¿Enciende las velitas un día antes de la Inmaculada Concepción? Sería grato que todos, en especial los hijos, percibieran el por qué de este acontecimiento. No sólo por seguir la tradición familiar, o el motivo que lo hace encender esta luz, sino que sea una razón para empezar a vivir el espíritu navideño. Este detalle de salir al andén y alumbrar el paso de la Virgen María trae consigo muchas situaciones. Revisemos algunas.
Una gran, y tal vez creciente, participación del trabajo informal opera en las aceras. El vendedor ambulante comienza a exhibir lo que se vende en la temporada y sorprende con nuevas ideas para alegrar esta conmemoración. Acompañado de paquetes de velas de colores, busca una manera de subsistir y satisfacer las necesidades básicas en la familia y contagia el alborozo de la Navidad.
Cuando se acerca el día esperado, se sale al andén en familia. Cada integrante con la silla favorita. La alegría de los pequeños contagia a los adultos y hacen fiesta con todo. Se preocupan si una vela no enciende, que es hora, que los amigos de enfrente las prendieron. ¡Ah! pero las velas tienen que ser en fila, las arreglan para que el aire no les llegue tan fuerte y asumen la difícil tarea de mantenerlas encendidas y esperar hasta que se derritan.
La fiesta no termina. Faltan las bengalas. Otro toquecito que hace inolvidable la llegada de la Navidad. Los hijos adultos toman esta fecha como particular y llegado el momento se vinculan con velas decorativas, faroles, luces y una que otra botella camuflada que alegra la esencia de la ocasión.
Es común en la abuela dirigir la oración. Inicia con una arenga por descuidar el rezo del Santo Rosario, que, dice la abuela, le da fuerza a la gente que ora, tiene que ver frecuentemente con problemas familiares, sociales, política y uno que otro sobre educación. Terminada la intervención, la familia debe congregarse para orar. No existe una oración oficial. La abuela comienza con un cántico de alabanza, hace que un familiar manifieste desde el fondo del corazón acerca de lo que la Virgen significa para el mundo y continúa el repertorio: por los que puedan morir esta noche, por los que no han llegado para que se apuren, por los enfermos para que la medicina se convierta en el alivio que necesitan, por los gobernantes para que no roben tanto, por los estudiantes para que ganen las manifestaciones, por los niños para que tengan bonitas vacaciones y las mamás que no se cansen con ellos en la casa, etcétera. Finaliza con la acción de gracias.
Esto hace que la influencia espiritual de la abuela piadosa se trasmita de generación en generación y deje la herencia perdurable. Terminada la última velita, se recogen los sobrantes, se entra lo que se ha sacado, inclusive aquellos objetos que no hacían falta (pero tenemos que sacarlos porque no se sabe). Por ejemplo, si llueve, la sombrilla; una silla de más por si el vecino del amigo de mi comadre viene, y así.
Recordar el ayer y evocar navidades, es lo bonito de estar en familia. Imperecederamente, pasa algo curioso en cada una. El que se quemó un dedo, que llovió, que la caja de fósforos no enciende, que al perro se le chamuscó el bigote, quítelo de ahí que no deja correr el aire, que el vecino se quedó dormido, aquel que de pura picardía deja caer un gas logrando llamar la atención y de paso hace correr a todo el mundo, el saqueador de la cera de las velas rojas, uno que otro apurado porque al otro día tiene que trabajar.
Ese día, se cuenta el último chiste que circula por la ciudad y no falta aquel con una cebollita que en un momento de descuido la lanza y produce un fuerte sonido que hace saltar a todo el mundo. De paso se lleva unos cuantos madrazos.
Con o sin tradiciones es un modo de evangelizar y alegrar el inicio de la temporada navideña en muchos hogares. Todos, sin darse cuenta, han estado alejados por tantas preocupaciones que el acelerado día trae. Pero ¿cuál es el significado de esta fecha anterior a la Inmaculada Concepción?
“Cuenta la historia que el día que el Santo Padre Pío IX declaró, con la bula Ineffabilies Deus, la Inmaculada Concepción de la Virgen María, dogma de fe que declara que por una gracia singular de Dios, María fue preservada de todo pecado, desde su concepción. Tomada esta decisión, en todas partes del mundo católico se encendieron velas. Era un mar de luces y desde ese entonces se mantiene esta tradición tan hermosa”.
Hace más de 200 años la tradición de la luz se inscribió así en la celebración navideña, “como una convicción en el corazón de que la mejor manera de honrar al Señor es designando a la Virgen madre como la luz del mundo”. Así, siendo fieles, a esta bella razón católica, las calles se vuelven el escenario de luz el 7 de Diciembre, porque “La luz es Cristo. Él ilumina a todos los seres en el mundo”.
(http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_de_las_Velitas.
LUZ ESPERANZA GUTIÉRREZ M.
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