{"id":23536,"date":"2015-02-11T20:16:36","date_gmt":"2015-02-12T01:16:36","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=23536"},"modified":"2015-02-13T22:22:44","modified_gmt":"2015-02-14T03:22:44","slug":"aniversario-rodizio-29-anos-en-cucuta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=23536","title":{"rendered":"ANIVERSARIO. Rodizio, 29 a\u00f1os en C\u00facuta"},"content":{"rendered":"<p><strong>C\u00daCUTA.-<\/strong> Cuando las casualidades est\u00e1n por suceder no las detiene nadie. Ocurri\u00f3 en 1985, en un viaje de gerentes de licorer\u00edas a Popay\u00e1n. En la noche, la atenci\u00f3n fue en un restaurante, a las fueras de la capital caucana. El negocio era agradable por el verde que dejaba ver y despert\u00f3 especial inter\u00e9s en Jorge Enrique Maldonado Vargas y su esposa Luz Nelly Huertas.<\/p>\n<p>Al regreso, mientras el avi\u00f3n surcaba el cielo, se dio la conversaci\u00f3n inesperada. \u201c\u00bfQu\u00e9 tal montar ese negocio en C\u00facuta?\u201d, pregunt\u00f3 Jorge. A lo que Luz Nelly reaccion\u00f3 y respondi\u00f3 en negativo. \u201cC\u00f3mo se le ocurre, si nosotros no tenemos idea de restaurantes y bares\u201d.<\/p>\n<p>Maldonado era el gerente de la Empresa Licorera de Norte de Santander, por eso particip\u00f3 en la reuni\u00f3n de Popay\u00e1n. La esposa estudiaba administraci\u00f3n de empresas en la Universidad Francisco de Paula Santander, con el sue\u00f1o de montar un establecimiento de belleza.<\/p>\n<p>La idea, a pesar de la no aceptaci\u00f3n inmediata, continu\u00f3 rondando la cabeza de Jorge Enrique. Lleg\u00f3 a casa y no pod\u00eda sacarse de la mente la imagen de ese negocio que lo hab\u00eda descrestado. La segunda casualidad corre por cuenta de Miguel Maldonado, gerente de SAM por esos d\u00edas. Hac\u00eda parte de \u00a0una organizaci\u00f3n mundial de turismo en compa\u00f1\u00eda de Juli\u00e1n Caicedo, \u00c1lvaro Riascos y Jaime Ontiveros.<\/p>\n<p>Maldonado le ech\u00f3 el cuento del restaurante a su hermano, quien entendi\u00f3 de inmediato la importancia de esa visi\u00f3n y lo mand\u00f3 a hablar con Ontiveros. Lo anim\u00f3 y le dijo que \u201cese es el tipo y es amigo\u201d para darle rienda suelta a la ilusi\u00f3n. Adem\u00e1s, no pasaba por buen momento econ\u00f3mico y ser\u00eda una manera de ayudarlo.<\/p>\n<p>Un d\u00eda cualquiera, de esos que solo est\u00e1n escritos en los libros de las casualidades, Ontiveros lleg\u00f3 a la gerencia de la Licorera, momento que Jorge aprovech\u00f3 para contarle el cuento que lo ten\u00eda atragantado. Le cont\u00f3 la idea y la emoci\u00f3n embarg\u00f3 a Jaime. \u201cHag\u00e1mosle\u201d, respondi\u00f3 y comenzaron a barajar sitios que se ajustaran a la imagen que se manten\u00eda viva en el cerebro de Maldonado Vargas.<\/p>\n<p>\u201cMe gustar\u00eda un sitio que est\u00e1 en construcci\u00f3n en la avenida Los Libertadores\u201d, dijo Jorge Enrique. El Malec\u00f3n comenzaba a insinuarse como lugar de esparcimiento. Las obras de la primera etapa, que iba de los puentes San Rafael al El\u00edas M. Soto, hab\u00edan concluido. La segunda parte contemplar\u00eda el tramo entre los puentes El\u00edas M. Soto y San Luis. Eran los d\u00edas en los que cada 30 minutos circulaba un carro por esa v\u00eda.<\/p>\n<p>El primer obst\u00e1culo apareci\u00f3 en el camino para el desarrollo del proyecto. \u201cNo tengo plata\u201d, dijo de manera tajante Ontiveros. \u201cTengo cubiertos, platos, ollas, neveras, manteles. Todo, menos plata\u201d, sentenci\u00f3. A cambio de escuchar palabras desalentadoras, Maldonado asumi\u00f3 la responsabilidad de buscar los pesos para emprender el camino hacia el cumplimiento del sue\u00f1o. \u201cVoy a ver c\u00f3mo consigo la plata\u201d, dijo y de inmediato pens\u00f3 en las posibles fuentes de financiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la gerencia de la Licorera hab\u00eda pasado del a\u00f1o laboral, hizo cuentas y las cesant\u00edas pod\u00edan ayudar a pisar el negocio. La liquidaci\u00f3n pas\u00f3 del mill\u00f3n de pesos, cifra suficiente para ponerla como plante. Fueron para donde Le\u00f3n Colmenares, gobernador de Norte de Santander, \u00a0a exponerle la idea. Jorge Enrique ten\u00eda el conocimiento adquirido en varios pa\u00edses acerca de la funci\u00f3n de los malecones, espacios en los que la gente disfruta de la buena mesa y del aire fresco.<\/p>\n<p>\u201cLe ech\u00e9 el cuento a Le\u00f3n. Inmediatamente, me par\u00f3 y me dijo, \u2018no tengo nada que ver con eso, tiene que hablar con el arquitecto que est\u00e1 al frente de la obra, y si est\u00e1 de acuerdo, magn\u00edfico, no habr\u00e1 nada qu\u00e9 hacer\u2019\u201d. Buscaron el nombre del arquitecto y llegaron hasta donde H\u00e9ctor Casas Molina. Repitieron la historia de la idea. El profesional vio la alegr\u00eda en el rostro de los dos hombres y dio el visto bueno. \u201cEso es lo que quiero, que El Malec\u00f3n sea un lugar donde la gente comparta y que cuando alguien los visite tengan un sitio donde puedan disfrutar sanamente\u201d, les dijo.<\/p>\n<p>Entre Maldonado y Ontiveros hubo algunas diferencias por el sitio para construir el restaurante. A Jorge Enrique le parec\u00eda que el espacio ideal era el separador que hoy est\u00e1 frente al teatro Las Cascadas, por la facilidad para el estacionamiento de los carros. A Jaime lo atra\u00eda una caseta de dos metros por dos metros, utilizada para guardar las herramientas de los obreros que \u00a0trabajaban en la adecuaci\u00f3n de El Malec\u00f3n. Gan\u00f3 la propuesta de Ontiveros.<\/p>\n<p>El gobernador Colmenares orden\u00f3 hacer el contrato de arrendamiento, y en el documento se especific\u00f3 que 60 metros alrededor de la caseta pod\u00edan construir. Jaime ten\u00eda algunos conocimientos de arquitectura, pues hab\u00eda cursado tres semestres en la universidad, y comenz\u00f3 a hacer trazos sobre la infraestructura. Orient\u00f3 a los maestros para adelantar la obra.<\/p>\n<p>Entre tanto, pasaban los meses y el desespero se apoder\u00f3 de Luz Nelly Huertas, quien apresur\u00f3 la apertura del restaurante con el nombre \u2018Rodizio La Ramada\u2019. Ocurri\u00f3 el 5 de febrero de 1986. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, apareci\u00f3 la tercera casualidad. Ontiveros rompi\u00f3 la sociedad y pidi\u00f3 m\u00e1s de tres millones de pesos por la participaci\u00f3n en el negocio. Los Maldonado Huertas no desfallecieron, se desprendieron del apartamento familiar y se quedaron con la totalidad del restaurante.<\/p>\n<p>\u201cEstamos cumpliendo 29 a\u00f1os\u201d, dijo con orgullo Jorge Maldonado. De ah\u00ed en adelante comenz\u00f3 a escribirse la historia del negocio que sirvi\u00f3 como soporte para otras empresas de la familia Maldonado Huertas en Bogot\u00e1, Bucaramanga y C\u00facuta, en Colombia, y San Crist\u00f3bal, en Venezuela.<\/p>\n<p>En el futuro inmediato, mediante la figura de la franquicia, trascender\u00e1 las fronteras americanas y llegar\u00e1 a Estados Unidos. La fiesta de los 30 a\u00f1os ser\u00e1 una oportunidad para \u2018tirar la casa por la ventana\u2019 (o el restaurante por la cocina) y para cumplir con ese otro sue\u00f1o rescataron al hijo Sergio para que asuma las riendas y lo mantenga en el sitial que lo pusieron sus padres sin saber nada de carnes, platos, pinchos y asados.<\/p>\n<p><strong>RAFAEL ANTONIO PAB\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"mailto:rafaelpabon58@hotmail.com\">rafaelpabon58@hotmail.com<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Foto: <a href=\"http:\/\/www.contraluzcucuta.co\">www.contraluzcucuta.co<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00daCUTA.- Cuando las casualidades est\u00e1n por suceder no las detiene nadie. Ocurri\u00f3 en 1985, en un viaje de gerentes de licorer\u00edas a Popay\u00e1n. En la noche, la atenci\u00f3n fue en un restaurante, a las fueras de la capital caucana. 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