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Los artistas no son ambiciosos, porque hacer lo que les gusta y de manera digna, es suficiente. / Foto: Especial para www.contraluzcucuta.co

EL CIRCO. Compartir es felicidad

La necesidad de transportar cacao, fuente de riqueza durante el siglo pasado, convirtió al río Pamplonita en el principal impulsor de la economía de Cúcuta. Cuando era navegable se transportaban en sus aguas mercancías desde Puerto Santander, fundado para empalmar el Ferrocarril de Cúcuta con el Táchira (Venezuela), hasta los anclajes en el barrio San Luis, donde eran cargadas.

Tiempo después, en la ribera se construyó el Paseo de Los Próceres, conocido como El Malecón, sitio de esparcimiento donde los habitantes pueden relacionarse las 24 horas del día y disfrutar del fresco de la brisa del río y los árboles nativos que lo rodean. Además, es el espacio donde todos los domingos se lleva a cabo la ciclo ruta.

Justo allí, en medio del mágico bosque, entre árboles de mango, se ven  personajes balanceándose sobre cuerdas y haciendo acrobacias en las telas aéreas, dispuestos a compartir el bello arte del circo con quienes se acercan.

Cuando se cerraron las puertas del Teatro La Playa, los alumnos de Chuin quedaron desorientados y sin maestro. Ahora, debían empezar a buscar nuevos sitios para la práctica y la formación del arte. El problema de tomarse los espacios públicos radicaba en el aumento de la represión durante los últimos años, debido a un accidente ocurrido en El Malecón.

Una mañana de domingo, se llevaba a cabo la caravana del Festival Intercolegiado de Teatro, apoyada por la Alcaldía de Cúcuta. Los malabaristas marchaban vestidos con trajes de paja, como los antiguos indígenas de estas tierras. Como un dragón lanzando fuego por la boca, Juan David Camargo se dispuso a hacer su truco para que el momento pudiera ser capturado por las cámaras. Tomó una bocarada de parafina, levantó la antorcha y escupió para formar una gran llama sobre la cabeza de los compañeros.

En un descuido, al acercarse para ver la foto tropezó y la antorcha que había olvido apagar chocó con la falda. La combustión se expandió por su cuerpo e ingresó por la boca. Entre gritos, algunos participantes corrieron para apagarlo, pero las chipas alcanzaron los alcanzaron y les generaron quemaduras de menor gravedad. Al llegar la ambulancia, Juan David subió por su cuenta y sin problema. Las quemaduras internas le provocaron la muerte un par de días después.

A raíz del hecho, los actos al aire libre requerían de protocolos para evitar accidentes similares. Así que en búsqueda de un lugar libre para continuar justo donde los había dejado el maestro, llegaron al Ecoparque Pamplonita, o Bosque de El Malecón. Allí, mientras saltaban sobre una cuerda, los cinco huérfanos del teatro La Playa se encontraron con Johan Cárdenas, el ‘Monkey Slack’ quien se entrenaba hacía unos años, después de llegar de Venezuela. 

El Monkey hacía Slackline, deporte de equilibrio mental y físico, en el que una cuerda plana, normalmente de 5 centímetros, de nailon o poliéster, se sujeta entre dos puntos fijos. Lo había aprendido en Caracas, mientras estudiaba y lo practicó dos años. En uno de los rebotes, la cuerda lo lanzó al suelo ocasionándole una lesión en la columna. Paró un tiempo para la recuperación y al volver a la ciudad natal quiso empezar de nuevo y el único lugar con las condiciones para hacerlo era en medio de grandes árboles.

Este bello bosque empezó a llenarse de la magia del circo. Lorena Ramírez, al recordar las clases de aereal silks que había visto en el teatro, colgaba la tela de 15 metros a un árbol, ayudada de una clava del malabarista Javier Chacón, que arrojaban amarrada de una cuerda hasta quedar sujeta a una gran rama. 

Todos los días, los jóvenes entrenaban. Iniciaban con el calentamiento con yoga, como los enseñó el maestro; luego, compartían conocimientos y juguetes, clavas, aros, hulas o pelotas, que se extendían en el pasto para que cualquiera pudiera tomarlos y explorarlos. La voz empezó a correr hasta llegar a oídos de deportistas y artistas que trabajaban en semáforos o plazas, la mayoría extranjeros. Empezaron a acercarse al parche y el grupo creció.

Un día, la invitación llegó a Diógenes Osorio, el payaso ‘Patrañas’, acróbata polifacético quien durante sus últimos años experimentó con los deportes extremos, en busca de sensaciones que lo hicieran sentirse más vivo.

Al ver al Monkey practicar trickline le pareció imposible. Esta modalidad, la más espectacular del slack, consiste en tender la cuerda a 1,20 metros del suelo, a una distancia entre 16 y 20 metros para hacer los trucos o saltos.

La primera vez que lo intentó lo hizo con confianza. El ser acróbata lo llevó a creer que sería sencillo y se enfrentó a la realidad que no era tan fácil como el Monkey lo hacía ver. Tiempo después, el Monkey se fue de la ciudad y uno de los pupilos, Brandon Bautista, quedó con varios equipos de slack, la cinta y el tensor. Para este deporte se necesitan mínimo dos para ensamblar el equipo, por lo que invitó a Diógenes a tensar en el bosque.

  • Si tu mente lo puede visualizar, tu cuerpo lo puede hacer –  se decía cada vez que se montaba sobre el slack.

Fue todo un reto mantener el equilibrio, buscar el punto fijo, relajar las piernas y apretar el abdomen para que la cuerda no lo lanzara por el aire. Después de 160 intentos, que contaba tras cada caída, logró pararse por tres segundos sobre la cuerda tensa. Esto lo estimuló tanto que quiso volver a intentarlo. Meses después, Brandon abandonó la ciudad por una oferta laboral y nuevamente desaparece el deporte.

Esto lo desmotivó. Sin nadie que practicara, acceder a equipos era imposible, comprarlos salía costoso, porque la mayoría son importados. Se olvidó por un tiempo y experimentó con otros juguetes de circo hasta darse cuenta de que tenía talento. Los amigos artistas empezaban a reconocerlo. El principal reto fue aceptarse a sí mismo, con habilidades y debilidades.

Antes de llegar a compartir en el bosque, había estudiado teatro y trabajado como recreador de fiestas. Al empezar a compartir con el arte circense, el interés empezó a crecer y se puso en la tarea de estudiar la técnica del clown. Adquirió habilidades por medio de la práctica diaria, relacionándose con gente afín y en talleres, hasta encontrar a ‘Patrañas’.

Molesto por no poder practicar slack, practicó una modalidad menos costosa. La idea surgió un día mientras descansaba en la hamaca de su casa.

  • Esto parece una cuerda floja, qué pasaría si…

Sin pensarlo dos veces, intentó pararse y se dio cuenta de que podía mantener el equilibrio. Para comprobar que la teoría funcionaba, debía soportar un peso mayor y llamó a la hermana para que lo intentara. Puso un pie y al levantar el otro cayó al piso.

  • Jum, interesante, pero qué pasaría si…

Soltó la hamaca e intentó hacerlo en las cuerdas  que la sujetaban. Jamás había visto a un funámbulo y podía contar con los dedos de la mano las veces que había ido al circo, la mayoría criollos y con experiencias poco significativas. Enfrentarse a la cuerda floja que había puesto fue trascendental para el proceso artístico. Después de que les enseñara a los compañeros la técnica, el equilibrio empezó a hacer parte de los entrenamientos.

Algunos de los artistas se fueron con tiempo y se alejaron del bosque por ofertas laborales, por problemas personales o, simplemente, para conocer el mundo en búsqueda de otras enseñanzas, como la familia de payasos Circofilia.

También, llegaron nuevos, entre los que destacan víctimas del éxodo venezolano. Sujelis Rincones o ‘Su’, venía de Barquisimeto, la capital musical de Venezuela, alumna del dramaturgo venezolano Ricardo Catevilla, de quien su voz retumbaba siempre en la cabeza:

  • Soy arte. Esta autodenominación no viene dada por el azar. Nace de una experiencia de vida, entendiendo que lo que nos rodea y la existencia solo se sufren y se disfrutan gracias a la cualidad humana de interpretarse como artista. Comer, gestualizar, abrir los sentidos, exprimir la luz es la forma hacerse arte para luego serlo.  

El padre de Su, aunque era contador, amaba el arte. Una vez visitó el circo que estaba de gira en la ciudad y le gustó la idea. Empezó a montar su circo, haciendo espectáculos en la sala de la casa y los presentaba a vecinos, hijos y esposa, quien escribía poesía. El eterno paradigma que dice que no se puede vivir del arte hizo que ambos lo tomaran solo como entretenimiento.

La madre de Su la inscribía en cursos de gimnasia, de cuatro, de guitarra, de modelaje, de voleibol y en cuanto taller hubiera la llevaba. El padre pagaba planes vacacionales y aprendió sobre liderazgo. A los 7 años, llegó a su vida la oratoria. Esa habilidad con la palabra la ha ayudado a llegar lejos. En la primera presentación en público vio cómo generaba un estímulo en los asistentes e identificó ese don como un súper poder.

En Venezuela vivía sola. El dinero que ganaba como recreadora y formadora de teatro cada vez valía menos. No alcanzaba para comprar mucho, si era que lograba conseguir el producto. Recordó a una amiga que se había ido para la fría Bogotá con la hija y tuvo éxito económico.

  • Bueno, si ella pudo, yo también puedo hacerlo – pensó.

Ahorró lo suficiente para viajar a Cúcuta. El principal problema que enfrentaba eran los documentos. Lo curioso es que el inconveniente radicaba en Venezuela, porque para trabajar necesita apostillar los papeles y hacerlo es un caos. Por fortuna, la abuela era colombiana y encontró menos trabas para obtener la cédula.

Un día llegó acompañada de varios amigos al bosque donde conoció a los artistas. Fue amor a primera vista. El circo despertó las ganas de aplicar lo aprendido. Empezó a relacionarse con los muchachos, a compartirles los cuentos que cautivaban a cualquiera. En poco tiempo trabajaba y dirigía las obras de circo-teatro ‘¿Por qué ser payaso?’ y ‘Soloman’.

Al conocer a Diógenes descubrió que era lo que muchos definirían como un hombre gracioso, amable y fácil de amar. Conformaron el dúo de payasos acrobáticos ‘Pamplinas y Patrañas’, con el que se han ganado el corazón de los cucuteños.   

  • Cuando mezclamos las técnicas es como si tuviéramos más palabras con las cuales hablar. No nos casemos con una sola técnica teatral… ni con nadie – decía Sujelis con una gran sonrisa a sus nuevos amigos.

Diógenes, que siempre ha sido un inconforme, buscaba nuevas técnicas para agregar a las presentaciones haciéndolas más excéntricas.

  • El conformismo es el principio para que las cosas empiecen a quedarse quietas y morir – decía a su compañera de acrobacias.

Reunió el dinero suficiente para comprar el primer equipo de slackline, pero la vida le jugó una mala pasada. El negocio lo hizo con Monkey Slack, quien pidió los elementos a unos amigos de Medellín, y estos los solicitaron a Europa.

Los documentos del barco en el los que enviaron los equipos no estaban bien y obligó a la nave a cambiar de ruta. En la travesía quedó atrapado en una tormenta y varios contenedores cayeron y se perdieron en la profundidad del océano.    

Desmotivado por el inconveniente intentó reunir el dinero. Trabajó en los semáforos con el Monkey y hacían trickline. Alcanzó a ganar $ 800.000 y un contrato para montar el número en una discoteca, a 5 metros de altura.

Ahora, además de formar con algunos amigos el colectivo ‘Baco, Pamplinas y Patrañas’, comparte el ideal de felicidad: “hacer lo que quieras de la mejor manera”, como dijo Nietzsche “lo único que quiere el artista es su arte y su sustento”.

No son ambiciosos, porque hacer lo que les gusta y de manera digna, es suficiente. Después de un tiempo, Diógenes renunció a la licenciatura en lengua castellana y se dedicó a perfeccionar la técnica del payaso, a pesar de que los profesores le repetían que “de hacer reír no va a comer, joven”.

  • Si supieran que de hacer reír como y vivo – respondía en silencio. 

DIEGO GARCÍA D´CARO

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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