{"id":15611,"date":"2012-12-17T05:29:23","date_gmt":"2012-12-17T10:29:23","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=15611"},"modified":"2012-12-17T05:29:23","modified_gmt":"2012-12-17T10:29:23","slug":"gramalote-cumplio-155-anos-menos-dos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=15611","title":{"rendered":"Gramalote cumpli\u00f3 155 a\u00f1os, menos dos"},"content":{"rendered":"<p>Demetrio y Antonio est\u00e1n sentados sobre uno de los pocos andenes que la naturaleza no destruy\u00f3. Conversan sobre esos asuntos que cada ma\u00f1ana repasan para pasar el tiempo. A la espalda se levantan las ruinas del templo mayor del municipio y al frente permanece la enorme piedra que sirve como referencia para explicar d\u00f3nde comenz\u00f3 la tragedia.<\/p>\n<p>Han trascurrido dos a\u00f1os y el recuerdo de la destrucci\u00f3n de Gramalote no se borra de la mente de los afectados. La tristeza se refleja en esos rostros ajados por la vida y en los ojos brilla la melancol\u00eda que produce retroceder en el tiempo para volver a encontrarse con los momentos aciagos del fat\u00eddico 17 de diciembre del 2010.<\/p>\n<p>Este par de viejos mantiene las im\u00e1genes intactas y el relato es fidedigno. Las palabras fluyen como si se hubieran aprendido el libreto cinematogr\u00e1fico y el cuerpo se estremece o encoge con cada descripci\u00f3n, con cada nombre mentado, con cada reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>A la pareja se une Pedro. Lleg\u00f3 para refrendar lo expuesto por sus paisanos y para acalorar la conversaci\u00f3n. Ah\u00ed, a pocos metros del lugar del encuentro, estaba su casa, ahora hay un mont\u00f3n de escombros que al mirarlos lo hacen volver a tiempos en los que la felicidad reinaba en el municipio.<\/p>\n<p>Demetrio tiene 85 a\u00f1os. Es el mayor de los tres. El sombrero envejecido, la ropa enmugrecida y los zapatos rotos lo hacen como icono de la tragedia. La figura da la sensaci\u00f3n de haber salido hace pocos minutos de entre las ruinas. No mide m\u00e1s de 150 cent\u00edmetros y tiene la explicaci\u00f3n para lo sucedido.<\/p>\n<p>Usa una frase b\u00edblica para contradecir al presidente Juan Manuel Santos acerca del origen de la destrucci\u00f3n del caser\u00edo. El mandatario culp\u00f3 a la naturaleza, luego de sobrevolar en helic\u00f3ptero las ruinas.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tercos. No se mueve una hoja sin la voluntad de Dios \u2013 dijo Demetrio y dej\u00f3 ver la dentadura de oro, mientras intentaba una sonrisa.<\/p>\n<p>Antonio permanece acurrucado. Es flaco, tiene la mirada perdida, no habla, solo asiente y agrega monos\u00edlabos a las frases de sus compa\u00f1eros de desgracia. Mueve la cabeza hacia donde los otros dos se\u00f1alan. Entre lo poco que atin\u00f3 a decir hizo una petici\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Que dejen quieto a Gramalote como est\u00e1 \u2013 de esa manera se les rendir\u00eda homenaje a los\u00a0 hombres y mujeres nacidos all\u00ed y que est\u00e1n dispersos por el departamento.<\/p>\n<p>Pedro es el menor. Luce ropa limpia, lleva el cabello pintado de negro, el rostro muestra a un campesino resignado. Entr\u00f3 en la charla sin pedir permiso y se\u00f1al\u00f3 con el \u00edndice acusador al gobierno municipal del aniquilamiento de su patria chica.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fue por descuido de la administraci\u00f3n. Al Alcalde no le dio la gana de destapar el callej\u00f3n \u2013 el enjuiciamiento no le gust\u00f3 a Demetrio. Antonio sigui\u00f3 callado, volte\u00f3 la cabeza para no opinar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El 17 de diciembre del 2010, en la madrugada, se escuch\u00f3 un estruendo. El desprendimiento de tierra comenz\u00f3 en la vereda J\u00e1come, a kil\u00f3metro y medio monta\u00f1a arriba de la cabecera municipal. La falla lleg\u00f3 al pueblo, el viernes en la ma\u00f1ana. Los lugare\u00f1os lo llamaron \u2018avalancha\u2019.<\/p>\n<p>Por un lado bajaba la tierra y por el otro causaba grietas en las casas y las tumb\u00f3. Las viviendas ca\u00edan solas, por la presi\u00f3n de la tierra. Parec\u00eda que estuvieran fabricadas con galletas. El jueves, en la noche, comenz\u00f3 la evacuaci\u00f3n de los barrios que las autoridades civiles creyeron que estaba en riesgo. No pensaron que el pueblo estaba en peligro.<\/p>\n<p>A los residentes en Jord\u00e1n, Casa Verde, Santa Anita y Nueva Granada los obligaron a salir. La magnitud no se dimension\u00f3. Al despertar, la grieta era inmensa y atravesaba el pueblo. La tierra empez\u00f3 a alzarse, los pisos a levantarse y la chamba creci\u00f3 a 20 metros.<\/p>\n<p>Entonces, se escuch\u00f3 la orden de abandonar a Gramalote.<\/p>\n<p>Hombres y mujeres, adultos, j\u00f3venes y ni\u00f1os salieron del caso urbano. Muchos dejaron abandonados los enseres por temor a quedar aprisionados por la tierra. El domingo, la falla afect\u00f3 las casas del barrio Santa Rosa, al final del pueblo.<\/p>\n<p>Un rumor se tom\u00f3 a Gramalote y no dej\u00f3 que nadie sacara las pertenencias. Los ladrones se aprovecharon de la situaci\u00f3n y robaron hasta donde pudieron. Gente ajena al municipio entr\u00f3 y carg\u00f3 con lo que pudo ante la mirada pasiva de la polic\u00eda y el ej\u00e9rcito, llevados all\u00ed para custodiar. Los saqueadores desocuparon las viviendas.<\/p>\n<p>Las casas se agrietaron y cayeron. Los gramaloteros huyeron a C\u00facuta, Santiago y otros pueblos cercanos para pasar el susto, acomodarse y pensar en el futuro. Algunos regresaron al poco tiempo para lamentar la tragedia, recordar y aterrizar en la realidad.<\/p>\n<p>Vivieron en los albergues temporales, pero sin sentirse c\u00f3modos. Les faltaban la tierra, los vecinos, los animales, las plantas, el templo, el bullicio, el parque, las calles y el amor que les proporcionaba ese pueblo en el que nacieron y por el que luchaban.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*****<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Demetrio record\u00f3 esos instantes con pesadumbre. Los ojos grises se empeque\u00f1ecen y la voz baj\u00f3 de tono.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Primero, baj\u00f3 una ruyita. Comenz\u00f3 a chitiarse el parque. Yo tapaba las grietas con cemento y al otro d\u00eda amanec\u00edan m\u00e1s grandes. Dije \u2018esta vaina est\u00e1 arrecha\u2019.<\/p>\n<p>Una imagen permanece latiente en la mente de los tres hombres. La casa de los Mendoza. Era de dos pisos, de barro pisado, se levantaba imponente. No se destruy\u00f3, qued\u00f3 intacta en medio de las viviendas ca\u00eddas. En cambio, la de los Leal, construida en ladrillo, reforzada con hierro y construida con t\u00e9cnica, se desplom\u00f3.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es un castigo de Dios a lo vivo \u2013 sentenci\u00f3 Demetrio.<\/p>\n<p>A Pedro no le gust\u00f3 esa frase y reproch\u00f3 la posici\u00f3n asumida por el viejo amigo que no resigna al olvido las ense\u00f1anzas del p\u00e1rroco.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Demetrio, usted de esas vainas no sabe \u2013 dijo. Antonio permaneci\u00f3 acurrucado, mudo, ensimismado.<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n terci\u00f3 por el sitio donde ser\u00e1n construidas las casas para darle vida al municipio. Dos lugares han estado en boca de los damnificados, de los especialistas y del Gobierno. Pomarroso y Miraflores. Cada uno tiene explicaciones para inclinarse por cualquiera.<\/p>\n<p>La incertidumbre entre los lugare\u00f1os est\u00e1 por saber si all\u00e1 vivir\u00e1n mejor o igual. Aunque est\u00e1n seguros de que tendr\u00e1n que aprender a quererlo y sacarlo adelante, como hace 120 a\u00f1os lo hicieron quienes vivieron la destrucci\u00f3n de Pueblo Viejo.<\/p>\n<p>Pedro est\u00e1 de lado de quienes creen que el mejor sitio es Pomarroso. Le apuesta a esa opci\u00f3n, as\u00ed la parte oficial estime que Miraflores es el terreno que mejor se adapta a las necesidades de la comunidad.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pomarroso, s\u00ed. Miraflores no sirve. All\u00e1 nos van a hacer cuevas. En cambio, de Pomarroso se divisa para toda parte \u2013 dijo y mir\u00f3 con tristeza hacia un punto indefinido.<\/p>\n<p>Al fondo, se escucha la homil\u00eda de monse\u00f1or Julio C\u00e9sar Vidal Ortiz. El viento trae el mensaje del Obispo. Lo arrastra desde La Palestina, donde el prelado preside la bendici\u00f3n del templo consagrado a Nuestra Se\u00f1ora de Mongu\u00ed. Como si supiera de la discusi\u00f3n entre los tres hombres, el jerarca cat\u00f3lico les env\u00eda un mensaje claro y contundente.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 F\u00edsicamente, se ha destruido el pueblo. \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 del Nuevo Gramalote? Ser\u00e1 lo que ustedes quieran que sea. Hoy, tienen que mostrar unidad. No m\u00e1s divisiones. No importa d\u00f3nde sea, lo que importa es que hagan un pueblo donde los ancianos mueran en paz.<\/p>\n<p><strong>RAFAEL ANTONIO PAB\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Cr\u00f3nica publicada en la edici\u00f3n 12 del peri\u00f3dico El Faro <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Demetrio y Antonio est\u00e1n sentados sobre uno de los pocos andenes que la naturaleza no destruy\u00f3. Conversan sobre esos asuntos que cada ma\u00f1ana repasan para pasar el tiempo. 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