{"id":28809,"date":"2016-12-04T22:37:30","date_gmt":"2016-12-05T03:37:30","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=28809"},"modified":"2016-12-04T22:37:30","modified_gmt":"2016-12-05T03:37:30","slug":"perfil-simon-alvarez-santero-en-el-extranjero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=28809","title":{"rendered":"PERFIL. Sim\u00f3n \u00c1lvarez, santero en el extranjero"},"content":{"rendered":"<p>En una mesa de la venta de comidas r\u00e1pidas Orisha se sienta cada noche un hombre alto, de piel morena y rasgos naturales que delatan su procedencia venezolana. Al agitar la mano izquierda, tres pulsos brillan, dos de colores neutros, plateado y cobre y el tercero con una secuencia de amarillo y verde. Sim\u00f3n \u00c1lvarez est\u00e1 dispuesto para recibir a los clientes.<\/p>\n<p>Al visualizar el lugar, los brazaletes hacen juego con los avisos publicitarios. Junto al hombre, una bella mujer luce los mismos pulsos, lo que genera curiosidad. La raz\u00f3n por la que esta pareja luce los caracter\u00edsticos accesorios es por la religi\u00f3n que practican, la santer\u00eda.<\/p>\n<p>Para la cultura Colombiana esta creencia es ajena, pues poco se practica. En Venezuela, en cambio, hay un alto \u00edndice de seguidores. La santer\u00eda tiene ra\u00edces africanas con creencias del catolicismo y el nombre religioso es Orisha, de donde lo tom\u00f3 Sim\u00f3n para bautizar el negocio. El venezolano residente en Colombia lleva la religi\u00f3n a todo suelo donde posa los pies.<\/p>\n<p>Su nacimiento tuvo lugar en Valencia, en una familia de espiritistas. Creci\u00f3 con una madre luchadora a causa de la p\u00e9rdida temprana del hombre que lo engendr\u00f3. Durante la infancia interrumpi\u00f3 el estudio para trabajar. En el hogar hab\u00eda responsabilidades y deb\u00eda velar por la madre y tres hermanas.<\/p>\n<p>A los 19 a\u00f1os, trajo al mundo al primer hijo, que le da sentido y esperanza a su existencia. La vida transcurr\u00eda en torno al espiritismo. Llegado a los 25 a\u00f1os, por una de las hermanas adopta la santer\u00eda como pr\u00e1ctica religiosa. Es en ese momento cuando comienza el camino de la mano de Dios y los santos.<\/p>\n<p>Sim\u00f3n \u00c1lvarez o <em>\u2018Oyecumbara\u2019,<\/em> como fue nombrado por <em>Orula<\/em> despu\u00e9s de la ceremonia en la que recibi\u00f3 a su santo, decidi\u00f3 dar un paso adelante y convertirse en <em>babalawo<\/em>. Los <em>babalawos<\/em> son los sacerdotes en la santer\u00eda. Un hombre consagrado, comprometido y obediente ante la voluntad de Dios.<\/p>\n<ul>\n<li><em>\u201cNosotros, los babalawos, somos muertos vivientes. Despu\u00e9s de pasar por una ceremonia es como si volvi\u00e9ramos a nacer y por eso mi nombre frente a Orula es Oyecumbara, y en el mundo normal soy Sim\u00f3n \u00c1lvarez\u201d. <\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>El 4 de diciembre de 2006, d\u00eda en el que Hugo Ch\u00e1vez fue reelegido presidente de la Rep\u00fablica Bolivariana de Venezuela, su vida dio un giro inesperado. La violencia en el pa\u00eds le arrebat\u00f3 a uno de los grandes tesoros, su segundo hijo.<\/p>\n<p>Aspira el cigarrillo que sostiene con la mano derecha, respira profundo y deja escapar el humo.<\/p>\n<ul>\n<li>\u201c<em>Ten\u00eda 16 a\u00f1os cuando lo asesinaron por robarle la bicicleta, med\u00eda 1,92 metros. Es algo que no quiero ni recordar\u201d.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>Con dos hijos como motivo para superar la tr\u00e1gica p\u00e9rdida y seguir en pie, retom\u00f3 el trayecto aunque el dolor nunca dej\u00f3 de invadir su alma. Entre la santer\u00eda,\u00a0 el espiritismo y la poderosa mano de Dios equilibra la vida. Ocho a\u00f1os despu\u00e9s, una nueva luz ilumin\u00f3 su esp\u00edritu, un nuevo hijo llega al hogar. Es un v\u00ednculo sagrado para estar en armon\u00eda con Orula, Elegua, todos los santos y esp\u00edritus. Un punto medio entre el mundo espiritual y la tierra, justo aqu\u00ed es su zona de confort. Su mayor pasi\u00f3n es la santer\u00eda, religi\u00f3n sagrada y que dirige toda su vida.<\/p>\n<ul>\n<li><em>\u201cMis santos y esp\u00edritus, junto con Dios, son mi gu\u00eda y mis ojos\u201d.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>Lo repite en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n. Por eso dedic\u00f3 el paso por el mundo a trabajar para Orula, hasta que se vio obligado a abandonar no solo su ciudad, sino tambi\u00e9n su pa\u00eds.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n en Venezuela, en el 2015, comenz\u00f3 a afectar a cada habitante. Siempre trabaj\u00f3 como sacerdote de la santer\u00eda, que es adem\u00e1s bien remunerada en su pa\u00eds por la fe y por la aceptaci\u00f3n que tiene. Al principio de la crisis no tuvo inconveniente con el dinero para sostener el hogar.<\/p>\n<p>A finales de a\u00f1o y comienzos del 2016, el ambiente empeor\u00f3, los alimentos escasearon y \u00c1lvarez no consigui\u00f3, ni con dinero, productos para alimentar a la familia. La decadencia aument\u00f3 en gran medida y a la final opt\u00f3 por abandonar el lugar.<\/p>\n<p>Sim\u00f3n es uno de los tantos venezolanos que emigran a los pa\u00edses aleda\u00f1os para buscar mejor calidad de vida. Es de esta manera como lleg\u00f3 meses atr\u00e1s a C\u00facuta, junto con su esposa colombiana. Una de las ventajas que tiene, a diferencia de la mayor\u00eda de los compatriotas, es que cuenta una fuente rentable de ingresos, su negocio.<\/p>\n<p>El cambio de lugar de residencia trajo el choque de culturas, costumbres, creencias religiosas y estilo de vida. Antes de decidir dejar su patria lo consult\u00f3 con Orula, quien autoriz\u00f3 y ampar\u00f3 su prop\u00f3sito. Una caracter\u00edstica de los santeros es la obediencia al cumplir las reglas. Todo se hace con previo permiso del santo protector.<\/p>\n<p>Sin duda, lo que m\u00e1s le ha pesado es alejarse del c\u00edrculo religioso. Aunque lleve los santos consigo, se siente cohibido al no poder desempe\u00f1ar el trabajo habitual, como sol\u00eda hacerlo en casa.<\/p>\n<ul>\n<li><em>\u201cMe siento atado de pies y manos. No es lo mismo y lo que es mi vida es mi religi\u00f3n\u201d.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>Una amplia experiencia y un inminente entusiasmo se reflejan en el rostro cuando habla del culto, eje central de su vida. Esta religi\u00f3n es juzgada en Colombia y en muchas otras partes del mundo y no todos tienen el valor de practicarla. Por descendencia africana tiene ceremonias fuertes y poco convencionales. Decidi\u00f3 ser <em>babalawo<\/em> por el amor que siente por esta pr\u00e1ctica y ahora es un sacerdote <em>If\u00e1.<\/em><\/p>\n<p>En la santer\u00eda no existen templos ni centros religiosos, las ceremonias se hacen en los hogares de los sacerdotes. Los cultos son llamados \u2018tambores\u2019 y se re\u00fanen para alabar y efectuar ofrendas a los <em>Orishas<\/em>. Para asistir a los \u2018tambores\u2019 debe viajar a Venezuela, pues en C\u00facuta no se hacen estos rituales.<\/p>\n<p>En la vivienda se ven los s\u00edmbolos de la santer\u00eda en cada esquina. En uno de los rincones est\u00e1 la piedra \u2018<em>Ot\u00e1\u2019,<\/em> con dos conchas blancas como ojos, representa al santo Elegua. Reposa sobre una vasija plana con dos frutos verdes similares a la guayaba, que sirven para alimentarlo, monedas, dos juguetes de ni\u00f1o y dos maracas pintadas en negro y rojo. Este santo representa al Santo Ni\u00f1o de Atocha o en la Iglesia Cat\u00f3lica a San Antonio de Padua.<\/p>\n<p>Para todo santero Elegua es el due\u00f1o de los caminos y puertas de este mundo. Es el menor de los <em>Orishas<\/em>, o sea de las deidades de esta religi\u00f3n, pues es un ni\u00f1o, abre y cierra toda ceremonia religiosa. Cada vez que Sim\u00f3n desea alabar y ofrendar a los santos toca las maracas y de los labios brotan cantos en un lenguaje africano. Se alcanzan a entender con claridad y en constante repetici\u00f3n los nombres &#8220;<em>Elegua, Elegua<\/em>&#8221; y <em>&#8220;Yemaya, Yemaya&#8221;.<\/em><\/p>\n<p>La santer\u00eda tiene dos grandes y profundas dimensiones, el bien y el mal. Para su familia siempre ha sido un principio actuar bajo el mando de Dios. Esta pr\u00e1ctica religiosa se hace por salud, bienestar, prosperidad y protecci\u00f3n. En su caso, nunca se ha usado ni se usar\u00e1 para lastimar o destruir a alg\u00fan ser mortal.<\/p>\n<p>Deb\u00eda ser Sim\u00f3n Oyecumbara \u00c1lvarez tal vez el primer <em>Babalawo<\/em> en radicarse en la ciudad para que su historia fuera contada. Un hombre fiel a los santos que le han otorgado la vida que posee. Lleva cada uno de los s\u00edmbolos con orgullo, los collares, los brazaletes y las efigies de los santos como parte de su ser.<\/p>\n<p><strong>FRANCY URREA<\/strong><\/p>\n<p><strong>Estudiante de Comunicaci\u00f3n Social<\/strong><\/p>\n<p><strong>Universidad de Pamplona<\/strong><\/p>\n<p><strong>Campus de Villa del Rosario<\/strong><\/p>\n<p><strong>Foto: Especial para <a href=\"http:\/\/www.contraluzcucuta.co\">www.contraluzcucuta.co<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una mesa de la venta de comidas r\u00e1pidas Orisha se sienta cada noche un hombre alto, de piel morena y rasgos naturales que delatan su procedencia venezolana. Al agitar la mano izquierda, tres pulsos brillan, dos de colores neutros, plateado y cobre y el tercero con una secuencia de amarillo y verde. 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