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Este primer viaje a Sudamérica le servirá a Andrew para mejorar el español y despejar las dudas y los temores que le han abierto las series y las películas proyectas en Netflix.

PERCEPCIÓN DE EXTRANJERO. “Cúcuta es una ciudad segura”

CÚCUTA.- La música del acordeón, acompañada por la caja y la guacharaca, suena alegre en El Malecón e invita a bailar a Andrew Stapleton y Kate Ralph, recién llegados del otro lado del planeta. En Cúcuta es de noche, mientras que en el país de donde provienen se acerca el mediodía. El calor propio de esta tierra no interfiere en el ánimo de los visitantes, así a veces dejen escapar un lamento a manea de queja. La parranda termina, hay que descansar de esa jornada agotadora, cargada de emociones y llena de aventuras. La cita quedó concertada.

Es otro día. Andrew aguarda sentado en el mueble principal de la casa donde recibe atenciones especiales. Revisa las redes sociales para enterarse de los últimos acontecimientos familiares. El español que habla lo aprendió hace dos años en Adelaida (Australia), donde terminó el doctorado en química. Lo practicaba dos veces a la semana en la biblioteca y en silencio.

Kate se une a la reunión. Solo sabe pronunciar máximo cinco palabras. Es profesora de colegio. No están casados, llevan juntos 10 años, contados los vividos en la universidad y los que han compartido como pareja. En este momento no tienen hijos; en el futuro de pronto se animan. “Quién sabe”.

Andrew, por el título que lo acredita como Ph.D, debería ser engreído y serio; usar saco y corbata; llevar un maletín con las fórmulas de laboratorio; lucir sombrero y paraguas. Al verlo, quizás no se entienda que es científico y que al regreso a casa volverá a las investigaciones sobre energía solar. La figura mediana tampoco da para creer que es nacido en Inglaterra y que no aprendió a jugar fútbol.

Un maestro muy divertido en el colegio hizo que le tomara amor a la química. La manera interesante de explicar la materia le sirvió para inclinarse por esta área del conocimiento. “La química, un científico la puede aplicar en energía, comida, a todo”.

Viste bermuda normal y camiseta simple, cubre la cabeza semicalva con una gorra corriente y calza pantuflas que bien pueden comprarse en cualquier almacén cucuteño. Es sencillo, sonríe con afabilidad, estrecha la mano con sinceridad y saluda con gusto. “Qué hubo”. Deja de escribir en el minicomputador para concentrarse en la charla. Kate no entiende. Abre los ojos azules y presta atención a la traducción. Ríe y asienta con la cabeza que “todo está bien”.

Un día decidió que dejaría su pueblo natal, al suroeste de Inglaterra, para irse a estudiar química en Australia. Atrás quedó el confort para darle un cambio a la vida. Tal es el viraje que ahora actúa en una banda de samba y toca las congas. Ese gusto por la música, piensa, es heredado del abuelo. Y lo prefirió por sobre una tarde de sol, ruido y goles en el estadio local, junto al padre. “Toco en un grupo de samba. Las bailarinas son de Chile y Perú”.

Otro día se propuso vivir una experiencia colombiana, aceptó la invitación de un par de amigos, empacó maletas, alistó unos cuantos dólares y compró el tiquete aéreo. Primero llegó a Brasil y asistió a algunas escuelas de samba para vivir de cerca ese ambiente, impregnarse de sonidos y ampliar los conocimientos. Hoy, está feliz porque sabe más de la música que toca. “La samba es mi pasión”. No importa que no sepa bailarla.

Kate trata de escuchar el relato. No comprende, pero no interrumpe. La piel blanca llama la atención. La sencillez del vestido la muestra como una mujer alejada de las complicaciones de la moda. Permanece en silencio.

Este primer viaje a Sudamérica le servirá a Andrew para mejorar el español y despejar las dudas y los temores que le han abierto las series y las películas proyectas en Netflix. La imagen que trae de Colombia es la que se ve en las pantallas chica y grande. Un país violento, en el que los habitantes nadan en la droga, con Pablo Escobar como protagonista.

Ahora, luego de recorrer por tierra el largo camino entre Bogotá y Cúcuta está seguro de que el país es “muy bonito. La gente es amable, la comida es muy rica y la experiencia será inolvidable”.

Los acentos en cada región por donde pasó le sirvieron para mejorar el aprendizaje en el idioma. En ocasiones, por la velocidad de las palabras, se quedó sin entender qué le decían. La primera semana se confundía y quedaba gringo. Al decir la palabra que más le gusta en español hizo el comentario en inglés para que Kate lo celebrara.

De Cúcuta solo sabía que está en la frontera con Venezuela y otros detalles que le ha enseñado el anfitrión de esta andanza. Por su condición de extranjero, por su cualidad de doctor, por su billetera con dólares, podría estar nervioso de vivir en la capital de Norte de Santander. Pero no es así. La percepción que tiene es que “Cúcuta es una ciudad segura y no es grande”. Solo tendría un reparo “el calor es hp”. Lo dijo clarito y soltó la carcajada para celebrar el chiste.

Sin dudarlo respondió que recomendará a los amigos ingleses, australianos y de otros países venir a Colombia y llegar hasta Cúcuta, donde deja una familia amiga. “En este viaje, Kate y yo, ganamos una experiencia diferente”.

Andrew Stapleton debió recurrir a Kate Ralph para recordar que tiene 31 años, y que es 12 meses mayor que ella. En este momento deben estar en Adelaida (Australia) desempacando la ropa, porque las obligaciones profesionales los aguardan. Quizás, en el descanso, contarán a los amigos del laboratorio y del colegio que visitaron Cúcuta, ciudad que les causó admiración por el verdor en las calles. Y les dirán que bailaron vallenato en El Malecón al ritmo de acordeón, caja y guacharaca.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpapbon58@hotmail.com

Foto: Revista www.contraluzcucuta.co

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Rafael Antonio Pabón
Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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2 comentarios

  1. Buenas tardes Sr Rafael, le escribo desde Montevideo-Uruguay, quiero viajar a Cúcuta, en realidad sería mi primera vez en Colombia, y quiero saber si es seguro para el turista, en realidad mi visita no es estrictamente turística, pero tengo un poco de miedo por ser una ciudad de frontera, me interesaría saber cuál es la zona más segura como para hospedarse.Tengo q tomar algún recaudo en especial para andar en la ciudad?
    Muchas gracias, espero su respuesta

    Atte Sandra Nuñez

    • Rafael Antonio Pabón
      Rafael Antonio Pabón

      Hola, Sandra, buenas tardes. Me agrada su decisión de venir a Cúcuta. La percepción es de seguridad y tranquilidad sin que la ciudad sea ajena a los problemas que se generan en cualquier sitio del mundo. Acerca del lugar donde puede alojarse le envío este link para que consulte algunos hoteles Anunciohoteles.tiquetesbaratos.com/Cucuta/Hoteles. Si desea hoteles de lujo están estos: ‎Hotel Holiday Inn Cúcuta, Hotel Casino Internacional, Hotel Casa Blanca Cúcuta y
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