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El hombre culto

Cultura tiene quien ha estudiado y es reconocido por sus pensamientos y acciones que ofrecen algún aporte para el bien de los demás. En este orden, la cultura no se adquiere únicamente con un conocimiento básico, sino profundo y analítico de las temáticas donde la persona se hace competente. Un indicador de cultura, como   para otros casos, es el conocimiento. Culto resulta ser el poeta, el filósofo, el jurista, el literato que han estudiado. También, habrá quienes estudiando son tan incultos como el que nunca ha pasado por un aula, y habrá quienes no habiendo pisado un recinto académico den muestras de cultura. ‘De todo hay en la viña del señor’, diría un buen cristiano.

Un indicador de cultura es generar acciones y tomar decisiones que beneficien a otros, dentro de lo que los parámetros sociales establecen, como es el caso cuando se actúa a favor de un grupo representativo de una población. Culto es el Alcalde que trabaja por la comunidad y el concejal que presenta un proyecto para proteger a los débiles, aun cuando ninguno de los dos sea bachiller, como ocurre frecuentemente en Colombia.

 

  

Pero habrá, entonces, quienes no cumplan con ninguno de los requisitos planteados y actúen mejor que quienes los poseen. Culto  puede considerarse a una persona que carente de los aspectos anteriores actúa como si los tuviera, es el culto por convicción que ha escalado por su nivel cultural. Contrario a esto, inculto se le puede llamar a quien teniéndolo todo, obra contrario a como debería hacerlo. Por ejemplo, los  congresistas que han pasado por las mejores Instituciones educativas del país, pero muchos están en la cárcel por graves faltas.

¿Habrá alguien de verdad culto, con esta única medida? No. Cada sociedad tiene unos ideales de cultura. Para unos, culto es quien conoce; para otros,  es quien se conoce. El primero puede ser intelectual, historiador, docente y filósofo, y el segundo psicólogo, religioso y sacerdote. Culto para los griegos es quien piensa, culto para los romanos es quien hace, la diferencia se debe a los contextos en los cuales se desarrolla cada uno. En Atenas estaba el Ágora, lugar de discusión; en Roma la sociedad era agraria y guerrera. La acción era lo principal, los romanos se divertían en el coliseo. Para los griegos quien discutía en la plaza pública era culto, para los romanos quien prefería los hechos a las palabras, era el genio práctico.

¿A quién se le puede considerar hombre culto, hoy? Pienso que al hombre que conoce y hace, al que sabe y aplica, al que piensa y actúa, al que predica en la plaza y trabaja en el campo, al que estudia y se divierte, al que domina sencilla pero profundamente el caminar del mundo, al que sabe dar razones de los acontecimientos del mundo en palabras elementales, al que sabe qué está ocurriendo detrás de su casa, al que entiende la televisión y los mensajes publicitarios, al que lee libros esenciales de la humanidad, al que sabe cómo es la jugada de fútbol y analiza los acontecimientos políticos, al que escribe un poema y un discurso crítico, al que domina el lenguaje y los medios de comunicación, al que escucha y habla en el momento oportuno, al que sabe lo relativo de las telenovelas y lo profundo de las películas de cine arte, al que entiende los grandes conflictos y valora los pequeños gestos de paz.

¿Qué debemos enseñar para generar cultura? ¿Qué debemos aprender para ser cultos? Se puede enseñar y aprender lo mismo y ser considerado culto o inculto. Por ejemplo, un músico que interpreta una melodía de Bethoven es considerado más culto con relación al que interpreta un corrido prohibido, sin importar que los dos sean músicos. Cada uno responde a un nivel cultural específico. Ninguno de los dos deja de ser culto, solamente que uno es culto en un teatro y el otro en una plaza de ferias. Para un público determinado, se debe escuchar al primero, para otros, el segundo es la esencia de la música y por eso bridan.

WENCITH GUZMÁN GUTIÉRREZ 

 (wencith2005@hotmail.com)

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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