{"id":26109,"date":"2016-02-28T20:47:29","date_gmt":"2016-02-29T01:47:29","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=26109"},"modified":"2016-03-02T21:11:45","modified_gmt":"2016-03-03T02:11:45","slug":"miradas-ajenas-paseo-de-olla-en-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=26109","title":{"rendered":"MIRADAS AJENAS. Paseo de olla en Colombia"},"content":{"rendered":"<p>Pese a tener dos extensas costas en dos mares, los colombianos tienen una relaci\u00f3n m\u00e1s \u00edntima y cotidiana con los r\u00edos, un v\u00ednculo que va m\u00e1s all\u00e1 de nadar, broncearse o jugar al v\u00f3ley playa. Ese nexo se llama \u2018paseo de olla\u2019 e incluye caminar, nadar, pescar, cocinar, jugar y, en muchos casos, conquistar tu primer amor. Esta relaci\u00f3n dura toda la vida, la relaci\u00f3n con el r\u00edo, quiero decir.<\/p>\n<p>La hidrograf\u00eda colombiana es una de las m\u00e1s importantes del mundo y figura entre los primeros veinte sistemas h\u00eddricos del planeta con m\u00e1s de treinta grandes r\u00edos, cientos de afluentes y lagunas, y fronteras inmensas con dos mares: por el norte con el mar Caribe y por el occidente con el oc\u00e9ano Pac\u00edfico.<\/p>\n<p>Sin embargo, la vida cotidiana de la inmensa mayor\u00eda de los colombianos est\u00e1 ligada de forma muy especial a los r\u00edos y sus riberas. Incluso, los habitantes de las costas mar\u00edtimas prefieren los r\u00edos o sus afluentes para ejercer su ocio acu\u00e1tico, toda vez que la ribera ofrece unas ventajas que no ofrece la playa: \u00e1rboles, facilidad de pesca y de nado, piedras para armar barbacoas, sombras naturales para sestear o leer, escondites para jugar o amar, y cierta intimidad-exclusividad que no se puede disfrutar en la playa.<\/p>\n<p><strong>El amor en los tiempos de c\u00f3lera<\/strong><\/p>\n<p>Esto hace que muchos colombianos no echen de menos el mar o, incluso, que lo confundan, pues hay r\u00edos tan anchos que, como dice Garc\u00eda M\u00e1rquez en El amor en los tiempos del c\u00f3lera:<\/p>\n<p>\u201cNavegaban muy despacio por un r\u00edo sin orillas que se dispersaba entre playones \u00e1ridos hasta el horizonte. Pero al contrario de las aguas turbias de la desembocadura, aquellas eran lentas y di\u00e1fanas, y ten\u00edan un resplandor de metal bajo el sol despiadado. Fermina Daza tuvo la impresi\u00f3n de que era un delta poblado de islas de arena\u201d.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed habla Gabo del R\u00edo Magdalena, r\u00edo inmortalizado por el compositor colombiano Jos\u00e9 Barros (1915-2007) en su c\u00e9lebre cumbia La piragua, interpretada por cientos de artistas en todo el mundo.<\/p>\n<p><strong>Una tradici\u00f3n dominguera, y para \u201chacer campanas\u201d\u2026<\/strong><\/p>\n<p>El Paseo de Olla es una tradici\u00f3n dominguera colombiana. Una costumbre familiar y social que asimilamos desde ni\u00f1os y que invita a caminar, nadar, pescar, jugar, bailar, cocinar, comer, sestear y, en su debido momento, perderse entre los matorrales de las riberas con una prima o amiga invitada.<\/p>\n<p>El Paseo de Olla se organiza la v\u00edspera de domingo o de d\u00eda festivo y su avituallamiento y log\u00edstica requiere, como su nombre impone, una gran olla de aluminio, la m\u00e1s grande de la casa, para la preparaci\u00f3n del sancocho, t\u00edpica comida latinoamericana, llamada tambi\u00e9n ajiaco en el Caribe, que re\u00fane ingredientes de las tres culturas del continente; el ma\u00edz, la yuca y el aj\u00ed indoamericanos; la calabaza y las carnes europeas, y los pl\u00e1tanos africanos. En su organizaci\u00f3n participan todos los invitados y cada uno tiene su funci\u00f3n en el paseo, que empieza desde muy temprano en la ma\u00f1ana y termina con el ocaso del sol.<\/p>\n<p>El Paseo tambi\u00e9n se estila entre grupos de grandes amigos reunidos por sus afinidades (estudios, profesiones o aficiones). Otra modalidad es la de los adolescentes, cuando \u201chacen campana\u201d en el colegio y el grupito de \u201ccampaneros\u201d se va al r\u00edo m\u00e1s cercano a alardear de las transformaciones corporales propias de su edad. Esto no es Paseo de Olla, pero s\u00ed de r\u00edo aunque, en esta modalidad y en los tiempos que corren, parece que los r\u00edos est\u00e1n siendo sustituidos por los centros comerciales. No obstante, el Paseo de Olla entrar\u00e1 en la agenda de estos adolescentes m\u00e1s pronto que tarde, pues sus tentaciones son irresistibles.<\/p>\n<p>Si eres curioso podr\u00e1s comprobar en You Tube la diversidad de paseos de olla a lo largo y ancho de la hidrograf\u00eda colombiana, desde el charco m\u00e1s peque\u00f1o hasta el r\u00edo m\u00e1s caudaloso. Pero si, adem\u00e1s, eres un bon vivant, no dudes en apuntarte a un Paseo de Olla en tu pr\u00f3ximo viaje a Colombia. \u00a1Wepaje!<\/p>\n<p><strong>ENRIQUE ROMERO<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"mailto:eromero@latincoolture.com\">eromero@latincoolture.com<\/a><\/p>\n<p>FOTO: <a href=\"http:\/\/fundacionaquae.org\/blog\/paseo-de-olla-en-colombia\">http:\/\/fundacionaquae.org\/blog\/paseo-de-olla-en-colombia<\/a><\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pese a tener dos extensas costas en dos mares, los colombianos tienen una relaci\u00f3n m\u00e1s \u00edntima y cotidiana con los r\u00edos, un v\u00ednculo que va m\u00e1s all\u00e1 de nadar, broncearse o jugar al v\u00f3ley playa. 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