{"id":23755,"date":"2015-03-21T20:19:28","date_gmt":"2015-03-22T01:19:28","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=23755"},"modified":"2015-03-22T10:06:19","modified_gmt":"2015-03-22T15:06:19","slug":"cicr-accion-2014-colombia-situacion-humanitaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=23755","title":{"rendered":"CICR \u2013 ACCI\u00d3N 2014. Colombia: situaci\u00f3n humanitaria"},"content":{"rendered":"<p>Para la gente que vive en zonas de conflicto y violencia armada, 2014 fue un a\u00f1o para resistir. Fue un a\u00f1o en que muchos pusieron a prueba qui\u00e9n durar\u00e1 m\u00e1s tiempo: si el viejo conflicto de 50 a\u00f1os, que parece estar cerca de acabarse mediante los di\u00e1logos de paz, o las comunidades que sufren y buscan formas de salir adelante.<\/p>\n<p>Por miedo, desconfianza en las instituciones, o amenazas a ellas y sus familias, las v\u00edctimas de violencia sexual prefieren no hablar. El resultado: las cifras oficiales no representan la dimensi\u00f3n real del problema. Mientras, los casos registrados por el CICR en 2014 fueron m\u00e1s atroces y perpetrados con mayor agresividad que en a\u00f1os anteriores.<\/p>\n<p>La violencia sexual continu\u00f3 siendo causa de desplazamiento. Cuando no pueden desplazarse, las v\u00edctimas se ven obligadas a seguir viviendo cerca de sus perpetradores, a veces en el mismo barrio. A menudo, cuando deciden buscar ayuda, son discriminadas y reciben una atenci\u00f3n precaria por el personal encargado.<\/p>\n<p>A pesar de que no es necesario denunciar para recibir asistencia m\u00e9dica, en numerosas ocasiones las v\u00edctimas de violencia sexual que acuden a centros de salud se ven obligadas a cumplir con este supuesto requisito. La gran mayor\u00eda de v\u00edctimas son mujeres, pero tambi\u00e9n hay hombres. Para ellos, hablar de su caso no es siquiera una opci\u00f3n.<\/p>\n<p>La desaparici\u00f3n de personas ha alcanzado niveles descomunales en Colombia. A diciembre de 2014, el Estado hab\u00eda registrado 100.000 casos, un aumento de 12 % en tan solo un a\u00f1o. De estas personas, casi 73.000 contin\u00faan desaparecidas.<\/p>\n<p>Este problema impacta no solo al desaparecido, quien adem\u00e1s de ser privado de libertad suele ser v\u00edctima de otros delitos como tortura, homicidio y desaparici\u00f3n de sus restos. Tambi\u00e9n toca a los allegados, que sufren la angustia de no saber qu\u00e9 pas\u00f3 con sus seres queridos.<\/p>\n<p>Entre 2013 y 2014, el CICR llev\u00f3 a cabo un estudio sobre las necesidades de las familias en siete lugares afectados por el problema de la desaparici\u00f3n: Bogot\u00e1, Buenaventura, Medell\u00edn, Villavicencio, Pasto, Puerto As\u00eds y San Jos\u00e9 del Guaviare. En total, 235 familiares, miembros de redes de v\u00edctimas y funcionarios expresaron sus puntos de vista sobre las necesidades que genera la ausencia de sus seres queridos, los problemas que han encontrado en su b\u00fasqueda y los recursos que han desarrollado o encontrado para salir adelante.<\/p>\n<p>El derecho a saber. Los hallazgos son reveladores. El factor com\u00fan es la necesidad de saber qu\u00e9 pas\u00f3 y d\u00f3nde est\u00e1n, sumado al impacto de la falta de sensibilidad y apoyo de la sociedad hacia los familiares. La desaparici\u00f3n de un familiar suele venir acompa\u00f1ada de estragos en la salud f\u00edsica y mental.<\/p>\n<p>La desaparici\u00f3n genera necesidades econ\u00f3micas que impactan principalmente a las mujeres cuando quien desaparece es el hombre al ser, en la mayor\u00eda de los casos, el principal proveedor del hogar, como ocurri\u00f3 en el 80 por ciento de los casos. Tambi\u00e9n la b\u00fasqueda conlleva grandes egresos econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Los familiares sienten la necesidad de protecci\u00f3n y de seguridad, porque el conflicto armado y las amenazas contin\u00faan y, con ellos, el riesgo de desaparici\u00f3n de otros miembros de la familia o de otros abusos, como reclutamiento de ni\u00f1os o violencia sexual como represalia por hablar. A su vez, les cuesta confiar en el Estado.<\/p>\n<p>Basado en estos resultados, el CICR hace un llamado a las instituciones estatales y a la sociedad para ayudar a aliviar el sufrimiento de los familiares de los desaparecidos. Tomar conciencia de esta realidad es el primer paso.<\/p>\n<p>Muchas comunidades tienen que suspender su vida cotidiana y perder sus fuentes de ingreso debido a la presencia de artefactos explosivos improvisados, restos explosivos de guerra y minas antipersonal en sus terrenos.<\/p>\n<p>Aunque los dispositivos no exploten ni generen heridos o muertos, la sola presencia impide que los ni\u00f1os asistan a la escuela o que los campesinos saquen a pastar el ganado. En 2014, mucho m\u00e1s que en a\u00f1os anteriores, el CICR conoci\u00f3 historias de este tipo en varias regiones.<\/p>\n<p>Al CICR le preocupa el aumento de las consecuencias de la contaminaci\u00f3n por armas en zonas urbanas, resultado de enfrentamientos, ataques y hostigamientos. Entre estas consecuencias est\u00e1n los da\u00f1os en bienes civiles, las limitaciones de movimiento y la disminuci\u00f3n de los ingresos. En suma, se ponen en peligro la salud, el agua, la educaci\u00f3n y la seguridad econ\u00f3mica y alimentaria de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si bien los registros de heridos o muertos por contaminaci\u00f3n por armas se han reducido recientemente, esto no significa que el problema y los efectos hayan desaparecido.<\/p>\n<p>Preocupa el drama oculto de quienes, en zonas urbanas y rurales, sufren el uso indiscriminado de diversos tipos de armas, incluidas las cortas y ligeras, dada su alta disponibilidad. El abandono de armas y municiones y su manejo por inexpertos tambi\u00e9n afectan a las comunidades.<\/p>\n<p>Desplazamientos individuales, un drama silencioso. El sufrimiento de los desplazados individuales fue un motivo de preocupaci\u00f3n en 2014. Aunque no aparecieran en las noticias, miles de personas huyeron solas de la violencia, a menudo hacia municipios sin capacidad de apoyarlos. A veces, pasaron hasta tres meses sin recibir ayuda.<\/p>\n<p>Otra de las preocupaciones del CICR respecto del desplazamiento fue la persistencia de casos masivos, es decir, de m\u00e1s de 50 personas. La organizaci\u00f3n humanitaria atendi\u00f3 20 de estas emergencias, dos m\u00e1s que en 2013. La mayor\u00eda de casos quedaron a cargo de las autoridades encargadas de la atenci\u00f3n y reparaci\u00f3n a las v\u00edctimas de la violencia.<\/p>\n<p>El factor com\u00fan en todos ellos: la situaci\u00f3n de vulnerabilidad en la que quedaron sumergidas las comunidades. Incluso cuando los desplazamientos fueron temporales y la poblaci\u00f3n pudo regresar a su territorio en cuesti\u00f3n de semanas o meses, los da\u00f1os econ\u00f3micos y sociales son dif\u00edciles de reparar.<\/p>\n<p>Entre las m\u00faltiples formas de violencia que afronta la poblaci\u00f3n en zonas rurales y urbanas del pa\u00eds, los atentados contra la vida y las amenazas son particularmente graves, por tratarse de un derecho humano fundamental. Durante 2014, el CICR document\u00f3 56 muertes de civiles y otros protegidos por el DIH y el derecho internacional de los derechos humanos (DIDH). A su vez, conoci\u00f3 655 casos de amenazados, a las que brind\u00f3 asistencia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n asisti\u00f3 a 3000 heridos o enfermos. Estos datos demuestran que, en Colombia, sigue siendo com\u00fan que los civiles no solo queden en medio de los combates \u2013en los que a menudo no se toman las precauciones para evitar que salgan heridos o muertos\u2013. Tambi\u00e9n ocurre con frecuencia que sean v\u00edctimas de persecuci\u00f3n directa por las partes en conflicto y otros grupos armados, lo que conlleva amenazas contra la vida y \u2013en muchos casos\u2013 la muerte.<\/p>\n<p>Casi siempre invisibilizadas, las mujeres sufren de manera particular las consecuencias del conflicto y la violencia armada. Su valent\u00eda para seguir adelante las vuelve, en muchas ocasiones, blanco de amenazas, violencia sexual, desplazamiento y muerte.<\/p>\n<p>M\u00e1s de la tercera parte de los casos de presuntas infracciones al DIH y otras normas b\u00e1sicas documentadas por el CICR en 2014 tuvieron como v\u00edctimas a mujeres (322 de 875 casos).<\/p>\n<p>La violencia sexual las afecta especialmente y la continua amenaza que sufren por parte de los autores de esos terribles hechos les impide buscar ayuda. Sea como \u201cguardadoras de secretos\u201d o \u201ccampaneras\u201d \u2013entre otros papeles \u2013 las j\u00f3venes son utilizadas por los grupos armados. Si no cumplen con lo exigido, el castigo es ejemplar: va desde desnudarlas en el espacio p\u00fablico a atarlas durante d\u00edas a \u00e1rboles con hormigas.<\/p>\n<p>La falta de acceso a informaci\u00f3n que afecta sistem\u00e1ticamente a las mujeres las vuelve m\u00e1s vulnerables, pues desconocen sus derechos y la asistencia a la que pueden acceder.<\/p>\n<p>Cuando a causa del conflicto o la violencia armada sus esposos mueren, desaparecen o las abandonan, ellas deben sacar adelante a sus familias casi siempre sin apoyo alguno. Como l\u00edderes de sus comunidades, a veces son estigmatizadas, amenazadas y, en ocasiones, obligadas a desplazarse.<\/p>\n<p><strong>Foto: <\/strong><a href=\"http:\/\/www.labor-spiez.ch\"><strong>www.labor-spiez.ch<\/strong><\/a><\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para la gente que vive en zonas de conflicto y violencia armada, 2014 fue un a\u00f1o para resistir. 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