{"id":28772,"date":"2016-11-30T22:44:16","date_gmt":"2016-12-01T03:44:16","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=28772"},"modified":"2016-11-30T22:44:16","modified_gmt":"2016-12-01T03:44:16","slug":"perfil-cecilia-hernandez-fiel-colaboradora-y-generosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=28772","title":{"rendered":"PERFIL. Cecilia Hern\u00e1ndez, fiel colaboradora y generosa  \u00a0"},"content":{"rendered":"<p><strong>C\u00daCUTA.-<\/strong> All\u00ed estaba ella, sentada en la entrada principal de la iglesia. Organizaba el puesto de ventas de art\u00edculos religiosos, mientras la muchedumbre ingresaba a paso lento y las campanas daban el segundo toque para la misa dominical. A un costado de la mesa ordenaba por paquetes\u00a0 las novenas y enseguida dispon\u00eda las cam\u00e1ndulas y las veladoras.<\/p>\n<p>Una vez dej\u00f3 todo listo, sac\u00f3 de la mochila azul el cuaderno en el que revis\u00f3 el nombre del \u00faltimo difunto que hab\u00eda anotado. Tom\u00f3 el lapicero de tinta azul y con letra cursiva escribi\u00f3 una intenci\u00f3n m\u00e1s. Do\u00f1a Cecilia, cada domingo, repite esa rutina al acercarse el oficio religioso de las 11:00 de la ma\u00f1ana en la parroquia San Luis Gonzaga, en el barrio San Luis.<\/p>\n<p>Para\u00a0 algunos pancheros es otra integrante del cardumen de fieles, que aunque se sienta cucute\u00f1a, sus ra\u00edces de Santander no las puede dejar atr\u00e1s y no olvida que en la provincia Garc\u00eda Rovira vivi\u00f3 parte de la ni\u00f1ez.<\/p>\n<p>Carmen Hern\u00e1ndez, la hermana mayor, decidida a emprender nuevos rumbos la trajo a la capital de Norte de Santander. Ten\u00eda 11 a\u00f1os. De ella, aprendi\u00f3 el valor de la responsabilidad y la importancia del trabajo. Carmen, en una \u00e9poca decembrina, le encarg\u00f3 llevar al sobrino a las novenas de aguinaldos en la iglesia y no cont\u00f3 con que esa acci\u00f3n marcar\u00eda el resto de la vida de Cecilia. Le result\u00f3 tan gratificante estar en el templo que despu\u00e9s\u00a0 seguir\u00eda por ese camino.<\/p>\n<p>A los 14 a\u00f1os, lleg\u00f3 a ofrecer su voz para cantar en el coro de la iglesia. Algunos vecinos la recuerdan por ese talento, pues el tono de soprano llevaba la melod\u00eda principal de las canciones que acompa\u00f1aban la eucarist\u00eda. Al evocar esa \u00e9poca, deja ver una sonrisa delicada y permite imaginar aquellos d\u00edas en los que el micr\u00f3fono era c\u00f3mplice de ese don natural.<\/p>\n<p>Alegre, cont\u00f3 c\u00f3mo se preparaba para asistir a las celebraciones eucar\u00edsticas. Vest\u00eda sencillo, al igual que ahora. La melodiosa voz brillaba por sobre cualquier vestimenta que quisiera opacarla. Los ojos entre verdes y grises se cerraron por un instante al percatarse de que esa ni\u00f1a solo permanece en los recuerdos. La voz se opac\u00f3 con la edad.<\/p>\n<p>Desde 1985, cuando el padre Luis Fernando Hoyos era p\u00e1rroco, ha estado al servicio de la comunidad de San Luis. De ni\u00f1a, ofreci\u00f3 el talento para la m\u00fasica; ahora, 31 a\u00f1os despu\u00e9s, se la puede encontrar en ese escenario, pero a cambio de de cancioneros y micr\u00f3fonos ofrece productos religiosos a los creyentes.<\/p>\n<p>La amabilidad y el sentido de pertenencia por la parroquia fueron actitudes indispensables para que se le encargara la misi\u00f3n de hacerse a cargo de las intenciones que las familias ofrecen en las misas comunitarias por los difuntos. Los habitantes la reconocen con facilidad, pues lleva a\u00f1os al servicio de la iglesia y encaja en la memoria hist\u00f3rica de esta comunidad.<\/p>\n<p>Se cas\u00f3 en edad\u00a0 mayor. Del esposo se sabe poco, pues al poco tiempo de haber llevarla al altar, tuvo que repetir la escena, en condiciones distintas. El vestido blanco lo cambi\u00f3 por un traje oscuro y el velo de chif\u00f3n, lo remplaz\u00f3 por una mantilla negra. Ante el altar reposaba el marido en un caj\u00f3n de madera.<\/p>\n<p>A partir de ese momento, la entrega a la Iglesia se hizo m\u00e1s fuerte. Despu\u00e9s de la partida del esposo, escucha y apunta los nombres de quienes les ha llegado la hora de pasar el duelo de un ser querido. La seriedad que pone al tocarle el tema, permite discernir que desde su posici\u00f3n esos recuerdos e intenciones son sagradas y ser\u00eda irrespetuoso ahondar en el asunto.<\/p>\n<p>De esa uni\u00f3n solo queda en la memoria el recuerdo del amado. No hubo hijos que personificaran las facciones del esposo, ni un fruto que remplazara ese amor. Cecilia encontr\u00f3 algo mejor, se refugi\u00f3 en el manto de Mar\u00eda Sant\u00edsima y se sinti\u00f3 acogida por la misericordia de Dios.<\/p>\n<p>La nobleza y el esp\u00edritu de emprendimiento le permiten montar el puesto de art\u00edculos religiosos y poco a poco fue d\u00e1ndose a conocer entre los habitantes del barrio. Casi dos generaciones de pancheros, alguna vez han pasado por la iglesia San Luis Gonzaga o por el Cementerio del barrio y, seguro, la vieron sentada mientras escrib\u00eda en el desgastado cuaderno.<\/p>\n<p>Los lunes, despu\u00e9s de visitar la tumba del esposo, organiza los apuntes y comienza con el listado de fallecidos, a los que en las misas de 5:00 y 6:00 de la tarde, el sacerdote nombra y pide por el descanso eterno.<\/p>\n<p>Cada primero de noviembre, sus manos deben apresurarse para anotar la cantidad de fieles a quienes la vida terrenal se les ha acabado. Al d\u00eda siguiente, cuando se conmemora a todos los fieles difuntos, la labor se hace m\u00e1s tediosa, pues debe estar al tanto de cualquier habitante que necesite ayuda. Los paquetes de veladoras aumentan, porque casi todos los vecinos se juntan a los costados del cementerio para visitar alg\u00fan familiar y encender una vela con la intenci\u00f3n de ofrecerles la luz perpetua.<\/p>\n<p>Los domingos, a las 8:30 de la ma\u00f1ana, llega con la mochila al hombro y unos cuantos ejemplares del peri\u00f3dico La Verdad. Una vez finaliza la misa de 9:00, cada 15 d\u00edas, atiende a los lectores y recibe el valor del ejemplar $1200. Repite el proceso en la siguiente eucarist\u00eda, en la que con m\u00e1s frecuencia saluda a las contempor\u00e1neas que se le acercan para pedir informaci\u00f3n de la parroquia.<\/p>\n<p>Carmen Gonz\u00e1lez luce mayor que Cecilia y la describe como fiel colaboradora que, aunque le guste pasar inadvertida, sus actos de generosidad y compromiso con la iglesia la hacen resaltar ante los dem\u00e1s miembros de la comunidad. &#8220;Do\u00f1a Cecilia tambi\u00e9n est\u00e1 pendiente del cementerio, de que est\u00e9 arreglado y cuidado&#8221;.<\/p>\n<p>Entre los vecinos de San Luis que frecuentan la bas\u00edlica destaca por la sencillez. Es t\u00edmida y corta de palabras, pero con sus acciones ha logrado ser una de las figuras representativas de los cat\u00f3licos en ese sector cucute\u00f1o.<\/p>\n<p>Cada domingo, con devoci\u00f3n y actitud humilde, su cuerpo de corta estatura y cabellera blanca se acerca al altar, a las 12:15 del d\u00eda, cuando el cura ha dado la bendici\u00f3n. Agacha la cabeza y se dispone para que la salpiquen unas gotas de agua bendita, se persigna y da media vuelta. Atraviesa la puerta del ala izquierda del templo y abandona el recinto para buscar la avenida cuarta, donde la espera la hermana mayor junto a un caminador.<\/p>\n<p><strong>DIANA VALDERRAMA<\/strong><\/p>\n<p><strong>Estudiante de Comunicaci\u00f3n Social<\/strong><\/p>\n<p><strong>Universidad de Pamplona<\/strong><\/p>\n<p><strong>Campus de Villa del Rosario<\/strong><\/p>\n<p><strong>Foto: Especial para <a href=\"http:\/\/www.contraluzcucuta.co\">www.contraluzcucuta.co<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00daCUTA.- All\u00ed estaba ella, sentada en la entrada principal de la iglesia. Organizaba el puesto de ventas de art\u00edculos religiosos, mientras la muchedumbre ingresaba a paso lento y las campanas daban el segundo toque para la misa dominical. 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