{"id":21364,"date":"2014-04-21T20:09:11","date_gmt":"2014-04-22T01:09:11","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=21364"},"modified":"2014-04-21T20:09:11","modified_gmt":"2014-04-22T01:09:11","slug":"gabriel-garcia-marquez-el-mejor-oficio-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=21364","title":{"rendered":"Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez. \u201cEl mejor oficio del mundo\u201d"},"content":{"rendered":"<p><i style=\"line-height: 1.5em;\">La Fundaci\u00f3n Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano \u2013FNPI- trajo a la memoria las palabras pronunciadas por el periodista y escritor colombiano Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, Premio Nobel de Literatura y presidente de la Fundaci\u00f3n FNPI, ante la 52a. asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, en Los \u00c1ngeles, U.S.A., octubre 7 de 1996.<\/i><\/p>\n<p>\u201cA una universidad colombiana se le pregunt\u00f3 cu\u00e1les son las pruebas de aptitud y vocaci\u00f3n que se hacen a quienes desean estudiar periodismo y la respuesta fue terminante: \u201cLos periodistas no son artistas\u201d. Estas reflexiones, por el contrario, se fundan precisamente en la certidumbre de que el periodismo escrito es un g\u00e9nero literario.<\/p>\n<p>\u201cHace unos cincuenta a\u00f1os no estaban de moda las escuelas de periodismo. Se aprend\u00eda en las salas de redacci\u00f3n, en los talleres de imprenta, en el cafet\u00edn de enfrente, en las parrandas de los viernes. Todo el peri\u00f3dico era una f\u00e1brica que formaba e informaba sin equ\u00edvocos, y generaba opini\u00f3n dentro de un ambiente de participaci\u00f3n que manten\u00eda la moral en su puesto. Pues los periodistas and\u00e1bamos siempre juntos, hac\u00edamos vida com\u00fan, y \u00e9ramos tan fan\u00e1ticos del oficio que no habl\u00e1bamos de nada distinto que del oficio mismo. El trabajo llevaba consigo una amistad de grupo que inclusive dejaba poco margen para la vida privada. No exist\u00edan las juntas de redacci\u00f3n institucionales, pero a las cinco de la tarde, sin convocatoria oficial, todo el personal de planta hac\u00eda una pausa de respiro en las tensiones del d\u00eda y conflu\u00eda a tomar el caf\u00e9 en cualquier lugar de la redacci\u00f3n. Era una tertulia abierta donde se discut\u00edan en caliente los temas de cada secci\u00f3n y se le daban los toques finales a la edici\u00f3n de ma\u00f1ana. Los que no aprend\u00edan en aquellas c\u00e1tedras ambulatorias y apasionadas de veinticuatro horas diarias, o los que se aburr\u00edan de tanto hablar de los mismo, era porque quer\u00edan o cre\u00edan ser periodistas, pero en realidad no lo eran.<\/p>\n<p>\u201cEl peri\u00f3dico cab\u00eda entonces en tres grandes secciones: noticias, cr\u00f3nicas y reportajes, y notas editoriales. La secci\u00f3n m\u00e1s delicada y de gran prestigio era la editorial. El cargo m\u00e1s desvalido era el de reportero, que ten\u00eda al mismo tiempo la connotaci\u00f3n de aprendiz y cargaladrillos. El tiempo y el mismo oficio han demostrado que el sistema nervioso del periodismo circula en realidad en sentido contrario. Doy fe: a los diecinueve a\u00f1os \u2013siendo el peor estudiante de derecho\u2013 empec\u00e9 mi carrera como redactor de notas editoriales y fui subiendo poco a poco y con mucho trabajo por las escaleras de las diferentes secciones, hasta el m\u00e1ximo nivel de reportero raso.<\/p>\n<p>\u201cLa misma pr\u00e1ctica del oficio impon\u00eda la necesidad de formarse una base cultural, y el mismo ambiente de trabajo se encargaba de fomentarla. La lectura era una adicci\u00f3n laboral. Los autodidactas suelen ser \u00e1vidos y r\u00e1pidos, y los de aquellos tiempos lo fuimos de sobra para seguir abri\u00e9ndole paso en la vida al mejor oficio del mundo\u2026 como nosotros mismos lo llam\u00e1bamos. Alberto Lleras Camargo, que fue periodista siempre y dos veces presidente de Colombia, no era ni siquiera bachiller.<\/p>\n<p>\u201cLa creaci\u00f3n posterior de las escuelas de periodismo fue una reacci\u00f3n escol\u00e1stica contra el hecho cumplido de que el oficio carec\u00eda de respaldo acad\u00e9mico. Ahora ya no son s\u00f3lo para la prensa escrita sino para todos los medios inventados y por inventar.<\/p>\n<p>\u201cPero en su expansi\u00f3n se llevaron de calle hasta el nombre humilde que tuvo el oficio desde sus or\u00edgenes en el siglo XV, y ahora no se llama periodismo sino Ciencias de la Comunicaci\u00f3n o Comunicaci\u00f3n Social. El resultado, en general, no es alentador. Los muchachos que salen ilusionados de las academias, con la vida por delante, parecen desvinculados de la realidad y de sus problemas vitales, y prima un af\u00e1n de protagonismo sobre la vocaci\u00f3n y las aptitudes cong\u00e9nitas. Y en especial sobre las dos condiciones m\u00e1s importantes: la creatividad y la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>\u201cLa mayor\u00eda de los graduados llegan con deficiencias flagrantes, tienen graves problemas de gram\u00e1tica y ortograf\u00eda, y dificultades para una comprensi\u00f3n reflexiva de textos. Algunos se precian de que pueden leer al rev\u00e9s un documento secreto sobre el escritorio de un ministro, de grabar di\u00e1logos casuales sin prevenir al interlocutor, o de usar como noticia una conversaci\u00f3n convenida de antemano como confidencial. Lo m\u00e1s grave es que estos atentados \u00e9ticos obedecen a una noci\u00f3n intr\u00e9pida del oficio, asumida a conciencia y fundada con orgullo en la sacralizaci\u00f3n de la primicia a cualquier precio y por encima de todo. No los conmueve el fundamento de que la mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor. Algunos, conscientes de sus deficiencias, se sienten defraudados por la escuela y no les tiembla la voz para culpar a sus maestros de no haberles inculcado las virtudes que ahora les reclaman, y en especial la curiosidad por la vida.<\/p>\n<p>\u201cEs cierto que estas cr\u00edticas valen para la educaci\u00f3n general, pervertida por la masificaci\u00f3n de escuelas que siguen la l\u00ednea viciada de lo informativo en vez de lo formativo. Pero en el caso espec\u00edfico del periodismo parece ser, adem\u00e1s, que el oficio no logr\u00f3 evolucionar a la misma velocidad que sus instrumentos, y los periodistas se extraviaron en el laberinto de una tecnolog\u00eda disparada sin control hacia el futuro. Es decir, las empresas se han empe\u00f1ado a fondo en la competencia feroz de la modernizaci\u00f3n material y han dejado para despu\u00e9s la formaci\u00f3n de su infanter\u00eda y los mecanismos de participaci\u00f3n que fortalec\u00edan el esp\u00edritu profesional en el pasado. Las salas de redacci\u00f3n son laboratorios as\u00e9pticos para navegantes solitarios, donde parece m\u00e1s f\u00e1cil comunicarse con los fen\u00f3menos siderales que con el coraz\u00f3n de los lectores. La deshumanizaci\u00f3n es galopante.<\/p>\n<p>\u201cNo es f\u00e1cil entender que el esplendor tecnol\u00f3gico y el v\u00e9rtigo de las comunicaciones, que tanto dese\u00e1bamos en nuestros tiempos, hayan servido para anticipar y agravar la agon\u00eda cotidiana de la hora del cierre. Los principiantes se quejan de que los editores les conceden tres horas para una tarea que en el momento de la verdad es imposible en menos de seis, que les ordenan material para dos columnas y a la hora de la verdad s\u00f3lo les asignan media, y en el p\u00e1nico del cierre nadie tiene tiempo ni humor para explicarles por qu\u00e9, y menos para darles una palabra de consuelo. \u201cNi siquiera nos rega\u00f1an\u201d, dice un reportero novato ansioso de comunicaci\u00f3n directa con sus jefes. Nada: el editor que antes era un pap\u00e1 sabio y compasivo, apenas si tiene fuerzas y tiempo para sobrevivir \u00e9l mismo a las galeras de la tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cCreo que es la prisa y la restricci\u00f3n del espacio lo que ha minimizado el reportaje, que siempre tuvimos como el g\u00e9nero estrella, pero que es tambi\u00e9n el que requiere m\u00e1s tiempo, m\u00e1s investigaci\u00f3n, m\u00e1s reflexi\u00f3n, y un dominio certero del arte de escribir. Es en realidad la reconstituci\u00f3n minuciosa y ver\u00eddica del hecho. Es decir: la noticia completa, tal como sucedi\u00f3 en la realidad, para que el lector la conozca como si hubiera estado en el lugar de los hechos.<\/p>\n<p>\u201cAntes que se inventaran el teletipo y el t\u00e9lex, un operador de radio con vocaci\u00f3n de m\u00e1rtir capturaba al vuelo las noticias del mundo entre silbidos siderales, y un redactor erudito las elaboraba completas con pormenores y antecedentes, como se reconstruye el esqueleto entero de un dinosaurio a partir de una v\u00e9rtebra. S\u00f3lo la interpretaci\u00f3n estaba vedada, porque era un dominio sagrado del director, cuyos editoriales se presum\u00edan escritos por \u00e9l, aunque no lo fueran, y casi siempre con caligraf\u00edas c\u00e9lebres por lo enmara\u00f1adas. Directores hist\u00f3ricos ten\u00edan linotipistas personales para descifrarlas.<\/p>\n<p>\u201cUn avance importante en este medio siglo es que ahora se comenta y se opina en la noticia y en el reportaje, y se enriquece el editorial con datos informativos. Sin embargo, los resultados no parecen ser los mejores, pues nunca como ahora ha sido tan peligroso este oficio. El empleo desaforado de comillas en declaraciones falsas o ciertas permite equ\u00edvocos inocentes o deliberados, manipulaciones malignas y tergiversaciones venenosas que le dan a la noticia la magnitud de un arma mortal. Las citas de fuentes que merecen entero cr\u00e9dito, de personas generalmente bien informadas o de altos funcionarios que pidieron no revelar su nombre, o de observadores que todo lo saben y que nadie ve, amparan toda clase de agravios impunes. Pero el culpable se atrinchera en su derecho de no revelar la fuente, sin preguntarse si \u00e9l mismo no es un instrumento f\u00e1cil de esa fuente que le transmiti\u00f3 la informaci\u00f3n como quiso y arreglada como m\u00e1s le convino. Yo creo que s\u00ed: el mal periodista piensa que su fuente es su vida misma \u2013sobre todo si es oficial\u2013 y por eso la sacraliza, la consiente, la protege, y termina por establecer con ella una peligrosa relaci\u00f3n de complicidad, que lo lleva inclusive a menospreciar la decencia de la segunda fuente.<\/p>\n<p>\u201cA\u00fan a riesgo de ser demasiado anecd\u00f3tico, creo que hay otro gran culpable en este drama: la grabadora. Antes de que \u00e9sta se inventara, el oficio se hac\u00eda bien con tres recursos de trabajo que en realidad eran uno s\u00f3lo: la libreta de notas, una \u00e9tica a toda prueba, y un par de o\u00eddos que los reporteros us\u00e1bamos todav\u00eda para o\u00edr lo que nos dec\u00edan. El manejo profesional y \u00e9tico de la grabadora est\u00e1 por inventar. Alguien tendr\u00eda que ense\u00f1arle a los colegas j\u00f3venes que el casete no es un sustituto de la memoria, sino una evoluci\u00f3n de la humilde libreta de apuntes que tan buenos servicios prest\u00f3 en los or\u00edgenes del oficio. La grabadora oye pero no escucha, repite \u2013como un loro digital\u2013 pero no piensa, es fiel pero no tiene coraz\u00f3n, y a fin de cuentas su versi\u00f3n literal no ser\u00e1 tan confiable como la de quien pone atenci\u00f3n a las palabras vivas del interlocutor, las valora con su inteligencia y las califica con su moral. Para la radio tiene la enorme ventaja de la literalidad y la inmediatez, pero muchos entrevistadores no escuchan las respuestas por pensar en la pregunta siguiente.<\/p>\n<p>1287792741_740215_0000000000_noticia_normal\u201cLa grabadora es la culpable de la magnificaci\u00f3n viciosa de la entrevista. La radio y la televisi\u00f3n, por su naturaleza misma, la convirtieron en el g\u00e9nero supremo, pero tambi\u00e9n la prensa escrita parece compartir la idea equivocada de que la voz de la verdad no es tanto la del periodista que vio como la del entrevistado que declar\u00f3. Para muchos redactores de peri\u00f3dicos la transcripci\u00f3n es la prueba de fuego: confunden el sonido de las palabras, tropiezan con la sem\u00e1ntica, naufragan en la ortograf\u00eda y mueren por el infarto de la sintaxis. Tal vez la soluci\u00f3n sea que se vuelva a la pobre libretita de notas para que el periodista vaya editando con su inteligencia a medida que escucha, y le deje a la grabadora su verdadera categor\u00eda de testigo invaluable. De todos modos, es un consuelo suponer que muchas de las transgresiones \u00e9ticas, y otras tantas que envilecen y averg\u00fcenzan al periodismo de hoy, no son siempre por inmoralidad, sino tambi\u00e9n por falta de dominio profesional.<\/p>\n<p>\u201cTal vez el infortunio de las facultades de Comunicaci\u00f3n Social es que ense\u00f1an muchas cosas \u00fatiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo. Claro que deben persistir en sus programas human\u00edsticos, aunque menos ambiciosos y perentorios, para contribuir a la base cultural que los alumnos no llevan del bachillerato. Pero toda la formaci\u00f3n debe estar sustentada en tres pilares maestros: la prioridad de las aptitudes y las vocaciones, la certidumbre de que la investigaci\u00f3n no es una especialidad del oficio sino que todo el periodismo debe ser investigativo por definici\u00f3n, y la conciencia de que la \u00e9tica no es una condici\u00f3n ocasional, sino que debe acompa\u00f1ar siempre al periodismo como el zumbido al moscard\u00f3n.<\/p>\n<p>El objetivo final deber\u00eda ser el retorno al sistema primario de ense\u00f1anza mediante talleres pr\u00e1cticos en peque\u00f1os grupos, con un aprovechamiento cr\u00edtico de las experiencias hist\u00f3ricas, y en su marco original de servicio p\u00fablico. Es decir: rescatar para el aprendizaje el esp\u00edritu de la tertulia de las cinco de la tarde.<\/p>\n<p>\u201cUn grupo de periodistas independientes estamos tratando de hacerlo para toda la Am\u00e9rica Latina desde Cartagena de Indias, con un sistema de talleres experimentales e itinerantes que lleva el nombre nada modesto de Fundaci\u00f3n para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Es una experiencia piloto con periodistas nuevos para trabajar sobre una especialidad espec\u00edfica \u2013reportaje, edici\u00f3n, entrevistas de radio y televisi\u00f3n, y tantas otras\u2013 bajo la direcci\u00f3n de un veterano del oficio.<\/p>\n<p>\u201cEn respuesta a una convocatoria p\u00fablica de la Fundaci\u00f3n, los candidatos son propuestos por el medio en que trabajan, el cual corre con los gastos del viaje, la estancia y la matr\u00edcula. Deben ser menores de treinta a\u00f1os, tener una experiencia m\u00ednima de tres, y acreditar su aptitud y el grado de dominio de su especialidad con muestras de las que ellos mismos consideren sus mejores y sus peores obras.<\/p>\n<p>\u201cLa duraci\u00f3n de cada taller depende de la disponibilidad del maestro invitado \u2013que escasas veces puede ser de m\u00e1s de una semana\u2013, y \u00e9ste no pretende ilustrar a sus talleristas con dogmas te\u00f3ricos y prejuicios acad\u00e9micos, sino foguearlos en mesa redonda con ejercicios pr\u00e1cticos, para tratar de transmitirles sus experiencias en la carpinter\u00eda del oficio. Pues el prop\u00f3sito no es ense\u00f1ar a ser periodistas, sino mejorar con la pr\u00e1ctica a los que ya lo son. No se hacen ex\u00e1menes ni evaluaciones finales, ni se expiden diplomas ni certificados de ninguna clase: la vida se encargar\u00e1 de decidir qui\u00e9n sirve y qui\u00e9n no sirve.<\/p>\n<p>\u201cTrescientos veinte periodistas j\u00f3venes de once pa\u00edses han participado en veintisiete talleres en s\u00f3lo a\u00f1o y medio de vida de la Fundaci\u00f3n, conducidos por veteranos de diez nacionalidades. Los inaugur\u00f3 Alma Guillermoprieto con dos talleres de cr\u00f3nica y reportaje. Terry Anderson dirigi\u00f3 otro sobre informaci\u00f3n en situaciones de peligro, con la colaboraci\u00f3n de un general de las Fuerzas Armadas que se\u00f1al\u00f3 muy bien los l\u00edmites entre el hero\u00edsmo y el suicidio. Tom\u00e1s Eloy Mart\u00ednez, nuestro c\u00f3mplice m\u00e1s fiel y encarnizado, hizo un taller de edici\u00f3n y m\u00e1s tarde otro de periodismo en tiempos de crisis. Phil Bennet hizo el suyo sobre las tendencias de la prensa en los Estados Unidos y Stephen Ferry lo hizo sobre fotograf\u00eda. El magn\u00edfico Horacio Bervitsky y el acucioso Tim Golden exploraron distintas \u00e1reas del periodismo investigativo, y el espa\u00f1ol Miguel \u00c1ngel Bastenier dirigi\u00f3 un seminario de periodismo internacional y fascin\u00f3 a sus talleristas con un an\u00e1lisis cr\u00edtico y brillante de la prensa europea.<\/p>\n<p>\u201cUno de gerentes frente a redactores tuvo resultados muy positivos, y so\u00f1amos con convocar el a\u00f1o entrante un intercambio masivo de experiencias en ediciones dominicales entre editores de medio mundo. Yo mismo he incurrido varias veces en la tentaci\u00f3n de convencer a los talleristas de que un reportaje magistral puede ennoblecer a la prensa con los g\u00e9rmenes di\u00e1fanos de la poes\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cLos beneficios cosechados hasta ahora no son f\u00e1ciles de evaluar desde un punto de vista pedag\u00f3gico, pero consideramos como s\u00edntomas alentadores el entusiasmo creciente de los talleristas, que son ya un fermento multiplicador del inconformismo y la subversi\u00f3n creativa dentro de sus medios, compartido en muchos casos por sus directivas. El solo hecho de lograr que veinte periodistas de distintos pa\u00edses se re\u00fanan a conversar cinco d\u00edas sobre el oficio ya es un logro para ellos y para el periodismo. Pues al fin y al cabo no estamos proponiendo un nuevo modo de ense\u00f1arlo, sino tratando de inventar otra vez el viejo modo de aprenderlo.<\/p>\n<p>\u201cLos medios har\u00edan bien en apoyar esta operaci\u00f3n de rescate. Ya sea en sus salas de redacci\u00f3n, o con escenarios construidos a prop\u00f3sito, como los simuladores a\u00e9reos que reproducen todos los incidentes del vuelo para que los estudiantes aprendan a sortear los desastres antes de que se los encuentren de verdad atravesados en la vida. Pues el periodismo es una pasi\u00f3n insaciable que s\u00f3lo puede digerirse y humanizarse por su confrontaci\u00f3n descarnada con la realidad. Nadie que no la haya padecido puede imaginarse esa servidumbre que se alimenta de las imprevisiones de la vida. Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el p\u00e1lpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolici\u00f3n moral del fracaso. Nadie que no haya nacido para eso y est\u00e9 dispuesto a vivir s\u00f3lo para eso podr\u00eda persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba despu\u00e9s de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede un instante de paz mientras no vuelve a empezar con m\u00e1s ardor que nunca en el minuto siguiente\u201dp18lotpkoi14dp1e5j1ibj1d3iv5u3<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cnpcaracas.org\/\">V\u00eda: Prensa CNP Caracas<\/a> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Fundaci\u00f3n Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano \u2013FNPI- trajo a la memoria las palabras pronunciadas por el periodista y escritor colombiano Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, Premio Nobel de Literatura y presidente de la Fundaci\u00f3n FNPI, ante la 52a. asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, en Los \u00c1ngeles, U.S.A., octubre 7 de &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":21365,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7,45,106],"tags":[1348,184,1347],"class_list":["post-21364","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-acontecimientos","category-destacado","category-documentos","tag-el-mejor-oficio-del-mundo","tag-gabo","tag-gabriel-garcia-marquez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/21364","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=21364"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/21364\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21366,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/21364\/revisions\/21366"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/21365"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=21364"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=21364"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=21364"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}