{"id":19638,"date":"2013-10-08T21:07:47","date_gmt":"2013-10-09T02:07:47","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=19638"},"modified":"2013-10-08T21:07:47","modified_gmt":"2013-10-09T02:07:47","slug":"adios-a-la-nina-mode","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=19638","title":{"rendered":"Adi\u00f3s a \u2018La Ni\u00f1a Mode\u2019"},"content":{"rendered":"<p>Una mujer vestida elegante, con el cabello tinturado, lentes de marco dorado y u\u00f1as arregladas apareci\u00f3 en la sala de la casa. La sonrisa nerviosa la delat\u00f3. De inmediato, a manera de escuderos, salieron tres hijos, luego se unieron otros dos.<\/p>\n<p>En el sal\u00f3n de entrada hay jarrones con flores artificiales, un par de juegos de muebles y dos mecedoras. Un cuadro adorna la pared del frente y contrasta con el retrato del matrimonio, al otro lado. El ambiente es familiar.<\/p>\n<p>Ah\u00ed, en ese espacio, ha vivido las \u00faltimas tres d\u00e9cadas Modesta Garc\u00eda de Rodr\u00edguez. A uno de los 10 hijos, el narrador deportivo, le dio por llamarla \u2018La Ni\u00f1a Mode\u2019. No le molesta. La casa forma parte de la comunidad del barrio Colpet. Llegaron luego de pasar a\u00f1os en el vecino Sevilla. Tal vez, nunca han pensado en buscar techo en otro lugar de C\u00facuta.<\/p>\n<p>Por la sala desfilan otros parientes que llegan no solo a saludar sino a cumplir obligaciones preestablecidas. Cada uno sabe qu\u00e9 hacer en esa vivienda. A pesar del paso de los meses, a\u00fan se respira la ausencia del esposo y padre Jos\u00e9 \u00c1ngel. El recuerdo es constante y la remembranza va ligada con cada frase, con cada momento, con cada ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>\u2212Era matarife.<\/p>\n<p>Y la explicaci\u00f3n lleg\u00f3 al instante para evitar confusiones. Arreglaba reses en el matadero municipal. No faltaron los halagos para el ausente por la templanza de car\u00e1cter, el ejemplo de vida y la fuerza para ordenar.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>En otro ambiente distinto, diferente, se mueve Modesta Garc\u00eda a diario, de 5:00 de la tarde a 9:00 de la noche. No pasa m\u00e1s horas, as\u00ed lo quiera, por razones de salud.<\/p>\n<p>El cenadero \u2018Aqu\u00ed me quedo\u2019, en el matadero, es su segundo hogar. En ese negocio de venta de comida ha pasado medio siglo. Y no piensa abandonar el delantal por nada del mundo.<\/p>\n<p>De ni\u00f1a, qued\u00f3 hu\u00e9rfana de padre. La situaci\u00f3n familiar la llev\u00f3 a tomar la decisi\u00f3n de abandonar la escuela y buscar c\u00f3mo ayudar con el sustento de los hermanos. Curs\u00f3 solo primer a\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2212Mi mam\u00e1 no me mand\u00f3 a estudiar por falta de recursos.<\/p>\n<p>El deseo por aprender y por colaborar con las responsabilidades maternas la llev\u00f3 al restaurante de &#8216;La Turra&#8217; Petra, en cercan\u00edas al Cementerio Central. En las tardes se volaba de casa para cumplir las tareas en la cocina del negocio, que hab\u00eda ganado nombre entre buena parte de los cucute\u00f1os.<\/p>\n<p>\u2212Restregaba las ollas y dejaba la cocina fina. Si quedaba comida la llevaba para los hermanos.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, la madre lleg\u00f3 para llevarla a casa. Iba furiosa por la desobediencia de la ni\u00f1a y porque no quer\u00eda que permaneciera en ese lugar. Petra intercedi\u00f3 para que no le pegara y, por el contrario, le pidi\u00f3 que la dejara para que aprendiera sobre la preparaci\u00f3n de comida.<\/p>\n<p>La ense\u00f1\u00f3 a estirar el bistec de cochino, a hacer el mute para los domingos y a cocinar el hervido de gallina.<\/p>\n<p>\u2212Preparaba muchas cosas buenas. Yo era fina para hacer los pasteles.<\/p>\n<p>En agradecimiento a la maestra Petra, los lunes va al cementerio y le pone flores a la tumba. Desde entonces ha sido cuidadosa con el aspecto personal y siempre va bien vestida para que los clientes le tomen mayor confianza.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>En la narraci\u00f3n de los recuerdos parece ventr\u00edlocua. Modesta, sentada tranquila en una silla, piensa y los hijos hablan, relatan en detalle la vida de la progenitora. Le quitan la palabra y la dejan con las frases a flor de labios.<\/p>\n<p>A los 17 a\u00f1os dej\u00f3 el restaurante de \u2018La Turra\u2019. Cambi\u00f3 de vida. Se enamor\u00f3 de Jos\u00e9 \u00c1ngel Rodr\u00edguez, se casaron y les sobrevivieron 10 hijos. De los que murieron prefiere no hablar, por respeto a la memoria.<\/p>\n<p>La vida pintaba dificultades. La pobreza se insinuaba y hac\u00eda duro levantar a la prole. No hubo desespero. Tuvo una idea y la puso en marcha con el consentimiento del marido, que trabajaba en el matadero.<\/p>\n<p>El sindicato la llam\u00f3 para que les preparara los alimentos a los trabajadores de la Pesa. Accedi\u00f3 y as\u00ed comenz\u00f3 el largo recorrido por el negocio que conserva. Sin embargo, hubo un contratiempo. No recib\u00eda la paga que merec\u00eda por el esfuerzo diario y el billete que ingresaba a las arcas familiares no era abundante.<\/p>\n<p>Humberto Monta\u00f1ez, funcionario del municipio, le dio permiso para abrir la puerta que diera a la calle para que atendiera al p\u00fablico. La situaci\u00f3n econ\u00f3mica mejor\u00f3. No as\u00ed la parte personal, porque despert\u00f3 envidia entre otras mujeres que tambi\u00e9n buscaban el sustento mediante este oficio.<\/p>\n<p>Vendi\u00f3 el sitio y arm\u00f3 una caseta metros abajo. Le puso nombre, \u2018Aqu\u00ed me quedo\u2019, y consigui\u00f3 m\u00e1s clientes.<\/p>\n<p>\u2212Llegaron los taxistas a comer sancocho y arepas. Era una fila de 30 choferes que llegaban a la media noche.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Hay momentos en los que no se sabe qui\u00e9n de los hijos tiene la palabra. Uno hace una remembranza, otro contraataca con m\u00e1s recuerdos y la respuesta del tercero llega con una fecha. Modesta Garc\u00eda sigue sentada tranquila. Los nervios la han abandonado y quiere continuar el relato. A la usanza de las mujeres de su edad, lleva el monedero en el seno. Ah\u00ed est\u00e1 protegido el dinero.<\/p>\n<p>Los problemas no faltaron en el inicio de la nueva etapa del cenadero. De cualquier parte le tiraban piedras al techo o le arrojaban arena con sangre. La intenci\u00f3n era intimidarla, pero no lo consiguieron. Tampoco causaron mayores da\u00f1os los que ped\u00edan un calentado y se llevaban el plato, los que no devolv\u00edan los envases y los que se volaban sin pagar la cuenta.<\/p>\n<p>Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, cada hijo tiene una funci\u00f3n por cumplir en el restaurante. Alfonso es el chef; Alirio y Eduardo se encargan de la preparaci\u00f3n de las venas; Nelson y Yomaris tienen por su cuenta la administraci\u00f3n; Gerardo y German pican la carne y el hueso; Hilda y Blanca llevan los recipientes para empacar la comida.<\/p>\n<p>Todos, sin la excepci\u00f3n que puede otorgar un t\u00edtulo universitario, deben pelar y picar la yuca y la papa. Y sin protestar, porque as\u00ed lo instituy\u00f3 el pap\u00e1. La madre, por experiencia, se acerca a las ollas y les da el toque final. Le pone la saz\u00f3n a la comida para que no pierda el sabor ni la calidad.<\/p>\n<p>La especialidad de la casa es el caldo de venas, el pich\u00f3n y la lengua. En los \u00faltimos tiempos ha surgido un plato, producto del conocimiento del oficio. \u2212Es el Vigoroso. Lleva venas, lagarto, ra\u00edz, cepa y criadillas. Todo lo m\u00e1s lo buscan para el ambiente.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>No le da verg\u00fcenza repetir el lema que tiene para promover el consumo del vigoroso. Lo repite con naturalidad. Seguro, a\u00f1os atr\u00e1s, no se atrever\u00eda ni siquiera a pensarlo.<\/p>\n<p>\u2212\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con el vigoroso se acuestan dos y amanecen tres.<\/p>\n<p>La jornada laboral comienza a las 5:00 de la ma\u00f1ana. A esa hora hay que ir al mercado a comprar los productos para tenerlos listos, porque 12 horas despu\u00e9s se abre el cenadero. Los lunes son para descansar.<\/p>\n<p>En un principio el negocio permanec\u00eda abierto hasta las 5:00 de la ma\u00f1ana. Era la buena \u00e9poca de la \u00cdnsula. Ahora, cierran tres horas despu\u00e9s de la media noche.<\/p>\n<p>A Modesta los hijos, en estos d\u00edas fr\u00edos, no la dejan trasnochar. La llevan, la dejan que les eche los polvos m\u00e1gicos a los alimentos y pruebe la saz\u00f3n. A las 9:00 de la noche, regresa a casa. En \u00e9pocas de calor, es la que lleva el delantal puesto y recibe el billete de los comensales.<\/p>\n<p>Por el mes\u00f3n han pasado clientes de renombre, otros menos famosos y los corrientes que van en busca del cabrito, la sobre barriga, el plato mixto y el calentado.<\/p>\n<p>Nombres sobran, los hay de artistas, deportistas, pol\u00edticos, periodistas, cantantes. Y entre tantos conocidos, una queja.<\/p>\n<p>\u2212El \u00fanico que no vino fue Vicente Fern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>Modesta Garc\u00eda naci\u00f3, el 23 de enero de 1935, en el barrio Cundinamarca. A los 74 a\u00f1os, una cualidad es que conserva intacta la memoria.<\/p>\n<p>\u2212Me acuerdo del primer beso que me dio mi marido. Fue boca a boca.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, se casaron en la iglesia del Perpetuo Socorro. Enviud\u00f3 hace un a\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2212Novio no voy a volver a buscar.<\/p>\n<p>RAFAEL ANTONIO PAB\u00d3N<\/p>\n<p><a href=\"mailto:rafaelpabon58@hotmail.com\">rafaelpabon58@hotmail.com<\/a><\/p>\n<p><b>Nota publicada en el suplemento Im\u00e1genes (La Opini\u00f3n), el 22 de marzo de 2009<\/b><\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una mujer vestida elegante, con el cabello tinturado, lentes de marco dorado y u\u00f1as arregladas apareci\u00f3 en la sala de la casa. La sonrisa nerviosa la delat\u00f3. 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