{"id":23180,"date":"2014-12-17T04:26:15","date_gmt":"2014-12-17T09:26:15","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=23180"},"modified":"2014-12-18T16:13:29","modified_gmt":"2014-12-18T21:13:29","slug":"gramalote-4-anos-despues-todo-se-destruyo-sin-mas-ni-mas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=23180","title":{"rendered":"GRAMALOTE, 4 A\u00d1OS DESPU\u00c9S. Todo se destruy\u00f3 sin m\u00e1s ni m\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p><strong>C\u00daCUTA.-<\/strong> La Navidad en Gramalote era una de las fiestas m\u00e1s esperadas por ni\u00f1os y adultos. Era uno de los espacios m\u00e1s alegres, durante el a\u00f1o, para los gramaloteros. La fiesta, el jolgorio y las celebraciones formaban parte del diario vivir de la poblaci\u00f3n. Los recuerdos corren frescos por la memoria de Roberto Pe\u00f1aranda, damnificado de la tragedia\u00a0 ocurrida el 17 de diciembre del 2010, y que no ha podido olvidar.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>En pleno comienzo de Navidad se form\u00f3 \u00a0esa tragedia que acab\u00f3 con las ilusiones y la fortuna de tanta gente, con todo lo que hab\u00eda, con el cari\u00f1o, lo social, lo econ\u00f3mico. Todo se destruy\u00f3 sin m\u00e1s ni m\u00e1s<\/em>.<\/p>\n<p>El d\u00eda que la naturaleza arras\u00f3 con el municipio dej\u00f3 en pie 14 casas. Una de esas pertenece a este hombre adulto, serio, sentimental y campesino. Desde entonces no vive ah\u00ed, prefiere la anchura de la finca para respirar el aire fresco que le ofrecen los \u00e1rboles, a la imagen de destrucci\u00f3n que muestra el maltrecho templo construido en honor a San Rafael, el patrono del pueblo.<\/p>\n<p>En las horas posteriores a la cat\u00e1strofe los m\u00e1s de 6000 habitantes comenzaron a vivir el calvario propio de la desesperaci\u00f3n, el desconsuelo y la tristeza. En la noche del 16 de diciembre ten\u00edan casa, muebles, recursos, familia, amigos, vecinos. En la madruga del 17, debieron huir hacia cualquier lugar y abandonar esos bienes materiales. Al cerrar los ojos eran seres humanos eran felices y al abrirlos eran hombres y mujeres errantes para salvar la vida.<\/p>\n<p>Roberto no sali\u00f3 de la casa, se aferr\u00f3 al amor propio y comenz\u00f3 a ayudar a los paisanos. Trabaj\u00f3 m\u00e1s por los dem\u00e1s que por los suyos o en beneficio propio. Se qued\u00f3 junto a los que cultivan la tierra, los del sector agropecuario, los campesinos, los que saben manejar el arado, los de la parte rural.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Hemos demostrado que podemos vivir sin ley, sin administraci\u00f3n, sin justicia, sin salud. A pesar de tant\u00edsimas diferencias de pensamiento no nos hemos dado en las muelas con nadie<\/em>.<\/p>\n<p>El desarrollo que han alcanzado sin un gu\u00eda est\u00e1 patentado en las v\u00edas. Ahora, el municipio tiene las carreteras que no ten\u00eda hace cuatro a\u00f1os. La gente se ha unido para trabajar y no depender de alguien m\u00e1s. No han pedido dinero y a cambio se han quitado de la cabeza la idea de que el Estado es el que debe darles lo que necesitan para vivir.<\/p>\n<p>Las palabras salen con amargura. La dureza se siente en las cr\u00edticas al Estado, porque han pasado 48 meses \u00a0y el municipio se mantiene en ruinas. Las cuentas en pesos que llevan en la capital de la rep\u00fablica se\u00f1alan que a Gramalote le han dado m\u00e1s de $ 100.000 millones, que los gramaloteros no saben en qu\u00e9 se han invertido, porque no los ven en la realidad.<\/p>\n<p>A pesar de estas dificultades, los damnificados han sobrevivido y se han sobrepuesto a las adversidades que los tienen marcados. Pocos pueden mostrar con certeza lo recibido del Gobierno. Falta el centro de acopio para almacenar las frutas y el pancoger que cultivan en corregimientos y veredas. Los peque\u00f1os industriales tampoco tienen el espacio para mostrar los productos.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>A veces, cuando paso por el caso urbano destruido, siento rabia. Siempre lo he dicho, \u2018pueblo desagradecido, por qu\u00e9 se cay\u00f3, si lo quer\u00edamos tanto\u2019. \u00a0<\/em><\/p>\n<p>La tristeza embarga a Roberto al repasar la ni\u00f1ez, la juventud, las ilusiones, los sue\u00f1os. Ah\u00ed, debajo de los escombros, qued\u00f3 enterrada la vida disfrutada por este hombre que a\u00f1ora las calles que recorri\u00f3 con los amigos. Ese sentimiento ahonda cuando retrocede en el tiempo para recordar que las casas que la naturaleza no destruy\u00f3 las derribaron las m\u00e1quinas.<\/p>\n<p>Los hombres montados en esos veh\u00edculos pesados acabaron con la historia de los gramaloteros, con el trabajo de cientos de a\u00f1os. Borraron el pasado, eliminaron el presente y dejaron sin futuro a las generaciones venideras. Las serenatas que permanec\u00edan prendidas de las ventanas desaparecieron, y los chismes y los cuentos quedaron borrados al demolerse el pueblo. Las puertas que escondieron besos furtivos lucen en casas de otros municipios, porque se las llevaron.<\/p>\n<p>Dentro de medio siglo pocos creer\u00e1n que en ese lugar existi\u00f3 un pueblo, como ocurri\u00f3 en Pueblo Viejo. All\u00e1 no hubo tragedia, ni terremoto, lo trasladaron porque quisieron y se perdi\u00f3 la historia. Lo \u00fanico que se mantiene como testigo es \u2018La Calle de la Jeringa\u2019.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>No s\u00e9 qui\u00e9n lo mand\u00f3 a destruir. Lo borr\u00f3 del mapa. Acabaron con lo tangible y lo intangible. Siento rabia por eso. Ahora quieren hacer un parque hermoso; no, dejen eso as\u00ed. Dejen que nazca libremente el t\u00e1rtago para que Raymundo Ord\u00f3\u00f1ez se revuelque en la tumba y diga \u2018sali\u00f3 mi t\u00e1rtago que tanto quer\u00eda\u2019.<\/em><\/p>\n<p>De pronto, Roberto par\u00f3 el relato. Se llev\u00f3 la mano al bolsillo trasero del pantal\u00f3n y sac\u00f3 el pa\u00f1uelo blanco. Se cubri\u00f3 el rostro y llor\u00f3. Respir\u00f3 profundo, intent\u00f3 seguir y no pudo. Los ojos claros se inundaron con las l\u00e1grimas, la voz se quebr\u00f3, las palabras se negaron a salir. El llanto solo tuvo una explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Todo eso me duele much\u00edsimo.<\/em><\/p>\n<p><strong>RAFAEL ANTONIO PAB\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"mailto:rafaelpabon58@hotmail.com\"><strong>rafaelpabon58@hotmail.com<\/strong><\/a><\/p>\n<p><strong>Foto: <\/strong><a href=\"http:\/\/www.contraluzcucuta.co\"><strong>www.contraluzcucuta.co<\/strong><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00daCUTA.- La Navidad en Gramalote era una de las fiestas m\u00e1s esperadas por ni\u00f1os y adultos. Era uno de los espacios m\u00e1s alegres, durante el a\u00f1o, para los gramaloteros. La fiesta, el jolgorio y las celebraciones formaban parte del diario vivir de la poblaci\u00f3n. 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