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En medio de la capacidad multifacética para medírsele a cualquier oficio, Suárez no podía resistirse al olor del café. / Foto: Especial para www.contraluzcucuta.co

PERFIL. Luis Suárez: el amante del café

CÚCUTA.- La meta de todo emprendedor es que la empresa que construya, alcance el mayor reconocimiento en la ciudad. En un lugar custodiado por rejas se edifica el sueño de Luis, el amante del café. Un molino  y una cafetera montados en un Jeep Willys son los fieles acompañantes de este utópico hombre.

El primer paso como negociante lo dio a los 7 años. En esa época el árbol de almendro era significativo para Cúcuta, lugar donde nació. Tuvo la osadía de bajar el fruto seco para tostarlo, asarlo y vendérselo a los compañeros de escuela. No comprende por qué, pero sentía la necesidad de hacerlo y le iba muy bien.

Este cucuteño de 48 años, con líneas de expresión marcadas por la edad, entre carcajadas cuenta que no le fue bien en el estudio y por eso, en medio de la pubertad, decidió vender arepas en Cenabastos. No contó nunca con apoyo de los padres. A cambio, tenía de su lado a la tía Martha y al padrastro Javier, con quien emprendió el transporte de yuca y de leche a fincas cercanas.

Como transportador de alimentos se ganó la confianza de los campesinos y se le despertaron los deseos de hacer dinero con ese negocio. El pago que le daban lo invertía en naranjas, papa y yuca para venderlas en las tiendas del barrio El Salado.

Recién cumplió la mayoría de edad, Luis Suárez sacó la licencia de conducción y trabajó como busetero. “Era un niño conduciendo buseta”, dijo y sonrió.  No le fue bien y, el 24 de diciembre de 1996, viajó a Cali en busca de otras oportunidades laborales. A los 19 años, divagaba por la ciudad salsera y conoció al amor de la vida, la madre de los dos hijos.

Arruga los ojos almendrados, levanta la ceja derecha y hace un gesto con los labios delgados para acordarse de la fecha exacta en la que inició la nueva travesía. “15 de febrero de 1997”. Firmó contrato en una empresa para trabajar como taxista. En la capital vallecaucana aprendió otra cultura y otra manera de pensar. Admira  el respeto que se tiene allá y a raíz de eso, su pensamiento adquirió una transformación.

No podía seguir con el ritmo de vida y empezó a cuestionarse. El hijo tenía  6 años y seguía como chofer de taxi, así que decidió verse como alguien emprendedor.

El tiempo que invirtió con su pequeño jugando fútbol, lo trasformó en un equipo con miras a las altas ligas. Fue secretario deportivo de la junta de acción comunal. Por la destreza recibió ayuda del América de Cali, apoyo de InderValle y de alguna manera sintió que una parte de la vida había cambiado. “Obtuve mucha satisfacción por eso”, dijo y mostró la gran sonrisa.

En medio de la capacidad multifacética para medírsele a cualquier oficio, Suárez no podía resistirse al olor del café. En Cali se apasionó por el sabor amargo y dulce que el grano deja en el paladar. De tanto frecuentar sitios donde molían y vendían la deliciosa bebida, se le vino a la mente lo que lo convirtió en emprendedor.

Sin tener conocimientos de qué era una tostadora, ni mucho menos estudios previos para moler café, por intuición inventó el elemento de trabajo. Fue un bote de aceite metálico, unos topes y unas platinas lo que ayudaban al producto agrícola a estrellarse.

En ese momento, el espíritu emprendedor lo motivó a independizarse. Lleno de emoción y de orgullo, salió a vender café en las calles de Cali. No importaban el sol, la lluvia, el sudor y el cansancio. Las ganas de sobresalir con lo que amaba, lo llenaba de felicidad.

Luis Alfredo soñaba con un local. Fue a la Federación Nacional de Cafeteros, pidió ayuda y se la negaron. Le brindaron la oportunidad de capacitarse para preparar otras bebidas a base de lo que lo hace feliz, el café. Aprendió a hacer capuccino, frapuccino, expresso, mocaccino y otras bebidas con las que se sustenta.

Con las bases adquiridas en la capacitación, regresó a la ciudad que lo vio nacer, con ganas de preparar no sólo café sino el mejor café de Cúcuta. Aprendió de cada una de las críticas y superó los malos momentos.

Hoy, gracias al apoyo del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), puede contar lo que tanto soñó. Siempre se ha caracterizado por ser luchador, no le importan los cambios de clima ni las situaciones cambiantes de la ciudad. Eso no le impide levantarse con las mismas ganas. Nunca ha dejado de trabajar y no dejará de luchar incansablemente por lo que quiere.

El ayudante de aventura consideró que Luis ha logrado el éxito por la personalidad que lo caracteriza; la tonalidad suave y la manera de ser enérgica; la templanza al corregir y lo paciente que es al enseñar; la timidez, pero también lo similar de ser como un político en campaña. Con nadie tiene problemas.

Mientras se escucha el murmullo de empresarios alrededor, Luis habla con tranquilidad de las expectativas que tiene con la empresa. Sueña con una tienda que empodere a los nortesantandereanos de lo que les pertenece, una que cuente con todos los todos los elementos para capacitar a los interesados y que se apasionen por el café. Hacerlo en colegios y universidades, es otro anhelo.

Cree que el auge de la empresa es no tapar lo que está haciendo. Todo lo hace en presencia del cliente, que se dé cuenta de que lo que consume es algo en perfectas condiciones. Tiene constancia, responsabilidad y disciplina. A los clientes los trata como reyes, porque “la degustación es la clave del éxito”. 

Como es loco, hiperactivo e innovador, nunca va a dejar de soñar ni de inventar. ¿Alguna vez se han imaginado tomando café dentro de un campero? Esa es la nueva meta y, seguro, en algunos meses se va a tener la dicha de degustar el rico y caliente sabor del café hecho por Luis Alfredo Suárez.

HEIDYS PLATA

Estudiante de Comunicación Social

Universidad de Pamplona

Campus de Villa del Rosario

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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