{"id":25131,"date":"2015-09-13T21:30:30","date_gmt":"2015-09-14T02:30:30","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=25131"},"modified":"2015-09-16T14:16:45","modified_gmt":"2015-09-16T19:16:45","slug":"cronica-en-los-albergues-los-desplazados-no-distinguen-fronteras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=25131","title":{"rendered":"CR\u00d3NICA. En los albergues los desplazados no distinguen fronteras"},"content":{"rendered":"<p>David tiene 5 a\u00f1os y ojos verde avellana que contrastan con la sonrisa t\u00edmida, es nieto de Noralba. Despierta, hace varios d\u00edas, junto a su familia en una carpa entregada por el gobierno. M\u00e1s de 100 familias viven en el coliseo de la Universidad Francisco de Paula Santander, acondicionado como refugio para los casi 700 colombianos desalojadas de sus viviendas en Venezuela. Son v\u00edctimas \u00a0de la crisis desatada por los asesinatos a dos oficiales de la guardia de ese pa\u00eds, el 20 de agosto.<\/p>\n<p>Noralba, de 51 a\u00f1os, tiene la piel morena, el cabello negro y una actitud afable. Reposa en la carpa 72 y en medio de sollozos narra los hechos cuando al llegar al hogar de su hija Adriana, en el estado T\u00e1chira, encontraron solo ruinas. No tuvieron el infortunio de enfrentarse a la rudeza de la guardia bolivariana cara a cara. Hac\u00eda cuatro d\u00edas hab\u00edan decidido marcharse a Valle Plateado, donde el resto de la familia se refugia y soporta la severidad del gobierno venezolano, que hace uso de la soberan\u00eda para restringirles la compra de v\u00edveres por su condici\u00f3n de extranjeros.<\/p>\n<p>Si alguien sabe de desplazamiento y violencia es Noralba. La primera experiencia la vivi\u00f3 contra un grupo armado que reclamaba las tierras que ella cre\u00eda suyas. Ocurri\u00f3 poco m\u00e1s de 15 a\u00f1os, cuando tuvo que salir de Chitag\u00e1 con lo que ten\u00eda puesto y los tres hijos.<\/p>\n<p>Hoy, con voz entrecortada, se ve en la misma condici\u00f3n y de nuevo no sabe qu\u00e9 pasar\u00e1, porque de nuevo le han arrebatado lo que cre\u00eda suyo. \u201cEncontramos la casa destruida y las cosas afuera. Una vecina nos colabor\u00f3 recogi\u00e9ndolas\u201d. David, sin entender lo ocurrido, preguntaba \u201cmami \u00bfpor qu\u00e9 nos tumbaron la casa?\u201d. La abuela minti\u00f3 y dijo que se mudar\u00edan. Ahora, bajo \u00a0la carpa, pregunta \u00bfa esta casa tan fea nos vamos a cambiar?\u201d.<\/p>\n<p>En la carpa 82, Oscar Antonio, sus seis hijos y su esposa Johanna, con la peque\u00f1a Mar\u00eda Jos\u00e9 de 23 d\u00edas de nacida, reciben a las 10:00 de la ma\u00f1ana la primera comida del d\u00eda. Tres trozos de pan tajado, huevos revueltos y siete granadillas. Las manos del reci\u00e9n ordenado sacerdote Wilmar Torrado entregan el alimento.<\/p>\n<p>El semblante enternecido del religioso delata el estado biso\u00f1o frente a dimensi\u00f3n del infortunio fronterizo. Con voz tenue, pero segura, ofrece a Oscar Antonio y la numerosa familia palabras de aliento. \u201cViv\u00eda all\u00e1 hac\u00eda 8 a\u00f1os. Ten\u00eda familia en todas partes y a todos nos desalojaron, gente del Chorro del Indio y de Peque\u00f1as Barinas\u201d.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 hasta all\u00e1 porque ac\u00e1 en Colombia no encontr\u00f3 un terreno libre para \u00a0levantar columnas, ni trabajo. \u201cMe le mido a todo, pero no me sali\u00f3 nada. En Venezuela ten\u00edamos casa, luz, parab\u00f3lica, trabajo y los ni\u00f1os estudiaban\u201d.<\/p>\n<p>Hasta este refugio llegaron los embajadores de Turqu\u00eda, Estados Unidos y \u00a0\u00a0Corea. Hablaron con los deportados y se llevaron la imagen de la realidad que viven y soportan. Noralba, David, Oscar Antonio, Johana y las 170 familias refugiadas en el coliseo siguen a la espera de soluciones que les permitan retomar la sencillez de su vida o comenzar una nueva, en la que Adriana encuentre trabajo para darle a David esa casa que le prometi\u00f3; en la que \u00a0\u00a0la abuela Noralba vea de nuevo al esposo y al resto de los hijos; en la que Oscar Antonio no tenga que improvisar oficios para asegurarle a Johana, a la peque\u00f1a Maria Jos\u00e9 y a los cinco hermanos la tranquilidad que se merecen.<\/p>\n<p>Una donde ninguna de estas v\u00edctimas tenga que verse obligada a culpar ideolog\u00edas pol\u00edticas, inclinaciones de derecha o izquierda o la soberan\u00eda de un pa\u00eds que durante a\u00f1os los auxili\u00f3.<\/p>\n<p>Las v\u00edctimas no distinguen fronteras, agresores, benefactores, retribuci\u00f3n o pena. Pero penas es lo \u00fanico que reciben cuando pa\u00edses hermanos deciden castigarlos imput\u00e1ndoles el rol de desplazados, inmigrantes o deportados, con todas las molestias que este ep\u00edteto trae consigo.<\/p>\n<p><strong>IVONNE CONTRERAS y DANIELA RAM\u00cdREZ<\/strong><\/p>\n<p><strong>Estudiantes de Comunicaci\u00f3n Social<\/strong><\/p>\n<p><strong>Universidad de Pamplona<\/strong><\/p>\n<p><strong>Campus de Villa del Rosario<\/strong><\/p>\n<p><strong>Foto: <\/strong><strong>Especial para <a href=\"http:\/\/www.contraluzcucuta.co\">www.contraluzcucuta.co<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>David tiene 5 a\u00f1os y ojos verde avellana que contrastan con la sonrisa t\u00edmida, es nieto de Noralba. Despierta, hace varios d\u00edas, junto a su familia en una carpa entregada por el gobierno. 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