{"id":22534,"date":"2014-09-13T20:24:26","date_gmt":"2014-09-14T01:24:26","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=22534"},"modified":"2014-09-16T20:53:30","modified_gmt":"2014-09-17T01:53:30","slug":"el-lorosaurio-un-adios-agonico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=22534","title":{"rendered":"EL LOROSAURIO.\u00a0 Un adi\u00f3s ag\u00f3nico"},"content":{"rendered":"<p><em>\u201cLa luna no vert\u00eda all\u00ed ni un solo rayo\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0Jos\u00e9 Asunci\u00f3n silva.<\/em><\/p>\n<p>All\u00e1 por los a\u00f1os en los que el poder de la palabra convertida en relato, en voz y\u00a0 gesto, dominaba la sinton\u00eda y el rating lo encabezaban los cuentos, las historias y las adivinanzas\u00a0 alrededor de las viejas estufas de le\u00f1a y carb\u00f3n, en las inolvidables casas de la provincia todo era posible, porque la imaginaci\u00f3n, vestida de miedo o de risa, de asombro y de ciertas verdades, habitaba las noches en que Samuel, Toto, \u00darsula y muchos m\u00e1s protagonizaban como contadores lo que hoy es recuerdo para unos y desconocimiento total para otros.<\/p>\n<p>Con los novedos\u00edsimos inventos de la tecnolog\u00eda y la comunicaci\u00f3n el asombro, la unidad, la escucha, el miedo sano y el pavor desordenado y picaresco se apagaron y fue entonces cuando Pedro Rimales y Juan sin Miedo, olvidados y desplazados, soplaron con tal certeza que apagaron el \u00faltimo tiz\u00f3n que ard\u00eda en la noche y se llevaron vivas esas historias que a\u00fan flotan en el aire como globos sin rumbo que a nadie\u00a0 importan, n\u00e1ufragos en el firmamento de la indiferencia.<\/p>\n<p>Todo era posible, una llorona, una bruja, una gritona, una mula que exhalaba fuego por patas, manos y ojos, un cojito con su pata al hombro, un jinete sin cabeza, una gritona que espantaba borrachitos, un enorme perro negro mensajero de Mandinga, un Juan que acompa\u00f1aba a los forasteros a su destino, y luego regresaba a su pante\u00f3n, duendes juguetones y malvados, historias de infidencias derramadas sobre el tibio \u00e1mbar de la noche que quedaban a disposici\u00f3n de los menos miedosos y de los m\u00e1s creativos. Terminada la sesi\u00f3n -corra quien pueda-y bajo la cobija casi sin respiraci\u00f3n, ojos espichados, tenso el cuerpo, desde el agitado pecho,\u00a0 flu\u00eda un sartal de oraciones que hac\u00edan de b\u00e1lsamo inmunizante contra tanto y tan miedoso personaje. Con la luz del d\u00eda cesaba el terror y los oficios cotidianos ahogaban cualquier posibilidad de miedo, pero llegada la noche, la ansiedad regresaba y all\u00ed los narradores, los contadores, de nuevo frente a su selecto p\u00fablico pod\u00edan hacer gala de las dotes que solo ellos pose\u00edan como don asignado a los seres fant\u00e1sticos que los habitaban.<\/p>\n<p>Muchas generaciones pasaron por este estadio, por este ruedo, por esta estaci\u00f3n de olvido que es\u00a0 la tradici\u00f3n oral. Hoy, salto el muro del silencio y sin recato alguno, rescato desde los archivos que guardo en el\u00a0 disco duro de mi PC (pa\u00eds de mi cuerpo ), aquello que me sucedi\u00f3 y que ahora es\u00a0 uno de los m\u00e1s controvertidos interrogantes de la vida y que imagino hubiera sido una extraordinaria funci\u00f3n de gala a la luz de los carboncillos y la maestr\u00eda narradora de los viejos contadores de historias, all\u00e1 por los tiempos en los que el asombro estremec\u00eda nuestro \u00f3rgano vital m\u00e1s grande, que es sin duda alguna nuestra piel.<\/p>\n<p>Soy uno de esos individuos de lenta adaptaci\u00f3n a la moda, al nuevo estilo, al cambio innecesario y evoco con inmensa nostalgia lo antiguo, lo cl\u00e1sico, sin restar en lo m\u00e1s m\u00ednimo la importancia a los avances m\u00e9dicos, por ejemplo, a los descubrimientos cient\u00edficos, a la vanguardia de pensamiento. Vivo atra\u00eddo por la magia de las casonas con solares y ciruelos, los relojes campaneros, los faroles rom\u00e1nticos de los puentes de piedra, los libros amarillentos cada vez m\u00e1s sabios, los triciclos de pedal,\u00a0 las ollas de esmalte y entre esos objetos los antiguos autom\u00f3viles, que escapados de la m\u00edmesis mec\u00e1nica, imponen sobre la carretera ese po\u00e9tico sonido de su andar en ocasiones como Rocinante por la llanura de la Mancha, al galope, con los sue\u00f1os cabalgando, buscando\u00a0 un mundo mejor.<\/p>\n<p>Como dijera el extraordinario Fernando Pessoa, \u201cAl volante del Chevrolet por la carretera de Sintra\u201d ven\u00eda\u00a0 una noche, al volante de uno de esos autos alemanes, en compa\u00f1\u00eda de Serrat, de Silvio, de Caraus, de Sadel, de Gardel, de Amelita Baltar y de Piazzola su marido, reunidos e invitados por la magia del &#8211;<em>Blaupunkt<\/em>&#8211; \u201ctocacintas\u201d de inigualable fidelidad, con que vienen dotados estos maravillosos monstruos mec\u00e1nicos de cara imperial y l\u00edneas de abolengo, embebido en recuerdos y realidades, con un d\u00eda a cuestas bajo el rigor del tr\u00f3pico de C\u00facuta que es m\u00e1s all\u00e1\u00a0 de una bella ciudad, el punto de mayor ebullici\u00f3n que un pamplon\u00e9s soporta al mediod\u00eda cuando los grados cent\u00edgrados bajo los almendros ascienden a 38.<\/p>\n<p>De vuelta\u00a0 a mi ciudad de niebla y golondrina, la se\u00f1orial Pamplona, la carretera es una inmensa boa que abre sus fauces y empieza a engullir a los viajeros\u00a0 por su cuerpo curvil\u00edneo\u00a0 poblado de \u00e1rboles de todo tama\u00f1o y color, de olores y sombras tan diversas que el viaje termina por ser un maravilloso paseo alucinante, exclusivo eso s\u00ed, de ojos, o\u00eddos, nariz y \u00a0garganta, cerebro y piel de quienes vemos en el micro cosmos una enorme fiesta de colores, sonidos y aromas que escapan al cotidiano escenario de lo macro y saltan por las ventanas de los ojos para navegar por el r\u00edo de la imaginaci\u00f3n que recorre cada arteria del pa\u00eds de nuestro cuerpo.<\/p>\n<p>Cuando entr\u00e9 a \u2018Cielo Roto\u2019, un lugar llamado as\u00ed por sus repentinos y constantes aguaceros,\u00a0 -anarquistas clim\u00e1ticos &#8211; la tempestad estaba en pleno desarrollo. Un potent\u00edsimo trueno me estremeci\u00f3 y una bandada de mariposas de aluminio estall\u00f3 de pronto en el est\u00f3mago y el coraz\u00f3n salt\u00f3 con un voltaje mayor. En seguida, la luz de un ray\u00f3 ilumin\u00f3 el cristal trasero del S-220 del 73, y en el centro, como en alta definici\u00f3n, el rostro de una anciana me miraba fijo cuando mis ojos, a punto de salir de las \u00f3rbitas, la encontraron en el retrovisor que cubr\u00eda todo el vidrio. As\u00ed que en mi garganta una esponja de fique se atraves\u00f3 y con enorme dificultad y un espantoso temblor logr\u00e9 detener el veh\u00edculo y orillarme a la berma mientras mi raz\u00f3n lograba establecer qu\u00e9 ocurr\u00eda en realidad. Entonces, vino el segundo trueno y muy cerca el rel\u00e1mpago y de nuevo el rostro sobre la luna del carro, esta vez por instinto o reflejo mir\u00e9 nuevamente y ah\u00ed estaba el rostro como una calcoman\u00eda, con sus ojos de adi\u00f3s y su expresi\u00f3n dolida. Esta vez sent\u00ed menos p\u00e1nico y cuando emprend\u00ed de nuevo la marcha, un extra\u00f1o aroma a inciensos y azahares me tranquiliz\u00f3 y pude continuar, naturalmente sobresaltado y sudoroso.<\/p>\n<p>Serrat se o\u00eda cantando \u201cPueblo Blanco\u201d y su melod\u00eda me trajo evocaciones y recuerdos. Segu\u00ed despacio y cauteloso hasta entrar a la ciudad. All\u00ed, muy pendiente y atenta, una extraordinaria\u00a0 amiga me esperaba, mi sorpresa al verla en tal sitio fue inmensa. Subi\u00f3 al autom\u00f3vil y llorando me cont\u00f3, sin darme tiempo de nada, que su madre hab\u00eda muerto esa tarde. Acud\u00ed a su casa, era la oportunidad de resolver por qu\u00e9 mi amiga nunca quiso que la conociera, que la visitara. Esa noche lo pude hacer. Dentro del f\u00e9retro reposaba\u00a0 la anciana due\u00f1a del rostro de la carretera.<\/p>\n<p><strong>CARLOS LUIS IB\u00c1\u00d1EZ TORRES.<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"mailto:carlosluisibaez@yahoo.com\"><strong>carlosluisibaez@yahoo.com<\/strong><\/a><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa luna no vert\u00eda all\u00ed ni un solo rayo\u201d. \u00a0Jos\u00e9 Asunci\u00f3n silva. 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