{"id":22872,"date":"2014-10-24T15:44:00","date_gmt":"2014-10-24T20:44:00","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=22872"},"modified":"2014-10-31T16:01:45","modified_gmt":"2014-10-31T21:01:45","slug":"habitantes-del-rio-5-no-quiero-mas-drogas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=22872","title":{"rendered":"HABITANTES DEL R\u00cdO (5). \u201cNo quiero m\u00e1s drogas\u201d"},"content":{"rendered":"<p><strong>C\u00daCUTA.-<\/strong> Alejandra tiene varios meses de embarazo. Su marido \u2018El Cale\u00f1o\u2019 no era el mismo con el que viv\u00eda en la ciudad. La mujer es flaca, la barriga se asemeja m\u00e1s a la de un ni\u00f1o con lombrices que a la de una mujer en estado de gestaci\u00f3n. Causa admiraci\u00f3n, porque \u00bfc\u00f3mo en esa condici\u00f3n en la que vive queda pre\u00f1ada? No hay respuestas, ni explicaciones, ni verg\u00fcenzas. Ocurri\u00f3 y est\u00e1 decidido que la criatura nacer\u00e1.<\/p>\n<p>Viven debajo del puente <a href=\"http:\/\/www.laopinion.com.co\/demo\/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=424622&amp;Itemid=194#.VC_WP2d5PfI\">\u2018El\u00edas M. Soto\u2019<\/a>, paso sobre el r\u00edo pamplonita que naci\u00f3 como puente \u2018Lucio Pab\u00f3n N\u00fa\u00f1ez\u2019, en homenaje al pol\u00edtico nortesantandereano. Al pueblo no le gust\u00f3 y lo trasform\u00f3 en el \u2018puente Judas\u2019, hasta que el alcalde Enrique Vargas Ram\u00edrez (1956) lo bautizara con el nombre del m\u00fasico. Y as\u00ed qued\u00f3 para la eternidad.<\/p>\n<p>Ah\u00ed, sin conocer esa historia, hacen vida esos seres humanos que los gobernantes han desplazado y postrado en el estado de miseria. La \u2018casa\u2019 no dista de la de Faride, \u2018El Cole\u2019, Fredy y las otras que no alcanz\u00f3 a quemar \u2018El Muelas\u2019. Una de las columnas del puente es la pared principal y sostiene las cabuyas que unen los cartones con los que se protegen de otros residentes de esta zona.<\/p>\n<p>El agua del Pamplonita corre lenta. Los recuerdos traen a la memoria los d\u00edas en los que a ese sitio acud\u00edan mujeres cargadas de costales en los que llevaban la ropa, propia y ajena, para lavar. Para los hijos ese era un buen paseo cada mes y lo disfrutaban, porque hab\u00eda ba\u00f1o, sancocho y pesca. Tres programas en uno, con todo incluido. Ahora, los matorrales adornan el otrora profundo pozo y las piedras planas que serv\u00edan de lavadero no existen. Ni pensar en un d\u00eda de r\u00edo, porque la soledad es due\u00f1a del espacio y la inseguridad reina a sus anchas.<\/p>\n<p>\u2018El Cale\u00f1o\u2019 tiene muchas quejas acerca de las promesas incumplidas. Las manifiesta con el acento propio de quienes han ganado una entonaci\u00f3n para las palabras como consecuencia del consumo de drogas. Todas apuntan a la carencia de atenci\u00f3n m\u00e9dica, a la falta del techo digno, a la escasez de oportunidades para trabajar \u201cen lo que sea\u201d, a la privaci\u00f3n de oportunidades para\u00a0 ofrecerle a ese hijo que nacer\u00e1 y que vivir\u00e1 en el mundo desgraciado que comparten sus padres.<\/p>\n<p>\u2018Dios, perd\u00f3name, no quiero m\u00e1s drogas\u2019. Es la plegaria pintada en la tapia del puente, a manera de grafito. Quiz\u00e1s, el autor la escribi\u00f3 con sinceridad, con remordimiento por la vida que lleva, con necesidad de salir de ese ambiente oscuro y hostil al que fue arrastrado por ignorancia. Quiz\u00e1s, la copi\u00f3 a manera de lamento para alcanzar la ayuda divina, para desahogarse del sufrimiento que lleva a la espalda, para clamar por una mano amiga.<\/p>\n<p>Lo ir\u00f3nico es que para leerla hay que llegar hasta debajo del puente y agudizar la mirada, observar el panorama y detenerse en ese cuadro inhumano que se ve. Y hasta all\u00e1 no llega la ayuda gubernamental, ni bajan los agentes del gobierno local, ni pasan los funcionarios, ni se atisban los programas oficiales. Ni Dios se apiada de esos hombres y mujeres que mueren, lentamente, mientras le dan otro \u2018chup\u00f3n\u2019 a ese cigarro artesanal que arman en minutos y consumen en segundos.<\/p>\n<p>Arriba, est\u00e1 el puente al que le han invertido millones de millones de pesos para adecuarlo, para ampliarlo, para ponerlo bonito, porque es el ingreso a la ciudad. Los veh\u00edculos pasan raudos y los conductores ni saben que abajo hay otro universo, que tambi\u00e9n forma parte de la entrada a la capital de Norte de Santander. No son, ni se sienten, culpables de la situaci\u00f3n que afrontan esos otros seres humanos. Llevan af\u00e1n como para detenerse a pensar \u00bfqu\u00e9 habr\u00e1 debajo del \u2018El\u00edas M. Soto?\u2019.<\/p>\n<p>Alejandra se agarra la barriga, como lo hacen las embarazadas, no para acariciar la criatura pr\u00f3xima a nacer, sino para sostener el peso de ese ser que est\u00e1 por venir. Da la sensaci\u00f3n que quisiera detener el nacimiento, porque en el rostro no hay la alegr\u00eda que otras mujeres expresan en este estado. La incertidumbre por el futuro y la melancol\u00eda por el presente se reflejan en la mirada perdida, en la voz cansada y en el caminar lerdo por sobre las piedras del otrora pozo donde las cucute\u00f1as de mediados del siglo pasado lavaban sus trapos y la ropa ajena.<\/p>\n<p>Arriba, la ciudad contin\u00faa la vida acelerada. Tal vez \u2018El Cole\u2019 haya salido de la covacha en busca de otro pitillo para continuar el sue\u00f1o de tener casa con piscina, televisor de plasma y otras comodidades que impone la vida a quienes son la alta sociedad. Quiz\u00e1s Fredy recorra las calles en busca de material reciclable para cambiar por esa droga que lo tiene enjuto, llevado y lejos de cualquier estrato digno para vivir. Faride no existe, a lo mejor pas\u00f3 a mejor vida. O por lo menos no sufre el desprecio humano.<\/p>\n<p>(El tel\u00e9fono celular de Mart\u00edn Manzano repic\u00f3. Quiz\u00e1s no hubiera querido que ocurriera. Al otro lado de la l\u00ednea una voz masculina le da la infausta noticia. \u201cMuri\u00f3 Calixto\u201d. Mart\u00edn hace un gesto de dolor y comenta lo sucedido. Calixto llevaba muchos a\u00f1os en la calle, estaba enfermo y hab\u00eda escapado del hospital Erasmo Meoz. Minutos atr\u00e1s lleg\u00f3 al parque Col\u00f3n, en pleno centro de C\u00facuta, tendi\u00f3 un cart\u00f3n y se acost\u00f3. Esa fue su \u00faltima morada. Ten\u00eda cirrosis hep\u00e1tica. Los curiosos aparecieron de inmediato y formaron el corrillo de siempre).<\/p>\n<p><strong>RAFAEL ANTONIO PAB\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"mailto:rafaelpabon58@hotmail.com\"><strong>rafaelpabon58@hotmail.com<\/strong><\/a><\/p>\n<p><strong>Foto: <\/strong><a href=\"http:\/\/www.contraluzcucuta.co\"><strong>www.contraluzcucuta.co<\/strong><\/a><\/p>\n<p><strong>PARTE \u2013 6. Voces oficiales, de la respuesta al interrogante<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00daCUTA.- Alejandra tiene varios meses de embarazo. Su marido \u2018El Cale\u00f1o\u2019 no era el mismo con el que viv\u00eda en la ciudad. La mujer es flaca, la barriga se asemeja m\u00e1s a la de un ni\u00f1o con lombrices que a la de una mujer en estado de gestaci\u00f3n. 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