{"id":24031,"date":"2015-05-07T21:12:55","date_gmt":"2015-05-08T02:12:55","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=24031"},"modified":"2015-05-10T20:04:43","modified_gmt":"2015-05-11T01:04:43","slug":"cronica-el-presente-olvida-el-pasado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=24031","title":{"rendered":"CR\u00d3NICA- El presente olvida el pasado"},"content":{"rendered":"<p><strong>VILLA DEL ROSARIO \u2013 Norte de Santander.-<\/strong> Son las 4:30 de la ma\u00f1ana. El otrora pr\u00f3spero circuito de ejercicio al que los rosarienses frecuentaban, hoy es olvido y desidia. Los h\u00e1bitos han cambiado; la moda, ahora, es asistir a gimnasios, recintos cerrados en los que el contacto es directo y dan cierto aire de seguridad. El parque est\u00e1 vac\u00edo. Las ruinas hist\u00f3ricas no son un sitio de asistencia masiva. El vigilante lee el peri\u00f3dico,las noticias parecen ser las mismas, solo que con diferentes nombres. Al escuchar el nombre Villa del Rosario la reacci\u00f3n del no nativo es de rechazo, para ellos no es la capital de la Gran Colombia, sino un nido de asesinatos, robos y contrabando. \u201cEs que el rosario es calentao\u201d.<\/p>\n<p>El desayuno, son las 6:00 de la ma\u00f1ana. El sol sali\u00f3. Los carritos tradicionales de venta de comida est\u00e1n a un costado del parque Los Libertadores, a la \u00a0izquierda de la entrada al hospital Jorge Cristo Sahium. Los comensales engullen pasteles con aj\u00ed y los pasan con limonada o avena. Es buen momento para informarse de los acontecimientos de la noche anterior, escuchan, callan.<\/p>\n<p>La apat\u00eda y la costumbre corrupta devoran la belleza de un pueblo con historia. Dos veces, en tres mandatos, se ha derrumbado y vuelto a levantar la sede de la Alcald\u00eda; la venta y recuperaci\u00f3n del acueducto y el rumbo de las fiestas tradicionales son solo tres de los elefantes blancos que a los habitantes parecen no importarles.<\/p>\n<p>La orden del d\u00eda es comentar los temas b\u00e9licos en que son protagonistas. Una guerra urbana desv\u00eda la mirada y cuando la prioridad es la violencia, el legado pierde todo sentido en la mente del colectivo. El miedo carcome la voluntad del cr\u00edtico, que no opina ni interroga. Preguntar es ser un enemigo m\u00e1s para el negocio.<\/p>\n<p>El sol quema, son las 10:00 de la ma\u00f1ana. La actividad toma fuerza y el calor que brinda el astro rey es fuerte, el ce\u00f1o se arruga por el intento de bloquear tanta luz en los ojos. Empiezan a dar vueltas los pollos en una \u2018rueda de chicago\u2019, que los deja dorados, tiernos y jugosos.<\/p>\n<p>En La Parada cedi\u00f3 la cola de carros para ingresar a Venezuela. La prioridad del d\u00eda es c\u00f3mo llevar el pan a casa, se habla de negocios, de proyectos, pero atr\u00e1s queda el inter\u00e9s por saber qu\u00e9 historia se produjo en donde ahora viven. La evidencia del abandono la afrontan la estaci\u00f3n de tren, el tamarindo, las primeras haciendas y el vistoso parque Gran Colombiano, albergue del Templo Hist\u00f3rico icono del municipio. Hasta las palmeras se mueren. Este problema escapa de los temas cotidianos, del <em>vox populi<\/em>.<\/p>\n<p>La poblaci\u00f3n intermitente proveniente de otras partes del pa\u00eds ocupa m\u00e1s viviendas que los propios, y pocos cultivan el sentido de pertenencia. Los que no se desplazaron, silencian sus voces y voltean la mirada. El patrimonio cultural muere, las costumbres y la integraci\u00f3n son borroso recuerdo en la mente de los ancianos.<\/p>\n<p>12:00, meridiano. Sin la sombra unida a los pies se marca la mitad del d\u00eda. El rio nunca\u00a0 detiene el curso, el agua se ve turbia, en ocasiones crece, escupe a alg\u00fan desdichado que encontr\u00f3 la muerte un poco m\u00e1s al sur. Las fronteras Estados Unidos \u2013 M\u00e9xico y Colombia Venezuela tienen una diferencia, los migrantes parecen no querer abandonar a ninguno de los dos pa\u00edses. El l\u00edmite es literalmente imaginario, pues como hormigas van y vienen cargados de mercanc\u00edas y de ilusiones.<\/p>\n<p>Por encima o por debajo del puente trasportan la sangre que alimenta a la poblaci\u00f3n. Roja, verde, blanca, cada color saca el RH directamente de las venas de la juventud. Esos que ven en el dinero r\u00e1pido\u00a0 \u2013para nada es f\u00e1cil- \u00a0una opci\u00f3n de vida, una muy corta. \u00a0Ellos son los que ti\u00f1en el suelo, los que venden, los que matan y los que mueren. La falsa desmovilizaci\u00f3n dej\u00f3 grupos regados con mucho poder, disput\u00e1ndose el paso y el expendio de los productos.<\/p>\n<p>A la sombra de dicha enculturaci\u00f3n, la historia parece ser un tema de poca importancia, pero \u201cquien no conoce su historia no puede comprender el presente ni construir el porvenir\u201d, Helmut Kohl.<\/p>\n<p>La vuelta a casa, 6:00 de la tarde. Los veh\u00edculos entran presurosos al municipio. Por las cuatro v\u00edas de acceso llegan uno a uno los automotores, trasportan para su descanso a los que trabajan fuera. Villa del Rosario se cataloga como municipio dormitorio. El comercio es escaso como para dar trabajo a toda la poblaci\u00f3n. Desde C\u00facuta (Colombia) y San Antonio (Venezuela) son las procesiones. En el trayecto se unen muchos m\u00e1s.<\/p>\n<p>En la autopista proliferan los negocios, cambistas, vendedores de chuzos y de arepas rellenas, mini abastos, prost\u00edbulos, hoteles viejos, gran cantidad de moteles, discotecas, muebler\u00edas, marmoler\u00eda, tanques prefabricados, iglesias, monta llantas, concesionarios y vendedores de gasolina, de los que cada tanto se puede ver un puesto.<\/p>\n<p>La masa tiene miedo. A las 9:00 de la noche, empiezan a cerrarse las puertas de las viviendas. Toque de queda implantado a base de panfletos que nada tienen que ver con la ley y al que a cada nada le agregan un ejemplar nuevo. Un librillo, si se diera la tarea de recopilarlos. La llorona, El silb\u00f3n, El jinete sin cabeza no son motivo de temor, el sonido met\u00e1lico del motor de un cilindro bien afinado altera la tranquilidad en las calles vac\u00edas. Siempre pendientes, la posibilidad de ser confundido tambi\u00e9n es propuesta por los literatos opresores.<\/p>\n<p>Media noche. Los tinteros alrededor del parque parecen no recurrir a los termos. Duermen apoyados en los carritos, esperan a las patrullas, las ambulancias y, en ocasiones, a las gr\u00faas sobre ocupadas de motocicletas. El convoy de los Cobra muestra la presi\u00f3n policial, de vez en cuando atareados persiguen al que unas cuadras antes y a modo temerario levant\u00f3 la moto en la llanta trasera frente de ellos. Un deporte extremo, pues sin protecci\u00f3n corporal mueven hacia atr\u00e1s la mano derecha y con el embrague apretado sobre revolucionan las m\u00e1quinas, justo al salir de cada curva.<\/p>\n<p>La soledad. A las 3:00 de la madrugada, solo se escucha el viento. Las luces amarillas alumbran a los taxistas, los gasolineros, al que madruga por una cita m\u00e9dica y \u00a0a los que van a comprar a Cenabastos los alimentos perecederos que revender\u00e1n en la Mercatienda plaza de mercado, a pesar de que en Juan Frio se cultivan. La cantidad es insuficiente para saciar a casi 90.000 rosarienses. Por eso es m\u00e1s f\u00e1cil ver en la mesa para desayunar una arepa hecha con harina venezolana que un caldo de huevo con papas colombianas. Una hora m\u00e1s tarde empieza el ruido de las busetas. Cuando el sol comienza a salir la cotidianidad inicia para los que a\u00fan despiertan.<\/p>\n<p>Un d\u00eda m\u00e1s en el que la historia se repite y las voces siguen en silencio. Lo \u00fanico que pasa es el tiempo y queda impune lo que sucede, pues no hay peor ciego que quien su boca tapa. Esos que saben lo que pasa, pero siguen mirando los medios, esperando que otro le cuente lo que pas\u00f3 al lado de su casa. Confundidos con el paradigma actual, sigue en decadencia la poca cultura que a\u00fan queda.<\/p>\n<p><strong>JONATHAN ANDR\u00c9S RUIZ<\/strong><\/p>\n<p><strong>Estudiante de Comunicaci\u00f3n Social<\/strong><\/p>\n<p><strong>Universidad de Pamplona\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>Campus de Villa del Rosario<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VILLA DEL ROSARIO \u2013 Norte de Santander.- Son las 4:30 de la ma\u00f1ana. 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