{"id":26505,"date":"2016-04-02T21:29:48","date_gmt":"2016-04-03T02:29:48","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=26505"},"modified":"2016-04-03T17:19:47","modified_gmt":"2016-04-03T22:19:47","slug":"tesoros-naturales-que-se-ahogan-laguna-la-barca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=26505","title":{"rendered":"TESOROS NATURALES QUE SE AHOGAN. Laguna La Barca"},"content":{"rendered":"<p>A 45 kil\u00f3metros de C\u00facuta est\u00e1 Durania, \u2018La tacita de plata\u2019. As\u00ed se le conoce. Es un pueblo peque\u00f1o, de pocas casas y clima amigable para quienes sufren por los m\u00e1s de 30 grados diarios de la capital de Norte de Santander. Este era un pueblo rico en recursos h\u00eddricos, ten\u00eda cascadas, pozos y lagunas. De eso hablan los cuentos y los recuerdos de los viejos.<\/p>\n<p>Agust\u00edn G\u00e9lvez, nacido y criado en esta tierra, record\u00f3 que La Barca produc\u00eda tanto miedo, que en alguna oportunidad se debi\u00f3 llevar al cura de la iglesia de San Jos\u00e9 para que le diera la bendici\u00f3n. La laguna infund\u00eda miedo a quienes la visitaban. Escuelas y colegios del casco urbano, veredas y municipios cercanos ten\u00edan en los programas acad\u00e9micos la visita al m\u00e1gico lugar.<\/p>\n<p>En el parque principal, poblado por cayenos reverdecidos y florecidos; veraneras moradas, un pino, dos bustos y las palmas reales, que poco a poco mueren a la vista de los dos leones que vigilan la calle empedrada, comienza el recorrido a pie. El caminante no dura dos horas por entre el trazado milenario compuesto por tramos h\u00famedos y fr\u00edos, caminos cubiertos por hojas secas que impresionan y enamoran a los visitantes. Son tres kil\u00f3metros desde la hamaca hasta La Barca.<\/p>\n<p>Los trechos no son tediosos ni dif\u00edciles, son amables, entretenidos y cualquiera puede transitarlos. A la vera del camino hay bamb\u00fas, quebradas, frutas y flores. Los olores que expele la naturaleza producen esas ganas de no querer salir de all\u00ed jam\u00e1s. El silencio es poco. Las aves que se avistan \u00a0alientan cada paso de la ruta con melod\u00edas que alusinan.<\/p>\n<p>Luego de 42 minutos de caminata, la se\u00f1al casi invisible indica que La Barca est\u00e1 cerca. Piedras y hojas secas cubren los \u00faltimos 200 metros. Es el resumen de de los tres kil\u00f3metros anteriores.<\/p>\n<p>En La Barca la emoci\u00f3n crece y el esp\u00edritu aventurero se da por servido. Una cerca de alambre de p\u00faas destemplado, un lazo y una hebra de mimbre azul sostienen el p\u00f3rtico. En el piso una rueda de cemento, pintada de azul y amarillo da la alerta, Laguna La Barca. Est\u00e1 partida en varios pedazos, quiz\u00e1s por eso no la levantan.<\/p>\n<p>Al atravesar el portal de alambre queda una mezcla de tristeza y desilusi\u00f3n. La Barca no es lo que mostraban las p\u00e1ginas web, ni el cuadro de la Alcald\u00eda o del restaurante. El paso de los a\u00f1os y las manos destructoras del hombre se notan. Los cinco c\u00edrculos \u00e1ridos de arena blanca, llenos de maleza, indican que hubo agua. El camino de piedras con part\u00edculas de lama verde tostada por el sol ratifica lo que fue La Barca.<\/p>\n<p>Las caminatas de antes terminaban en pesca y almuerzo. El ba\u00f1o era obligatorio. Hoy, ba\u00f1arse da escozor, el agua es color caf\u00e9, intentar pescar ser\u00eda seguir asfixiando a la laguna. La Barca se ahoga debido al mal manejo del hombre y por los caprichos del Fen\u00f3meno de El Ni\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>DOMINGO MALDONADO (*)<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A 45 kil\u00f3metros de C\u00facuta est\u00e1 Durania, \u2018La tacita de plata\u2019. As\u00ed se le conoce. Es un pueblo peque\u00f1o, de pocas casas y clima amigable para quienes sufren por los m\u00e1s de 30 grados diarios de la capital de Norte de Santander. 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