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Este ejercicio que comenzó hace 12 años, es el modo de vida que ha perfeccionado y en el que seguirá, porque se declara amante de la naturaleza. Ahí puede radicar la diferencia con otros que hacen lo mismo. / Fotos: contraluzcucuta

CONVERSACIONES DE ENTRE CASA. Podar árboles no es trabajo, es pasión, Sergio Ropero

CÚCUTA.- Es jardinero, trabaja en el mantenimiento de plantas, decora espacios naturales y embellece árboles. Cada oficio lo cumple con pasión. Les habla a las matas, las consiente y las acaricia. Cree firmemente que necesitan cariño para crecer, florecer y reproducirse.

Es un día cualquiera en Cúcuta, de esos característicos con temperatura cercana a los 35 grados. Sergio Ropero poda cinco árboles en la Avenida del Río. Suda. La herramienta de trabajo es el machete que no suelta por nada. Lleva guantes, camisa manga larga y sombrero para protegerse de los rayos solares.

A los 14 años, acompañaba a su hermano a podar. Tenía el encargo de recoger el mugre. Mientras miraba, aprendía a agarrar y a afilar la machetilla. Así, poco a poco, le tomó interés a ese arte hasta cuando creyó que tenía experiencia y se soltó por su cuenta.

En palabras de Sergio, amolar es fácil. En la práctica hay que sacarle filo con el esmeril o la pulidora; luego, pasarla por la lima, y por último retocarla en la piedra de amolar. Así, se garantiza la duración del filo. De lo contrario, durante la poda se pierde el borde.

Al entrar en materia, explica que, para darle forma al árbol, hay que mirar el tamaño y tomarle el radio al tronco. Arriba, cuando el corte comienza, se deben buscar las ramas delgadas para que la figura se vea bonita y tome imagen robusta.

Los estilos son variados. Los hay tipo torta, hongo, cuadrado y semiovalado. Dependen del grosor del árbol, que no tenga tantas ramas gruesas, sino fáciles de cortar.

  • El oití es un árbol demasiado complicado, igual que el cují. Son un ponche. El más fácil es el neen. El pino entra en la categoría de embellecimiento, es delicado, de jardín y se le puede dar figura.

Para adquirir destrezas en la poda, más que estudiar se deben mirar las condiciones de la mata, si es de sombra o de sol, de mucho riego o de escasa agua. La experiencia ganada con los años permite conocer qué hará con el ejemplar que tiene al frente. Se requieren los conocimientos que proporciona el trabajo.

Una jornada laboral alcanza para arreglar entre 8 y diez árboles bien trabajados. Si hay compañía, se sacan hasta 15 en un día. Se cobra por el tamaño del árbol. Los medianos cuestan menos y los grandes más, por el follaje que hay que cortar y la figura que el propietario desea que se le haga.

  • El arbolito da para sobrevivir. Nací en una finca en la que mis papás siempre tuvieron que ver con maticas. Nos mandaban a regarlas, a desyerbar, a echar fertilizantes y a fumigar. Desde pelados crecí con el amor por el campo.

Este oficio no lo hace simplemente como trabajo, sino por pasión. Aprendió de los abuelos y de los padres que las matas sienten. Cree que hay que hablarles bonito. Al comienzo de la tarea les dice en voz baja: ‘la voy a podar para que se vea más linda y no se vaya a poner feíta’. Le promete que dentro de poco le pondrá vitaminas y la regará.

Arriba, cuando está con el machete en mano para dar rienda suelta a la poda se comunica con tallos, ramas y hojas. En el momento de empezar vuelve el monólogo del humano sin encontrar respuesta en el vegetal. ‘Voy a podarlo para que se ponga más frondoso y la gente le tome foticos’.

  • Amo la jardinería y cuando paso frente a una matica y le digo ‘que planta tan hermosa’ siento que se fortalece.

La escalera aguarda para que el hombre termine lo que comenzó minutos atrás. Sergio toma el machete y se encarama para embellecer el siguiente árbol. Cada golpe no es un castigo, sino un corte necesario para que al final del día quien pase por la avenida los admire.

Este ejercicio que comenzó hace 12 años, es el modo de vida que ha perfeccionado y en el que seguirá, porque se declara amante de la naturaleza. Ahí puede radicar la diferencia con otros que hacen lo mismo. Ellos, lo toman como trabajo para ganar dinero. Sergio lo lleva a cabo porque le gusta y le permite sobrevivir.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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