{"id":13645,"date":"2012-08-16T22:33:47","date_gmt":"2012-08-17T03:33:47","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=13645"},"modified":"2012-08-16T22:33:47","modified_gmt":"2012-08-17T03:33:47","slug":"lujuria-y-miedo-en-los-alrededores-de-la-terminal-de-cucuta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=13645","title":{"rendered":"Lujuria y miedo en los alrededores de la Terminal de C\u00facuta"},"content":{"rendered":"<p><strong>C\u00daCUTA.-<\/strong> El final de la avenida s\u00e9ptima de C\u00facuta podr\u00eda denominarse de mala muerte. Se siente la inseguridad, el fr\u00edo de la noche es intenso y el flujo de transe\u00fantes es a pasos acelerados. El constante movimiento de los celadores de los bares que hay en el sector genera desconfianza y miedo. La justicia social, los valores y los principios morales se omiten para sobrevivir.<\/p>\n<p>El ambiente es deprimente desde que empieza el recorrido hasta que termina. Algunos negocios destacan por tener m\u00e1s prestigio que los dem\u00e1s. \u2018La Popita\u2019 lleva 27 a\u00f1os dedicado a complacer a los clientes exigentes que lo frecuentan. Cuarentaisiete \u00a0mujeres prestan el servicio de trabajadoras sexuales a los hombres que buscan diversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tiene una fachada centrada en el erotismo, el aviso que lo identifica permite diferenciarlo de los dem\u00e1s. El jefe de seguridad, \u2018Pablo\u2019, es arrogante al momento de contestar preguntas sobre el sitio. Ofreci\u00f3 los datos elementales y nada m\u00e1s. Habl\u00f3 del total de las mujeres que laboran y los servicios de seguridad. No alz\u00f3 la mirada. Solo se dedic\u00f3 a arreglar un crucifijo.<\/p>\n<p>En el recorrido se aprecian desempleados, vendedores ambulantes, hombres de la tercera edad que se rebuscan la comida en este lujurioso ambiente. Benjam\u00edn forma parte de la lista de ancianos que no tienen familiares que se preocupen por defender sus derechos para vivir tranquilo los \u00faltimos a\u00f1os. Transita de arriba abajo, de abajo arriba. Vende tarjetas con mensajes de amor y folletos de amistad. Su vestimenta da tristeza. El pantal\u00f3n desgastado, la camisa sucia por el andar diario, la mirada opaca y el sombrero desvencijado lo hacen ver como un mendigo.<\/p>\n<p>\u2018El Triunfo\u2019 es otro de los prost\u00edbulos. Existe hace 20 a\u00f1os y ah\u00ed trabajan 35 mujeres a la semana. Prestan el inc\u00f3modo servicio sexual y complacen a los diferentes tipos de clientes que las frecuentan. Los fines de semana, se dobla el n\u00famero de prostitutas. La fachada del lugar inspira pobreza. Las instalaciones interiores est\u00e1n mejor adecuadas y son apropiadas para el negocio. Adentro, se refleja la t\u00edpica atm\u00f3sfera de clientes que buscan sexo, distracci\u00f3n y alegr\u00eda en la cama con esas mujeres desconocidas.<\/p>\n<p>&#8216;Omar&#8217; es portero, barman, animador y jefe de seguridad de \u2018El Triunfo\u2019. R\u00ede al comentar las m\u00faltiples\u00a0 funciones que cumple en el bar. Es el encargado de hacer valer las reglas del recinto. La idea principal del prost\u00edbulo es hacer gozar a los que lo frecuentan, pero no se puede armar bochinche, pelea o sacar a las mujeres del negocio. Los clientes van desde j\u00f3venes hasta adultos. No hay l\u00edmite de estrato social, aunque el bar abarque un aspecto de bajo mundo.<\/p>\n<p>Las historias de vida son variadas. Deicy, &#8216;La Chiquita&#8217;, dijo con marcado acento paisa que \u201cla vida es para disfrutarla. No me importa lo que los dem\u00e1s piensen de m\u00ed, de lo que hago, pues es por necesidad. Llevo la mitad de mi vida siendo puta. Tengo 28 a\u00f1os. Empec\u00e9 a cambiar mi cuerpo por comida\u201d.<\/p>\n<p>Escap\u00f3 de la casa a los 14 a\u00f1os. Sinti\u00f3 que su mam\u00e1 no ten\u00eda c\u00f3mo darle estudio y prefiri\u00f3 huir. Era menor de edad y no pod\u00eda trabajar sino en la calle, pero le daba miedo. Una vecina, metida en este negocio de la prostituci\u00f3n, la indujo. Era ni\u00f1a y adem\u00e1s virgen. \u201cEn el establecimiento que comenc\u00e9 \u00a0no me dejaban al p\u00fablico. Me ofrec\u00edan a los mejores clientes. Llegaban hasta la habitaci\u00f3n para que los atendiera y salieran satisfechos\u201d. La nostalgia aflora al recordar esos momentos.<\/p>\n<p>Afuera de un bar sin nombre, con puerta de aspecto rudimentario, dos j\u00f3venes cuidan la calle y una mujer atractiva se les ofrece a los hombres que van por el and\u00e9n. La vestimenta la delata y muestra con su actitud hostil la carencia de clientes esa noche. Lleva la blusa abierta. El escote tiene\u00a0 estampado de cebra, licra de leopardo, cabello rubio desgastado, maquillaje estramb\u00f3tico y zapatillas doradas. Camina de izquierda a derecha. Juega con los celadores del bar. Mueve la cabellera para llamar la atenci\u00f3n. El cliente de turno usa gorra, pantalones casuales, zapatos deportivos y aspecto interesante. Ese hombre, que no parece frecuentar la avenida, se llev\u00f3 \u2018a la leona en celo\u2019 por el pasillo del bar.<\/p>\n<p>A lo largo de la avenida se pueden contar 10 bares. Algunos con grandes y lujosos avisos; otros, con apariencia desagradable y oscura. Las \u2018Residencias Guanar\u00e9\u2019 tienen un letrero viejo, opaco y maltratado por los a\u00f1os. Econ\u00f3mico y con mujeres mayores. Les dicen \u201cprostitutas jubiladas\u201d y la tarifa es de $5000. Es conocido como &#8216;los chochales&#8217; y lo frecuentan abuelos, conductores de busetas y vendedores ambulantes de la Terminal.<\/p>\n<p>&#8216;Manuela&#8217;, de 32 a\u00f1os, es de Pereira. Lleva 8 a\u00f1os en la profesi\u00f3n desde que lleg\u00f3 a C\u00facuta. \u201cAntes de ser esto, trabajaba en una f\u00e1brica manipulando m\u00e1quinas. La f\u00e1brica cerr\u00f3 y despidi\u00f3 a todo el personal\u201d. Busc\u00f3 trabajo y no encontr\u00f3 un oficio decente. \u201cEn C\u00facuta hay m\u00e1s desempleo que habitantes\u201d, dijo con iron\u00eda. La \u00faltima alternativa laboral fue meterse en ese lugar. El tono de la voz se volvi\u00f3 agudo. \u201cMe toc\u00f3. Qu\u00e9 m\u00e1s\u201d. Tiene dos hijos, uno de 12 a\u00f1os y otro de 7. El menor es hijo de un cliente y al que no volvi\u00f3 a ver. Le pagan $20.000 por turno. La familia sabe en lo que labora, pero los ni\u00f1os no.<\/p>\n<p>Al terminar el recorrido el ambiente es de tinieblas y desasosiego. La vida del personal que habita en las noches de C\u00facuta es intranquila y delirante.<\/p>\n<p><strong>JUDITH CONTRERAS \u00a0<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"mailto:judith-m29@hotmail.com\">judith-m29@hotmail.com<\/a><\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00daCUTA.- El final de la avenida s\u00e9ptima de C\u00facuta podr\u00eda denominarse de mala muerte. Se siente la inseguridad, el fr\u00edo de la noche es intenso y el flujo de transe\u00fantes es a pasos acelerados. El constante movimiento de los celadores de los bares que hay en el sector genera desconfianza y miedo. 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