A huge collection of 3400+ free website templates JAR theme com WP themes and more at the biggest community-driven free web design site
Inicio / Aula Universitaria / PERFIL. Fructuoso Velasco: el tercer último hijo
En El Zulia nadie le dice Fructuoso, lo llaman Cotorrón, porque suele contar historias todo el tiempo, normalmente en la tarde. / Foto: Especial para www.contraluzcucuta.co

PERFIL. Fructuoso Velasco: el tercer último hijo

EL ZULIA – Norte de Santander.- Cuando los cucuteños escuchan la palabra Zulia piensan automáticamente en el río. ¿Qué es el municipio? ¿Cómo definirlo sin caer en lugares comunes? El río es importante, pero hay un mundo más allá del agua. El municipio es, por historia, un bastión liberal que se salvó de la violencia por tener cerca un batallón que evitó las confrontaciones entre guerrillas liberales y conservadoras. A pesar de sobrevivir al Frente Nacional, el paramilitarismo azotó a la población civil en los primeros años de este nuevo milenio.

Aunque resulte difícil de creer para los advenedizos, en El Zulia existe un movimiento cultural enfocado en el teatro y la música. El teatro enfatiza la oratoria; los decorados suelen ser naturales y los argumentos surgen de hechos acaecidos en calles, esquinas, parques y canciones.

Uno de los recitadores más importantes del municipio es Fructuoso Velasco. Nació, el 22 de febrero de 1950, en un rancho. En la actualidad no vive allí, pues existe un gimnasio en su lugar. Lo recuerda como la casa rodeada de limoneros, cocoteros y zorroclocos (árbol que produce bayas que sirven de alimento para loros y de cuya madera se fabricaban cucharas).

Su padre Onofre Velasco Peña era moreno, de baja estatura y tendero. Su mamá Margarita Durán, en cambio, era blanca, de rizos rubios y natural de Durania. Fue el tercer último hijo de la pareja, de los once en total.

El nombre Fructuoso proviene del primer presidente de Uruguay: el político y militar Fructuoso Rivera. Onofre era aficionado a la lectura de libros de historia y por esa razón el hijo amó la literatura desde pequeño.

En los años 50, era normal que los niños empezaran a trabajar a los 7 y 8 años. El primer oficio era recoger agua en las tomas Mendoza y Borriqueno. En aquellos lugares, los niños llenaban una caneca de 57 litros y al volver a casa los padres les daban de 30 a 50 centavos en pago por el esfuerzo.

Cuando no trabajaban, los niños jugaban al trompo, metras, la pío (la lleva), el gavilán y la gallina (una gallina protege a los polluelos de un gavilán que quiere arrebatárselos) y arrancando repollo (varios niños se abrazaban a un poste y uno de ellos intentaba quitarlos. Ganaba el que no se dejara “arrancar”).

“Las familias eran grandes, porque no existía planificación y se creía que muchos hijos eran favorables, pero lo normal era que no salieran de la pobreza”, afirmó Fructuoso. Por esta característica tan marcada, a los padres se les hacía difícil controlar a cada hijo. Aunque no en todos los casos, los jóvenes solían caer en la drogadicción o en el alcoholismo, al estar a merced de malas influencias.

Aquella realidad de ayer se hizo más aguda con los años y en la actualidad la situación es más compleja. Lo positivo es que los centros de salud y diversas ONG ayudan a la población víctima de las sustancias psicoactivas. Según Fructuoso, los primeros fumadores de marihuana aparecieron en El Zulia entre 1960 y 1962. No la conseguían en el municipio, sino que la llevaban de otros lugares. Algunos se volvían adictos mientras prestaban el servicio militar, porque los compañeros introducían en el vicio. El típico caso de la manzana podrida que daña la cesta.

Por el conocimiento de la delicada situación en que viven muchos jóvenes, aunado a las capacidades literarias, en 2010 recibió el encargo de dictar clases de literatura. Aprovechó el contacto con los estudiantes para sacar a flote la prevención del abuso sexual. Esta situación generó incomodidad entre algunos adultos y las autoridades municipales decidieron retirarlo para evitar represalias en su contra.

A pesar de esta labor social, Fructuoso se dedica tiempo completo a la lectura, recopilación e invención de poemas y narraciones.

Uno de sus textos recientes se titula Ríos de Sangre:

  • “Ríos de sangre, que serpentean la piel herida de la madre tierra, y pasan dejando una estela de muerte; son tus aguas mezcla de dolor e impureza, de hedor nauseabundo y de un color bermejo que pierde el encanto de tus tiempos viejos.

Ya no susurras como antes lo hacías…

Con ese canto alegre de tus aguas puras, llevando en tu lecho muchas misivas, con mensajes de amor y de buena esperanza.

Hoy llevas tan sólo dolor y tristeza, semilla maldita que siembran los que hacen violencia, y sigues, y sigues tu viaje incansable, sin arrullar la vida, pero arrastrando muerte por los valles escuetos, de alisos, de ceibas y crotos, mientras que, en el firmamento, se oye una voz lastimera que implora: “Padre nuestro que estás en el cielo”… No te olvides de nosotros”.

A pesar de la pasión por las letras, ha necesitado dedicarse a otros empleos para mantenerse. Luego de terminar la primaria trabajó como vendedor de tintos en La Sexta, junto a su padrino en las mañanas, y como vendedor de cigarrillos en la zona de tolerancia del barrio Magdalena.

No cursó bachillerato, porque en la década de los 60 no había colegio en El Zulia. Hubiera continuado con el padrino por mucho tiempo si no hubiera muerto. Por esa razón aprendió zapatería. “Aprendí a desbastar a mano, en 1971, y a doblar el calzado con un cuchillo y una plancha de metal”. A pesar de irle bien en ese oficio, lo dejó porque hace algunos años no ve bien. “Voy a cumplir los 69, en febrero del próximo año”, afirmó.

En El Zulia nadie le dice Fructuoso, lo llaman Cotorrón, porque suele contar historias todo el tiempo, normalmente en la tarde. Por la labor de toda una vida, que recientemente se ha difundido en vídeos por Internet, este año recibió invitación de la Fundación Fahrenheit 451 para ir a Bogotá y declamar en un teatro junto a otros cuenteros de diferentes regiones del país.

Viajó en avión junto a su hijo, le hicieron una sesión fotográfica y pusieron parte de su vida y obra en un libro que recopila la experiencia de adultos mayores dedicados a la literatura.

El Zulia en el que nació y creció no existe. Por esa razón es importante preservar por escrito, en audio o en video el testimonio de Fructuoso. Una queja es la poca atención que el municipio les presta a los representantes culturales, en materia económica.

JOAN SEBASTIÁN ASCANIO

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

Podría Interesarle

JUEVES SANTO. Niegan a monseñor Moronta hacer lavatorio de los pies a reclusos en Santa Ana

SAN CRISTÓBAL – Venezuela.- “Órdenes superiores” impidieron que monseñor Mario Moronta, obispo de San Cristóbal, …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.