{"id":24888,"date":"2015-08-13T14:38:52","date_gmt":"2015-08-13T19:38:52","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=24888"},"modified":"2015-08-15T10:52:09","modified_gmt":"2015-08-15T15:52:09","slug":"cronica-las-flores-el-regalo-para-el-otro-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=24888","title":{"rendered":"CR\u00d3NICA. Las flores, el regalo para el otro mundo"},"content":{"rendered":"<p><strong>C\u00daCUTA.-<\/strong> 2:30 de la tarde, el sol brilla m\u00e1s que todos los d\u00edas. Es domingo. No es \u00a0una tarde cualquiera. Entre brisas, ruidos y risas se envuelve la tristeza de mujeres, hombres y ni\u00f1os que sacan un momento de su valioso tiempo para visitar y dejar flores a los seres que en vida fueron importantes para ellos.<\/p>\n<p>Los vallenatos nost\u00e1lgicos de los hermanos Zuleta llegan con el viento combinados con notas mel\u00f3dicas de guitarras y la trompeta de un mariachi que resuena canciones mexicanas.<\/p>\n<p>Una mujer de mal aspecto f\u00edsico y desaseada grita disparates \u00a0a los hombres, mientras que a las mujeres les pide dinero o ropa. R\u00ede a carcajadas por las incoherencias imaginadas. Su vida aparece fuera del contexto real\u00a0 en que est\u00e1. Cuatro gatos la acorralan.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os corren y saltan, inocentes. Madres, j\u00f3venes y ancianos caminan en familia. Llevan velas y escobas en las manos.\u00a0 Antes de entrar al campo santo compran ramos de flores para adornar la tumba. Yeni Rodr\u00edguez, de 45 a\u00f1os, visita a su padre, muerto hace 5 a\u00f1os. Los domingos o el lunes acostumbra a venir acompa\u00f1ada del hijo Marcos, encargado de los elementos de limpieza.<\/p>\n<p>A un lado de la entrada, est\u00e1n los puestos de venta de las flores. Dan alegr\u00eda al lugar por los colores, tipos y tama\u00f1os. Algunas est\u00e1n descoloridas; otras, resplandecientes, pero siempre cumplen la misi\u00f3n de llamar la atenci\u00f3n. Aqu\u00ed, son utilizadas para adornar tumbas, en otras ocasiones son intermediarias de reconciliaci\u00f3n entre parejas, de adorno en el hogar, como decoraci\u00f3n en fiestas. Hay una flor para cada ocasi\u00f3n. Parad\u00f3jicamente, pueden ser sin\u00f3nimo de alegr\u00eda o tristeza.<\/p>\n<p>Son las 5:00 de la tarde. Se nota preocupaci\u00f3n entre los vendedores de flores. Jos\u00e9 Mart\u00ednez, de 45 a\u00f1os, lleva 20 a\u00f1os en este oficio. Pasea lento de un extremo a otro con un ramo de rosas en la mano derecha y otro de claveles en la izquierda. Los pasos demuestran \u00a0desespero por no regresar a sin nada de plata. Hay d\u00edas en los que se va temprano, porque vende lo suficiente. \u201cNo tengo mujer, ni hijos, vivo solo. Lo que gano todo es para m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Es raro ver a un hombre como vendedor de flores. R\u00ede y dice que aprendi\u00f3 el oficio de su madre, quien siempre ha trabajado en esto. \u201cGracias a la venta de flores com\u00edamos\u201d. Pasan varios minutos \u00a0y el rostro se alegra. No volver\u00e1 a casa con los bolsillos vac\u00edos. Apareci\u00f3 la clienta fiel, la que cada semana le compra $ 15.000. Le presta el balde y las tijeras. Jos\u00e9 se sienta y hace m\u00e1s ramos de flores.<\/p>\n<p>Son las 6:15 de la tarde. Despu\u00e9s de la tarde soleada \u00a0el lugar queda \u00a0solo. Los vendedores que por a\u00f1os trabajan aqu\u00ed viven calmados, sentados en bancos y sillas. Tocan con \u00a0sutileza cada ramo \u00a0a la espera de los clientes que cada semana recuerdan a los seres queridos.<\/p>\n<p>Sin importar la llegada del crep\u00fasculo y la soledad del silencio, Gladys de Rend\u00f3n permanece serena. Ha trabajado durante 36 a\u00f1os, el cabello es blanco como la nieve, las manos muestran el cansancio del tiempo trascurrido y los ojos ca\u00eddos reflejan tristeza. Tiene 75 a\u00f1os y vive con la esperanza de despertar cada ma\u00f1ana para volver a este sitio.<\/p>\n<p>Vender flores la hace feliz y nunca ha habido un d\u00eda que no quiera cumplir con este oficio. Cada ma\u00f1ana, antes de comenzar la venta, escoge las m\u00e1s grandes y bonitas para llevarlas al hijo y al esposo que hace a\u00f1os partieron de este mundo. La casa de Gladys est\u00e1 frente al cementerio, lo que le facilita mover el material de trabajo de un lugar a otro.<\/p>\n<p>En el peque\u00f1o puesto prepara con amor cada ramo de rosas, claveles, hortensias, bego\u00f1as y dem\u00e1s clases de flores. Las vende a la entrada del campo santo entre $ 500 y $2000, depende de la cantidad y de la flor que el cliente lleve. Cada vez que arregla un manojo la embarga la nostalgia, porque recuerda al hijo.<\/p>\n<p>El arte de vender flores es una actividad que cumplen hombres y mujeres de bajos recursos. La falta de oportunidades de empleo los lleva a optar por esta ocupaci\u00f3n digna y con la que levantan el sustento para la familia<\/p>\n<p>Algunos padres y madres han sacado profesionales a los hijos con las ganancias que dejan las flores. El\u00a0 lunes venden m\u00e1s, porque es el d\u00eda de las \u00e1nimas. Familiares y amigos van de visita al cementerio a dejar flores en las tumbas.<\/p>\n<p>Marina, hace 20 a\u00f1os, trabaja en el lugar. Lo gana el lunes no se lo gana de martes a domingo. Esta mujer de estatura media, de pocos dientes, usa gorra y camisa para cubrirse del sol. En ning\u00fan instante dej\u00f3 de sonre\u00edr. Las flores se las traen de Medell\u00edn. \u201cPedimos lo que necesitamos y lo traen. Las venden baratas, por eso nosotros las vendemos a bajo costo\u201d.<\/p>\n<p>El gusto por las flores ha hecho que Marina tenga en casa montones de plantas a las que les habla, las riega cada ma\u00f1ana y les pone abono mensual. El momento que m\u00e1s le gusta es cuando brotan las flores.<\/p>\n<p>Tiene el deseo de morir en la venta de flores. Rectifica el pensamiento. \u201cEstoy que me pensiono. Me siento cansada, enferma, es mejor que tome vacaciones. Me voy y vendr\u00e1 otro, porque a nadie de mi familia le gusta este arte. L\u00e1stima, porque es bonito lidiar con flores\u201d.<\/p>\n<p>Entre los hechos destacados que recuerda est\u00e1n los entierros de bandidos. Los acompa\u00f1antes hacen disparos al aire y los vendedores deben correr para protegerse. \u201cUna vez un gam\u00edn estaba acostado en una banca durmiendo y all\u00ed llegaron los sicarios y lo mataron. Aqu\u00ed han pasado muchas cosas, pero debemos seguir trabajando para comer\u201d. El Cementerio Central es aquel peque\u00f1o rinc\u00f3n que sirve para recordar con melancol\u00eda a los seres queridos.<\/p>\n<p><strong>ELIANA SIERRA \u00c1LVAREZ<\/strong><\/p>\n<p><strong>Estudiante de Comunicaci\u00f3n Social<\/strong><\/p>\n<p><strong>Universidad de Pamplona<\/strong><\/p>\n<p><strong>Campus de Villa del Rosario<\/strong><\/p>\n<p><strong>Foto: youtube.com<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00daCUTA.- 2:30 de la tarde, el sol brilla m\u00e1s que todos los d\u00edas. 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