{"id":22901,"date":"2014-10-27T20:07:33","date_gmt":"2014-10-28T01:07:33","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=22901"},"modified":"2014-10-30T21:43:41","modified_gmt":"2014-10-31T02:43:41","slug":"el-lorosaurio-don-prospero-granda-biogenetica-de-la-austeridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=22901","title":{"rendered":"EL LOROSAURIO. Don Pr\u00f3spero Granda, biogen\u00e9tica de la austeridad"},"content":{"rendered":"<p>Pr\u00f3spero Granda no conoci\u00f3 el mar, tampoco el llano o la gran ciudad. Naci\u00f3 entre los densos humos del incienso parroquial, en la era en que la cruz y la espada reg\u00edan los destinos provinciales de la Cordillera de los Andes en los irredimibles tiempos de la conquista y\u00a0 la colonia\u00a0 asentados por\u00a0 siglos, donde envuelto en heladas ma\u00f1anas, colgaba su pueblo gris como una enorme maceta suspendida en los delirios del viento prisionero\u00a0 del valle, entre murallas de neblina y cuentos de espanto, y\u00a0 realidades que se trasmit\u00edan de boca en boca, alrededor de las viejas estufas de le\u00f1a y carb\u00f3n\u00a0 que sal\u00edan por las chimeneas jugando como una ronda de fantasmas.<\/p>\n<p>Su juventud, como la de sus contempor\u00e1neos, se fue entre los estudios y el trabajo, entre los amores intrincados y el ejercicio de la ense\u00f1anza a la que dedic\u00f3 gran parte de sus actividades productivas, entre otras que sumaba a las labores menos duras del campo y a la lectura de algunos cl\u00e1sicos de santos y de m\u00e1rtires, de glorias de su partido pol\u00edtico y algunos de los pocos poetas y narradores que la limitada difusi\u00f3n literaria de la regi\u00f3n le permit\u00eda.<\/p>\n<p>Entre d\u00edas y sue\u00f1os particulares\u00a0 fue amasando una peque\u00f1a fortuna, producto de su total austeridad, que sin menguar el b\u00e1sico modelo de vida est\u00e1ndar, lo llev\u00f3 a ser, junto a su mujer, el propietario de lo que a\u00f1os m\u00e1s tarde ser\u00eda un criollo centro de negocios donde el dinero crec\u00eda mucho m\u00e1s que los geranios y las rosas,\u00a0 absolutamente m\u00e1s que las delicias mundanas e ilimitadamente mucho m\u00e1s que la comodidad o el lujo. Convencido, como los antiguos griegos sobre la planitud del mundo, nunca pens\u00f3 en la incomparable sensaci\u00f3n que se siente cuando descendido de la sierra, un mortal ve por primera vez el mar y quiere beberlo de un solo trago, o sumergirse en \u00e9l como buscando bajo la claridad de sus colores el camino que en tierra nunca ha conducido a la libertad. Su inter\u00e9s de conocer el mundo, no fue m\u00e1s all\u00e1 del amor por su pueblo, del que lleg\u00f3 a poseer un gran n\u00famero de hect\u00e1reas, que reemplazaron cualquier otra vocaci\u00f3n que por curiosidad, negocio o inspiraci\u00f3n, hubiera podido motivar su salida del terru\u00f1o.<\/p>\n<p>Como a todos los habitantes de su pueblo, la educaci\u00f3n termin\u00f3 por convertirlo en un ejemplo de ahorrador, convencido de que gran parte del sentido del paso del hombre por el mundo, debe su raz\u00f3n al dinero y a los bienes que se logren acumular y con ellos asegurar el futuro personal y el de la descendencia, as\u00ed que seguido al pie de letra, este c\u00f3digo de subsistencia tuvo como resultado una familia numerosa, muchas hect\u00e1reas, casas y vacas, estas \u00faltimas con el objeto de que en los r\u00edos de leche producida a lo largo de los a\u00f1os, se pudiera navegar hacia la prosperidad y con ella obtener el respeto y la importancia que las gentes creen adquirir cuando arriban a la riqueza como barcos anclados a un puerto\u00a0 que navega.<\/p>\n<p>Pero el tiempo lleg\u00f3 con su factura de cobro y se llev\u00f3 a su mujer, y con ella gran parte de su \u00e9xito, y como si con ella se hubiera llevado el secreto de su vida, Pr\u00f3spero estuvo muy pronto rodeado de preguntas y de soledades y su cuerpo se derrumb\u00f3 casi al punto de la inmovilidad, no as\u00ed los principios con los que hab\u00eda llegado a su ancianidad. Una noche entre el laberinto de sus soledades y los intensos dolores que habitaban el cuerpo que lo hab\u00eda llevado por el mundo soportando esa monoton\u00eda que produce al esp\u00edritu el sedentarismo radical de habitar por casi un siglo los mismos paisajes y el frio del invierno, la negaci\u00f3n voluntaria de nuevos horizontes y la absoluta fe en la recompensa por el deber cumplido, experiment\u00f3 una inusual somnolencia y un aroma de a\u00f1os idos que lo dobleg\u00f3 suavemente hasta sumergirlo en un valle de cipreses y eucaliptos, abrillantados pastos y luminosas esferas que giraban como barriletes sobre los que flotaba experimentando la sensaci\u00f3n de estar cabalgando en su caballo Marlboro, por ente las nubes que le dec\u00edan adi\u00f3s y bienvenido.<\/p>\n<p>De repente su cabalgadura se detuvo frente a un hermoso port\u00f3n cifrado con figuras de\u00a0 arc\u00e1ngeles\u00a0 y estrellas que fue abierto lentamente por su mujer. Pr\u00f3spero experiment\u00f3 una indescifrable emoci\u00f3n que lo transport\u00f3 a un estado de levitaci\u00f3n, ella lo condujo a un balc\u00f3n desde donde se pod\u00eda divisar claramente el escenario de su pueblo y\u00a0 observar todas y cada una de sus propiedades, a sus hijas y a sus hijos, nietos, amigos y conocidos, y ella le explic\u00f3 que para quedarse en el lugar donde se hallaban deber\u00eda renunciar a cualquier apego material y sentimental, porque all\u00ed todo era trascendental, todo estaba m\u00e1s all\u00e1 de lo terreno. \u00c9l le explic\u00f3 que ya hab\u00eda repartido su fortuna entre sus herederos, y le record\u00f3 que ella sab\u00eda con exactitud sobre este asunto, y entonces de nuevo su mujer le repiti\u00f3, que deb\u00eda renunciar al apego, pero el hombre no logr\u00f3 entender y decidi\u00f3 regresar a su pueblo Cuando despert\u00f3 tuvo la sensaci\u00f3n de caer al vac\u00edo,\u00a0 llam\u00f3 a voces a su mujer, a sus hijos, a sus nietos, pero nadie respondi\u00f3,\u00a0 recorri\u00f3 con su mirada uno a uno los espacios, pero no reconoci\u00f3 ninguno.<\/p>\n<p>A su alrededor un desolado mundo lo rodeaba, Experiment\u00f3 un hondo sentimiento de desapego, pens\u00f3 que ya no val\u00eda la pena vivir pues hab\u00eda entregado su fortuna y ya nada le quedaba por hacer, su cuerpo cansado no respond\u00eda, por ello\u00a0 comprendi\u00f3 que su tarea en el mundo hab\u00eda terminado;\u00a0 . Lentamente fue cerrando los ojos mientras\u00a0 se\u00a0 abr\u00eda paso por entre los cipreses y eucaliptos y lo que comenz\u00f3 con pasos lentos y torpes se volvi\u00f3 una carrera hacia el port\u00f3n cifrado, que encontr\u00f3 abierto de par en par, donde\u00a0 su mujer lo esperaba en el balc\u00f3n del sue\u00f1o\u00a0 y que\u00a0 emocionada le habl\u00f3 : &#8211; bien venido a la paz eterna-\u00a0 pero Don Pr\u00f3spero Granda, no detuvo su carrera, pas\u00f3 de largo y con una enorme sonrisa y un bullicioso adi\u00f3s le respondi\u00f3: -a\u00fan no vengo a quedarme, he resuelto que antes, quiero conocer el mar, para ahogar en \u00e9l todos mis apegos-. En la radio sonaba la Sonora Matancera y en la voz de Israel Vitenszteim Vurm, conocido art\u00edsticamente como Carlos \u201cArgentino\u201d Torres, se escuchaba el bolero son de Oswaldo Farr\u00e9s,\u00a0 \u201cEn El Mar\u201d&#8230;<\/p>\n<p>\u201cEn el mar la vida es m\u00e1s sabrosa,<\/p>\n<p>en el mar te quiero mucho m\u00e1s,<\/p>\n<p>con el sol la luna y estrellas,<\/p>\n<p>en el mar todo es felicidad\u201d<\/p>\n<p>El tibio sol de la sierra, filtrado por entre los grises de la fr\u00eda ma\u00f1ana, jugaba a colarse por la persiana de su cuarto iluminando de manera intermitente.<\/p>\n<p>Desde la cresta de las olas de sus sue\u00f1os sinti\u00f3 una sensaci\u00f3n de libertad que describi\u00f3 con un enorme y prolongado suspiro.<\/p>\n<p>Su rostro reflejaba la calma de los atardeceres en la playa, mientras contaba con voz clara y segura, lo que estaba viendo en sue\u00f1os y tarareaba la canci\u00f3n. Entonces, todos sus apegos quedaron flotando como n\u00e1ufragos en la memoria de quienes\u00a0 fueron llegando\u00a0 a su lado; entre tanto, Don Pr\u00f3spero emprend\u00eda,\u00a0\u00a0 sereno, su largo viaje hacia el mar del silencio.<\/p>\n<p><strong>CARLOS LUIS IB\u00c1\u00d1EZ TORRES<\/strong><\/p>\n<p><strong>LOROSAURIO<\/strong><\/p>\n<p><span class=\"irc_ho\" dir=\"ltr\" style=\"color: #7d7d7d;\">Foto:\u00a0<a class=\"_ZR irc_hol\" style=\"color: #7d7d7d;\" href=\"https:\/\/www.google.com.co\/url?sa=i&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=images&amp;cd=&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CAYQjB0&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.carloslmarco.com%2Fcategoria%2Fcuaderno-de-bitacora-de-la-crisis%2F&amp;ei=e-tOVMKuN-nE8AGXg4HIDg&amp;bvm=bv.77880786,d.cWc&amp;psig=AFQjCNHWJoSN6ARVZ8RmTKjaDIZLlazvYA&amp;ust=1414544608083229\" data-ved=\"0CAYQjB0\" data-href=\"http:\/\/www.carloslmarco.com\/categoria\/cuaderno-de-bitacora-de-la-crisis\/\">www.carloslmarco.com<\/a><\/span> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3spero Granda no conoci\u00f3 el mar, tampoco el llano o la gran ciudad. 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