{"id":22067,"date":"2014-07-23T16:48:22","date_gmt":"2014-07-23T21:48:22","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=22067"},"modified":"2014-07-24T19:45:32","modified_gmt":"2014-07-25T00:45:32","slug":"herrera-el-reportero-que-se-enamoro-de-la-cruel-realidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=22067","title":{"rendered":"HERRERA. El reportero que se enamor\u00f3 de la cruel realidad"},"content":{"rendered":"<p><b style=\"line-height: 1.5em;\">C\u00daCUTA.-<\/b><span style=\"line-height: 1.5em;\"> La tensi\u00f3n envolvi\u00f3 la atm\u00f3sfera de Bogot\u00e1, cuando el 19 de abril el M-19 tom\u00f3 la embajada de la Republica Dominicana. Eran las 12:00 del d\u00eda, y en la recepci\u00f3n que se ofrec\u00eda en aquel lugar uno de los invitados sac\u00f3 una pistola con la que en cuesti\u00f3n de segundos dispar\u00f3 al aire y anunci\u00f3 que se trataba de un \u201casalto\u201d.<\/span><\/p>\n<p>Entre la multitud de periodistas y reporteros que cubr\u00edan los hechos, estaba Hernando Herrera, enviado desde C\u00facuta por La Opini\u00f3n. El fot\u00f3grafo\u00a0 gast\u00f3 esfuerzos para capturar la mejor imagen y la tenacidad le otorg\u00f3 lo deseado. No s\u00f3lo ocurri\u00f3 en esa ocasi\u00f3n, sino en cada oportunidad en la que la \u00fanica opci\u00f3n era persistir.<\/p>\n<p>El sol calienta los tejados del barrio Sevilla. El calor es tedioso y en la casa el ventilador negro esparce el aire por\u00a0 la sala blanca, adornada con sillones coloridos. Ah\u00ed est\u00e1 Herrera, despu\u00e9s de 34 a\u00f1os de haber vivido la \u2018Operaci\u00f3n Libertad y Democracia\u2019.\u00a0 La nostalgia se asoma en la mirada al compartir la historia que marc\u00f3 su vida.<\/p>\n<p>Hernando comenz\u00f3 la carrera en La Opini\u00f3n, a los 17 a\u00f1os. El peri\u00f3dico cucute\u00f1o tambi\u00e9n\u00a0 se encontraba en los inicios. Por ser el \u00fanico reportero gr\u00e1fico del medio, tom\u00f3 el reto de cumplir dos trabajos.\u00a0 Su vida se vio comprometida con cada noticia que deb\u00eda cubrir.<\/p>\n<p>Viste camisa roja con rayas blancas, que desentona con el amarillo chill\u00f3n del sof\u00e1. El \u00edndice derecho se posa debajo de la nariz cada que cuenta una an\u00e9cdota. Un bast\u00f3n de cobre permanece a su lado, como si esperara a ser usado en alg\u00fan momento. En ocasiones, Hernando acomoda la postura, debido a que la artrosis le impide mantenerse quieto.<\/p>\n<p>Los horarios de trabajo no estaban establecidos. A las 4:00 de la ma\u00f1ana, el reportero alistaba el arma y compa\u00f1era, en ese entonces una c\u00e1mara de rollo que colgaba al cuello y con la que se dispon\u00eda para la acci\u00f3n. El trabajo era fuerte y despiadado. La competencia marcada por el Diario de la Frontera le exig\u00eda ser responsable. \u201cPara ser buen periodista se necesita compromiso, esfuerzo. Los j\u00f3venes de esta generaci\u00f3n lo quieren todo f\u00e1cil\u201d, dijo Hernando, con sus convicciones claras.<\/p>\n<p>En una noche fr\u00eda decidi\u00f3 dormir en el Parque Lineal con el objetivo de obtener la noticia del desalojo de los vendedores ambulantes del mercado La Sexta. El est\u00f3mago le gritaba por comida y el cuerpo por abrigo. Una vez m\u00e1s, la determinaci\u00f3n lo llev\u00f3 a esperar hasta las 4:30 de la ma\u00f1ana, cuando 300 agentes de la polic\u00eda irrumpieron en la zona. Gases lacrim\u00f3genos invadieron el ambiente del mercado, mientras el reportero batallaba contra el humo y la desesperaci\u00f3n para lograr las fotos. Al final, 107 vendedores ambulantes capturados en la operaci\u00f3n rel\u00e1mpago. Hernando obtuvo solo unas cuantas fotograf\u00edas.<\/p>\n<p>Las amenazas contra su vida eran frecuentes. Se dedicaba a la secci\u00f3n judicial por lo que requiri\u00f3 formar un car\u00e1cter fuerte y r\u00edgido para soportar\u00a0 accidentes, muertos y eventualidades. El accidente del bus en Pe\u00f1as Blancas, que dej\u00f3 20 muertos, no le fue ajeno. Ese d\u00eda, a pesar de que se encontraba enfermo, tuvo que cubrir el suceso. Con ayuda de los bomberos baj\u00f3 con una soga por el precipicio. En esos momentos una tormenta\u00a0 imped\u00eda la visibilidad y Herrera colgaba a cientos de metros del suelo. Los muertos eran los protagonistas de las fotos.<\/p>\n<p>Unos cuantos suspiros se le escaparon del pecho al recordar el viaje en helic\u00f3ptero a La Gabarra y Juan Fr\u00edo. Los pasajeros eran 12 cad\u00e1veres de hombres v\u00edctimas de la violencia. Las charlas con los jefes paramilitares eran frecuentes. Se entrevist\u00f3 con el comandante del frente 33 de las Farc. Era inevitable frenar el miedo, pero la prudencia que lo caracteriza, lo hac\u00eda confiable.<\/p>\n<p>Aunque contaba con apoyo, en muchas ocasiones, de la polic\u00eda, su vida estuvo en peligro.\u00a0 Al cubrir un allanamiento, a las 8:00 de la noche, en la avenida octava, los criminales volteaban carros y les prend\u00edan fuego. El reportero se escondi\u00f3 tras unos muros, pero lo descubrieron e intentaron estrangularlo. Hernando tem\u00eda por su vida. Forzar la situaci\u00f3n no era la alternativa. Entreg\u00f3 el rollo con las fotos y lo soltaron.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de ese suceso, Eustorgio Colmenares, director de La Opini\u00f3n, le repuso la c\u00e1mara, destrozada esa noche. Con valent\u00eda, Hernando Herrera emprendi\u00f3 al siguiente d\u00eda el recorrido a pie por el DAS, la avenida Octava, hasta encontrar la noticia. \u201cNo se puede llegar al peri\u00f3dico sin nada\u201d. As\u00ed que la labor era ardua.<\/p>\n<p>Las burbujas de la gaseosa suben a la superficie. La conversaci\u00f3n se torna interesante. El poco pelo que le queda a Hernando Herrera y la piel cuarteada, seca, muestran los a\u00f1os de experiencia que carga a cuestas. La di\u00e1lisis y las inyecciones lo mantienen d\u00e9bil, aunque no lo suficiente como para no hablar de su vida.<\/p>\n<p>Un diente amarillo se asoma. Hernando habla de los principios necesarios para ser excelente periodista. Primero, la responsabilidad como valor esencial para alcanzar la confianza. Cuando vino la Madre Teresa de Calcuta a C\u00facuta Herrera fue el \u00fanico reportero gr\u00e1fico que cubri\u00f3 el hecho. El Tiempo y La Naci\u00f3n (San Crist\u00f3bal) lo solicitaron para comprarle las fotos. Por venderlas recibi\u00f3 el llamado de atenci\u00f3n y el reclamo por la fidelidad y LA seriedad. Segundo principio que aprendi\u00f3 \u201ca las patadas\u201d. Tercero, darse a la gente. El periodista debe ser emp\u00e1tico y amable para dejar las puertas abiertas, tal como lo hizo Hernando Herrera para sus hijos. Cristian Herrera, el menor de la familia, es reportero.<\/p>\n<p>El fot\u00f3grafo recordado por muchos se retir\u00f3 de La Opini\u00f3n, en noviembre del 2012.<\/p>\n<p><b>NARARA CASTRO BARRETO<\/b><\/p>\n<p><b>Estudiante de Comunicaci\u00f3n Social<\/b><\/p>\n<p><b>Universidad de Pamplona<\/b><\/p>\n<p><b>Campus de Villa del Rosario<\/b><\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00daCUTA.- La tensi\u00f3n envolvi\u00f3 la atm\u00f3sfera de Bogot\u00e1, cuando el 19 de abril el M-19 tom\u00f3 la embajada de la Republica Dominicana. 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