{"id":13678,"date":"2012-08-21T22:23:19","date_gmt":"2012-08-22T03:23:19","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=13678"},"modified":"2012-08-21T22:23:19","modified_gmt":"2012-08-22T03:23:19","slug":"remembranza-de-un-dia-de-terror-y-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=13678","title":{"rendered":"Remembranza de un d\u00eda de terror y muerte"},"content":{"rendered":"<p>La tarde del 24 de septiembre del 2000, Luis Antonio G\u00f3mez Coronel, habitante de Juan Fr\u00edo (Villa del Rosario),\u00a0 se salv\u00f3 de ser la v\u00edctima 7 de los paramilitares, que a las 3:00 de la tarde arremetieron salvajemente contra la poblaci\u00f3n. (1). Ese domingo, hab\u00eda m\u00e1s\u00a0 gente de la acostumbrada, debido al consumo de la cachama, pescado que se produce en ese corregimiento. Turistas de Venezuela y C\u00facuta\u00a0 fueron testigos\u00a0 de\u00a0 c\u00f3mo los miembros de las autodefensas, con la lista de la muerte en mano, desencadenaron\u00a0 la masacre, con el pretexto de combatir a aquellos que ten\u00edan nexos con la guerrilla.<\/p>\n<p>En el mercado central de Villa del Rosario, est\u00e1 Marcos<strong>*<\/strong> con su mujer y su hijo. Esperan el\u00a0 carro para subir con el mercado a la casa. <em>\u201c\u2019\u00bfQu\u00e9, Marcos, va a ir a jugar hoy?\u2019, le dijo Javier (amigo de mi marido en ese entonces). \u2018Ahora voy. Dejo el mercado, me cambio y all\u00e1 les caigo\u2019. Luego, nos montamos en el trasporte\u201d<\/em>. Mientras tanto, en la cancha del colegio estaba la\u00a0 aglomeraci\u00f3n de gente para ver el campeonato de microf\u00fatbol. Calles abajo, Luis Antonio G\u00f3mez pegaba afiches de publicidad\u00a0 de un\u00a0 candidato al Concejo. Casa a casa cumpli\u00f3 lo encomendado y decidi\u00f3 quedarse donde\u00a0 Nohora para convencerla del voto.<\/p>\n<p>En una casa de El Caimito, cerca a la Virgen del Carmen (en ese entonces era un \u00e1rbol de mam\u00f3n), los hermanos Mart\u00ednez estaban frente al\u00a0 televisor. Observaban \u2018Comando\u2019, pel\u00edcula protagonizada por \u00a0Arnold Schwarzenegger. El hermano mayor se distrajo, volte\u00f3 la mirada hacia la calle y vio pasar a varios hombres armados. Susurr\u00f3 al o\u00eddo de su hermana, \u201c<em>Mire, mire<\/em> <em>\u00a0llevan las mismas armas de la pel\u00edcula\u201d<\/em>. Los dos,\u00a0 curiosos, los siguieron con la mirada hasta perderlos de vista.\u00a0 Corrieron a la habitaci\u00f3n de la mam\u00e1, que estaba acostada y que dud\u00f3 de lo dicho por los hijos de 15 y 12 a\u00f1os, y crey\u00f3 que era producto de la imaginaci\u00f3n. De repente, los disparos la alertaron, se levant\u00f3 y cerr\u00f3 la puerta.<\/p>\n<p>M\u00e1s de 30 hombres armados llegaron en camioneta y varias motocicletas. Se dividieron para hacer simult\u00e1neos los asesinatos. <em>\u201cNos\u00a0 sacaban de las casas para observar la masacre y escuchar las advertencias. A don Julio, le dec\u00edan \u2018El Guajiro\u2019, lo sacaron de la parcela y lo llevaron hasta el palo de mam\u00f3n. Con la cabeza abajo,\u00a0 lo hicieron arrodillar. Le pegaron\u00a0 una patada y all\u00e1 le dieron. Como ellos iban bajando,\u00a0 William, un muchacho, se enfrent\u00f3 a gritos con ellos. Porque se neg\u00f3 a salir de su casa a ver lo que hac\u00edan le dieron un tiro en la pierna. A pesar de eso, no se call\u00f3\u00a0 y por eso lo mataron. Luego, m\u00e1s abajo, les dieron a los\u00a0 otros\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Los del primer grupo bajaban a pie \u00a0por la v\u00eda principal. A 300 metros de El Caimito,\u00a0 interceptaron a un hombre de 23 a\u00f1os y sin mediar palabra lo mataron. En la cancha, el otro grupo de paramilitares ten\u00eda en fila a los que llegaban en carro desde Villa del Rosario. Y la mujer de Marcos \u00a0estaba all\u00ed. \u201c<em>Cuando ven\u00edamos en el carro. Llegando a la cancha, nos hicieron bajar. Era una fila larga, a mi marido lo pusieron a un lado y a m\u00ed\u00a0 al otro. Ten\u00eda a mi hijo de brazos, nadie sab\u00eda qu\u00e9 pasaba. El p\u00e1nico entr\u00f3 cuando\u00a0 le dispararon en la cabeza a un\u00a0 muchacho que\u00a0 qued\u00f3 con los ojos abiertos, y el asesino se devolvi\u00f3 y le\u00a0 dijo \u2018\u00bftodav\u00eda me sigue mirando, maric\u00f3n?\u2019 y le peg\u00f3 otro tiro. Todo mundo se volvi\u00f3 loco.\u00a0 Hab\u00edan matado a Javier, el amigo de mi marido. Fue la cuarta v\u00edctima. En esas, dijo uno de ellos: \u2018vayan por los otros\u2019. <\/em><\/p>\n<p>Iban por los due\u00f1os de la casa donde estaba Luis Antonio G\u00f3mez. Hoy, vive por un milagro de Dios. \u201cE<em>staba parado en la sala con la se\u00f1ora Nohora. No ten\u00eda ni cinco minutos, cuando bajaron unos hombres enmascarados y dijeron \u00b4ah\u00ed est\u00e1 la gente\u00b4. Me agarraron, me insultaron y me tiraron al piso, dijeron que no me moviera y que me acostara. Yo lo hice.\u00a0 A ella la trataron peor.\u00a0 Yo s\u00f3lo pensaba en que hab\u00eda llegado el d\u00eda de mi muerte. Al esposo lo hab\u00edan mandado a traer. Cuando lleg\u00f3, lo mandaron a acostar, el no quiso, lo arrodillaron y lo mataron. Despu\u00e9s, le pusieron el arma a Nohora, me agarr\u00f3 la mano y la mataron. Cuando me pusieron el arma uno de ellos dijo: \u2018a ese, d\u00e9jenlo quieto\u2019. Y se fueron. Qued\u00e9 con un tiro en el brazo. Vivo de milagro\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Julio C\u00e9sar V\u00e1squez, William Palencia, Javier Antonio G\u00f3mez Delgado, los esposos\u00a0 Carlos Julio Garc\u00eda y Nohora Delgado y un hombre de 23 a\u00f1os, \u00a0murieron el 24 de septiembre del 2000. Las casas y\u00a0 los carros quedaron marcados con\u00a0 \u2018Auc presente\u2019, porque hab\u00edan llegado para quedarse.<\/p>\n<p>Desde el d\u00eda de la masacre fueron m\u00e1s de tres a\u00f1os de miedo,\u00a0 silencio y guerra sucia. Cientos de testimonios de tragedias vividas por la violencia paramilitar. Lo m\u00e1s aberrante y repudiado por la sociedad: los hornos de la muerte. <em>\u00a0\u201cDe entre toda la clase de actos demenciales que llegaron a cometer los grupos paramilitares de Colombia durante los a\u00f1os en que m\u00e1s recia se hizo su actividad en el pa\u00eds, ninguna alcanza resultados tan aterradores como los hornos de incineraci\u00f3n instalados a partir del 2001 en Norte de Santander, aberraci\u00f3n que en realidad es \u00fanica, pues ni siquiera se podr\u00eda comparar con las c\u00e1maras de gas utilizadas por los nazis\u201d. <\/em><em>(1).<\/em><em><\/em><\/p>\n<p>Rafael Mej\u00eda Guerra, alias \u2018Hern\u00e1n\u2019, fue el comandante paramilitar en Villa del Rosario, en el 2000, hasta la captura el 14 de mayo de 2004. Era el encargado de los hornos.<\/p>\n<p>Salvatore Mancuso, preso en Estados Unidos, confes\u00f3 que los\u00a0 cad\u00e1veres eran incinerados por orden de Carlos Casta\u00f1o. \u201c<em>Cabecillas paramilitares y pol\u00edticos nos dieron la orden de desaparecer los cuerpos de las personas que asesinaban las autodefensas\u201d, se\u00f1al\u00f3 Mancuso, sin revelar nombres. \u00a0El detenido tambi\u00e9n explic\u00f3 que los paramilitares acud\u00edan a incinerar los cuerpos de los hombres y mujeres que mataban porque si no lo hac\u00edan, \u201caumentaba el n\u00famero de muertes violentas en el pa\u00eds, especialmente las atribuidas a las AUC\u201d. <\/em><em>(<\/em>2) <em><\/em><\/p>\n<p>En el lugar, hoy\u00a0 se mantiene\u00a0 el vergonzoso s\u00edmbolo de lo que ha sido la desaparici\u00f3n de cientos de v\u00edctimas. Llegar all\u00e1 es una mezcla de p\u00e1nico, miedo y horror. A esto se a\u00f1aden la zozobra y la intranquilidad de cientos de familias por saber si entre las 200 incineraciones, seg\u00fan la Fiscal\u00eda atribuidas a los paramilitares, est\u00e1n los suyos.<\/p>\n<p><em>\u201cLo que hasta entonces era un ser humano, terminaba en un poco de agua negra, que se escurr\u00eda hasta diluirse en una quebrada al r\u00edo T\u00e1chira\u201d. (<\/em>3). Hechos desagradables que marcaron\u00a0 este corregimiento por los \u2018paracos\u2019 dejaron en la desdicha a las\u00a0 familias que\u00a0 intentan\u00a0 sobresalir.<\/p>\n<p>Hoy, llegar a Juan fr\u00edo produce sensaciones de alarma. El aire fresco da la bienvenida, los cultivos de hortalizas est\u00e1n esparcidos por la calle larga, en medio de fincas y haciendas el verdor de la naturaleza se muestra en todas sus derivaciones. M\u00e1s adelante, est\u00e1 la casa Estrella del L\u00edbano, donde se conserva el recuerdo de la Batalla de Juan Fr\u00edo (23 de septiembre de 1819). Una capilla se mantiene ante el paso de los a\u00f1os, rodeada por el\u00a0 Colegio Agropecuario con la cancha de microf\u00fatbol. Los \u00e1rboles de mango y mam\u00f3n son particulares en la mayor\u00eda de las casas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de casi 12 a\u00f1os, Luis Antonio G\u00f3mez Coronel pasea por el corregimiento agradecido con Dios por haberlo salvado ese d\u00eda de la masacre.<\/p>\n<p><strong>LAURA SERRANO<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"mailto:lauraserrano88@hotmail.com\">lauraserrano88@hotmail.com<\/a><\/p>\n<p>(*)Nombre cambiado por petici\u00f3n de la fuente<\/p>\n<p>(1) Libro \u2018Tantas vidas arrebatadas\u2019, Fundaci\u00f3n Progresar<\/p>\n<p>(2) Diario El Pa\u00eds<\/p>\n<p>(3) Libro \u2018Tantas vidas arrebatadas\u2019, Fundaci\u00f3n Progresar<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tarde del 24 de septiembre del 2000, Luis Antonio G\u00f3mez Coronel, habitante de Juan Fr\u00edo (Villa del Rosario),\u00a0 se salv\u00f3 de ser la v\u00edctima 7 de los paramilitares, que a las 3:00 de la tarde arremetieron salvajemente contra la poblaci\u00f3n. (1). 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