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Es tranquilo, solidario y le gusta que todo salga como debe salir. / Foto: Especial para www.contraluzcucuta.co

PERFIL. Jesús Eduardo, un gato sin Barrera

CÚCUTA.- A veces héroes, en otras ocasiones villanos; siempre criticados y con una de las profesiones más duras y desagradecidas que existen. Esa es la realidad de los árbitros de fútbol. Los jueces de este deporte que controlan los partidos y sancionan a aquellos que violan el reglamento en el campo de juego.

Las tierras rojinegras no solo han sacado grandes futbolistas, como Germán González, Rolando Serrano, Braynner García, Gilberto Ramírez, Rubén Darío Bustos y, el más famoso, James Rodríguez. La Perla del Norte también ha dado luz a excelentes árbitros. Un caso es este personaje de 62 años, nacido el 8 de junio de 1957.

Siempre movido por su pasión, el fútbol, quiso ser futbolista y la vida le tenía preparados otros planes. Jugó divisiones menores con el Cúcuta Deportivo, se graduó de contador público y fue empleado de Telecom. Se considera justo, honesto y bendecido, porque hizo parte de la época ‘dorada’ del balompié nacional.

Apodado ‘Gato’ por la hermana, empezó a demostrar los dotes de felino en el fútbol cuando joven. Logró cinco anotaciones, que no fueron solo una anécdota, sino que lo ayudaron a conseguir trabajo formal. “En la cancha del 20 de Julio me llamaron para jugar. Ganamos 5-0, marqué todos los goles y al día siguiente estaba firmando contrato con Telecom”.

Tras varios años de labores, decidió volver al lugar donde era feliz, el fútbol. A los 27 años, tomó la decisión de formarse para ser árbitro. En Corral de Piedra comenzó la próspera carrera de 10 años mientras impartía justicia en los escenarios colombianos. Uno de esos momentos que recuerda con cariño, es el primer juego que dirigió como profesional. Alianza Petrolera y Rionegro se enfrentaron en Barrancabermeja.

Este hombre de piel morena, pelo corto y estatura promedio, no escatimó en dar buenas actuaciones que lo llevaron a cumplir 103 partidos arbitrados, 16 en segunda división y 87 en la máxima categoría colombiana. “Un juez llega a pitar casi 300 compromisos en la carrera. Solo estuve como profesional 4 años y en momentos claves de una gran época en el país”.

A pesar del buen rendimiento, no pudo asentarse como central y llevó la mayoría de la carrera como juez de línea. Tampoco contó con suerte en los sorteos para ser el principal de los partidos. Para subsistir, siguió en la Empresa de Telecomunicaciones y se jubiló, hace unos meses, al cumplir 62 años.

El temperamento en la cancha, la constancia y la pasión llevaron a este  oriundo del barrio San Luis a ser llamado para el diplomado que llevó a cabo la Fifa en Bogotá. Solo 25 jueces tuvieron el privilegio de asistir y llevarse la certificación firmada por Joseph Blatter, máxima autoridad del principal organismo internacional de esta disciplina.

Una de las mejores historias lo remonta al Metropolitano de Barranquilla. ‘Gato’ pitó el partido del Junior y tenía vuelo de regreso con conexión en Bogotá hacia Cúcuta, programado para esa noche. Al día siguiente debía reportarse en el puesto de trabajo. Al terminar el juego le pidió al coronel Hugo Riago que retrasara el despegue. Salió para el aeropuerto y al abordar el avión fue recibido con aplausos. No conocía a ninguno de los pasajeros y se imagina que el recibimiento se dio porque la espera había terminado.

La vida es de contrastes, y así como hay momentos de reconocimiento para los jueces del balompié, hay otros en los que son catalogados como villanos. Le correspondió ser juez de línea en las finales del campeonato Nacional contra Medellín. Si ganaban los verdolagas se alzaba con el trofeo el América de Cali.

La anotación se dio tras un fuera de juego claro, levantó la bandera para señalar la posición ilícita, el central (hincha americano), validó el gol y a pesar de la conversación entre los dos, no pasó nada y el partido finalizó con victoria para Nacional. Esa es la única polémica en la carrera.

Tras la jubilación del antiguo Telecom, Jesús Eduardo Barrera no volvió a arbitrar. Vive en San Eduardo, barrio futbolero de Cúcuta, donde disfruta del retiro, hace ejercicio y aprovecha el tiempo vestido con pantalones cortos y camisetas deportivas para anotar goles en las porterías de la cancha de tierra de la zona. No ha perdido la pasión por el fútbol que lo llevó a ser reconocido en el país.

Se caracteriza por gustarle la justicia fuera y dentro del deporte. Es tranquilo, solidario y le gusta que todo salga como debe salir. Su imagen es importante, es ordenado, viste acorde con la ocasión y el ímpetu de obrar de la mejor manera lo ha llevado por el camino que quiso.

Las anécdotas de esta icónica figura del arbitraje colombiano son tantas que jamás terminarían de contarse. La publicación de un libro podría hacer justicia para reconocer a uno de los mejores árbitros de Norte de Santander, profesional correcto y persona intachable.

RAFAEL DAVID ARÁMBULA

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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