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00daCUTA.- La tarde cae sobre C\u00facuta y el sol empieza a desvanecerse. Por las v\u00edas que conducen al barrio El Salado aparece uno de los lugares reconocidos entre las d\u00e9cadas de los 60 y los 80. 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