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Desde 1978, excepto el del 2002, ha asistido a 10 Mundiales. / Foto: Cortesía GOL CARACOL

MANO A MANO CON JAVIER HERNANDEZ. Los periodistas deportivos tenemos algo de deportistas frustrados

CÚCUTA.- Desde chico, y con el deporte de la mano, Javier Hernández Bonett encontró su pasión y en los medios de comunicación el vínculo perfecto para no despegarse del gran amor. No era el ciclismo, no era el fútbol su estilo de vida, con la consigna clara de vivir lo que sentía, el periodismo se convirtió en la manera de vivir. Sin darse cuenta, en un momento de jocosidad juvenil encontró el inicio del camino y esquivó las dificultades que trae el comienzo de la profesión.

¿De dónde nace su pasión por el periodismo deportivo?

  • Los periodistas deportivos tenemos algo de deportistas frustrados. Jugué fútbol, pero nunca tuve la oportunidad de dedicarle el tiempo que requería. En esa época los padres no veían con buena vista que los hijos fueran futbolistas. Hoy, se enloquecen porque lo sean para que los rediman económicamente. Fui ciclista, monté y corrí en bicicleta. Éramos cinco hermanos y teníamos que compartir la bicicleta. Mi padre no contaba con la capacidad para darnos algo más que una bicicleta. En medio de esas frustraciones uno empieza a buscar otro tipo de entradas o ‘sombrillas’, y me encantaba ver la llegada de las vueltas a Colombia para pararme al lado de los trasmisores móviles y desde ahí miraba a los narradores Carlos Arturo Rueda, Alberto Piedrahita Pacheco y Armando Moncada Campuzano, quienes deleitaban con las narraciones. Me dije: “Algún día quisiera estar montado en una escotilla como narrador o comentarista. “Siempre hubo esa ilusión.

¿Su primera vez al frente del micrófono fue por un relajo que había en una emisora?

  • Siempre digo que Dios le marca a uno los caminos. Estaba de vacaciones en Manizales y un primo me llevó a una emisora, cuyo operador de audio en las noches era su amigo, Fernando Montes. Subimos a las instalaciones y me encontré con que estaban en una especie de “mamadera de gallo”. Montes había invitado a un poco de amigos y habían abierto los micrófonos del radioteatro. Unos declamaban, otros transmitían toros, otros cantaban y yo me puse a narrar fútbol. A los 15 días, me llamó Fernando para decirme que no había llegado el narrador para un partido y me pregunto que si me le medía. Le dije que sí y resulté como narrador. Ese fue mi comienzo. Era un partido entre Unión Magdalena y Once Caldas, en Manizales.

¿Qué tanto tiene influyó su infancia a la hora de tomar este camino del periodismo?

  • Era un apego total y absoluto por el deporte. Era evidente que lo primero era ese enganche del deporte con las narraciones deportivas. Recuerdo la final del Mundial de 1962. Mi padre tenía una camioneta que era su elemento de trabajo y se jugaban Brasil contra Checoeslovaquia. En ese partido escuchaba la narración de Jaime Tobón de la Roche.

¿Al iniciar su camino en el periodismo tuvo dificultades económicas?

  • Una de las grandes mentiras que pueda decir una persona es que inició en esta profesión ganando plata. Todos, lo primero que tenemos es el afán de matar una pasión, estamos cumpliendo un sueño. Después, por añadidura, llegan el contrato, la vinculación con mensualidad, los reconocimientos y los ascensos hasta que se construye una carrera.

¿Qué recuerda la primera vez que estuvo al aire?

  • Mucho temor. Fue mi primera barbaridad en un partido de fútbol entre Unión Magdalena y Once Caldas. Dije que Sixto Molina, el arquero del Unión, sacaba de manotazo con la pierna derecha. Esa fue mi primera descachada.

¿Cómo fue la infancia?

  • Éramos una familia de clase media, cinco hijos, con todo el amor del padre y la madre, con todas las limitaciones, porque no podíamos darnos el gusto de acceder a tantas cosas. No teníamos la oportunidad de ir a un evento deportivo, escasamente podíamos sentarnos en la calle a ver la llegada de una carrera ciclística. No había para más. Nos pegábamos unas caminatas largas con el fin de llegar a la casa, sin muchas veces disfrutar una gaseosa en el recorrido. Eso lo recuerdo con amor. No soy de los que mira hacia adelante para ver que me falta, sino para observar lo que he podido recorrer.

¿Qué decían sus padres sobre este camino del periodismo deportivo?

  • En ese momento el sueño de cada padre de familia era que los hijos terminaran como profesionales. En mi caso todos eran administradores de empresas y el sueño era que fuera doctor.

¿Qué recuerda de su paso por RCN, en 1978?

  • Venía de Caracol, Jorge Eliécer Campuzano se había ido para Bogotá. Una noche me llamaron de RCN y era Jorge, me dijo que querían armar un equipo. Le dije que sí. Ahí se dio la oportunidad de hacer ese proyecto y desde aquel momento empezamos a delinear los caminos. Lo primero que nos advirtieron fue: “ustedes no van a hacer aquí ciclismo, porque tenemos equipo para ese deporte”.

¿Cómo llegó a dirigir la sección deportiva del Noticiero 24 horas, en 1989?

  • Se fundó el Canal Teleantioquia y para montar la programación tenían que apelar a gente de radio. Me llamaron para hacer las noticias deportivas del noticiero que se transmitía los sábados. A los pocos días recibí una llamada de Sergio Arboleda, director del Noticiero 24 horas, y me dijo: “Cesar Augusto (Londoño) se va para TV Hoy y me han recomendado su trabajo, quiero que venga. No estaba decidido en ese momento para irme a vivir en Bogotá, opté por dilatar ese tema. Volvió a llamarme, porque había salido una periodista, le recomendé a Adriana Arango, aceptó y cuando estaba en el Sudamericano de Argentina, me llamó y me dijo que contrató a Adriana y que necesitaba mi presencia. Me vine a Bogotá, conversamos, trataba de decirle que no, le pedía cualquier tipo de cosa para que la reacción fuera la que esperaba. Pero era lo contrario, así que empecé de esa manera en el noticiero 24 Horas en Bogotá. Fue el inicio de mi carrera en la capital.

¿Cómo  llegó a la dirección de Caracol Televisión?

  • Había llegado a la dirección de Caracol Radio, en 1993. Me contrataron y me entregan la frecuencia Radio Deportes. Hernán Peláez pasó a ser el director de la cadena y yo empecé a trabajar con él y con Óscar Múnevar. Desde ese año he trabajado con el grupo Santo Domingo. Después se fundó el canal, en 1998, y decidieron que se viniera el director de deportes en radio y terminé siendo el director del canal.

¿Cuál fue su primer Mundial como periodista deportivo?

  • Fue en 1978, Argentina. Trabajaba con Caracol Radio, me tocó al lado de Sergio Ramírez, un narrador de Sincelejo exitoso en Bogotá.

¿Qué recuerda de ese día cuando lo notificaron que iría al Mundial?

  • Era un sueño empezaba a cumplirse. En ese momento era un reto, una gran responsabilidad y recuerdo que nos mandaron a la zona de Mendoza, donde se suponía que íbamos a tener la menor importancia de todo el mundo. El campeonato tuvo un giro loco y la mayoría de los partidos importantes se fueron para Mendoza y nos tocaba transmitirlos.

¿Cuántos Mundiales lleva en la carrera profesional?

  • Desde 1978, excepto el del 2002, que no pudimos viajar, porque estábamos en Todelar y la exclusividad era de Caracol. Son 10 Mundiales.

¿Qué tan importante fue Jorge Eliécer Campuzano en su vida profesional?

  • Jorge fue mi primer jefe, a pesar de eso fue mi tutor, era casi un padre, enseñó lo que había que hacer y lo que no, en el aspecto humano. Me enseñó que los medios son para sumar, no para restar, que a la gente hay que analizarla con dureza si las circunstancias lo ameritan. Todo eso fue un manual que me ha permitido hacer más amigos que tener enemigos en los medios.

¿Qué recuerda de la primera vez que salió de casa a cumplir sus sueños?

  • Me casé muy temprano, con el primer sueldo que me daba Todelar en Medellín, eso era 1974. Empecé en octubre y en diciembre de me había casado. Empezaron a llegar las primeras oportunidades y esa ilusión de comerse el mundo. Son instantes de impacto emocional grandísimos que uno nunca olvida.

¿Qué tanto tiene que ver en la creación de Gol Caracol?

  • Nada, porque el Gol Caracol tiene una historia más allá de los personajes que han pasado por ahí. Lo único que puedo decir es que me llegó como una herencia que he tratado de administrar bien, con responsabilidad y multiplicando los rendimientos. Gol Caracol ha tenido grandes narradores y comentaristas. El nombre es genial. Este nombre y la paternidad se la disputan algunos, creo en la de Marco Aurelio Álvarez, en ese momento locutor de Caracol Radio. Para mí es un producto que tiene más valor que el mismo canal Caracol.

¿Qué recuerda de la primera vez que trabajo con Hernán Peláez e Iván Mejía?

  • Con Iván trabajé antes que con Hernán. Son dos personas distintas. Iván es polémico, pero buen compañero, respetuoso del criterio de uno aun así polemice. Con Hernán es diferente, es todo más rosa, más conversado, trasparente en el sentido que gambetea todo lo referente a las polémicas insulsas. Cuando hace una crítica es porque está fundamentado, no levanta polveros por hacerlo, sino que está seguro de lo que dice.

¿Qué tanto creen que Hernán, Iván y Javier le han aportado al periodismo deportivo?

  • Creo que existen varios referentes. Hernán Peláez es el símbolo de todos. Con él hay algo y es muy importante, es que no solo tiene que ver con el periodismo, sino con el reconocimiento profesional. El hecho de llegar un doctor a la profesión de periodista deportivo representó estatus, le dio perfume al periodismo deportivo, pero como había que pagarle bien, debido a la credibilidad y a la preparación por añadidura, les tocó empezar a pagarles bien a todos, aunque no fuéramos doctores. Iván es un hombre dedicado al periodismo día y noche, es estudioso del fútbol. Uno puede tener noches enteras con él, polemizando sobre balompié, y uno aprende o a veces discutimos y rechazamos sus teorías, pero es un hombre con el que se puede hablar. Y yo, digamos que voy más atrás, como una persona disciplinada. Ellos son dos grandes talentos. Cuando hago un balance de ver y explicar el lugar en donde estoy, mi única respuesta es que supe escuchar a los grandes, los he respetado, cuando tengo un resbalón me he levantado y es la pasión lo que me tiene vigente. Soy un hombre más apasionado, lleno de actitud que talentoso.

¿Qué opina sobre el periodista que tiene una profesión distinta a la de comunicador social y se desempeña en el campo deportivo?

  • Creo que reta al comunicador social a ser mejor cada día, lo pone a prueba para que sea mejor que el arquitecto, el médico y hasta al exfutbolista. Tenemos el caso de Gustavo Alfaro, técnico de fútbol que lo llevamos a las transmisiones, y hemos tenido los más altos reconocimientos. Hay personas que aportan. Digo que el periodista no puede reclamar un lugar dentro de los medios, simplemente con decir “soy periodista y aquel no lo es”. Además, hay que admitir, aunque suene doloroso, la Corte Constitucional en 1991 nos quitó la tarjeta profesional de periodista que ahora trata de volver a reglamentarse, porque es necesario. El fallo de Carlos Gaviria, presidente del Consejo de Estado, en ese momento, fue claro en decir que el periodismo es oficio, no profesión. El talento natural prevalece sin tener títulos, nos dicen que tengamos talento y busquemos momentos de inspiración.

JORDY ORLANDO CRUZ.

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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