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"Soy un apasionado, un dedicado a mi tarea, en un entrenamiento o un partido se me olvida el resto del mundo". / Foto: Especial para www.contraluzcucuta.co

MANO A MANO CON MIGUEL NIÑO. El fútbol no tiene sábados, ni domingos, ni festivos.

Miguel Niño, bogotano, se considera apasionado del deporte, especialmente del fútbol. Procede de una familia dedicada a la medicina y llega con amplia experiencia para aportar al cuidado y la prevención de la plantilla del Cúcuta Deportivo, en este semestre.  Habló sobre su vida, la trayectoria, las lesiones que ha asumido y de otros asuntos que guarda este hombre experimentado.

¿Quién es Miguel Niño?

  • Nací en Bogotá, mi familia paterna es de Paipa (Boyacá) y la materna, de la zona de Sumapaz (Cundinamarca). Mi padre estudió medicina en la Universidad Javeriana, trabajó como médico general y fue director de varios hospitales en Cundinamarca y Boyacá. Mi madre era enfermera, se conocieron y formaron el hogar, se radicaron en Bogotá, donde nacimos. Tengo cuatro hermanas, soy el único hijo varón. Estudié en el Seminario de Duitama y me gustaban los temas de biología y matemáticas. Entré a estudiar medicina en la Javeriana, terminé mi carrera como cirujano. Hice el internado en el hospital de Chiquinquirá y luego me fui para Medina (Cundinamarca).

¿Por qué la medicina y el deporte en su vida?

  • Crecí en el entorno de la medicina, en los hospitales. Mi padre quería que entráramos por el área de la salud. La menor no quiso, estudió administración de empresas. Mi hermana mayor es odontóloga; la otra es enferma, estoy yo que soy médico cirujano; otra es terapeuta.  Cuando llegó el momento de la especialización tenía dos opciones, la cardiología o medicina deportiva, que apenas empezaba en el país, eso fue hace 20 años. Estudié en la Universidad del Bosque. Fueron 3 años.

¿Tuvo dificultades económicas a la hora de iniciar la carrera de medicina?

  • Tanto mi familia paterna como materna venían del campo. A mi abuelo lo asesinaron en la época de la violencia, por eso a mi abuela, mi madre y mis tías les tocó emigrar para Bogotá, perdieron las fincas en Sumapaz. Mi padre por eso nos sacó con mucho esfuerzo adelante, sin ningún lujo, pero procuraba que no nos faltara nada, que tuviéramos lo mínimo. Eso nos ayudó a valorar cada cosa. Cuando terminé mi carrera y venía la especialización todos los gastos corrieron por cuenta mía. Trabajaba horario corrido en urgencias. Nunca me faltó nada ni pasé necesidades gracias a Dios.

¿Cuál fue el primer equipo de fútbol profesional que le dio la oportunidad de debutar como médico?

  • Tenía trabajo estable en Bogotá, me desempeñaba como médico de planta en urgencias. En el tercer año de mi especialización recibí una llamada del médico del Deportivo Cali, el doctor Fernando Motta, necesitaba dos médicos para las inferiores del cuadro azucarero. Había llamado a un chico que había terminado su carrera en la Universidad de Antioquia y alguien le dio mi número y le comentaron que me estaba yendo bien en la especialización. En ese momento hacía las pasantías en Millonarios. Le dije que me faltaban seis meses para graduarme y respondió que no importaba. Fue el club en el que debuté como médico profesional. Trabajé con las divisiones inferiores, estaba como técnico Fernando ‘Pecoso’ Castro y Cheche Hernández como asistente.

¿Cómo llega la oportunidad de estar con  América de Cali?

  • En el Deportivo Cali hicimos un buen trabajo, organizamos el restaurante  escolar y las valoraciones en las divisiones inferiores. Recibí una llamada del presidente del América, en esa época (1996), Álvaro Muñoz Castro, y la oferta para organizar las divisiones inferiores. Desde el punto de vista médico querían reproducir lo que había hecho en Deportivo Cali.  Duré 6 años con América y cuando el doctor Héctor Fabio Cruz iba a selección yo estaba con el plantel profesional.

¿Qué recuerda de su primer partido profesional como médico?

  • Fue en el Campin, de visitante, era Millonarios contra Cali. Recuerdo que en alguna falta o decisión arbitral casi me peleo con el médico Juan Carlos Galvis, del equipo azul. Ahí aprendí lo que es la pasión del fútbol en cada partido. Uno pelea y defiende el club donde labora, ahí uno entiende que todos vamos por el triunfo.

¿Después de su paso por Cali y América, donde fue el siguiente destino laboral?

  • Cambié un poco mi ambiente. Acepté una oferta de Coldeportes en el Centro de Alto Rendimiento de Bogotá. Ahí aprendí de fisiología, de control bioquímico, experimenté y adquirí conocimientos sobre otros deportes, fui médico de taekwondo, karate, lucha, yudo. Casi completo el ciclo olímpico, estuve en Juegos Bolivarianos, Sudamericanos, Centroamericanos, Panamericanos. Lamentablemente, cuando tenía varios deportistas clasificados a los Juegos Olímpicos en Atenas por un tema político y administrativo me bajaron de esos Juegos. 

¿Por qué llegó a Independiente Santa Fe?

  • El objetivo en Coldeportes era estar en los Olímpicos, y en vista de que no pude asistir,  tomé la oportunidad de ir a Santa Fe. En ese momento estaba el profesor Jaime de la Pava con  quien había compartido títulos en América. Decidí dejar un mundo que contenía intrigas, política, era el deporte asociado de Coldeportes y el Comité Olímpico. Por eso retorné al fútbol con el equipo cardenal.

¿Cómo llegó y qué recuerda del paso por Academia F.C?

  • Recibí la propuesta de Compensar, que había sacado un equipo de fútbol, antes tenían divisiones inferiores, las cuales atendía y después formaron Academia F.C. Fue un proyecto atractivo, interesante, con la finalidad de llevar ese equipo a primera división en 5 años. A los 3 años tuvimos la oportunidad de disputar semifinales y finales, una con Pereira y la perdimos, otra con Envigado y luego contra Real Cartagena, también salimos derrotados. Tal vez faltó experiencia en los técnicos, pero en líneas generales fue un bonito proyecto.

¿Cómo fue el paso a la Federación Colombiana de Fútbol?

  • Estaba en un torneo infantil de fútbol en Cartagena y recibí una llamada de la Federación. Me dijeron que me presentara a entrevista con el presidente Luis Bedoya y el profesor Jorge Luis Pinto, eso ocurrió en el 2007. Nunca los había visto.  Pinto manejaba un tema fuerte y exigente en cuando a la disciplina, y así empecé. Luego llegó Eduardo Lara y cambió el cuerpo médico. Posteriormente, ‘Bolillo’ Gómez dirigía a Santa Fe y tomó las riendas de la selección, hizo un cambio y el cuerpo médico del equipo cardenal era el mismo para Colombia. Nos mantuvimos con Leonel y después la llegada de Pekerman.

¿Cómo tomó la llegada de José Néstor Pekerman a la selección?

  • En el 2012, llegó José Néstor Pekerman, y aspiraba a tener un tipo de entrevistas con él y que decidiera cuál de los dos médicos quería tener a su lado. Quería traer un doctor argentino, legalmente era complicado, porque tenía que convalidar el título, sacar la licencia. Lastimosamente nunca se presentó la oportunidad de hablar con ese cuerpo técnico que eran Pekerman, Garabello, Camps, simplemente no se dieron los espacios para conocerlos. Para mí fue desmotivador. En septiembre de 2012, presenté mi carta de renuncia, sentí que había cumplido un ciclo y me retiré del fútbol para regresar al deporte asociado y al instituto de recreación y deporte para dirigir la parte medica durante 4 años.

¿Qué es lo más difícil de esta profesión?

  • A veces, es mantener buenas relaciones humanas, entender a los demás y conservar un excelente ambiente laboral. Eso es lo más difícil, entender al ser humano.

¿Qué sacrificios ha hecho durante su carrera?

  • Nunca tuve sacrificios, más bien los llamo inversiones. El tiempo es de lo que más he invertido para los deportistas y ese tiempo se lo quita  a uno mismo o a la familia. El deporte es apasionante, el fútbol no tiene sábados, ni domingos, ni festivos, de pronto tienes un descanso el martes, pero los niños estudian y no tienes tiempo de compartir con ellos. Esa es la parte más difícil. Quizás eso es lo que mucha gente no comprende, mientras unos descansan o se recrean, pasan tiempo con la familia, para los deportistas y quienes laboramos en el ámbito del deporte son días de trabajo y no puedes ver a tus seres queridos.

¿Cuáles han sido las tres lesiones más fuertes que le ha tocado vivir?

– TRES. Una fractura de tibia de un jugador de Primera C, que le marcó la salida temprana del futbol. Por lo general esa lesión es trágica y fuerte.

– DOS. En el mundial Femenino de Mayores, Catalina Usme tuvo una lesión de cruzado anterior, de ligamentos y meniscos. Estaba en Alemania y en plena competencia le ocurrió.

– UNO. La más dura, fue la fractura de cara de un chico de la Academia Compensar. También pasé un susto grande con otro jugador de Academia durante una práctica. Se desplomó y tuvo parálisis de medio cuerpo. El jugador se retiró temprano de su carrera futbolista.

¿En qué ha cambiado la medicina deportiva?

  • Antes, hacíamos mucho ojo clínico; ahora, sigue siendo importante la clínica para ver al jugador, ver el gesto, examinarlo, pero hay herramientas que nos ayudan a hacer control de las cargas del entrenamiento. En la parte de la bioquímica controlamos parámetros, hormonas, sangre. En antropométrica controlamos la grasa y la masa muscular, utilizamos los chalecos GPS donde miramos la distancia recorrida, el número de piques que hace el jugador, el promedio de velocidad. Igualmente, monitores para seguir la condición cardiaca. La tecnología se aplica al fútbol para prevenir lesiones y optimizar el rendimiento.

¿Qué tal le va con la docencia universitaria?

  • Me gusta esa experiencia. He trabajo en múltiples universidades como docente y directivo. Fui profesor en la Escuela Nacional del Deporte, en la Universidad María Cano (Cali), en la Santo Tomás (Bogotá), la Javeriana, El Bosque y en la Sergio Arboleda, en la dirección  del programa de cultura física y salud.

¿Cómo podemos describir a Miguel Niño?

  • Soy un apasionado dedicado a mi tarea, en este caso al fútbol, al Cúcuta. En un entrenamiento o un partido se me olvida el resto. Trato ser justo y académico. No me gusta improvisar. Vivo enamorado de la medicina y del deporte, especialmente del fútbol.  

JORDY ORLANDO CRUZ

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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