{"id":25360,"date":"2015-11-08T17:11:12","date_gmt":"2015-11-08T22:11:12","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=25360"},"modified":"2015-11-11T17:10:41","modified_gmt":"2015-11-11T22:10:41","slug":"justicia-transicional-historias-que-se-repiten-a-diario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=25360","title":{"rendered":"JUSTICIA TRANSICIONAL. Historias que se repiten a diario"},"content":{"rendered":"<p><strong>C\u00daCUTA.-<\/strong> El\u00a0 25 de julio del 2008, Luis Arg\u00fcello huy\u00f3 del corregimiento Las Mercedes (Sardinata). La violencia que por esa \u00e9poca azotaba la regi\u00f3n lo oblig\u00f3 a dejar la tiendita, como le dec\u00eda, y los animales. Escap\u00f3 solo con lo que ten\u00eda puesto, los dos hijos y la esposa para salvar la vida.<\/p>\n<p>Esa es solo una de las historias que pueden escucharse en las largas filas que se forman todos los d\u00edas en las afueras del Centro de Reparaci\u00f3n y Atenci\u00f3n\u00a0 de V\u00edctimas, seccional Norte de Santander. Relatos de dolor, tragedias, angustias y recuerdos que quedaron en la mente de miles de familias que decidieron abandonar la tierrita, como la llaman, dejar la vida e intentar comenzar de nuevo en la ciudad.<\/p>\n<p>Esas son las im\u00e1genes que trascurren en este lugar, adonde llegan en promedio 300 hombres y mujeres en busca de ayuda del Estado, empleo, los salarios m\u00ednimos ofrecidos por el Gobierno o capacitaci\u00f3n para aprender alg\u00fan oficio, porque en la urbe no hay c\u00f3mo cultivar, que es lo que sabe hacer la mayor\u00eda.<\/p>\n<p>A las 6:00 de la ma\u00f1ana,\u00a0 comienzan a llegar familias, madres cabezas de hogar con beb\u00e9s en brazos, hombres que al ver su apariencia se sabe que son campesinos. El hablar, el acento y la inocencia revelan la triste historia del pa\u00eds. Durania, Sardinata, Oca\u00f1a, Santander y\u00a0 de otros sitios llegan expulsados por la guerra que afronta Colombia hace m\u00e1s de medio siglo.<\/p>\n<p>El d\u00eda comienza a correr y la fila a cada instante es m\u00e1s larga. El sol despunta en el horizonte y los rayos calientan el lugar. Algunos visitantes, con ponchos o con improvisadas l\u00e1minas de cart\u00f3n,\u00a0 cubren el rostros y a los beb\u00e9s. Por fin llega el momento y la puerta de abre. Los que han pasado la noche a la intemperie defienden el espacio como no pudieron defender la tierra. Los celadores, como ordena el reglamento, revisan bolso por bolso, ni las pa\u00f1aleras se escapan.<\/p>\n<p>La procesi\u00f3n de los recuerdos avanza para tomar un turno y sentarse. Una vez m\u00e1s contar\u00e1n las tristes historias del ego\u00edsmo humano, que a muchos los separo de la familia, como a Sandra, luchadora y trabajadora. La mirada expresiva y una sonrisa esconden la muerte del ser que engendr\u00f3 y que tuvo que ver c\u00f3mo le arrebatan la vida. Su \u00fanica opci\u00f3n fue huir.<\/p>\n<p>El llanto de los beb\u00e9s musicaliza la escena. Si alguien tiene la capacidad de recordar perfectamente el dolor son estos seres que diariamente luchan por subsistir en la ciudad, que luchan contra el abandono e intentan superar y dejar atr\u00e1s lo ocurrido para dar un nuevo paso hacia la felicidad.<\/p>\n<p>A esta situaci\u00f3n se suma uno de los fen\u00f3menos que interrumpi\u00f3 la aparente tranquilidad de la ciudad. El 17 de agosto, llegaron cientos de\u00a0 deportados y colombianos que decidieron regresar al pa\u00eds natal por cuenta propia. Despu\u00e9s de la decisi\u00f3n del presidente venezolano Nicol\u00e1s Maduro, el Centro de Atenci\u00f3n de V\u00edctimas recibi\u00f3 y comenz\u00f3 a ejercer su labor.<\/p>\n<p>Treintaid\u00f3s madres cabeza de familia reciben cursos gratuitos de peluquer\u00eda. En medio de los recuerdos, las mujeres lucen batas y se alistan para cortar el cabello. Buscan voluntarios para aplicar la teor\u00eda. Hasta ahora est\u00e1n en la etapa de aprendizaje. Tienen historias similares a las de las v\u00edctimas del conflicto, solo que vienen de Venezuela. C\u00facuta las recibi\u00f3, las acogi\u00f3 y les ha dado una oportunidad.<\/p>\n<p>Un grito se escucha\u00a0 al fondo. Un padre de familia, desesperado, levanta la voz y pide ayuda, pide que lo ayuden, que no se olviden de los desplazados por la guerra. Es la cuarta vez que madruga y otra vez lo mandaron al lugar de origen, Land\u00e1zuri (Santander). Resignado y dolido tom\u00f3 a la esposa y a la beb\u00e9 para salir con la cabeza agachada. Lleva la mochila al hombro, no tiene dinero para el almuerzo. Ha perdido otro d\u00eda de trabajo y debe volver a la realidad, el desplazamiento.<\/p>\n<p>A las 10:00 de la ma\u00f1ana, el sistema cae. Nada m\u00e1s\u00a0 se puede hacer. Un funcionario toma la vocer\u00eda, pide paciencia, los gritos son de desconsuelo y aburrimiento. Algunos deciden irse, otros esperan. Posiblemente, esta sea la \u00fanica opci\u00f3n de reclamar lo que le prometieron, una ayuda.<\/p>\n<p>Luis cabecea por el cansancio y el sue\u00f1o, tiene el poncho al hombro y el sombrero. Espera el turno para contar el d\u00eda en que tuvo que abandonar su tierrita en Las Mercedes. Estas son las historias que se viven a diario en este recinto. Estas son las historias que, todos los d\u00edas, cada v\u00edctima de la violencia tiene que recordar. Es la procesi\u00f3n de los recuerdos.<\/p>\n<p><strong>\u00c1NGEL GARC\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p><strong>Estudiante de Comunicaci\u00f3n Social<\/strong><\/p>\n<p><strong>Universidad de Pamplona<\/strong><\/p>\n<p><strong>Campus de Villa del Rosario<\/strong><\/p>\n<p><strong>Foto: Especial para <a href=\"http:\/\/www.contraluzcucuta.co\">www.contraluzcucuta.co<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00daCUTA.- El\u00a0 25 de julio del 2008, Luis Arg\u00fcello huy\u00f3 del corregimiento Las Mercedes (Sardinata). La violencia que por esa \u00e9poca azotaba la regi\u00f3n lo oblig\u00f3 a dejar la tiendita, como le dec\u00eda, y los animales. Escap\u00f3 solo con lo que ten\u00eda puesto, los dos hijos y la esposa para salvar la vida. 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