{"id":28638,"date":"2016-11-14T20:26:19","date_gmt":"2016-11-15T01:26:19","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=28638"},"modified":"2016-11-14T20:26:19","modified_gmt":"2016-11-15T01:26:19","slug":"reflexion-sobre-el-dialogo-en-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=28638","title":{"rendered":"REFLEXI\u00d3N. Sobre el di\u00e1logo, en Venezuela"},"content":{"rendered":"<p><strong>SAN CRIST\u00d3BAL \u2013 Venezuela.-<\/strong> La aguda crisis que atraviesa el pa\u00eds y golpea a todos los habitantes de Venezuela ha exigido que se apele a facilitadores para un posible di\u00e1logo entre los diversos factores pol\u00edticos de la oposici\u00f3n y del gobierno. No pocos de aquellos opositores que pidieron la intervenci\u00f3n de El Vaticano y, por tanto del Papa, ahora no lo quieren; muchos de quienes dentro del oficialismo tambi\u00e9n lo sugirieron, ahora tampoco lo quieren. Esto hace dif\u00edcil el asunto: quienes as\u00ed piensan \u2013y lo han hecho sentir por medio de las redes sociales- se expresan muy ofensiva o despectivamente del Papa y de El Vaticano, as\u00ed como de la Iglesia. En el fondo no hab\u00edan entendido que los puentes necesarios para elaborar un di\u00e1logo no significaban que quienes interven\u00edan como representantes del Papa no deb\u00edan tomar posici\u00f3n a favor de unos o de otros. Esto ha hecho que quienes se dejan llevar s\u00f3lo por las informaciones transmitidas por las redes sociales y otros medios alternativos lleguen a dudar, a ofender y hasta sugerir v\u00edas nada humanas.<\/p>\n<p>Agrava la situaci\u00f3n las declaraciones de monse\u00f1or Celli, enviado del papa Francisco: &#8220;si fracasa el di\u00e1logo nacional entre el gobierno venezolano y la oposici\u00f3n, no es el Papa sino el pueblo de Venezuela el que va a perder, porque el camino podr\u00eda ser el de la sangre&#8221;. Esto es de una suma gravedad, que nos obliga a todos a pensar seriamente lo que est\u00e1 en juego: no s\u00f3lo la estabilidad pol\u00edtica del pa\u00eds, sino la paz y la fraterna convivencia de los habitantes de Venezuela. Si a esto se une los deseos de violencia en diversos grupos tanto del oficialismo como de la oposici\u00f3n, ciertamente que nos encontramos ante un panorama nada halag\u00fce\u00f1o.<\/p>\n<p>Es necesario, para poder seguir adelante, revisar lo que significa el di\u00e1logo. No es un ejercicio de ret\u00f3rica, o una posibilidad de acuerdos y connivencias\u2026 es mucho m\u00e1s que eso. El magisterio pontificio reciente nos da unas pistas para entender lo que significa el di\u00e1logo y las condiciones que se requieren para asumirlo, realizarlo y hacerlo fructificar.<\/p>\n<p>En el siglo pasado, en medio de una d\u00e9cada donde se realizaron eventos importantes como el Concilio Vaticano II, reci\u00e9n nombrado Papa, Pablo VI habl\u00f3 magistralmente acerca del di\u00e1logo y lo propuso como uno de los mayores desaf\u00edos que ten\u00eda la Iglesia en los tiempos actuales. Sus propuestas tienen una gran vigencia hoy: En su Carta Enc\u00edclica ECCLESIAM SUAM, Pablo VI propone para la Iglesia y la humanidad, el camino del di\u00e1logo. M\u00e1s a\u00fan, lo hace suyo. \u201cLa Iglesia debe ir hacia el di\u00e1logo con el mundo en que le toca vivir. La Iglesia se hace palabra; la Iglesia se hace mensaje; la Iglesia se hace coloquio\u201d (n. 27). Desde este horizonte, la Iglesia se presenta como ejemplo para todos: es capaz de dialogar con el mundo, con los otros creyentes y dentro de s\u00ed misma. El di\u00e1logo es vital para la Iglesia y es un estilo propio de todo ministerio eclesial, herencia de tantos siglos de historia (cfr. N. 27).<\/p>\n<p>La Iglesia puede y debe dialogar por ser servidora de la humanidad, como bien lo deja ver el Papa Pablo VI en Ecclesiam Suam 35: \u201cNadie es extra\u00f1o a su coraz\u00f3n. Nadie es indiferente a su ministerio. Nadie le es enemigo, a no ser que \u00e9l mismo quiera serlo. No sin raz\u00f3n se llama cat\u00f3lica, no sin raz\u00f3n tiene el encargo de promover en el mundo la unidad, el amor y la paz\u201d. Con estos elementos fundamentales para la actuaci\u00f3n de la Iglesia, ella est\u00e1 llamada a ser puente y no a edificar muros, como lo suele repetir el Papa Francisco.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo, por otra parte, seg\u00fan el magisterio de Pablo VI debe ser asumido con algunas caracter\u00edsticas irrenunciables: Estas las encontramos tambi\u00e9n en Ecclesiam Suam, 31: \u201c1) La claridad ante todo: el di\u00e1logo supone y exige la inteligibilidad: es un intercambio de pensamiento, es una invitaci\u00f3n al ejercicio de las facultades superiores del hombre; bastar\u00eda este solo t\u00edtulo para clasificarlo entre los mejores fen\u00f3menos de la actividad y cultura humana\u20262) Otro car\u00e1cter es, adem\u00e1s, la afabilidad, la que Cristo nos exhort\u00f3 a aprender de El mismo: Aprended de M\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n; el di\u00e1logo no es orgulloso, no es hiriente, no es ofensivo. Su autoridad es intr\u00ednseca por la verdad que expone, por la caridad que difunde, por el ejemplo que propone; no es un mandato ni una imposici\u00f3n. Es pac\u00edfico, evita los modos violentos, es paciente, es generoso. 3) La confianza, tanto en el valor de la propia palabra como en la disposici\u00f3n para acogerla por parte del interlocutor; promueve la familiaridad y la amistad; entrelaza los esp\u00edritus por una mutua adhesi\u00f3n a un Bien, que excluye todo fin egoistico. 4) Finalmente, la prudencia pedag\u00f3gica, que tiene muy en cuenta las condiciones psicol\u00f3gicas y morales del que oye\u201d. Esto permite concluir con Pablo VI: \u201cCon el di\u00e1logo as\u00ed realizado se cumple la uni\u00f3n de la verdad con la caridad y de la inteligencia con el amor\u201d.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo conlleva un riesgo por parte de todos los participantes: \u201cLa dial\u00e9ctica de este ejercicio de pensamiento y de paciencia nos har\u00e1 descubrir elementos de verdad aun en las opiniones ajenas, nos obligar\u00e1 a expresar con gran lealtad nuestra ense\u00f1anza y nos dar\u00e1 m\u00e9rito por el trabajo de haberlo expuesto a las objeciones y a la lenta asimilaci\u00f3n de los dem\u00e1s. Nos har\u00e1 sabios, nos har\u00e1 maestros\u201d. (E.S. 32).<\/p>\n<p>Pablo VI advierte acerca de la necesidad de un di\u00e1logo sincero que apunte a la paz social: \u201ccomo m\u00e9todo que trata de regular las relaciones humanas a la noble luz del lenguaje razonable y sincero, y como contribuci\u00f3n de experiencia y de sabidur\u00eda que puede reavivar en todos la consideraci\u00f3n de los valores supremos. La apertura de un di\u00e1logo \u2014tal como debe ser el nuestro\u2014 desinteresado, objetivo y leal, ya decide por s\u00ed misma en favor de una paz libre y honrosa; excluye fingimientos, rivalidades, enga\u00f1os y traiciones; no puede menos de denunciar, como delito y como ruina, la guerra de agresi\u00f3n, de conquista o de predominio, y no puede dejar de extenderse desde las relaciones m\u00e1s altas de las naciones a las propias del cuerpo de las naciones mismas y a las bases tanto sociales como familiares e individuales, para difundir en todas las instituciones y en todos los esp\u00edritus el sentido, el gusto y el deber de la paz\u201d (Ecclesiam Suam 39).<\/p>\n<p>Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, el Papa Francisco tiene la decisi\u00f3n de retomar el di\u00e1logo como un aut\u00e9ntico camino pedag\u00f3gico para la paz a todos los niveles. As\u00ed lo hace sentir en el apartado IV de EVANGELII GAUDIUM: El di\u00e1logo social como contribuci\u00f3n a la paz. Francisco lo enmarca dentro de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia (cf. E.G. 238), pero para poder lograrlo se necesita una conversi\u00f3n, un cambio de mentalidad y propiciar una cultura del encuentro: \u201cEs hora de saber c\u00f3mo dise\u00f1ar, en una cultura que privilegie el di\u00e1logo como forma de encuentro, la b\u00fasqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupaci\u00f3n por una sociedad justa, memoriosa y sin exclusiones\u201d (E.G. 239). Si no se produce el encuentro antes y durante el di\u00e1logo, cualquiera que sea su forma, no se podr\u00e1 obtener los resultados propios.<\/p>\n<p>La Iglesia motiva y acompa\u00f1a el di\u00e1logo en determinados momentos, como el que se vive en Venezuela, pero con la conciencia de que es facilitadora. Por eso, es bueno tener en consideraci\u00f3n el aporte del Papa. Sin embargo, es necesario y urgente promover a un protagonista fundamental: el mismo pueblo, la gente. \u201cEl autor principal, el sujeto hist\u00f3rico de este proceso, es la gente y su cultura, no es una clase, una fracci\u00f3n, un grupo, una \u00e9lite. No necesitamos un proyecto de unos pocos para unos pocos, o una minor\u00eda ilustrada o testimonial que se apropie de un sentimiento colectivo. Se trata de un acuerdo para vivir juntos, de un pacto social y cultural\u201d (E.G. 239).<\/p>\n<p>Y hoy, en nuestro pa\u00eds, es necesario tomar cuenta a la gente a la hora del di\u00e1logo. No se pueden sentar representantes del gobierno y de la oposici\u00f3n a discutir sobre unos temas determinados de propio inter\u00e9s. En el fondo, lo que se est\u00e1 discutiendo en ellos es el \u201cpoder\u201d. Cada uno manifiesta su ansia de poder: unos porque no lo quieren perder, otros porque lo quieren tener\u2026y se olvidan de muchas cosas. Ciertamente que los temas propuestos son importantes (el refer\u00e9ndum, los presos pol\u00edticos, la agenda electoral, etc.\u2026); mas no han aparecido los problemas urgentes que la gente quiere que se les resuelva: el gobierno no acepta que haya crisis social y humanitaria, no aparecen\u00a0 propuestas que apunten a atender los clamores de la gente, como el hambre y la indefensi\u00f3n en muchos campos. Da la impresi\u00f3n de que a quienes se han sentado (y los que no), en el fondo no les interesa sino sus propios puntos de discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Hoy la dirigencia vuelve a estar en la acera de enfrente, sin detenerse a escuchar y hacer suyos los clamores de la gente: desde la falta de insumos alimentarios y medicinales hasta el alto costo de la vida, desde la inseguridad hasta el desabastecimiento, desde la desilusi\u00f3n hasta la frustraci\u00f3n. El di\u00e1logo no debe ser s\u00f3lo para atender situaciones de tipo pol\u00edtico (importantes y urgentes para resolver), sino para poder abrir puertas a la reconciliaci\u00f3n, al protagonismo del verdadero sujeto social, como lo es el pueblo.<\/p>\n<p>Esto conlleva algo importante indicado por el Papa Francisco el pasado a\u00f1o en Bolivia, durante el Encuentro con los Movimientos Populares: \u201cEse arraigo al barrio, a la tierra, al oficio, al gremio, ese reconocerse en el rostro del otro, esa proximidad del d\u00eda a d\u00eda, con sus miserias, porque las hay, las tenemos, y sus hero\u00edsmos cotidianos, es lo que permite ejercer el mandato del amor, no a partir de ideas o conceptos sino a partir del encuentro genuino entre personas. Necesitamos instaurar esta cultura del encuentro, porque ni los conceptos ni las ideas se aman. Nadie ama un concepto, nadie ama una idea; se aman las personas. La entrega, la verdadera entrega surge del amor a hombres y mujeres, ni\u00f1os y ancianos, pueblos y comunidades\u2026 rostros, rostros y nombres que llenan el coraz\u00f3n. De esas semillas de esperanza sembradas pacientemente en las periferias olvidadas del planeta, de esos brotes de ternura que lucha por subsistir en la oscuridad de la exclusi\u00f3n, crecer\u00e1n \u00e1rboles grandes, surgir\u00e1n bosques tupidos de esperanza para oxigenar este mundo\u201d.<\/p>\n<p>De verdad que a much\u00edsimos han asustado y preocupado las palabras de Mons. Celli, sobre un posible fracaso del di\u00e1logo. Es necesario que, entonces, sea tomado en cuenta y se den los pasos para buscar el camino com\u00fan necesario no s\u00f3lo para salir de la crisis. El gobierno y el oficialismo deben atender los clamores de la gente; la oposici\u00f3n, de igual modo. Y ambos factores pol\u00edticos deben buscar en el consenso las soluciones reales para salir adelante. No es el ansia de poder, en sus diversas expresiones, lo que ha de predominar. \u00a1Qu\u00e9 bueno ser\u00eda incorporar representantes de las bases sociales, en sus variadas manifestaciones, para escucharlos! Y, que de parte y parte haya el compromiso de erradicar la violencia, tanto verbal como f\u00edsica.<\/p>\n<p>El Papa, en el reciente encuentro con los Movimientos Populares en Roma, citaba unas palabras de Martin Luther King. Ellas nos pueden ser \u00fatiles para entender cu\u00e1les han de ser los frutos de todo di\u00e1logo en beneficio del pa\u00eds, sobre todo con el compromiso de abandonar todo tipo de violencia: \u201cOdio por odio s\u00f3lo intensifica la existencia del odio y del mal en el universo. Si yo te golpeo y t\u00fa me golpeas, y te devuelvo el golpe y t\u00fa me lo devuelves, y as\u00ed sucesivamente, es evidente que se llega hasta el infinito. Simplemente nunca termina. En alg\u00fan lugar, alguien debe tener un poco de sentido, y esa es la persona fuerte. La persona fuerte es la persona que puede romper la cadena del odio, la cadena del mal\u201d. Y hoy en Venezuela, se necesitan personas fuertes que puedan vencer la cadena del mal y construir, en di\u00e1logo fraterno, la Venezuela que todos de verdad queremos.<\/p>\n<p><strong>MONSE\u00d1OR MARIO MORONTA R.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Foto: Correo del Orinoco<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SAN CRIST\u00d3BAL \u2013 Venezuela.- La aguda crisis que atraviesa el pa\u00eds y golpea a todos los habitantes de Venezuela ha exigido que se apele a facilitadores para un posible di\u00e1logo entre los diversos factores pol\u00edticos de la oposici\u00f3n y del gobierno. 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