{"id":12889,"date":"2012-07-12T00:13:35","date_gmt":"2012-07-12T05:13:35","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=12889"},"modified":"2012-07-12T00:13:53","modified_gmt":"2012-07-12T05:13:53","slug":"galeria-popular-el-oiti-historias-y-vivencias-a-granel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=12889","title":{"rendered":"Galer\u00eda Popular El Oit\u00ed, historias y vivencias a granel"},"content":{"rendered":"<p><strong>C\u00daCUTA.-<\/strong> Rodeado por \u00e1rboles y vendedores ambulantes de mangos, minutos y mercanc\u00eda de contrabando aparece el centro comercial Oit\u00ed, en C\u00facuta. En cada uno de los tres pisos\u00a0 y los\u00a0 856 locales se vive una historia.<\/p>\n<p>Mujeres de ojos oblicuos, cabello negro, faldas oscuras que les llegan hasta los tobillos, collares de perlas que rodean el cuello y bajas de estatura forman la primera impresi\u00f3n que se recibe al\u00a0 entrar por\u00a0 la calle 10. Estas vendedoras, pertenecientes a una etnia ecuatoriana pasan las horas\u00a0 junto a los\u00a0 maniqu\u00edes vestidos con ropa casual. Los hombres, en cambio, no llaman la atenci\u00f3n. Llevan el\u00a0 cabello negro sobre los hombros, recogido con una trenza o cubierto con sombrero y visten prendas\u00a0 comunes, lejos de los atav\u00edos que deber\u00eda imponerles la raza ind\u00edgena a la que pertenecen.<\/p>\n<p>La entrada por la avenida 7 parece una sala de espera. Cuatro hileras\u00a0 de sillas plateadas, un televisor enfrente, un cajero autom\u00e1tico y vitrinas con \u00fatiles para masajes, fajas, juguetes golpean la vista. \u00a0<\/p>\n<p>El ambiente del piso uno lo marca la ropa. Hay prendas informales, casuales y elegantes, y bolsos de cuero. Chaquetas, bufandas, guantes y pasamonta\u00f1as, propios del clima fr\u00edo, se ofrecen a pesar de los 32 grados constantes de la ciudad. Bernardino Sandoval es el \u00fanico que\u00a0 vende calzado en la planta baja y les saca ventaja a los que esperan que los clientes suban las escaleras.<\/p>\n<p>El lugar tiene permanente tr\u00e1nsito de gente. Unos entran, otros salen, algunos solo cortan camino, otros echan un vistazo a la mercanc\u00eda y los dem\u00e1s forman parte del grupo de compradores, esperados por los due\u00f1os de los locales. La constante expresi\u00f3n \u201ca la orden, a la orden\u201d, que repiten j\u00f3venes y adultos en procura de la venta del momento para \u2018bajar bandera\u2019, perturba los o\u00eddos en los pasillos. Diez minutos adentro son suficientes para sentir estr\u00e9s y querer abandonar el lugar a prisa.<\/p>\n<p>Las columnas est\u00e1n pintadas de rojo. Las rejas y los pasamanos de las escaleras son grises, tono que no despierta una sensaci\u00f3n agradable. Las carpas y la identificaci\u00f3n Galer\u00eda Popular el Oit\u00ed son verdes, para hacer homenaje al \u00e1rbol del que se tom\u00f3 el nombre. La Alcald\u00eda decidi\u00f3 llamarlo as\u00ed para hacer referencia directa a la planta que llena de sombra el centro de la ciudad.<\/p>\n<p>Los hoy propietarios de locales ejercieron durante muchos a\u00f1os el oficio de vendedores ambulantes dentro de las casetas met\u00e1licas que generaban incomodidad e inseguridad a los transe\u00fantes. La ocupaci\u00f3n ilegal del espacio p\u00fablico por parte de los comerciantes estacionarios termin\u00f3, en 1994, en la administraci\u00f3n de Pauselino Camargo. El exsacerdote, como Alcalde, dispuso recursos del municipio para demoler la antigua sede de la Aduana y construir el centro comercial para darles albergue a los informales.<\/p>\n<p>\u00a0\u201cA la orden mi amor, qu\u00e9 tallita buscaba\u201d, son las palabras de bienvenida al segundo piso. Hay 310 locales y una peque\u00f1a cafeter\u00eda. Luis Sierra es el \u00fanico entre los \u00a0856 locales que presta el servicio t\u00e9cnico para c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas. La entrada al ba\u00f1o cuesta $400. En el primero y tercero, satisfacer una de las necesidades fisiol\u00f3gicas, vale $100 m\u00e1s.<\/p>\n<p>Los zapatos son de todos los colores, formas, tama\u00f1os y precios. Si abajo no encontr\u00f3 la camisa adecuada o la ropa para el ni\u00f1o, aqu\u00ed tiene la segunda opci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo primero que se ve al llegar al \u00faltimo piso es el viejo televisor que permanece apagado. En seguida, la oficina donde atiende Emma Liliana Gonz\u00e1lez, de ojos caf\u00e9s, delgada y m\u00e1s alta que cualquiera de los maniqu\u00eds que hay en el Oit\u00ed. Es la tercera mujer y la novena administradora del centro comercial en 18 a\u00f1os.<\/p>\n<p>La tranquilidad la interrumpen ocho m\u00e1quinas de coser, en las que trabajan mujeres de entre 30 y 40 a\u00f1os. \u00a0El ruido es seco y constante. La mayor parte de los 318 locales es utilizada como bodega. Los 1,70 metros por 1,50 metros de cada cub\u00edculo no son suficientes para guardar la mercanc\u00eda de las plantas bajas. Lo que hace particular a este piso es el peque\u00f1o sal\u00f3n de belleza, atendido por el g\u00e9nero que predomina en el lugar, el femenino. La cafeter\u00eda est\u00e1 junto a los ba\u00f1os. \u00a0<\/p>\n<p>Afuera, en la calle, donde por a\u00f1os estos ciento de hombres y mujeres vivieron a la intemperie, se desconocen las historias que se tejen a diario adentro, por el trajinar de los ahora propietarios de locales que atendieron el llamado oficial para invertir. Elda Parada sali\u00f3 hace 7 a\u00f1os de Ecuador y en el Oit\u00ed encontr\u00f3 la manera de ganarse el sustento familiar.<\/p>\n<p><strong>YULEICY KARIME DURAN TELLEZ\u200f<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"mailto:karimonst@hotmail.es\">karimonst@hotmail.es<\/a><\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00daCUTA.- Rodeado por \u00e1rboles y vendedores ambulantes de mangos, minutos y mercanc\u00eda de contrabando aparece el centro comercial Oit\u00ed, en C\u00facuta. En cada uno de los tres pisos\u00a0 y los\u00a0 856 locales se vive una historia. Mujeres de ojos oblicuos, cabello negro, faldas oscuras que les llegan hasta los tobillos, collares de perlas que rodean &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":12890,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[45],"tags":[],"class_list":["post-12889","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-destacado"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12889","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12889"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12889\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12893,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12889\/revisions\/12893"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12890"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12889"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12889"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12889"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}