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INFORME ESPECIAL. Los problemas de los chircales extienden la crisis económica

Villa del Rosario, municipio de Norte de Santander, comparte con San Antonio, localidad  del estado Táchira, la frontera más activa de Sudamérica. En el momento los puentes internacionales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, que unen a Colombia y Venezuela, están bloqueados por orden llegada desde Caracas.

La alianza comercial de más de 60 años está rota, el lazo social con culturas hibridadas hoy tienen visos de xenofobia y violación de derechos humanos. La falta de inversión en la industria durante este periodo destruye la solidez de pocas  empresas que brindan empleo a habitantes de la zona.

¿Qué paso? El municipio tiene arcilla, materia prima de alta calidad para elaboración de productos de construcción, icono de la industria rosariense y promotora de empleo. A raíz del cierre fronterizo surgieron grandes cambios y aunque el cese comercial con el país vecino afecta de manera directa la producción y la venta, la situación mantiene en constante zozobra al personal que labora en los chircales.

Los propietarios de las ladrilleras son obligados a reducir la nómina. Esta etapa de déficit comercial ha impulsado a los empresarios a tomar medidas cautelares  como gremio, para mitigar la crisis que afronta la región. La falta de apoyo por parte de la administración pública, que consume con frecuencia este tipo de productos, está marcada por la compra en chircales foráneos.

Ante los problemas generados se plantea una estrategia para sostener la estabilidad, basada en alianzas con empresas similares en el país. El gobierno local ha manifestado apoyo incondicional al  pequeño y mediano empresario; sin embargo, las continuas manifestaciones de inconformidad  de la comunidad que durante años se benefició de estas actividades artesanales,  dan cuenta de la ayuda que necesitan para superar la baja en ventas y se les reconozca como promotores de empleo y progreso.

Subsanar cada necesidad, mediante el otorgamiento de un subsidio o el cobro justo de industria y comercio de acuerdo con la producción aliviaría la carga. Las medidas tomadas por el gobierno venezolano han bajado las cifras,  porque impidieron el paso de mercancía.

“El cierre solo culmina con una relación comercial que cojeaba”, dijo Arsenio Bonilla, propietario de la ladrillera Villa de Gres. Hace más de dos años el intercambio está afectado por las relaciones de los gobernantes de ambos países. “Corponor nos visita de manera constante, critica, pero no da la capacitación para solucionar los problemas. Nuestra empresa, por medios propios, aplicará la técnica Carbojet”.

La técnica consiste en triturar el carbón y lanzarlo a los hornos con un soplador industrial. La quema del mineral es más efectiva y reduce de manera drástica las emisiones.

“Corponor tiene constante control sobre las emisiones liberadas al aire  por las chimeneas de los hornos, la explotación del suelo y el gasto de agua producido por cada chircal”, afirmó Santos Monsalve, director regional para el control y vigilancia de aires y medio ambiente. En Villa del Rosario se lleva un riguroso estudio a cada ladrillera legal. Las ilegales se cierran paulatinamente.

Solo es uno de los problemas planteados por la explotación del subsuelo. Gran parte de la montaña se ha excavado y ha alterado el ecosistema endémico del municipio. La explotación del agua, sumada a la sequía por el fenómeno de El Niño, le quitó el verde al cerro y las plantas presentan un sedimento negro sobre la corteza, al igual que las rocas aledañas.

Serpientes, arañas y lagartos, otrora abundantes, aparecen en la casualidad del momento. La mercancía aparece amontonada, a la espera de la salida.  “Las ventas han bajado 30 por ciento”, expresó Laurentino Jaimes, reconocido en la política municipal y propietario de Ladrillera Babilonia, en el sector San José.

Antaño, las ladrilleras prosperaban por la calidad de la arcilla rosariense. Para cubrir la demanda de los productos se activó el nacimiento de empresas, unas artesanales y otras industrializadas. Varias dejan como prueba de la existencia las chimeneas abandonadas.

Solo 18 empresas de arcilla trabajan con los requerimientos necesarios. Junto con la Alcaldía de Villa del Rosario suman esfuerzo para garantizar beneficios a las vinculadas al proceso de matrícula comercial para combatir la clandestinidad. En cuanto a producción se trabajan estrategias para impulsar las ventas del producto en el país y el exterior, dijo Natalia Ramírez, funcionaria de la Cámara de Comercio de Cúcuta.

Laurentino, también, se vio obligado a reducir la mano de obra y bajó de 125 empleados a 23. Las exportaciones a Estados Unidos, que marcaban la prosperidad de la empresa, se cancelaron debido a los altos aranceles y los gravámenes que se debe pagar por pieza. “Lo que antes costaba mil pesos el envío, ahora sale en tres mil”.

Para obtener ganancias por las exportaciones, el dólar debería estar por los $ 5000. “Mandamos mercancía que aún nos deben”, expresó Bonilla con cierto grado de insatisfacción y sin ánimo de cobrar el dinero. Mejor continuará con las actividades comerciales en procura del mercado nacional.

Adicional a los problemas económicos, existe uno que amenaza con mayor impacto, el Plan de Ordenamiento Territorial (POT). Está en conflicto con intereses de los chircales, la cercanía al casco urbano contraría la norma. El constante crecimiento demográfico amplia los alcances del caserío, pone al lado de las fabricas las viviendas de quienes buscan un espacio para vivir.

En Villa del Rosario no se prevé la construcción de barrios diseñados para el bienestar de la población, sino que crece conforme se invaden los terrenos públicos y privados. La culpa es de Planeación Municipal, que en un principio facilitó las licencias de minería.

Son años en que los problemas se acrecientan. Los chircales continúan las labores y sortean las dificultades. Los propietarios apuestan a conseguir nuevos mercados nacionales, los internacionales se alejan por falta de apoyo gubernamental al trasporte de la mercancía. El aumento de los costos lleva a la baja competitividad y desencadena el deterioro de la estructura de las empresas y fomenta la crisis de frontera al poner más altas las cifras de desempleo.

JONATHAN RUIZ Y HAROLD SIERRA

Estudiantes de Comunicación Social

Universidad de Pamplona

Campus de Villa del Rosario

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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