{"id":18431,"date":"2013-07-05T21:58:38","date_gmt":"2013-07-06T02:58:38","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=18431"},"modified":"2013-07-05T21:58:38","modified_gmt":"2013-07-06T02:58:38","slug":"los-caminos-verdes-del-ganado-aventura-autentica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=18431","title":{"rendered":"Los caminos verdes del ganado: aventura aut\u00e9ntica"},"content":{"rendered":"<p>\u201cSecundinooo\u2026 Secundinooo\u201d, es el grito\u00a0 al\u00a0 otro lado del r\u00edo del muchacho enviado por el \u2018espa\u00f1ol\u2019 para avisarle \u00a0que alertara la cuadrilla de ganaderos, porque esa tarde deb\u00edan estar en Pajarito a la espera de nueve camiones\u00a0 de ganado gordo, que desde la Costa llegar\u00edan para\u00a0 arrearlos hasta el matadero venezolano. Ser\u00edan las 11:00 del d\u00eda, y se \u00a0presagiaba lluvias, como todos los de esa\u00a0 temporada.<\/p>\n<p>\u201cYa lo escuch\u00e9\u2026 no joda tanto\u201d, \u00a0contest\u00f3 \u00a0el vaquero levant\u00e1ndose del chinchorro, donde pereceaba la siesta del almuerzo. Este \u00a0era el caporal de \u00a0doce veteranos\u00a0 hombres de a caballo, curtidos en faenas de\u00a0 vaquer\u00eda, capaces de permanecer sobre una cabalgadura d\u00edas enteros y diestros en los quehaceres de la ganader\u00eda: soguear, derribar, manear, mantear, herrar, valonar, arcionar y domar animales cerreros.<\/p>\n<p>Como este grupo hab\u00eda muchos m\u00e1s a lo largo de la frontera colombo-venezolana, surcada por infinidad de trochas clandestinas, llamadas \u2018caminos verdes\u2019. Era la \u00e9poca en la que el bol\u00edvar superaba\u00a0 el valor de los $ 15 colombianos. Se viv\u00eda una de las bonanzas econ\u00f3micas m\u00e1s significativas regionales y el contrabando era variado e\u00a0 intenso.<\/p>\n<p>El capataz viv\u00eda en un ranch\u00f3n de palma, en una barranca a la orilla del r\u00edo, con la familia compuesta por la mujer y cinco muchachitos. La vida trascurr\u00eda\u00a0 entre la arreada de ganados y la holgazaner\u00eda. Cuando no hab\u00eda trabajo se dedicaba a\u00a0 pescar, herrar\u00a0 o\u00a0 valonar las bestias, que cuidaba celosamente, pues constitu\u00edan la herramienta\u00a0 de trabajo. \u00a0El entorno de la vivienda era una peque\u00f1a parcela de pastos para las tres cabalgaduras y una huerta de frutales y \u00a0pan coger,\u00a0 para el autoconsumo.<\/p>\n<p>Informado de la actividad que emprender\u00edan en las pr\u00f3ximas horas, el ganadero trajo el caballo y comenz\u00f3 a aperarlo con mucha curia. Se plant\u00f3 el sombreo de fieltro, amarr\u00f3 la soga y las espuelas\u00a0 a la silla, el caucho para la lluvia, la linterna, un paquete de cigarrillos y la yesquera; todo acondicionado en una mochila de fique con cargadera, com\u00fan entre los jinetes. S\u00f3lo faltaba el \u00a0av\u00edo, que la mujer preparaba: carne asada, yuca cosida, arepa y un termo con caf\u00e9. Al paso por el caser\u00edo comprar\u00e1 un par de alpargates de suela y un litro de aguardiente.<\/p>\n<p>Reunido el grupo, emprendi\u00f3 camino al sitio convenido para desembarcar un centenar de novillos gordos, provenientes de haciendas ganaderas del Magdalena Medio. Una vez recontado el n\u00famero de animales, empieza la traves\u00eda\u00a0 para cruzar il\u00edcitamente la frontera con el \u2018atao\u2019 de reses que vale toda una fortuna, la cual queda a expensas \u00a0de estos intr\u00e9pidos hombres.<\/p>\n<p>Es \u00a0un poco m\u00e1s de media tarde. Llueve intermitentemente. Los caminos est\u00e1n\u00a0 insoportables, las bestias se atollan hasta las verijas, el sol hace d\u00edas no aparece,\u00a0 los r\u00edos est\u00e1n casi desbordados. Es la \u00e9poca de aniegos. El recorrido en condiciones normales \u00a0ser\u00e1 de 10 o 12 horas, obligando a los arrieros a vadear o cruzar r\u00edos y quebradas, peligrosamente en estos tiempos. S\u00f3lo la audacia de estos centauros reta ese desaf\u00edo. Estos pasos eran sitios tradicionales y en ellos hab\u00eda vogas experimentados, que con sus cayucos ayudaban a paletear las reses, en tiempo de inundaciones, para evitar que se ahogaran.<\/p>\n<p>Las contingencias de la trocha: principalmente, conservar el orden o el sometimiento de una manada de ganados ariscos, bravos, fatigados, hambreados; para esto la cuadrilla es supremamente diestra, este es su oficio, su profesi\u00f3n. Por lo regular, el equipo se distribuye de acuerdo con las destrezas de cada uno. Unos, puntean o cabrestean el reba\u00f1o; otros, se distribuyen a lo largo por los costados, les dicen paleteros, \u00a0y \u00a0los restantes arrean o aprietan \u00a0el reba\u00f1o. Para hacer menos tediosa la labor\u00a0 intercambian posiciones. Todos son expertos\u00a0 con la soga, bien sea \u00a0al \u00a0chipiando o \u00a0\u00a0boleando.<\/p>\n<p>Este trabajo en las trochas clandestinas es duro\u2026 \u2018pa\u2019machos\u2019, de hombres rudos armonizados con la cabalgadura mular o caballar. Estas bestias adiestradas para el oficio son animales resistentes, sometidas a hambrunas, de acuerdo con las jornadas;\u00a0\u00a0 obligadas por los jinetes a salvar trechos escabrosos, por el doloroso aguijoneo de las espuelas. Cuando termina el trabajo, terminan sudorosas, fam\u00e9licas, hambrientas, laceradas y embarradas, prueba de los fangales caminados.<\/p>\n<p>Los due\u00f1os de los ganados, conocidos como \u2018patrones\u2019, previendo las \u2018mordidas\u2019 de las autoridades aduaneras rurales colombianas o venezolanas, \u00a0suministraban gruesas sumas\u00a0 de pesos y \u00a0bol\u00edvares a los ganaderos, porque com\u00fanmente \u00a0estas autoridades les salen de improviso en cualquier atajo del camino y es necesario \u2018el arreglo\u2019. En esto era ducho el capataz, quien \u00a0lleva la tula.<\/p>\n<p>A lo largo del sendero hab\u00eda muchos colaboradores, llamados \u2018moscos\u2019, \u00a0con la misi\u00f3n de alertar al grupo sobre alguna dificultad en el camino, casi siempre relativa a alguna \u2018patrulla especial\u2019 \u00a0de agentes, lo que obligaba de manera urgente a desviar la manada o a camuflarla en un \u2018paradero\u2019. Los paraderos eran\u00a0 \u00a0fincas de paso, donde \u00a0pod\u00edan dejar los ganados por contratiempos o inconvenientes. Esto era s\u00f3lo por unos d\u00edas. Cada trabajo o servicio \u00a0que se necesitara en estos menesteres era bien remunerado, pues el negocio era tan bueno que aguantaba hasta p\u00e9rdida de cabezas durante el ejercicio, sin preocupar mucho a los due\u00f1os. Esto trajo como consecuencia actos de abigeo, comentados entre la gente.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n termina en un frigor\u00edfico venezolano, donde inmediatamente reciben los ganados, que pasan directo al matadero. El patr\u00f3n liquida a la cuadrilla, que regresa en las cabalgaduras\u00a0 por el mismo trecho. Un auxiliar se encarga de entregarlas a este lado de la frontera. Los ganaderos, con buen dinero en el bolsillo, se acicalan\u00a0 y regresan\u00a0 en carro por el Puerto, donde se aprestan a derrochar lo cobrado, en francachelas de dos o tres d\u00edas,\u00a0 ostentando poder adquisitivo,\u00a0 con trago, m\u00fasica, comilonas y \u00a0muchachonas alegres, \u00a0que se consiguen en burdeles, \u00a0caracter\u00edsticos del lugar. Despu\u00e9s, regresan a sus ranchos, con alg\u00fan chiril para la mujer y los hijos, mercado y chucher\u00edas, para descansar, reponer energ\u00edas, rehabilitar las bestias y esperar repetir el trabajo, de pronto por otro rumbo.<\/p>\n<p><b>\u00a0CIRO A. RAM\u00cdREZ D\u00c1VILA<\/b><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><a href=\"mailto:cardagro60@hotmail.com\">cardagro60@hotmail.com<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSecundinooo\u2026 Secundinooo\u201d, es el grito\u00a0 al\u00a0 otro lado del r\u00edo del muchacho enviado por el \u2018espa\u00f1ol\u2019 para avisarle \u00a0que alertara la cuadrilla de ganaderos, porque esa tarde deb\u00edan estar en Pajarito a la espera de nueve camiones\u00a0 de ganado gordo, que desde la Costa llegar\u00edan para\u00a0 arrearlos hasta el matadero venezolano. 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